viernes, 18 de octubre de 2013

LA ENTREVISTA DE GUAYAQUIL José de San Martín y Simón Bolívar


 Por;José Alfonso Luján

LA ENTREVISTA DE GUAYAQUIL  de Don José Francisco de San Martín Matorras y Don Simón Bolívar, se reunieron el 26 de julio de 1822 en Guayaquil; fue la única reunión que tuvieron. Jamás se supo que se discutió allí. Un reciente descubrimiento histórico en Quito, a resuelto el misterio.

 Ha a aparecido el Libro del Secretario de Bolívar, donde se anotaba toda su correspondencia. Y en la cual figura una carta personal a Don Antonio de Sucre. En ella le hace ver las conversaciones con el Libertador platense y sus observaciones. De acuerdo al Informe, San Martín estaba decepcionado de la dejadez de sus generales. Así mismo habría añadido que estaba dispuesto a dejar el mando político del Perú y retirarse a Mendoza. Buscaba una victoria militar que le permitiera hacerlo con honor y estaba en Guayaquil para pedir refuerzos que le permitieran obtener ese triunfo. Su actitud fue generosa y sostuvo que, si las tropas venían con Bolívar, él se pondría a sus órdenes. No se discutió de Guayaquil, el cual Bolívar, lo había anexado a la Gran Colombia, a expensas del Perú. La discrepancia fue por la posición de San Martín, de instaurar una monarquía constitucional. Planteando traer un príncipe europeo. Bolívar se opuso. 

Su razonamiento habría enfatizado en los intereses de la república de Colombia. En nombre de esos intereses republicanos, Bolívar subrayó la inconveniencia de un príncipe europeo para el Perú, porque amenazaría la libertad de los demás. Luego añadió que si los peruanos querían esa forma de gobierno, él no se iba a oponer. Una forma de negar los refuerzos militares solicitados. En ese momento, San Martín habría entendido que no le quedaba ninguna alternativa y en beneficio de lograr la victoria permanente para el Perú dio un paso al costado. Se dice que San Martín se despidió diciéndole: “Don Simón, le dejo la gloria”. Ella habría consumido al caraqueño, con su vanidad y egocentrismo llevándolo a la muerte veinte años antes que San Martín. Por el contrario, el retiro le habría permitido al libertador platense gozar de una última paz, sazonada por la más intensa de las melancolías.

 Pero esta no es la primera vez que, tenemos prueba del egoísmo y conveniencia de Simón Bolívar, que no solo arrebato al Perú, el Puerto de Guayaquil, que estaba en plena ebullición, sino que lo anexo a la Gran Colombia. Es aquí donde se da la famosa reunión. Bolívar continuo, ingreso al Perú y junto al Ap:.M:. Don Antonio José de Sucre y Alcalá, venció a las tropas realistas en la Pampa de Junín en 1824. Contra lo que muchos olvidan, en la Batalla de Ayacucho, Don Simón Bolívar, no se encontraba, solo estaba Don Antonio José de Sucre. Otro dato interesante, años antes, Francisco de Miranda, mentor de Simón Bolívar, que retorno de su exilio a pedido de este, para hacerse cargo de la Comandancia de las Fuerzas Militares Republicanas y que luego por un error táctico del mismo Bolívar, tuvo que renunciar por pedido del Congreso de la Gran Colombia. El 30 de Julio de 1812, Miranda llegó a La Guaira, con la intención de embarcarse en la nave inglesa Sapphire en medio de un ambiente en el que pocos sabían que las negociaciones con los realistas, por las que muchos oficiales republicanos se sintieron traicionados se habían iniciado por órdenes del Congreso y no por deseos de Miranda. Por ello, cuando Miranda se hospedaba en casa del Coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban Don Simón Bolívar, que lo “convenció” de que se quedara, por lo menos una noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Bolívar, Casas y Peña, se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de sus armas, lo despertaron con rudeza, ordenáronle que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrilletaron y lo entregaron al español Monteverde. 

A cambio de este acto de traición, el español dispuso darle a Bolívar el salvoconducto que éste le había solicitado para exiliarse en el extranjero, con el especial reconociéndole el gran servicio brindado al Rey, con la entrega de Miranda. El creador de la Logias Lautarianas falleció en Cádiz en una mazmorra, gracias a la traición de su pupilo. 

 Conclusiones Soy un San Martiniano fervoroso, no de ahora sino desde hace muchos años atrás. Porque reconozco en el M:.R:.H:. Don José de San Martín, los valores de la persona, del militar y ahora más aún del masón, valores que lo hicieron luchar por la Libertad, Igualdad, Fraternidad, desde muy joven, uniéndose a la causa americana. Su conducta siempre fue de desprendimiento y jamás de protagonismo.

Este descubrimiento, de ser verdadero, no hará más que aclararnos lo que muchos ya sabíamos. La calidad humana de José de San Martín, frente al protagonismo egocentrista del Q:.H:. Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte-Andrade y Blanco (un nombre bien largo y de abolengo), mejor conocido como Simón Bolívar. Para muestra: A San Martín, Argentina le dio el título de General en Jefe del Ejército de los Andes, Libertador de la Nación. Chile le designo Director Supremo, lo que el rechazo a favor de Bernardo O’Higgins. Recibió los títulos de Comandante en Jefe del Ejército Libertador de Chile y Capitán General del Ejército de Chile. En Perú, se le dio los títulos de Comandante en Jefe del Ejército Libertador del Perú, Libertador del Perú, Protector, Fundador de la Libertad del Perú, Fundador de la República y Generalísimo de las Armas. A Bolívar, se le dio el título de “Dictador del Perú”. “Dictador de Guayaquil”. Presidente de la Gran Colombia (por 11 años). Presidente de Venezuela (después de dividirla de Colombia). Presidente de Bolivia (Después de dividirla del Perú. Y Libertador de Panamá (solo por haberla separado de la Gran Granada). Con estos actos solo buscaba debilitar a los demás países para reforzar al suyo, pensando geopolíticamente (ojo, no es política). Al llegar a Lima, el Congreso lo nombra máxima autoridad como Dictador y hasta el propio presidente Torre Tagle, le tiene que rendir cuentas. Así mismo persigue al ex Presidente Riva Agüero y envía a Torre Tagle a negociar con los realistas, “Para ganar Tiempo”. Para luego acusarlo de conspiración. Impide que se proclame la Constitución e impone sus decretos y encamina al congreso a que se disuelva. Bolívar empieza las acciones para aumentar el Ejército Unido Libertador del Perú. Nombra como jefes principales del ejército unido a los generales de la Gran Colombia como Sucre, Córdova y Lara. Ningún peruano formó parte del estado mayor a excepción del General José de la Mar, que estuvo a cargo de la rama peruana del ejército. Ello se debía a que el Libertador no sentía aprecio por los peruanos tal como se muestran en diversas cartas que envió. Creo, V:.M:. que no hace falta más Conclusiones, para darnos cuentas quien era el verdadero masón, que daba todo por los demás, sin interesarle títulos o halagos. Y cuál era el Profano con mandil, “que ingreso a la Masonería, pero la Masonería no ingreso en él”. BIBLIOGRAFÍA: – Diario la República (Miércoles, 31 de julio de 2013) – “Don José. La vida de San Martín”, por José García Hamilton – Película: “Revolución, el Cruce de los Andes“ de Leandro Ipeña – “El General en su Laberinto” de Gabriel García Márquez

Fenix News

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