domingo, 6 de noviembre de 2016

CONTESTACIÓN AL DISCURSO DE INGRESO A LA ACADEMIA CARABOBEÑA DE LA LENGUA, DEL DRAMATURGO Y MÚSICO, DENIS MIRALDO.




A cargo del académico: CN EDDY BARRIOS OROZCO


“UN HOMBRE DE TEATRO”

Denis Miraldo y CN Eddy Barrios O.
He sido designado como orador de orden para dar respuesta al discurso de incorporación a la Academia Carabobeña de la Lengua de un reconocido intelectual, “UN HOMBRE DE TEATRO”, como he titulado mi discurso, por cuanto DENIS MIRALDO se ha proyectado en la sociedad valenciana como un excelente dramaturgo de avanzada. 

Debo, antes de proseguir, manifestar mi complacencia por el honor inmerecido con el que recibo esta primera distinción de la Academia, la cual se cobra con ello el préstamo intelectual con el cual me favoreciera, en ocasión de mi reciente incorporación y en cuyo evento un Ilustre Académico, como lo es el distinguido profesor Omar Ydler, rindiera pieza oratoria magistral, insuperable a mi juicio, y la cual aún conmueve y anima mi espíritu y me estimula a emularlo. Tarea harto difícil. 

La academia me honra y compromete al designarme para este, mi primer reto oficial y público, como es el de representarla para darle la bienvenida a un nuevo recipiendario, un nuevo académico, quien por y con sus innegables méritos personales y profesionales estamos seguros que enaltecerá y fortalecerá nuestras columnas y contribuirá al trabajo de estudio, preservación y revitalización de la lengua castellana, en la valencianidad de hoy. 

Denis Miraldo es un hombre que emplea la lengua como instrumento y ¡de qué manera! Un hombre que define su accionar bajo la premisa de que: 

“El verdadero artista no busca agradar inmediatamente, salvo que dependa de ello su supervivencia. Fundamentalmente subversivo se reserva la libertad de imponer cambios, a pesar del público, obedeciendo a necesidades históricas, técnicas o estéticas. El artista está integrado en la sociedad, con su libertad y si es incomprendido es porque es profético. El conflicto del arte y la sociedad es una realidad objetiva, inherente a la esencia del uno y de la otra”.

De allí que se haya dado a la tarea, como me ha expresado, de divulgar sus trabajos en el nuevo lenguaje universal de las redes sociales, de la tecnología y de la nueva comunicación, todo ello en la clara conciencia de que:

“La digitalización del mundo actual nos lleva, inevitablemente, a un escaneo de nosotros mismos, ya no sólo la producción se despliega en las redes, en los videos, los blog, los archivos adjuntos, los .pdf, sino que poco a poco nos vamos conectando en la red hasta el punto de sumergir nuestras moléculas en el caldo de la inteligencia artificial, somos avatares primero y luego seres biorobóticos, un ser humano imparable que conquistará parte del espacio hasta que el fin sea inevitable”

Es que Denis Miraldo se relaciona con el público con una visión de proximidad que nos recuerda los primeros intentos del teatro en su orígenes griegos, de que el público, de mero espectador pasivo, se transformara en un personaje más, y que las máscaras, las cuales eran utilizadas entonces para proyectar las voces, hoy sean sustituidas por los instrumentos que la tecnología nos ofrece para ser aún más eficientes, en ese diálogo que se da entre el autor, su traducción operativa a cargo de un director, y la maleabilidad de los caracteres de los intérpretes, como los textos de los guionistas y el escenario y la música, los cuales aportan cada uno su valencia, para recrear la maravilla y la magia de en la escena, de una obra revivificada, transportada en el tiempo y el espacio de la mente de su creador, a las mentes sedientas de su audiencia. Al ser periodista, escritor, dramaturgo y músico, se le facilita combinar eclécticamente estas disciplinas, para alcanzar un producto de alta calidad escénica y poder de penetración.

El licenciado Santiago Rodríguez, recientemente nos enseñara, en ocasión de la FILUC 2016, donde bautizáramos su libro “Protagonismo valenciano en la formación histórica de Venezuela” , que a Valencia se le distingue por, al menos, dos factores esenciales de su valencianidad como son: 

1. Que en ella se da con acierto el protagonismo, la autonomía y su empuje por la figuración histórica y cultural, capital que fuera de nuestra patria y heredera del orgullo genuino de que en los campos de Carabobo naciera nuestra libertad. Una vez consolidada ésta, en ella se da el muy justificado movimiento que libera a Venezuela, de ser un departamento subalterno y dependiente de una ficción política, incomprendida entonces y menos ahora, como proyecto irrealizable, bajo la ambición de quienes no entendieron que la Capitanía General de Venezuela tenía su propia voluntad y destino, así como líderes para materializarlos. Asdrúbal González llega más allá y nos expresa que Valencia ha sido tímida al defender la pertinencia y justificación histórica de tal movimiento, el que hoy le permite a Venezuela ser una nación independiente de toda dominación o mediación virreinal. 

2. Por otra parte, Javier Nieves allí presente y quien conformara, junto a Asdrúbal González y Pedro Villarroel, el presídium del acto, nos destacara que mientras otras ciudades se dedican a seguir las cosas que pasan, Valencia fue y es pionera y precursora; pues, ella se dedica a hacer que las cosas pasen, antes que seguir a otros líderes o a otras ciudades. 

Es así como en nuestro recipiendario, Gerente General de FUNDACULTURA, veremos algunos rasgos similares, los cuales denotan la manera como estos mensajes ancestrales, valores y principios de la identidad valenciana, se han sembrado en su inconsciente y los ha permeado hacia el subconsciente colectivo, generando un teatro para que el pueblo pueda expresar su idiosincrasia y su valía, haciendo bueno el aforismo del grande Cecilio Acosta, de quien José Martí dijo, rendido ante su enjundia y sabiduría: “Lo que supo, pasma”. Decía entonces Don Cecilio Acosta: 

“La luz que más aprovecha a una nación no es la que se concentra, sino la que se difunde”; “Enséñese lo que se entienda, enséñese lo que sea útil, enséñese a todos”

El ex presidente Ramón J. Velásquez, por su parte, nos revelara que: 

“la mayoría de los problemas políticos vigentes en el siglo XIX tienen ahora un nuevo vestido, pero su esencia es la misma”, y agregaba: 

“La historia de Venezuela tiene mucho de teatro, algunas veces de drama, pero casi siempre de comedia y sainete”

No es de extrañar entonces que un hombre sensible, como nuestro dramaturgo, haya ido a la fuente social a buscar esa realidad y a reflejarla, se dice que centrando sus escenarios en la arquitectura física y humana del valenciano, expresando esa comedia y ese sainete. Para lograrlo, se afianza en lo expresado por la gran escritora brasileña de origen judío, Clarice Lispector, considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. De quien aprendería que: 

“Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba”.

¿Qué pasaría si Cenicienta caminara por la calle Colombia de Valencia, si su príncipe viviera en el Palacio de Los Iturriza y ella en la Casa Páez? Se preguntó Denis en algún momento y, para responderlo, escribe y estrena su obra, CENICIENTA MÍA.

Quizás lo más loable de su obra sea su empeño en reeditar, adaptando a lo venezolano, los grandes cuentos de la literatura infantil, y ello lo hace atendiendo a un comentario de su jefe, Édgar Núñez, presidente del Teatro Municipal de Valencia (TMV) y de la Fundación para la Cultura (FUNDACULTURA). Esta vez lo logra bajo una nueva interpretación. Así nació CENICIENTA MÍA, protagonizada por Grecia Colmenares y dirigida por Fernando Lozada. Con sus obras aspira Denis Miraldo darle a lo regional, valor universal. Debo aclarar, esgrimiendo no como excusa fácil sino como hecho incontrovertible, mi confesión de que no conocía al recipiendario más allá de una muy corta presentación de rigor, cuando nos reuniéramos en la Casa Pocaterra y a él le correspondiera parte de la organización del homenaje al grande prócer civil de las letras carabobeñas. 

Preocupado por mi ignorancia y falta de materiales para analizar, acudí al auxilio de una entrevista publicada en NOTITARDE el 13 de agosto de 2016, que le hiciera la periodista Daniela Chirinos Arrieta, titulada: 

“Denis Miraldo escribe teatro con arraigo regional y valor universal” 

Donde se esboza en fina pluma la personalidad, orígenes y desempeño de nuestro recipiendario. Esa entrevista ha sido la fuente de investigación para el trabajo que hoy les revelo. La periodista, dejó constancia de que Denis Miraldo nació en Covoes (Portugal, 1970). Que:

“asumió su responsabilidad con el bagaje cultural que nos rodea, con el que está perdido y el ancestral. Tanto así que en su brazo derecho tiene tatuado el petroglifo “La diosa de la lluvia” que está en Vigirima. Y quien afinca que “Si no terminamos de entender nuestra historia, no vamos a poder construir un futuro mejor”. 

No me atrevo a pedirle que nos enseñe su tatuaje, para no forzarlo a que se descubra y lo muestre, así como cierto intelectual recientemente se descubriera el pecho en pleno hemiciclo de la AN, para mostrar un logo en su franelilla, con los ojos vigilantes de su líder.

Una actividad prolongada en el campo de las letras es ejercida por este insigne cultivador de nuestra lengua escrita, a lo largo de décadas de desempeño como periodista, articulista de fondo, ensayista, investigador y, en general, escritor de oficio. A sus 46 años, ya atesora un palmarés de buenas obras, las cuales ha llevado al escenario y con las cuales se ha comunicado con el pueblo con inusitada eficiencia. Ya se le conoce y se le identifica. Afirma la periodista:

Es que Denis Miraldo a los 7 años de edad leía tomos completos de enciclopedias y en el Colegio Don Bosco ganó concursos de narrativa. Son más de 40 años escribiendo. Entre sus escritores favoritos destaca José Rafael Pocaterra. De quien expresa que es su héroe, porque estuvo en la cárcel y a través de su narrativa se atrevió a cuestionar la sociedad de su época. 

Él mismo es un dinámico promotor cultural, columnista de prensa regional, músico y dramaturgo de Tknela Teatro, el Taller de Calíope y colectivos artísticos como Zona de Descarga. También es miembro honorario de Zanny Teatro, la Compañía del Teatro Municipal de Valencia y Cometa de Cantaura. En Cenicienta Mía, se da el caso que el 95 % de la música fue compuesta por él. 

Al ser peguntado acerca de si se considera un dramaturgo social, ha contestado: 

“Para mí el teatro no es sólo una herramienta para contar historias. El arte es una forma de comunicación, un vehículo para transmitir ideas y no sólo estética. Como Pocaterra, en mis obras he cuestionado a la sociedad opresiva, egoísta y con antivalores” 

Consustanciado con la arquitectura de la ciudad y con su historia se ha dado a la tarea de verlas representadas desde su prehistoria hasta el presente, en esa cruzada que se ha autoimpuesto, para comunicarse a través del teatro con sus habitantes. Con Joan Miró comparte aquello de: “Para ser universal hay que ser profundamente local”. 

Pero, en cambio se niega a decir: ‘Voy a hacer un libro de arte’. En su lugar, afirma que: 

“Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, algún hecho sobre el que deseo llamar la atención. Y mi preocupación inicial es lograr que me oigan”.

Soñador y contestatario, coincide entonces con Bertold Brecht, cuando éste declaraba: “el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”.

Señor dramaturgo Denis Miraldo, tal y como Ud. nos revelara en su confesión de búsqueda de identidad y definición de su destino cuando escribió: 

“En el proceso de búsqueda de la identidad y un puerto al que llegar, de repente tuve la certeza que había encontrado una respuesta a las preguntas tempranas de la adolescencia” 

Permítame apreciado recipiendario emular a Rodrigo de Triana, le alerto que ha llegado usted a tierra, a un buen puerto. Esperamos que usted piense que quizás sea este el puerto donde amarrar su nave, reaprovisionar y volver a nuevas singladuras. En tal sentido, reciba usted de parte de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo, la más cordial bienvenida a nuestros trabajos, sepa usted que en nuestros miembros tiene y tendrá siempre nuestros brazos abiertos y unos colegas y amigos, quienes estaremos pendientes de su labor para apoyarlo en su cruzada y que le acompañaremos en su creencia y misión de hacer, como nos ha hecho ver, que su “arte se convierta en elemento transformador de la sociedad”. 

Para la Academia que hoy represento, es un honor contar con su ilustre persona para engrosar la lista de sus miembros correspondientes. 


CN Eddy Barrios Orozco

Valencia, 4 de noviembre de 2016



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