jueves, 1 de noviembre de 2012

Talento Masónico...Es tan elegante decir NO como decir que SI.



Muchas veces en la vida y sin darnos cuenta caemos en compromisos y responsabilidades que de una u otra manera y al ánimo de querer quedar bien y hacer las cosas en pro de alguna circunstancia, sin tomar en cuenta que, en lo personal comenzamos una batalla de responsabilidad y sentido moral a los ofrecido, además de no mirar nuestros propios compromisos y hasta estados de ánimo que nos impulsaron a decir SI, como en muchas oportunidades mis allegados, hermanos y amigos me habrán oído decir…Es tan elegante decir que NO como decir que SI….

Acá les dejo algunas impresiones personales al respecto;

Decir no a veces es tan extrañamente complicado pero sin embargo tan necesario que nos hace plantearnos qué debemos hacer para poder dar el paso. No sabemos decir no, nos cuesta decir no, y esto nos hace sentir vulnerables ante los demás. Es necesario aprender a decir no.

En ocasiones simplemente porque nos piden un favor al que no podemos negarnos, en otras porque aceptamos nuevos proyectos o negocios sabiendo que nos va a ser complicado poder llevarlos a cabo todos, en otras porque pensamos que todo son buenas oportunidades. Existen muchas ocasiones en los negocios, y en la vida, en que debemos aprender a decir no aunque cueste.

Decir sí es más cómodo, no obliga ni a elegir ni a pensar, aunque precisamente sea por eso por lo que no nos paramos a pensar a qué decimos sí. Si decimos sí pensamos que quedamos bien ante la otra persona, que no le hacemos daño o que ofrecemos una mejor imagen.

¿Por qué hay que decir que no?
  • Porque al decir no se pueden hacer mejor las tareas que se tienen en manos, las más importantes, y así no se queda mal con todos
  • Porque al decir no los plazos de entrega no se incumplen, porque se sabe perfectamente que se va a poder conseguir lo que se ha prometido
  • Porque al decir no tienes más tiempo para ti, para relajarte, para tu familia y amigos, para alguna afición
  • Porque al decir no tienes más tiempo para hacer aquello que siempre quisiste hacer pero que no podías porque no sabías decir que no a lo demás
  • Porque al decir no empezarás a ver las cosas de otra manera, no habrá tanto estrés  ni malos pensamientos, podrás disfrutar más de lo que haces… y de lo que no haces.
  • Porque al decir sí te obligas a hacer cosas que no quieres hacer, que no te apetecen o que no puedes hacer
  • Porque decir no es liberador, te cambia el chip, te muestra un poco más tu propia persona
Qué hacer antes de decir no

A muchas personas el no le sale naturalmente, pero claro, no todo el mundo tiene la misma habilidad. Antes de decir que no hay que estudiar la estrategia y descubrir por qué decir que no está bien.
  • Tienes que saber que decir que no está bien, es tu elección, tienes derecho a decir que no.
  • ¿Realmente no quieres hacerlo o no puedes hacerlo, o simplemente tienes miedo a no hacerlo como esperan los demás de ti? Piénsalo, si estás en el primer caso puedes decir que no, si estás en el último plantéate otras alternativas.
  • Conoce tus prioridades. Sabes que no quieres o no puedes hacerlo porque existen otras prioridades, porque prefieres hacer otras cosas. Si conoces tus prioridades entenderás algo mejor por qué tienes que decir que no.
  • Si tienes dudas, escríbelo. Si tienes dudas de decir que no o de cómo expresarlo escríbelo en un papel o en tu propio ordenador. Te ayudará a clarificar tus ideas, como un borrador que nunca se irá a enviar pero es necesario. Después puede ser momento de decir que no, aunque si puedes permitírtelo deja un poco para clarificar tus ideas.
  • Decir que no es sencillo, ¿por qué vas a complicarlo? No intentes utilizar adornos o florituras, un no es un no, la otra persona agradecerá que le contestes con sencillez y claridad. Los detalles a mayores pueden confundir a la otra persona, así que sé breve.
  • Piensa y propón alternativas. Si vas a decir que no y tienes miedo a quedar mal, puedes ofrecer alternativas a las otras personas. Alternativas reales que permitan que, aunque no te encargues tú de ello, aquello que te han propuesto se cumpla satisfactoriamente. Te sentirás tan bien que no volverás a dudar en decir que no en próximas ocasiones.
  • No demores un no si sabes que lo vas a dar. Simplemente dilo, sin pensar en las consecuencias, porque sabes que al final acabarás diciendo que no. No crees expectativas falsas.
  • Aprende a decir que no con amabilidad, con cortesía, haciendo ver el no como algo positivo, pero de forma muy sencilla.
¿Cuándo se debe decir que no?
  • Cuando decir sí da lugar a situaciones que no se quiere
  • Cuando no se pueden afrontar las consecuencias del sí
  • Cuando la calidad del trabajo disminuye
  • Cuando hay que pasar más horas de trabajo quitándote de otras cosas
  • Cuando hay prioridades por encima de aquello a lo que se tiene que decir sí o no
  • Cuando es buen momento para seleccionar
  • Cuando las expectativas económicas o de otro tipo son diferentes a las planteadas
Técnicas para aprender a decir que no

    1. La técnica del disco roto sirve para aprender a decir que no a la otra persona sin sentirse culpable ni mal. Se trata de repetir el argumento todo lo que sea necesario hasta que la otra persona entienda que no es no, sin caer en las provocaciones que pueda haber.
    2. La técnica del banco de niebla. Con esta técnica estás dando en parte la razón a la otra persona porque sabes que no hacerlo puede empeorar las cosas, pero la otra persona se acaba dando cuenta de que no cambiarás tu opinión. Para ello es necesario utilizar un tono sereno y reflexivo, sin parecer que provocas o burlas a la otra persona.
    3. La técnica de la pregunta asertiva. Tienes que conseguir información por parte de la otra persona, sean buenas o no sus intenciones, para ver si intenta manipularte o simplemente aconsejarte. Haz preguntas hasta dar con la respuesta buena.

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