martes, 28 de enero de 2014

Hablando de Filosofía...El hedonismo.





"Epicuro de Samos (341-270 AC) es aclamado universalmente como el filósofo campeón del hedonismo, pero su real visión sobre el tema del placer no es comúnmente comprendida. Muchos historiadores medievales lo representan como un glotón licencioso, mientras que muchos de los modernos lo describen como un predicador de "placeres con moderación", o incluso como un asceta. Ninguna de estas representaciones es correcta. Sin embargo, la doctrina que él enseñó hace largo tiempo en su jardín en Atenas es igualmente inspiradora y convincente aún en nuestros días y, por tanto, digna de nuestra investigación"
 
El hedonismo es la Doctrina filosófica basada en la búsqueda del  placer y la supresión del dolor y de las angustias, como objetivo o razón de ser de la vida.

Las dos escuelas clásicas del hedonismo, formuladas en la  Grecia antigua son la escuela cirenaica y los epicúreos:

  • Escuela cirenaica Se plantea que los  deseos personales se debían satisfacer de inmediato sin importar los intereses de los demás. Esta teoría fue expuesta por el grupo de los Cirenaicos.

  • Epicúreos  Formulada por los epicúreos o hedonistas racionales, seguidores del filósofo Epicuro de Samos, quien vivió en Gracia entre 341 y 270 a. C. La doctrina que predicó Epicuro de Samos ha sido modificada o confundida a través de la historia, hasta el punto que algunos lo toman como un libertino mientras que otros lo consideraron un asceta, él consideraba que la felicidad consiste en vivir en continuo placer, porque para muchas personas el placer es concebido como algo que excita los sentidos. Epicuro consideró que no todas las formas de placer se refieren a lo anterior, pues lo que excita los sentidos son los placeres sexuales. Según él, existen otras formas de placer que se refieren a la ausencia de dolor o de cualquier tipo de aflicción. También afirmó que ningún placer es malo en sí, solo que los medios para buscarlo pueden ser el inconveniente, el riesgo o el error.

Las escuelas clásicas del hedonismo

Existen escritos de Epicuro y de sus seguidores que nos muestran sus doctrinas: entre los deseos, algunos son naturales y necesarios y otros ni naturales ni necesarios, solo consagrados a la opinión vana. La disposición que tengamos hacia cada uno de estos casos determina nuestra aptitud para ser felices o no.

  • Dentro de los deseos naturales y necesarios encontramos las necesidades básicas físicas, como alimentarse, calmar la sed, abrigarse y el sentido de seguridad.
  • Dentro de los deseos naturales e innecesarios están la conversación amena, la gratificación sexual y las artes.
  • Dentro de los deseos innaturales e innecesarios están la fama, el poder político, el prestigio y los generados por las empresas.

Epicuro formuló algunas recomendaciones con respecto a estas categorías:

  • Debemos satisfacer los deseos naturales necesarios de la forma más económica posible.
  • Podemos perseguir los deseos naturales innecesarios hasta la satisfacción de nuestro corazón, no referirse a uno mismo si no de tratar de llevarse el egoisismo el placer de una perdona.
  • No debemos arriesgar la salud, la amistad o la economía en la búsqueda de satisfacer un deseo innecesario, pues esto solo conduce a un sufrimiento futuro.
  • Hay que evitar por completo los deseos innaturales e innecesarios pues el placer o satisfacción que producen es efímero.

La filosofía epicúrea ganó un gran número de adeptos. Fue una importante escuela de pensamiento que perduró durante siete siglos después de la muerte de su creador. Hacia la Edad Media decayó y fueron destruidos muchos de sus escritos. Sin embargo, hoy existen remanentes de esta doctrina que han sido compilados y difundidos por el mundo.

Los epicúreos sostenían que el placer verdadero es alcanzable tan solo por la razón. Hacían hincapié en las virtudes del dominio de sí mismo y de la prudencia. En los siglos XVIII y XIX, los filósofos británicos Jeremy Bentham, James Mill y John Stuart Mill hicieron la propuesta de una doctrina universal más conocida como Utilitarismo. Según esta teoría, el comportamiento humano debe tener como criterio final el bien social. Hay que guiarse moralmente buscando todo aquello que proporciona y favorece el bienestar de un mayor número de personas.

Por tanto, se puede concluir que:

  • Todos los seres humanos nacen con la posibilidad de experimentar placer.
  • El placer no es bueno, ni malo, simplemente existe.
  • Lo bueno o lo malo del placer reside en cómo se busca y hasta dónde llega.
  • Todos los extremos son inconvenientes, el exceso de placer se convierte en vicio.
  • El placer no es solamente la gratificación sensual o sexual.
  • Existen placeres que a la postre traen infelicidad, insatisfacción o contratiempos, como la popularidad o la fama.
  • El mayor placer para la especie humana debe girar en torno al servicio a los demás.
  • Si se aprende a distinguir verdaderamente lo que es placer, se vivirán muchos momentos de felicidad.

Las dos escuelas convergen en su repudio por la  superstición y la  religión y sus bases en la conducta y el juicio mediante la experiencia y la razón. Así anticipan las posiciones del  humanismo y del iluminismo posteriores. De todas formas, difieren en lo siguiente:


La  Escuela cirenaica (siglos IV y III a. C.) fue fundada por Aristipo de Cirene. Fue una de las más antiguas escuelas  socráticas y enfatizaba solo un lado de las enseñanzas de Sócrates . Con base en la afirmación de Sócrates de que la felicidad es uno de los fines de la acción moral, Aristipo mantenía que el placer era el bien superior. Decía que las gratificaciones corpóreas, que consideraba intensas, eran preferibles a las mentales. Los cirenaicos también negaban que se pospusiera la gratificación inmediata por la ganancia a largo plazo. En este respecto difieren de los epicureistas.


El Epicureismo identificaba el placer con la tranquilidad y enfatizaba la reducción del deseo sobre la adquisición inmediata del placer. En esta forma, el epicureísmo escapa a la objeción precedente: mientras el placer y el bien mayor son de hecho lo mismo, Epicuro argumentaba que el placer más alto consiste en una vida simple, moderada, complementada con discusiones filosóficas entre amigos. Enfatizaba que no era bueno hacer algo que a uno le haga sentir bien si después de experimentarlo denigraría las experiencias posteriores y no le permitiría sentirse bien. Así mismo afirmaba que a veces por tener placeres momentáneos intensos se sacrifica el bienestar posterior. Epicuro entendía por placer la ausencia de dolor.
 
En concecuencia, el hedonismo no consiste en afirmar que el placer es un bien, ya que dicha afirmación ha sido admitida por otras muchas doctrinas éticas muy alejadas del hedonismo, sino en considerar que el placer es el único y supremo bien. El término hedonismo puede tomarse en dos sentidos, lato y estricto. En el primero, hedonismo sería una teoría ética de gran amplitud en la que la palabra placer tendría un significado muy extenso, abarcando tanto el placer como la utilidad; en este sentido se encuadraría dentro del hedonismo el utilitarismo. En un sentido más restringido, el hedonismo se diferencia del utilitarismo, fundamentalmente, porque el primero cifra el bien en el placer individual, mientras que el segundo afirma como bien sumo el placer, el bienestar y la utilidad social; el hedonismo tiene carácter individualista, el utilitarismo es de índole socialista (en el sentido etimológico de la palabra)

A ser felices... 

Celta.·.

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