sábado, 29 de marzo de 2014

Hablando de...EL MISTICISMO


     Por;   VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA


Es un conjunto de prácticas y comportamientos que llevan al individuo a experimentar la existencia de una dimensión elevada y espiritual que está más allá de la percepción común del mundo. En sus formas más avanzadas puede comportar un estado alterado de conciencia que permite a la persona sentir una experiencia directa de la presencia sobrenatural.


El misticismo adquiere diferentes formas según la cultura y la tradición de sus dogmas, pero tiene puntos en común en todas las creencias. Se redimensiona profundamente en los valores racionales y filosóficos de la especulación humana.

La experiencia mística se caracteriza por un aspecto individual y experimental que comparte pocas cosas con pensamiento lógico-deductivo. Cuando el místico tiene una experiencia directa de lo divino, no tiene ninguna posibilidad de comunicarla a otros que no hayan tenido ya alguna. Cualquier intento de describir el camino recorrido está siempre limitado y es poco significativo.


TIPOS DE EXPERIENCIAS MISTICAS

La experiencia mística puede ser de varios tipos, y siempre se encuentran en las diferentes creencias. La primera y fundamental, a la que ya nos hemos referido, consiste en la imposibilidad de describir con palabras y conceptos una experiencia íntima vivida casi en un estado de trance.

Místicos de las tradiciones más diversas topan con la misma imposibilidad
comunicativa. En el misticismo católico, por ejemplo Santa Teresa de Jesús está obligada a construir una estructura arquitectónica inventada para comunicar a los otros las distintas fases o secuencias del recorrido místico. Siempre en la misma tradición, San Juan de la Cruz presenta el camino seguido como un recorrido material que debe realizarse, con toda una serie de experiencias de presencia/ ausencia de la divinidad, algunas de las cuales son particularmente dramáticas.

Los místicos musulmanes como Ibn Ata Allah o Rabia, quedan perturbados por la experiencia totalizadora de la presencia divina en sus almas, hasta el punto de parecer locos de dios, satisfechos de sus vidas simples y privadas de cualquier lujo, pero rica en presencia divina.

En muchos casos, la presencia divina experimentada en la psique del humano produce tanta alteración de sus capacidades comunicativas que los místicos acaban confundiendo y siendo considerados herejes. La formula censurada con más frecuencia es la expresión “soy dios” que no se comprende en su sentido real de fusión con lo divino y se considera una locura.


MISTICISMO ORIENTAL Y OCCIDENTAL


Las experiencias místicas descritas por los monjes orientales y por los místicos occidentales son en parte parecidas, pero se diferencian por el tipo de divinidad experimentada. Los orientales especialmente los budistas, durante las meditaciones experimentan una dimensión religiosa que precede a la presencia de la divinidad. En cambio para los occidentales y entre ellos los místicos musulmanes que se encuentran en una tradición común de sello judeocristiano  suelen experimentar una dimensión que se caracteriza por la presencia apremiante de una divinidad personal. Sin lugar a dudas los condicionantes culturales ejercen una influencia, sin embargo, este planteamiento es esencial para definir las diferencias entre las distintas tradiciones.

Normalmente la experiencia mística no se produce sin una compleja fase de preparación de la persona que la vive. Incluso cuando parece inesperada, siempre es consecuencia de distintos acontecimientos en el místico.


TECNICAS DE MEDITACION MISTICA

Eicasmo

Es un movimiento surgido en los primeros siglos de la era cristiana que se desarrolló sobre todo en el seno de la iglesia cristiana ortodoxa. Se trata de alcanzar un estado de tranquilidad del alma mediante la repetición de la oración. Normalmente se recita en dos fases. En un primer momento que corresponde cuando la persona para expresar la oración aspira el aire hasta alcanzar la abertura máxima del tórax o también se utiliza la respiración abdominal hasta la máxima expansión del abdomen. Sigue un momento de pausa, en la que se retiene el aire, y seguidamente se expele, que viene a constituir en un segundo momento. Es decir la primera parte es expansión, elevación y reconoce la divinidad y la grandeza; y la segunda, es contracción o descenso mostrando la insignificancia como pecadores con la petición del perdón. Mientras recita la oración, el orador baja el mentón hacia el pecho, dirige la mirada hacia el abdomen y piensa en su propia existencia y muerte.

El rezo esicático ha tenido su confirmación definitiva con la obra fundamental de Gregorio Palamas. Este teólogo bizantino, que vivió en el siglo XV, defendió esta forma de misticismo iniciada por los grandes padres en los primeros siglos del cristianismo y que obtuvo el reconocimiento oficial de sus posiciones por parte de la iglesia ortodoxa.

Budismo

Las técnicas de meditación en el budismo son de varios tipos. Una muy importante es la que en la tradición zen puede realizarse sentado, de pie o en movimiento. Para meditar con eficacia son necesarias una posición, una respiración y una disposición mental correctas.

La posición sentada o de loto es muy importante en la  práctica zen en la tradición sotho. Pese a que la lectura cantada de los textos clásicos del budismo es siempre importante, en parte porque condiciona de manera significativa la respiración, el practicante encuentra el camino para la meditación por medio del equilibrio entre actitud mental, posición y respiración.

Durante la meditación aparecen pensamientos, preocupaciones, obsesiones que se forman ante los ojos de la mente como si de una película se tratase. En este momento, se interviene con una atención renovada por la respiración y la postura. De este modo, una intemperancia de la mente se corrige con el efecto directo del cuerpo (posición y respiración). Entonces los pensamientos se convierten en una secuencia a la que se asiste sin atención, sin apego: todo transcurre y fluye ante nuestra impasibilidad.

Es fundamental que el cuerpo puede intervenir en la mente y la  utilización
continua de esta técnica crea las premisas para una transformación de carácter de la persona, que, poco a poco, consigue vivir lo cotidiano con el mismo desapego con el que vive la aparición de los pensamientos durante la meditación. Con el tiempo este trabajo acaba forjando un carácter de acero que permite afrontar la vida sin ninguna violencia, dando a los acontecimientos su justa importancia. Basándose en esta técnica se han formado generaciones de samuráis y monjes que han ejercitado el cuerpo y la mente mediante una disciplina psicofísica muy valiosa.

En cambio la meditación de pie, que los japoneses llaman kinin, se realiza manteniendo el tronco erguido, poniendo un pie delante del otro, siguiendo la secuencia talón-planta-punta, con el puño izquierdo dentro de la mano derecha, a la altura de la boca del estómago, y respirando con el abdomen. Normalmente se utiliza en los momentos de pausa de la meditación sentada. Durante la meditación se leen sutras budistas, algunos de ellos cantados, que provocan un efecto beneficioso en la respiración.

En el zen Rizai se da mucha importancia a la resolución por vía intuitiva, de problemas irresolubles lógicamente, presentado en forma de breves preguntas, que tienen la función de hacer reaccionar al pensamiento lógico-deductivo y favorecer a la intuición y la meditación.

Sufismo

El misticismo sufí, la corriente principal de la mística islámica, ha tenido siempre un papel marginal en el islam, incluso en los momentos de mayor difusión ha sido considerado frecuentemente un  movimiento herético.

La forma más conocida de meditación sufí es la danza de los derviches. Estos monjes llevan a cabo un movimiento rotatorio que les hace girar cada vez más rápido sobre sí mismos, hasta perder la conciencia de su propia persona. Es un baile relacionado directamente con el movimiento giratorio de los planetas y la conexión con el ser supremo.

El sufismo es el movimiento religioso islámico que representa la vía esotérica hacia dios. Esta fraternidad se compara a menudo con el misticismo cristiano y con las formas de meditación zen, aunque las diferencias siguen siendo notables: la experiencia última es la capacidad de captar intuitiva e intelectualmente la existencia de dios como única realidad verdadera, reduciendo al máximo la individualidad, lo asemejan a otras experiencias religiosas similares.

La enseñanza sufí pretende alcanzar un nivel elevado de conocimiento del humano,
del cosmos, dando al individuo más objetividad y mejorando su trayectoria evolutiva, así como el redescubrimiento de una sabiduría antigua cuyos fragmentos se encuentran en todas las culturas. Con este objetivo se utilizan varias técnicas, desde la danza de los derviches a las narraciones y las anécdotas, que recuerdan en parte a las del budismo.

El elemento fundamental es la interacción maestro-discípulo. El primero que no aspira a una posición dominante o de prestigio. Personajes como Gurgani y Rumi eran respetados por su gran modestia, ya que en el sufismo está prohibido el culto a la personalidad, como demuestra el hecho de que la mayor parte de los sufíes más importantes han quedado en el anonimato.

En conclusión  la vida espiritual -mística muestra que la unión con una expresión suprema  exige  llevar una vida íntimamente relacionada con el fundamento que sostenga toda su existencia. El misticismo clama porque en lo más profundo del corazón se haga sitio a las riquezas del orden espiritual. Al mismo tiempo nos ofrecen un remedio para los daños principales de nuestra época: la mentalidad materialista y una entrega sin límites al mundo exterior del consumo y la degradación por los excesos.

Simultáneamente la mística ha producido seres con una profunda vinculación con los destinos del mundo y que influyen  en la moral del ser humano con interioridad armónica, que contribuye al esclarecimiento y reconciliación de los espíritus, mostrándonos el  camino hacia una época regida  por sus normas,  llena de inspiración en el bien que sirvan de  modelo y guía.

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