viernes, 25 de octubre de 2013

Actualidad...Berlín, Hacia sus 776 años de Historia...memorias de un viaje


Puerta de Brandenburgo, uno de los símbolos de la ciudad alemana. | Afp
Puerta de Brandenburgo, uno de los símbolos de la ciudad alemana. 


Con especial afecto al Dr. Luis R. Baptista Salas, Historiador nato y gran compañero de viaje.


Berlín es una ciudad con más vidas que un gato, capaz de renacer de sus propias cenizas una y otra vez, de reinventarse a sí misma y así reinventar los tiempos. Hoy Berlín se toma un respiro en las decisiones de la crisis del euro, en la construcción de edificios gubernamentales y en la acogida a turistas del mundo entero que vienen a saborear en sus calles la Historia del siglo XX. El 29 de octubre, Berlín hace un paréntesis para contemplarse a sí misma y cobrar conciencia de su edad, 776 años.

El primer berlinés del que se tiene constancia es un tal padre Simeón, del que se guardan unos escritos de 1247. Para entonces Berlín había cumplido ya un pequeño recorrido. Los primeros documentos en los que consta la existencia de esta ciudad, encrucijada de una zona de bosques pantanosos, dan fe de que fue fundada en 1237 con el nombre original de Cöll, y en 1300 ya había fagocitado a otro pueblo algo más pequeño denominado Berlín, nombre que prevalecería finalmente para una población conjunta de unos 7.000 habitantes.

Pero no entró de lleno en la Historia hasta 1415, cuando fue elegida capital del Estado de Brandemburgo, uno de los Estados que componían el Sacro Imperio Germánico.

Pronto surgieron dificultades. El elector Federico II desagravió a sus súbditos privándoles de ciertos privilegios, incluida la unidad de las dos ciudades, Cölln y Berlín. En 1447 y 1448 las levantiscas poblaciones de Cölln y Berlín se alzaron contra el monarca y este sofocó con crueldad la rebelión popular, primer momento histórico en que se restringen los poderes populares y el autogobierno conseguidos por la nueva burguesía de comerciantes y artesanos. Ahí se inicia un declinar económico y comercial que alcanza su punto más bajo durante el reinado del Elector Joaquín II, que se convierte al protestantismo, dando origen a la terribleguerra de los Treinta Años. Hacia el 1600, debido a la guerra y a los efectos de la peste, Berlín solo contaba con 12.000 habitantes.

Fueron los Federicos los que la auparon a una época de esplendor, el elector Federico Guillermo y su hijo Federico III. A ellos debe la ciudad importantes obras publicas como el Canal Oder-Spree, el palacio de Köpenick, el Luftgarten. Activaron el comercio con Hamburgo y Breslau y permitieron que otros grupos de población con diferentes religiones pudieran instalase en Berlín. Fundaron las Academias de las Artes y de las Ciencias. Así fue como llegó a capital de Prusia, en medio de delirios de grandeza y extravagancias cortesanas. Federico III llegó a tener en su corte a 6.000 franceses, en una población de 56.000 habitantes.

Sería su sucesor, Federico Guillermo I, el Merkel barroco, el que salvó al Estado de la quiebra al imponer desde 1713 una forma de vida mucho más austera y recortar drásticamente los gastos públicos. El carácter adusto, espartano y ahorrador, autoritario y laborioso, que identificamos hoy como alemán, lo impuso este monarca.

Capital del Imperio

El muro en 1989. | Afp 
El muro en 1989. 
 
Fue el epicentro del Movimiento Romántico, ligado a nombres como Tieck, Schlegel o E.T.A. Hoffman. Y tras un tropezón con Napoleón, que ocupó la ciudad el 27 de octubre de 1806, siguió su camino como capital europea. En 1826 se inaugura la iluminación a gas y en 1839 circula el primer transporte público urbano arrastrado por caballos entreAlexanderplatz y la Potsdamerplatz. Esla época en que el arquitecto Karl Friedrich Schinkel deja su sello en una Berlín que se industrializaba a toda velocidad y acogía una masa de campesinos emigrantes. El el 18 de marzo de 1847, el príncipe Guillermo ordena abrir fuego contra las multitudes que se manifestaban frente a su palacio. Mueren 250 berlineses cuya sangre regó la semilla revolucionaria. El 19 de marzo, el Rey se vio obligado a permitir la libertad de prensa, de asociación y la creación de partidos políticos, así como el derecho al voto. Su sucesor, Guillermo I, nombraría por primera vez un primer ministro, Otto von Bismarck.

Ya es capital del Imperio. La primera lámpara eléctrica llega en 1879. En 1902 se abre la primera línea de metro entre el Zoo y la Warschauer Tor. Comienza el sigloXX con 1.900.000 habitantes y con las organizaciones sindicales más poderosas de toda Alemania que en 1918, finalizada la I Guerra Mundial, fuerzan la proclamación de la República y el exilio del káiser Guillermo II, mientras los bandos socialistas y comunistas se despellejan entre sí y la derecha reaccionaria intenta fallidos golpes.

Berlín se ha convertido en la capital indiscutible de la cultura europea, con Fritz Lang, Bertok Brecht, Erwin Piscator, Max Reinhart, Elisabeth Bergner, Josephine Baker o Kurt Tucholsky, que hicieron de Berlín la ciudad más vibrante y creativa de los años 20. Pero los efectos de la crisis de la bolsa generaron una inflación desbocada que llevó a todo y a todos a ponerse en venta. La extrema miseria, económica y moral, llevó Hitler al poder en 1933, que la hundió en sus horas más negras y que dejó tras de sí una ciudad destruida en sus dos tercios, cubierta por 75 millones de metros cúbicos de escombro y dramáticamente dividida hasta que llegó Gorbachov, con su Perestroika, y un osado primer ministro húngaro que permitió el tránsito de los alemanes del Este al Oeste a través de Hungría. La caída del Muro de Berlín, marcada a fuego en la mentalidad berlinesa, constituye uno de los momentos más intensos de la conciencia histórica de la ciudad.

Está llevando décadas cerrar la cicatriz del Muro, pero Berlín es hoy una capital europea imprescindible y puntal de tendencias urbanas y artísticas. Tras recuperar el título de capital de Alemania en 2000, se ha vestido de edificios gubernamentales de cristal, buscando una imagen de transparencia y libertad, desde los que se toman decisiones que incumben a toda Europa y desde los que se disparan fuegos artificiales para celebrar este cumpleaños número 775. Berlín celebra con la satisfacción de quien es consciente de lo que ha costado llegar hasta aquí y con la desinhibición de quien es consciente de lo incierto que es el mañana.

Pierre Cubique.·.

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