viernes, 20 de diciembre de 2013

Masonería Siglo XXI... Las chicas de la Logia.




María José Lacalzada presenta 'Mujeres en masonería', obra en la que se desmiente la idea de que sólo hubiera varones

ALBERTO PIQUERO/GIJÓN

La leyenda sitúa el inicio de la masonería en tiempos tan remotos como el de Hiram Abif, supuesto arquitecto del Templo de Salomón. María José Lacalzada nos remite a la documentación histórica, «a la Gran Logia de Londres, de 1717, y a las Constituciones de Anderson, de 1723», con el ideario de la «fraternalidad universal y la perfectibilidad humana». Sin embargo, las Constituciones de Anderson se olvidaban de incluir en esos propósitos a la mujer: «Se la consideraba tutelada por el padre o por el marido».

Nacida en Logroño y domiciliada en Zaragoza desde hace veinticinco años, la doctora en Historia, María José Lacalzada, presentó ayer en la Librería Central, de Gijón, el libro 'Mujeres en masonería', un desmentido a la idea tópica de que sólo ha habido varones en las logias masónicas.

Con anterioridad, sus investigaciones las había dedicado al movimiento obrero en La Rioja, a la biografía de Concepción Arenal y al humanismo liberal y socialista europeo. En este caso, el fragmento histórico elegido es el que abarca desde 1868 a 1938, «para redondear», dice, «teniendo en cuenta que en 1868 se produce la Revolución contra Isabel II, lo que permitiría asentarse a la masonería a partir de 1870. Y que en 1938, a consecuencia de la guerra civil, los masones hubieron de marchar al exilio».

Sería el Gran Oriente de Francia la logia que abriría levemente las puertas, mediante el rito de adopción, «que permitía a las mujeres llegar hasta el pórtico y ocuparse en asuntos de beneficencia, pero no del trabajo serio de la construcción masónica».

En España, «el Gran Oriente mantuvo el rito de adopción; sin embargo, comenzaron a desarrollarse otras logias que fueron más sensibles a la integración femenina, y algunas mujeres llegaron a ocupar altos cargos, como secretario u orador».

En Asturias, señala tres ejemplos: Salvadora Vigón, que fue guardatemplo externo; Eulalia Menéndez Vizcaíno, que obtuvo el Grado Tercero en el Taller del Gran Oriente de España, y Rosario Acuña, Venerable Maestra Honoraria en una logia exclusivamente compuesta por hijas de Eva.
Esa apertura volvería a cegarse con «la reconducción de Miguel Morayta del Gran Oriente Español, que vuelve al ritual de adopción y penaliza a las mujeres que habían accedido a grados y títulos». La crisis de fin de siglo desarticula a la masonería, aunque en el plano internacional se crearía en 1893 la primera logia mixta, en París, llamada Derecho Humano, que tendrá su correspondencia en España durante la dictadura de Primo de Rivera.

La República favorece la antesala de una masonería femenina con entidad por sí misma, pero el tajo de la insurrección militar la corta de cuajo. El perfil de las mujeres que a lo lago del siglo XIX se incorporaban a la masonería era el de «amas de casa; artistas como Esmeraldina Cervantes, hija del arquitecto Cerdá, o pequeñas empresarias de la rama del comercio».La inquina que la masonería suscitó en Franco, la explica Lacalzada «dentro del contexto de la segunda guerra mundial, que despertó un sentimiento antimasónico muy fuerte. Aunque Franco lo superó con creces.

También es posible que sea cierto que Franco quiso adherirse a una logia y que algo se vio en su temple por lo que se le rechazó. Si se le hubiera aceptado, tal vez la Historia de España reciente hubiera sido otra...», concluye.

Masoneria Siglo XXI
Fuente: http://www.victorguerra.net/2006/11/las-chicas-de-la-logia.html

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