jueves, 31 de octubre de 2013

Hablando de... Pedro Grases hizo volver a leer a Simón Rodríguez, Juan Manuel Cagigal y Cecilio Acosta.

                                                                                         Por: Carlos Maldonado-Bourgoin

Por Pedro Grases los venezolanos volvimos a leer las obras de nuestros clásicos literarios y nuestros pensadores, entre ellos, los educadores. Entre el grupo de venezolanos que ofrecieron ideas educativas importantes y novedosas al país recién emancipado están Don Simón Rodríguez, Juan Manuel Cagigal y Cecilio Acosta.


Simón Rodríguez personalidad picada por el aguijón del genio, fue ordenado y sistematizado por Pedro Grases en lo que pudo salvarse de su obra. Recordemos, Don Simón escribía:

“Vea Europa cómo inventa y la América cómo imita. // El mérito de los proyectos está en la PREVISIÓN = donde no hay previsión no hay MÉRITO”. “Nada quieren las nuevas repúblicas admitir, que no traiga el pase del Oriente o del Norte. -Imiten la originalidad, ya que tratan de imitar todo= los estadistas de esas naciones, no consultaron para sus instituciones sino la razón; y esta la hallaron en su suelo, en la índole de sus gentes, en el estado de las costumbres y en el de los conocimientos con que debían contar”. (S. R. Sociedades Americanas. Caracas, Biblioteca Ayacucho, Nº 150, 1990).

A Simón Rodríguez, pensador y agitador de conciencias nato y delirante, lo citamos y lo tenemos presente sólo por su papel de maestro de Simón Bolívar, generalmente relegando a un plano secundario su pensamiento visionario sobre el futuro y destino de nuestros países.

Establecida la Academia Militar de Matemáticas bajo la dirección de Juan Manuel Cagigal, se proyecto llevar los conocimientos de las ciencias físicos-matemáticas no sólo a los ingenieros civiles e ingenieros militares, sino la aplicación de estas leyes a la mecánica y al artesanado, mediante procesos de instrucción en las artes y los oficios con fines eminentemente prácticos, porque la técnica es y seguirá siendo la expresión social de los conocimientos y adelantos científicos. (Carlos Maldonado-Bourgoin: Ingenieros e Ingeniería en Venezuela. Siglos XV al XX. Caracas, Tecnoconsult, 1997).

Cecilio Acosta rompió los modelos impuestos por la escolástica española. Él expresa su angustia frente a la realidad signada por el atraso de un país que era: “Sangre primero, y luego odio y exclusión” (O.C. T. II. p. 903 y ss). Su propuesta sustituía la educación especulativa que daba hambre, por una educación que sirviera para la subsistencia, sustentada en oficios útiles “que dan pan”, realidades antes que abstracciones.

Para Acosta lo importante era dar un vuelco para no mantener la enseñanza elemental en decadencia, célebres son sus sentencias sobre este tema aparecidas en su obra Las cosas sabidas y por saberse.

Decía el Maestro Pedro Grases: “Venezuela será lo que sus hijos quieran que sea”.

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