domingo, 22 de junio de 2014

Explorando senderos...EL RITUAL COMO TRANSMISOR INICIATICO

 
Así como el aula no trasmite ni garantiza por sí misma la formación de un buen profesional, el ritual no trasmite ni garantiza por sí mismo la iniciación. En ambos casos hablamos del ser humano, a quien va destinados tanto la configuración y el contenido del aula como el ritual específico de cada caso.

Y corresponde a ese iniciando pasar de la etapa de mirar a la etapa de ver, que aunque parecen lo mismo no lo son en absoluto. Ya que mirar se dirige a la pregunta y ver al conocimiento. Mirar corresponde a la etapa infantil y ver a la adulta.

Existen seres muy esclarecidos en apariencia, que siguen empeñados en mirar sin ver, en darle mas importancia al rito que a las consecuencias del rito. Pretenden quizá que el rito actúa como el bálsamo de fierabrás, realizando por sí mismo milagrosas elaboraciones, que no son sino espejismos.

Esa mirada atenta al rito, incluso obsesiva no lleva a ninguna parte, hasta que gracias a su esfuerzo el iniciando consigue por fin ver, simbólicamente se ilumina. Situación que no corresponde al Rito, sino a su propio esfuerzo. Vivimos una época donde se cultiva hasta la extenuación ese mirar sin ver mas allá de una apariencia estética donde no hay esfuerzo dialéctico ni análisis serio que se precie. Una especie de infantilismo colectivo y alienante que solo entrará en crisis cuando nos empeñemos en ver, repitiendo una vez más el proceso doloroso de crecimiento hacia una nueva claridad.



Entonces, ¿ que sentido tiene el Rito, entre nosotros.?.-  Diría que el rito, es una fórmula empírica, elaborada en base a la sabiduría ancestral de generaciones de seres humanos, que preguntan y se preguntan, en definitiva que buscan y se buscan. Fórmula que situada en el atanor de cada uno de los masones empeñados en tal búsqueda, decanta o no, según la capacidad de cada cual. En definitiva a cada uno de nosotros nos corresponde inevitablemente por el azar inescrutable de la existencia, un lugar en el templo de la humanidad, desde la piedra mas modesta en el nadir del edificio, hasta la piedra que situada en el cenit pretende cerrar una obra siempre en construcción y siempre inconclusa. Cada Hermano debería conocer el puesto que le corresponde, en dicho templo teórico, sin olvidar que como se trata de una construcción siempre en evolución, su lugar será aquél que alcance gracias a su esfuerzo y a su capacidad de ver.

Es preciso para ello analizar de forma escrupulosa el sentido y el contenido del rito que se nos alcanza en masonería, y sobre todo cultivar la reflexión y el análisis, pues para ver es preciso comparar, aprender, criticar, y una vez más reiniciar el camino, reinicio que tiene que ver con un proceso de iniciación constante. De ahí que en masonería decimos que somos eternos aprendices... 

Fuente:http://explorandosenderos.blogspot.com/2014/04/el-ritual-como-trasmisor-iniciatico.html

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