domingo, 27 de noviembre de 2016

Hablando de...Diplomacia Siglo XXI.



De la Tendencia 2.0 - Sobre diplomacia hay mucho escrito. Grandes y respetados teóricos han intentado describir este concepto que se desarrolla de forma profesional desde la Italia del siglo XVII, y mucho antes con los primeros emisarios entre los demos griegos.

30 años de guerra –1618-1648–, y seis, de arduas negociaciones condujeron el 24 de octubre de 1648 a la firma de los tratados de Westfalia. Fueron convocados los diplomáticos más hábiles de la época. La importancia de Westfalia es unánimemente reconocida. Las relaciones entre distintos países que, hasta aquel momento eran juzgadas como una alternativa de paz, o de guerra, se convirtieron en parte importante de la política, no sólo de las diversas casas reinantes sino también de los Estados como tales.

Etimología: diplomacia deriva del griego diploma y del verbo diplom, que dignifica plegar. El diploma era un acto, un documento que manaba del soberano y confería privilegios a sus destinatarios. Este documento se entregaba plegado, como su nombre lo indica, costumbre de la que se ha conservado el término pliego para designar ciertos papeles oficiales. El código de Manú es el primer monumento jurídico en que se habla de diplomacia.

Para Nicholson se trata de sentido común y comprensión, aplicados a las relaciones internacionales. La aplicación de la inteligencia y el tacto a la dirección de las relaciones oficiales entre gobiernos de Estados independientes. Según Cohen se trata del manejo profesional de la relaciones entre soberanos.

La diplomacia es el conjunto de reglas y métodos que permiten a un Estado instrumentar sus relaciones con otros sujetos de derecho internacional, con el doble objeto de promover la paz y cultivar una mentalidad universal, fomentando la cooperación con dichos sujetos en los más diversos campos (Cantilo).

El caso de uno de los más prestigiosos académicos del ámbito del arte de la diplomacia se supo auto-mejorar en su definición. Berridge en 1995 describía que la diplomacia se trata de la conducción de las relaciones internacionales por negociación, más que por la fuerza, la propaganda, o el recurso al derecho y por otros medios pacíficos que están directa o indirectamente diseñados para promover la negociación. La considera una actividad esencialmente política y una institución del sistema internacional. Solo un lustro más adelante su descripción incluía: la conducción de las relaciones entre e soberanos a través de oficiales instalados en el país o en el exterior, siendo estos últimos miembros de su servicio exterior o temporariamente diplomáticos.

Y ¿hoy? Qué hace a la diplomacia, o más importante ¿qué hace que alguien pueda cumplir la función diplomática? Un ministro de relaciones exteriores es un lugar tradicional donde hombres con traje analizan los desafíos internacionales que les confieren a sus países, en círculos cerrados. Y son necesarios ya que el Estado sigue siendo el que en términos de autarquía, tiene la última palabra como nación.

Pero como en todo, el mundo evoluciona y las relaciones internacionales que se establecen por fuera del Estado, respetando su posición en el sistema de naciones del mundo, es cada vez mayor. Hay incluso un movimiento de diplomacia paralela, que antes se podía llamar Diplomacia Track 2 (como Mercocuidades, o el avance de Organismos No Gubernamentales con fines específicos como Derechos Humanos o Estudio de Niveles Sociales, que se convirtieron en una manera de hacer diplomacia per se). Además el concepto de Paradiplomacia en sí, crea un nuevo sentido a las relaciones internacionales del siglo XXI.

Ergo hay que replantearnos el concepto de Diplomacia ¿Qué hacemos como ciudadanos de un país, cuando salimos al mundo? Porque ésa también es una forma de establecer las bases de nuestra diplomacia ¿Qué es lo que le estamos presentando a la comunidad internacional cuando viajamos? Lo que seamos y hagamos en el exterior, es también lo que representamos del origen del que venimos. Seamos entonces responsables de la tradición y las costumbres que llevamos. Afuera somos los embajadores de nuestro origen.

Queda por supuesto el legítimo lugar de aquel que como elemento político es un funcionario cuyo papel responde a la esfera diplomática, mas también contamos con funcionarios que se destacan en organismo públicos y/o privados haciendo diplomacia 2.0.

La materia de política exterior nunca fue un negocio simple. Los Estados tiene intereses, y aún más, conflicto de intereses con otros Estados. La diplomacia es un arte e incluso una artesanía que requiere de experiencia y conocimiento, pero eso es tanto hoy como hace más de mil años. El problema es que desde fines del siglo XIX, la política internacional se tornó muy compleja, y eso comenzó a difuminar la línea entre el diplomático de carrera, sustentado por la Convención de Viena de 1961, y la nueva diplomacia sin fronteras.

La gobernanza de internet está asentando precedentes cruciales sobre la forma en que se gobiernan las comunicaciones. En 2015 el brote y el intento de control del Ébola fue otro ejemplo de las esas cuestiones o culturas olvidadas que el mundo tuvo que abordar, mientras que el cambio climático tuvo catástrofes devastadoras que requieren de una política y acción social de largo plazo.


"ALGUNOS DE LOS ACTORES DE ESTAS CRISIS NO SON LOS TRADICIONES, Y NO SE AGLUTINAN SOLAMENTE EN LA ESFERA DEL ESTADO-NACIÓN (SEGÚN LA PAZ WESTFALIANA). FUNDACIONES MACRO-GLOBALES JUEGAN UN ROL DECISIVO EN EL DESARROLLO Y APLICACIÓN DE CIERTAS POLÍTICAS EN LUGARES DE CATÁSTROFE HUMANITARIA Y NATURAL."

Además las comunicaciones, secretas o seguras para el diplomático de antaño, son hoy obsoletas frente a los cambios radicales de la tecnología y la electrónica, las redes sociales, los smartphones, la internet. Nunca en la historia de la humanidad, tuvo el público en general tantas oportunidades para mantenerse al tanto (y no necesariamente informada) sobre la política exterior de su país. Y tampoco nunca antes habían estado esperando, estar informados sobre la política exterior (aunque las fuentes o las actividades sean reales o no programadas). Esto implica incluso una nueva oportunidad laboral para aquellos que se dedican a las redes sociales.

La influencia de los medios sobre la diplomacia es doble. Da forma a un crisol en el que los temas políticos adquieren forma en la nación. Disemina información e imágenes de estados en el extranjero, que a veces están en conflicto con la diplomacia oficial. El rol desempeñado por los medios en asuntos exteriores se ha visto dramáticamente exacerbado por la televisión. Las cámaras de televisión en un área de conflicto, tientan a los perturbadores a hacer demostraciones de violencia exclusivamente para las cámaras, dando una desacertada impresión del estado y la naturaleza de la perturbación. La TV da una visión superficial de complicados acontecimientos.

Es increíble como un Jefe de Estado hoy puede prescindir de una foto con su ministro de política exterior o si Secretario de Estado, mas no puede no tener dentro de su casa, en lo más cotidiano, un experto en redes sociales que le maneje el Facebook o el Twitter (y eso se extiende a sus más allegados –hijos, cónyuges, colegas cercanos a su oficina–). Sí. Estamos en esa situación donde el reedership de un blog, o la cantidad de likes o twitts puede definir a la política de Estado, de una forma u otra. Esto representa también un desafío para la diplomacia convencional, que si bien, necesaria es, debe evolucionar.

consideramos que la forma de avanzar desde la diplomacia, es a partir de la siguiente afirmación: los temas que antes eran propios de la política están ahora orientados a lo internacional, y los desafíos que implican no pueden ser resueltos por un solo Estado-nación. Entonces ¿por qué es importante la Diplomacia? Debido a que la diplomacia es algo más que simples comunicaciones de alta velocidad.

Al tener diplomáticos con el lenguaje y las habilidades culturales asignadas a donde pueden ser llamados 24/7, independientemente de las zonas horarias, un país mantiene la capacidad para hacer frente a las crisis, sino también para hacer el trabajo del día a día en el que sólo tiene pies en el piso.

Desde este espacio proponemos un modelo de sinergia coordinada donde podemos destacar los siguientes componentes: delegación de las funciones de representación a otros actores además de diplomáticos de carrera; un papel cada vez mayor de Ministerio de Asuntos Exteriores en la realización de las actividades de política exterior; cooperación activa entre los empresarios y diplomáticos; el creciente papel de especialistas en campos como negocios, industria de la energía y de la información; estar al tanto de las vías de comunicación que se han diversificado; desarrollo de tecnologías de la información innovadoras; un enfoque en soluciones inmediatas, la creciente importancia de los formatos de cooperación multilateral.

Como se sabe, los diplomáticos tienen un profundo conocimiento de idiomas, culturas, costumbres locales y los cambios en la política. Además, el conocimiento orientado a la empresa abriría canales de diálogo mejor y más eficaz entre empresarios de ambos países.

la fórmula de una buena diplomacia es:

= DIPLOMÁTICO SAGAZ + TÉCNICO/ESPECIALISTA + 2.0 EN TECNOLOGÍA.


José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

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