lunes, 12 de noviembre de 2012

Talento Masónico…Auguste Rodin, genial artista masón a 172 años de su nacimiento.



François-Auguste-René Rodin (París, 12 de noviembre de 1840 - Meudon, 17 de noviembre de 1917) fue un escultor francés contemporáneo de la corriente impresionista. Enmarcado en el academicismo más absoluto de la escuela escultórica neoclásica, no sólo fue el escultor encargado de poner fin a más de dos siglos de búsqueda de la mimesis en las artes tridimensionales, sino que además dio un nuevo rumbo a la concepción del monumento y la escultura pública. Debido a esto, Rodin ha sido denominado en la historia del arte como «el primer moderno»

Iniciado en Masonería a los 25 años e edad (1865, Logia "L'ecole du Liberté", Gran Oriente de Francia), muy pronto se sintió motivado a plasmar sus conocimientos masónicos en una obra escultórica mayor "Los Tres Tiempos", inspirada en las tres edades del masón en su paso por los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro.

Masón activo durante toda su vida, esculpió un sinnúmero de obras de carácter iniciático, legando a la “Humanidad” un mensaje de paz y fraternidad a través de su obra. No obstante, fue más allá al sugerir a través de su arte, que la clave de la felicidad y el progreso residía exclusivamente en la voluntad del Ser Humano, síntesis magistralmente lograda en su escultura "La Piedra Bruta" (“La Pierre Brute”) desde la cual surge una cabeza humana en actitud serena que se eleva lentamente desde la tosca piedra para lograr que el resto de su identidad sea revelada.

 Auguste Rodin fue, sin lugar a dudas, el mejor escultor de su época. De origen modesto, suspendió tres veces el exámen de ingreso en la Escuela de Bellas Artes de París (École de Beaux Arts de Paris), pese a sus dotes extraordinarias como dibujante. Tuvo que trabajar como decorador.

En el año 1875, se trasladó a Italia, donde se sintió fascinado por el movimiento y la acción muscular en las obras de los escultores del renacimiento como Donatello y Miguel Ángel. Dos años más tarde, en 1877, es aceptado en el Salón, donde presenta “El vencedor” (“Le vainqueur”), luego llamado “La era de bronce” (“L'ère de bronze”), que despertó grandes críticas por su realismo pero hizo conocido su nombre.





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