sábado, 19 de enero de 2013

Talento Masónico...De abuelos a padres y luego a hijos, ¿en qué hemos cambiado como sociedad?

 
Hoy, hablando con mi hijo Aaron, soñaba y a la vez jugaba con él en el tema de las profesiones y de que hacer cuando fuese grande....Desde nuestra más tierna infancia siempre se nos ha preguntado “que quieres ser de mayor”. Ahora, pasado un largo de tiempo lo piensas y te preguntas “¿dónde están aquellos deseos que tenía de pequeño?”. Los niños médicos o bomberos y las niñas maestras o enfermeras. Hombre, había más profesiones, pero estas eran las preferidas por los infantes de hace 30 años.
Pensábamos que eran profesiones dignas, de ayudar al prójimo, idolatradas desde las creencias adquiridas desde nuestra tierna infancia. Iban unidas a una serie de valores morales que te hacían sentir orgullosos cuando te preguntaban a que te querías dedicar de mayor.

Han cambiado los tiempos. Ahora preguntas a cualquier niñ@ de corta edad, y fácilmente recibirás contestaciones de los niños del estilo de “quiero ser futbolista, cantante,…., aunque también sigue existiendo el bombero” y de las niñas del estilo “modelo, cantante, presentadora de televisión….”. Tampoco es de extrañar el encontrar algún niñ@ que quiere ser político viendo lo bien que viven sin trabajar, pero gracias a Dios no abundan.

¿Qué diferencia de criterio han experimentado los infantes a lo largo de este tiempo?
Si partimos de que los niños adquieren los valores en que fundamentan sus creencias del entorno que les rodea, dígase familia, dígase amigos, dígase escuela y mucho ahora dígase televisión, Internet,…, debemos de decir que algo en su entorno ha cambiado.
Todas estas nuevas profesiones a las que los niños aspiran, a diferencia de las que aspiraban hace 30 años, están más ligadas al éxito personal e individual y sobre todo al reconocimiento público, es decir, frente a la aspiración de antes de servir al bien de la comunidad y en su mayor parte desde el anonimato ahora prima más el reconocimiento y el prestigio social individual. Es decir, el ser famoso es lo importante.

Han cambiado por lo tanto los valores o creencias que sustentan nuestro sistema inicial de “perfección”.
¿Es que la perfección que adquiríamos desde nuestras creencias desde la infancia antes ha cambiado con la idea de perfección que los infantes actuales pueden adquirir? ¿Qué ha ocurrido para que suceda este cambio?

Partiendo de la idea de que nuestras primeras creencias de la infancia sientan las bases de nuestros sistemas de creencias desde donde luego aparecen nuestros sistemas de valoración de la perfección y de la inperfección, entiendo que los actuales padres tienen (tenemos) un sistema de creencias que les da una idea de la perfección que posteriormente choca con el sistema de creencias e ideas de perfección que poseen sus hijos. ¿Es un conflicto generacional?

Si hacemos la misma reflexión, con las generaciones de padres e hijos de mediados del siglo pasado, vemos que los problemas generacionales no se producían con tanta intensidad y/o frecuencia, ¿qué ocurre entonces?

A mi modo de ver las cosas, los valores inculcados por los padres de los años 50 del siglo pasado suponían un % sobre las creencias de los hijos elevadísimo, al no existir mucho factores externos que condicionen el citado sistema de crencias (no medios de comunicación, no libertades,…) por eso al crecer, el sistema de valores y por lo tanto las ideas de perfección e imperfección motivaba que existieran menos conflictos intergeneracionales.

Pero a medida que los valores inculcados en las creencias de los hijos por los padres, disminuyen en %, dado que entran en el sistema de creencias más partes del entorno (mayor libertad, mayores medios de comunicación,…) el distanciamiento entre la idea de lo perfecto y lo imperfecto, de lo bueno y lo malo, se va distanciando entre padres e hijos.

Los sistemas de creencias se sustentan fuertemente en los valores adquiridos en las etapas iniciales de vida de cada uno. La falta de este apoyo, que sea defectuoso o pernicioso, o simplemente que al niño no le queden claro los conceptos, es lo que a mi modo de ver hace que los adultos posteriormente tengan muchísimos problemas de comunicación, relación y que cada vez más la sociedad se considere más individualista.

En ningún momento digo que las creencias de hace 30 ó 60 años sean ni mejores ni peores que las adquiridas hoy. Lo que ocurre es que las bases en que se sustentan han variado y diversificado muchísimo, y los padres de hoy se aferran a su idea de perfección adquirida desde niño, la cual difiere enormemente de la idea de perfección que poseen los hijos actualmente.
Pierre Cubique.

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