jueves, 14 de mayo de 2015

DISCURSO PRONUNCIADO POR EL Dr. RICARDO LEÓN CELAYA, CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DEL DIA NACIONAL DEL MÉDICO, EN LA SEDE DEL COLEGIO DE MÉDICOS DEL ESTADO CARABOBO. VALENCIA, 10 DE MARZO DE 2015.




El poeta de los llanos Guariqueños, Camilo Balza Donatti, en su poema “Décimas para una muchacha de Altagracia, nos deleita:
                       
Yo pulso mi corazón
Para que cante tu gracia
Tú naciste en Altagracia
Donde zumba el galerón
Zaraza, te dio sus ríos
Para que grácil bebieras
Tucupido, sus palmeras
Y Guayabal, sus corríos.

De aquí vengo, portando como estandarte sentimental,  las sabanas de mi San Jerónimo de Guayabal, con su olor a sudor de Dios.

Quien triste y lamentablemente en el desierto, bebe arena, porque no hay agua y tiene mucha sed. No es por la sed o porque no hay agua. Bebe arena, porque no conoce la diferencia. Los Médicos, conocemos la diferencia y eso nos hace Apóstoles. Por ello, en nombre de mis amados padres, hijos y familia, me honro en ocupar el espacio de Oradores en el Santuario del apostolado médico en Carabobo, donde Venezuela, nos brindó la más sublime de sus caricias y la más radiante de su sonrisa ¡la libertad!.

En atención a la distinguida invitación de la Ilustre Junta Directiva del Colegio de Médicos del Estado Carabobo, presidida por el Dr. Fernando Henríquez Hostós (el hermano Nano) decidí descansar en el pedestal de la palabra y la ergonomía de mis ideas para elaborar el discurso más incomprensible, más difícil de entender. 

Porque, en este recinto con características de Panóptico, donde todos podemos vernos, indistintamente del sitio donde nos encontremos, debo confesar, mi legítimo deseo de ser Sabio, profundamente sabio, inspirado en el parecer de María Francisca Teresa Millán (Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz) Doctora de la iglesia, la dueña de la contemplación, del amor en silencio, para quien, ser sabio es; ser nada, ser nadie, es pasar desapercibido. O como el distinguido Crisipo, contemporáneo de Séneca; el sabio, no carece de nada, pero tiene necesidades. el insensato, no tiene necesidades, pero carece de todo. Por ello, si mi discurso resulta fácil de entender, me defraudaría, porque entonces, lo que traigo a través de la liturgia, es información o conocimiento y realmente, la prestigiosa presencia de ustedes, la oportunidad y la sublimidad del lugar, adornó en mí, el indefectible propósito, de traer insumo para reflexionar y abrazarnos con nuestra reflexión, en esta convivencia.

Nos aproxima la celebración del Nacimiento de José María Vargas Ponce, hace doscientos diecinueve años, nació el 10 de marzo de 1786, en Vargas, tierra con arruga de cerros, que se empinan para besar el cielo. Ese Vargas, quién nos inspira a que nuestro corazón, no acepte la muerte de la espiga, porque proclama la vida de la estrella. Fue Médico, Científico, Catedrático, Primer Rector de la Universidad de Caracas, Anatomista, Botánico, parlamentario regional en Cumana, fundador de la Sociedad Médica Nacional e integra el Congreso Constituyente de 1830, donde en plenaria discrepa con Bolívar y de Bolívar y en su grandeza, nuestro Libertador, lo sublimiza como su amanuense y albacea testamentario de su espíritu, de su alma y de su carne. Es la honra del hombre, quién como Bolívar, se  conoce grande.

Vargas, coronó su vida pública, como candidato presidencial civilista en 1834 y es electo Presidente de Venezuela, en 1835. Pero, a estas alturas de mis consideraciones, reconociendo en José María Vargas Ponce, un hombre y un Médico infinito y sin orillas, me embiste un gran temor, producto de una embelesante fantasía; si ese Ícono de la Medicina, del servicio, del conocimiento, del honor, de la justicia y de la libertad, se constituye en un consagrado orgullo para nosotros. Alcanzo  a preguntarme.  ¿Somos nosotros, un orgullo para Vargas?  Si Vargas estuviese aquí, entre  ustedes o frente a mí y nos dijese: gracias, aprecio en ustedes, sus loas por mis méritos. Pero, ¿qué han hecho ustedes, como personas, médicos y sociedad, 219 años después de mi nacimiento?. Les confieso, sin inmutarme, con júbilo, me preparo a responderle al conuquero por sembrador y Prócer para nosotros, José María Vargas Ponce, asumiendo plenamente la responsabilidad  de mis palabras y argumentos. No puede la emoción, separarnos de la verdad, porque el camino a recorrer, seria árido y faltaría  el agua de la Gracia. Por ello, le respondería a nuestro José María, capitulando:

                                         

-Los Médicos y nuestro Colegio.

-Los Médicos y el Juramento.

-Los Médicos y la Deontología.

-Los Médicos y el Poder

-Los Médicos y la Federación.

-Los Médicos, la Realidad y los Tiempos

-Los Médicos y la Sociedad.

-Los Médicos y nuestras Reflexiones. 

LOS MÉDICOS Y NUESTRO COLEGIO

El gremio, ofrece con orgullo al pueblo carabobeño y al país, una sede capaz de servirle a la sociedad, blanca, limpia con un respetado Piache, en Oración a la entrada. Mientras, Asclepios (Dios griego de la Medicina, vida y salud), representado en forma serpentaria o de poder, se desliza suavemente por sus rodillas.

 Por ello, somos Asclepianos y este término, calificativo o voz, tengo el privilegio de ser proponente acompañado de quinientos veinte ciudadanos venezolanos desde el año 2011, ante la Real Academia Española y la Academia Venezolana de la Lengua del reconocimiento del término Asclepiano, reconociéndolos, por conocimiento (Médicos, odontólogos, farmacéuticos, bioanalistas, técnicos radiólogos, fisiatras y trabajadores de la salud) y por desempeño (bomberos, rescatistas, marinos y ONGs de altruísticos fines). Esperamos tener éxito y que el tiempo de ser colonia, no sea una rémora en los cuarentidos ilustres integrantes de la Real Academia Española y consideren que quinientos sesenta y un advenedizo,  no califican para regalarles al mundo una palabra, como si la palabra, fuese solo un atributo de su ingenio. Es bueno, erradicar la concepción de que colonia, es colonia y el lobo, nunca deja de ser lobo. Nuestro colegio de Médicos, dispone de un personal de secretaría, seguridad y trabajadores, amables eficaces y hermanados, para ofrecer servicios propios de los establecidos en la legislación atinente al apostolado médico. Así como, actividades culturales, recreativas, deportivas, artísticas, gastronómicas, Sociedades Médicas, seguros, certificados Médicos para conducir y en resaltado, la loable existencia del maternal “Lisbeth Palencia”, donde, con especial embeleso, se cuida, enseña y educa el tesoro del mundo ¡nuestros niños! .Y una Honorable junta directiva, presidida por Fernando Henríquez Hostos e integrada por; Lilian Magallanes, Magally Lemus, Darío Saturno, Gilberto Domínguez, Néstor Sánchez y José Antonio Guevara.

Quienes resultaron electos solo por dos años, hace catorce años y que por razones involuntarias, con elevado sentido de pertenencia, se mantienen al frente de nuestra institución con honor, seriedad, honestidad y sentido de compromiso, capaz de generar en nosotros, una deuda, impagable, aun con la más elevada gratitud. Porque aquí, ellos, ven nacer y crecer a sus hijos y nietos, enferman y se recuperan. Han sentido en su alma, el viaje de familiares y amigos. Pero, ¡aquí permanecen!,  encumbrados por encima de las adversidades.


Si alguien, en  lamentable y equivocado momento, afectados por arritmia espiritual, con palabras o acciones, pretendieron derramar aguas turbias sobre el gremio Médico, le brindamos, una estrofa, del poema vida, del poeta español José Albi.
 
Nazcan alas o ramas, poco importa
Para volar hay un impulso ciego.
Que no sabe, si el agua, es agua o fuego
Y para el cual, la eternidad es corta.

LOS MEDICOS Y EL JURAMENTO

Impreso en nuestro Decálogo, el término siempre se inspirará en los diez mandamientos de la ley de Dios. Para el Médico, se constituyen en diez mandamientos, consagración del  Apostolado, que a través del tiempo, define y rige nuestro desempeño, aferrados de los más nítidos bordes de lo ético y lo moral. Nótese, me prohíbo que pase desapercibido que, en este capítulo, brinde respuesta a José María Vargas Ponce.

No afirmo, juramento Hipocrático, es decir, no le otorgo autoría o propiedad intelectual a Hipócrates de kos, Padre de la Medicina, portador del Don de la luz de la sanación de la carne, como nosotros. Pero, el juramento Hipocrático, es proclamado como uno de los grandes documentos de la civilización griega.

En mi humilde investigación, sin dejar de ser exhaustiva y trascendente, en kos, isla donde nace Hipócrates, existía el Santuario de Asclepio. El cual, era Templo, Hospital, Academia, salón de musicoterapia, formación y enseñanza de curadores, Médicos o sanadores de la carne y el alma, tiempo antes del nacimiento de Hipócrates, el 470 a.C. Erigido entre los pinares, en tres amplias gradas y abierto al mar, había en la fachada, premisas del juramento Hipocrático. Por lo cual, es válido y entusiasma, profundizar, si el juramento no es autoría de Hipócrates, pero si, dedicado e inherente a su persona, como reconocido Padre de la Medicina. Consideremos un párrafo del contenido del juramento Hipocrático...” A mi maestro en el arte de la curación respetaré del mismo modo que a mis padres y le pagaré todas las deudas que haya contraído con su persona...” si la autoría fuese de Hipócrates, ¿A qué maestro, se refería, si el maestro era él? ¿A qué maestro le debía, si a él le debían?. He aquí una noble y brillante tarea para los historiólogos de la Medicina. Vamos a Grecia, Atenas, kos, a la casa de los curadores y sigamos el camino del Bien Amado Pablo de Tarso, en la vía hacia Corintia y a detenernos frente al Monumento del Dios de lo Desconocido. Donde todavía  se nutre el universo del discurso de Pablo y las posteriores palabras de Dionisio: El mundo tendrá que hablar por el resto de los días, de lo que dijo este hombre.

LOS MÉDICOS Y LA  DEONTOLOGIA

En lo cristalino y metódico del lenguaje griego, el prefijo Deón: el deber ser y el complemento logos: significa estudio, revisión o tratado, es decir el estudio del deber ser, toda diferencia del deber ser y él es, crea un problema. Sin embargo, el Divino Creador, afirma su comunión con nosotros, precisamente en el dominio de nuestra experiencia cotidiana. La existencia del Médico es sublime, porque hay inevitablemente, el Omega, el viaje, la muerte, que también, es parte de la Historia.

El deber ser, ordena: usaré mi poder para curar a los enfermos… no administraré bebida mortal a nadie... siempre que entre en una casa ayudaré a los enfermos y nunca haré daño o herida... lo que vea u oiga, en el ejercicio de mi profesión, jamás lo revelaré... no haré de mi peculio, el cobro proveniente de la honra de ayudar a un colega, sus padres o sus hijos...

Aquí voy a rebanar virutas, para  reflexionar, porque, si admito, que entre animales de presa, que viven de sus rapiñas, los mejor dotados, son los más rabiosos. 

Yo, alabo al buey, por su paciencia y al caballo, por su docilidad. El hombre, invierte una gran parte de la vida, en hacerlo mal. Otra parte, en no hacer nada y el todo, en hacer lo contrario de lo que debería hacerse. He vivido, aun con agradecimiento, la realidad de colegas, pocos, muy pocos, pero notables, que cobran su consulta a nuestros amados padres. Y  además, desvitalizan y degradan el liderazgo y dignidad del Médico, despreciando, el honor de ser seleccionado, por un colega,  para   atender el más sensible de los patrimonios personales, como es la pérdida de la salud, al someterlo al incrédulo escrutinio de los otros pacientes y acompañantes, al evaluarlo de último, porque el colega, no paga. Los otros, sí. A esos curadores de ínfimo número, por  suerte, los subsume el mercado y los abandona el alma. Expresión de un paciente; ¡mira, su colega llegó a la una y es de noche y no ha salido ni a saludarlo, más solidaridad hay entre camioneros!. Sin embargo, reitero, son muy pocos, quienes actúan de esa manera y para no incomodarnos con algunos, nos disculpamos todos y así, englobamos en nuestra indulgencia a todo la humanidad. Me esmeré, en invitar para que nos acompañase, en tan sublime hora, a un fiel amigo y hábil Médico, porque como decía De Vita Beata: nunca, aunque oscura, esta oculta la verdad, siempre da señales de sí. Me refiero al Dr. Eusebio Ortega Carrasquero, quién informado por su secretaria, que era requerido por un colega, salió a su encuentro y lo abrazó, un paciente expresó cautelosa incomodidad. Eusebio, le dijo: aprecio me disculpes, apelo a tu bondad, él es Médico, es mi colega y debe irse pronto de aquí para ayudar a otros, que padecen como él y como tú. 

Esta ética conducta, me trasladó, al gozo de una estrofa del poema Honrarás Padre y Madre de José Rubén  Guillén.

Que sus trémulas manos te Bendigan
Si sabes respetar, su gran cariño
Pues, ni sueño sintiera, ni fatiga
Mirándote dormir,  cuando eras niño.

LOS MÉDICOS  Y  EL PODER

Gratificante, es reconocer el saludo al poder, por su servicio, no por su autoridad. Mantenerse firme en la calma y la normalidad, no sorprende. Admirable, es de pie, donde todos se arrastran y elevado, donde, todos se humillan. El Médico se alinea, con una de las estrofas del hermoso poema, Mi Libertad por unos Versos, del guatemalteco, Ismael Cerna:

Los que nunca en su espíritu han sentido
Ningún rayo de luz que los alumbre
Los que al infame yugo acostumbrado
Cobardemente, tu piedad imploran
Los que no temen verse deshonrado
Porque hasta el nombre, del honor, ignoran.

Un hombre investido de poder, jamás, ni que quiera, dará la vida por su prójimo, porque, el mismo poder y su anillo de seguridad, no lo permite. Por ello, ante el azote de mortales plagas contemporáneas, reemplazadas por fatales virus, como el Ébola, fiebre hemorrágica mortal, los primeros acontecidos ante el mundo y ofrendan su vida, son los Apóstoles, dueños del poder de la sanación de la carne (Médicos y enfermeras), y los dueños del poder de la sanación del alma, (presbíteros y monjas).

Para ellos, una estrofa del poema Romance a Juan Pablo Peñaloza, del mártir, Leonardo Ruiz Pineda:

Cuando siembran tu cuerpo
Siembran una Bandera
Y ahora, está retoñando
En las voces de mi tierra
Ansiosos, de vida nueva.

Nunca veremos fallecer por contagio, ni hace falta, un Emperador, un Rey, un Príncipe, un Sir, un Senador o un Ministro. En cambio, para el Médico, esta es nuestra primera clase y por ello, merecemos respeto y justa admiración, porque en nosotros, dar la vida por nuestro prójimo, forma parte del gozo del alma. Tan incuestionable sublimidad, nos otorga el derecho, de gritarle  al   Cosmos, una estrofa del poema, Canto a Venezuela, del gran venezolano, Alirio Ugarte Pelayo:

Es necesario resumir tu historia
Para el hombre común, desorientado
Es necesario precisar el mito
De la tierra, del grito y del caballo
Es necesario disfrutar el símbolo
Del niño con juguetes y zapatos.
Es necesario condenar el odio
A una muerte sin gloria ni sudario
Por tu dolor sin nombre y apellido
Por tu cabal dolor venezolano
Cada esquina del canto me florece
Caminos, para el rumbo de tus pasos.

LOS MÉDICOS Y LA FEDERACIÓN

A ese ícono de la realidad indubitable, hecho coloquio y pueblo como lo es Don Mario Moreno Reyes, (Cantinflas) le preguntaron en una ocasión ¿Don Mario, como se escribe BARMAN? Y respondió: con v de ver, porque uno lo ve detrás del mostrador y uno lo ve delante de los licores.

Así me veo, con doble referencia de espíritu y espacio. Me siento representado por la Federación Médica Venezolana y más, cuando la asumo como la continuación histórica de la Sociedad Médica Nacional, fundada por José María Vargas Ponce en 1834. Pero, no me siento representado por el respetado colega Presidente de la Federación Médica Venezolana, y como la ética, me impide la ventaja por tribuna u oportunidad, en la mayor brevedad posible, consignaré en su despacho, mi afirmación y fundamentación. En el sincretismo del desempeño gremial y político, el gremio, resulta perjudicado. Porque, enamora tanto la política que el gremio termina defendido por leones enflaquecidos, tristes, sin garras ni colmillos. Creo, que la permanencia del antes mencionado colega, propicia la excusa para aplazar indefinidamente, las conversaciones referentes al Convenio Colectivo Médico, por un paso político que el dio y que yo no aprobé. Y si argumenta, que tiene allí catorce años, porque no le han autorizado elecciones a la FMV, pese a su solicitud,  para eso está la conciencia y la cortesía, para dar el noble  paso  a un lado y no perjudicar a los de atrás. Lo que si se, es que, el ingreso de nuestros prestigiosos Médicos rurales, residentes y de post-grado, con su sueldo migran, incesantemente, entre la inanición, la indigencia y la miseria. En cuanto, al Constitucional Poder Electoral, aplaudo que haya auspiciado, realizado y supervisado 19 procesos electorales nacionales, en 15  años para una población de 34-36 millones de habitantes. Pero, es difícil digerir, así sea acompañado de un revitalizador consomé de colmillos de elefantes, la contradictoria explicación, de no haber auspiciado, realizado y supervisado una sola elección para la Federación Médica Venezolana.

 Allí, el Poder, nos envía una señal inconveniente, que estoy seguro, debe corregir con prontitud. Porque votar, más que una acción, es un sentimiento y representa un innegable derecho fundamental que consagra la Libertad, Justicia y Democracia.

LOS MÉDICOS  Y  EL PACIENTE

El término paciente, es un derivado, en absoluto se vincula al adjetivo (paciencia, impaciencia). Paciente, se origina del término griego Pax=Paz=equilibrio entre las partes de un componente. Y Ente=complemento, que significa ser vivo, ser humano. Por ello, puede haber Médico sin paciente, pero nunca pacientes sin Médico, porque la presencia del Sanador, es lo que determina tal condición. Para el paciente, el Médico es su líder y héroe, capaz de restaurarle su equilibrio y certidumbre. El paciente tiene manos para apretar, hombros para abrazar, tórax para auscultar, abdomen para palpar, hijos y familia para amar y respetar, dolor para considerar y ancianidad para admirar. A pocos, muy pocos, se nos ha olvidado, de manera que cual Emperador, permanecemos dentro de nuestros consultorio, sin trasponer el umbral de la puerta para privilegiar al paciente en su dolor. La figura de nuestra asistente ha hecho de nosotros, imponentes Pretores, de brazos cruzados, mientras, afuera se escucha la voz: que pase quien llegó primero. Es decir, que pase el mercado, si no modifico el orden de llegada y evaluo, el grado de dolor, no perturbo el genio de quien me va a pagar. Vale decir, sin darme cuenta, transito el camino de curador a cobrador. La bondad, ya no se ve y la piedad, se fue de viaje (Franklin Virguez). En muy pocos, colegas, el cobro de casi media pensión, de un anciano por  una consulta, no genera reflexión y el paciente sale derecho al tormento de su angustia y su hambre. Con mi  postura,  de remarcado imbécil (hombre sin razón) pero Casto, no estimulo el camino de la indigencia profesional, al contrario, el médico merece, como todos el decoro y calidad de vida adecuado, sin olvidar primero lo necesario, después lo suficiente. Porque, no es pobre, quién tiene poco, sino quien desea más de lo que tiene.

Si estoy equivocado, me encantaría revisar la expresión de mi prestigioso colega  y coterráneo médico de Calabozo, Francisco Lazo Martí, el hombre de mi canto a un Bardo amigo de la Silva Criolla, cuando en 1892 expresó: nunca meteré en mi bolsillo, las lágrimas del dolor de mis pacientes. En 1914. Khalil Gibrán, precoz semilla de sabiduría, en su obra, pensamientos y meditaciones, nos pregunta: Porque abrirse paso a codazos por la vida, empujando a los demás, ansioso en medio de peleas, protestas  y eternas discusiones, perforando en la oscuridad, como un topo, tratando de asir la tenue hebra de la araña, codicioso y frustrado en la ambición, para acabar por unirse con los muertos?  

Pero, como debemos reforzar, es a la infinita mayoría de colegas, Apóstoles de la fe, amor, solidaridad, humanismo y deseo de ser recordados por sus servicios, es para mí de insondable   honor  mencionar a: Fredy Amoldoni, Francisco Martínez López, Efraín Ynaudy Bolívar, Guillermo Mujica Sevilla, Alfredo Paz Cordero, Rafael Enrique Casals, Oswaldo Barrios, Hermanni Gunther, Enrique Mandry Llanos, Bernardino Marvés Hernández, Mirian Marcano, German Perdomo, Fernando Bellera, José Finochio,  Enrique De León,  Marcos Ortega, Hugo Laprea, Víctor Julio Bellera, Mórela Dávila, Nerys Uscátegui, Soraida Montero, Nelson Orta Sibú, Amaury Rengel, José Luís Maldonado, Eduardo Meza, Eliecer Payares, Miguel Zerpa, Virgilio Montoya, Ricardo León Montero, María Bellardi, Pablo Pérez, Ovelio Quiroga, Jesús Ortega, Noel Graterol, Roberto Guinand, Luigi Vallard, Hugo Laprea, Fernando Henriquez, Néstor Sánchez, José Antonio Guevara, Carlos Rojas, Carlos Verdú, Darío Saturno, Oswaldo González, Henry  Pedrique,  León Colina Bracho y familia, Gilberto Domínguez, Oscar Naveda, Alicia Galíndez, Gerdy León, Wilfredo Perfetti, Leonardo  Sosa Valencia, Pedro Quiñónez, Eusebio Ortega y Carlos Rosales, entre infinitos, y  para aquellos ilustres colegas y sublimes nombres a quienes he omitido, porque se han enredado en la inexorable madeja de mi olvido y de mi gozosa ancianidad, por la Gracia de Dios y San Jerónimo, les ruego me proporcionen el rédito del Perdón. Pero, para todo el gremio médico, familiares y amigos, mis Bendiciones.

LOS MÉDICOS,  LA REALIDAD Y EL TIEMPO.

Don  José de la Serna en 1876,  escritor,  poeta,  autor de las Vendimiarías, dijo: Cuando el domingo amanezca en lunes, el mundo habrá perdido la cabeza. Hoy, con la existencia de la ultra autopista de la información, conversamos con  alguien en un rincón del planeta,  el día  lunes, cuando aquí, es domingo y el mundo conserva su cabeza. Pero, se tambalea con hechos insólitos, absurdos y asombrosos, de carácter político,    social y religioso. 

Lo cual demuestra, que el mundo enfrenta una pérdida del equilibrio y de la sensatez. ¿Qué nos pasa?.  Es  que acaso, nos aproximamos a la profética apreciación del Film el día que la tierra se detuvo, donde se asegura, que cualquier especie que venga, después de la nuestra, es mejor.  No podemos olvidar, que la vida es un valor y la muerte, una circunstancia. Y como decía  Catalina de Sienna, todo el mundo es una gran ciudad y toda ciudad,   es un pequeño mundo.  Por ello, nuestro país,  no escapa a momentos y hechos tormentosos y lamentables. Acá,  hago un alto, para brindarme más que un análisis,   una reflexión.  No me hablen de líderes  juveniles, estudiantiles o sociales, porque lo fuimos y prueba de ello, el libro del CNU, en su aporte histórico destaca “un grupo de talentosos jóvenes, auspiciaron en 1971, en la UC, el cambio de la estructura de la facultad de medicina a facultad de Ciencias de la Salud y extensiones, para dar cabida a las Escuelas de Medicina, Odontología, Bioanálisis y Enfermería” fin de la cita. Somos constructores, que nos hicimos acompañar de pro-hombres como: Guillermo Mujica Sevilla, Alfredo Paz Cordero, Nicolás Rueda, José Luis Bonmeinsón, Alejandro, Jacobo y Eduardo Divo, David Ortiz, Miguel Patetta Queirolo, Witremundo Torrealba, Carlos Verdú, Ali Alam, William Gánem, José Scarton, Alicia Galindez, nuestro negro, Gregorio, en Anatomía, la hermosa Anita, en dirección, la  maravillosa Carmencita, en Biblioteca, la candorosa Paula Toledo,  aseadora y el bondadoso, Sapo´rcao, en la cantina, quién mitigó a crédito nuestra  hambre, muchas veces, con infinita bondad.  Para comenzar el Curso Básico.

Hoy, en nuestra amada Venezuela, se nos alimenta con afirmaciones tóxicas y analizables.

1) Somos una sociedad polarizada. Mentira, las sociedades no se polarizan, se les induce, se les elabora el espejismo, se les incorpora el realismo mágico, para mantener una permanente alza, en la apuesta del daño y la violencia, por que hace que veamos en el prójimo, un gladiador, con espada permanentemente levantada,  en lugar de un amigo.

2) El venezolano está muy radicalizado. Esto es una elaboración. El hombre por excelencia, no es radical. Manipuladores de sentimientos,  inoculan esta perversión, para que veamos en todos, agresores y este grado de sensibilidad, se convierte en percutor de violencia.

3)  Una dirigencia política polarizada.  Es cierto, pero lo hacen con conocimiento de causa, con inteligencia y  están  claros, en su rol por razón mediática o de desempeño, que los hace capaz, de ser modelados por líderes sociales, profesionales, políticos y estudiantiles.  Y mantener así, efervescencia social, conveniente para sus fines, pero muy nocivo para el comportamiento ciudadano.

4) El fariseísmo referente a la búsqueda de la Paz.
El fariseo, es un hipócrita (habitantes de la mentira, quien disfruta no ser descubierto) con cara de virtuosismo Nuestra dirigencia;

Busca la paz, pero no la encuentra
Habla de la paz, pero no separa los labios
Grita por la paz, pero no abre la boca
Llora por la paz, pero no brotan lágrimas
Ama la paz, pero no la acaricia
Ora por la paz, pero no va  a la iglesia
Solicita espacio para la paz, pero construye muros
Y lucha por la paz, pero cuelga un chinchorro.

Luego, han descubierto que en la Dialéctica de la Paz, es útil el uso de este estandarte para  justificar, una aparente conducta constructiva y de sosiego, cuando la incertidumbre social, persiste.

¿ QUE DEBEMOS HACER LOS MEDICOS?

En primera instancia, ratificarnos, que no hay arquero sin blanco, y blanco, sin arquero. Pero, ambas acciones, representan  una pérdida.  Los médicos, somos hijos de la vida, por que existimos en nuestro apostolado, para oponernos a la muerte. Aunque, al final, sucumbimos, ante ella. Somos abrigados por la  paz. No hay señal más bella, que asistir un alumbramiento, traer una luz al mundo y restituir la salud. Eso es Paz, para el paciente, familiares, amigos, vecinos, sociedad y país. Si compartimos la premisa, de que la humanidad, no es solamente el la herencia de nuestros amados padres y abuelos. Sino,  también, el préstamo de nuestros amados hijos y nietos, tenemos que participar e involucrarnos en nuestra realidad. Con todo respeto y  energía, calificamos para decirles  a nuestros  líderes y agentes de poder:

Hablen, porque nos acaban
Conversen, porque nos destruyen
Siéntense, para que se reconozcan
Acércate, para que te integres
Respétense, para vivir en paz
Abrásense, para amarnos
Y Ámense, para perpetuarnos.
   
No podemos ser pasto para la perversión, nuestra intervención, debe ser con la inteligencia, humanismo, salud y vida, como herramientas y valores de redención, Venezuela lo necesita. No podemos acompañar, ni caer en el arado de los fruticultores del odio. Quienes necesitan, este maligno insumo, para cocción.
 
No más sangre, infelizmente derramada en la tierra y en el asfalto, no más intolerancia y desamor. El camino de la paz, se transita con el agua de la Gracia y el roció de la humildad, silencio y oración.

Debemos negarnos a vivir encadenando hombres, porque  no  siempre, el encadenado esta vencido: A veces, una cadena, es más honrosa que un collar. No recorramos el penoso y árido aporte de la Historia, donde naciones ignorantes, arrestan hombres buenos y los hacían déspotas e imperios, fracasados, donde se perseguía, a quienes intentaron liberar al pueblo del yugo de la esclavitud.

EL MÉDICO Y LA SOCIEDAD
El médico, antes de ese atributo, es hombre, hijo, nieto y padre. Conviviente y gregario por excelencia, con eterna evasión a la soledad, la cual, no se ve, pero se siente. El médico, tiene sentimientos, ordenados en su espíritu, de forma tal, que podemos caminar entre ellos sin tropezarnos. Y además, tenemos nuestro propio cielo, perfectamente definido, porque como le dijo el sabio Yeng,  a  Juan  Salvador Gaviota. Cuando puedas pasar de pasado a futuro, a velocidad infinita y conozcas la Bondad y la Piedad, conocerás tu cielo. Por ello, el médico, se constituye en gremio, donde, además de compartir el saber, se constituye en una herramienta social y es reconocido por la sociedad,  como admirado líder, de cuya cúspide, nadie logrará descendernos. El médico, es un hombre respetuoso del hombre y un ciudadano de la gran ciudad y nunca por sacrilegio, perjudicaremos a nuestra Patria. Porque, si el todo es sagrado, las partes, no lo son menos. Así crecemos en la armonía, para la conservación de todos.

 Aquí me enorgullece privilegiar, el hermoso poema de un gran escritor, articulista, poeta y mejor amigo, cuyas bondades de anfitrión, he disfrutado en el calor de su hogar, con su amada Licelia, me refiero al poema, COMO EL MAR, de José Joaquín Burgos.

Como el mar eres
Siempre marchas y regresas
Extrañas islas y aves te socavan
Y gira el mar, llamándote a lo lejos
Y un velero y un mástil angustiado
Son la medida exacta de tus ojos
Y nuevamente, surcas el espacio
Y vas de mar, desnudo de recuerdos.

EL MÉDICO Y SUS REFLEXIONES

San Francisco de Sales, un hijo de su tiempo, escritor y elocuente cautivador por su mansedumbre y dulzura, en su obra introducción a la vida Devota, citado por Catalina de Sienna, Patrona de Italia  umbilicada por esa orilla del mar tirreno, donde van a reposar las aguas del Tíber con San Francisco de Asís, nos refuerza, el imperativo de San Francisco de Sales, cuando afirma: no te ha puesto Dios en este mundo por que tenga necesidad alguna de ti, pues eres, para su Majestad, totalmente inútil. Te ha creado solo para ejercitar su Bondad, dándote su Gracia y su Gloria. A este fin, te ha dado el entendimiento, para que lo conozcas, la memoria para que te acuerdes de ÉL, la voluntad para que le ames, la imaginación para que tengas presente sus beneficios, los ojos, para que veas la maravilla de sus obras, y la lengua para que le alabes y así, de todas las demás facultades.

 Cuanta claridad en esta enseñanza y además, es un elíxir para calmar a quienes, nos encanta desperdiciar el constructivo uso de la lengua, para causar los más voraces incendios, sin llama y sin humo, como la difamación, injuria y procacidad. Como podemos apreciar, acá, hay coordenadas de vida, y si a esta elemental sabiduría, le incorporamos, la información, el conocimiento, el apostolado del servicio y despreciamos un ratico, el celular, para ver, oír y amar a quienes nos rodean y disfrutar las caricias de la vida, que es la vía, no es la morada y ensalzamos nuestro espíritu, con el componente perceptivo personal e intangible, percepción diferente y percepción equivocada, cuyos insumos, podemos conseguir en Isaías, Amós Platón, Crisipo, Tácito y Santo Tomás de Aquino, entre otros. Estamos blindados, no solo sabemos de medicina, sabemos de la vida, que como decía, Lucio Anneo Séneca: la entrada a la vida, parece ser una sola. Pero, las salidas, son varias.

Jóvenes, ustedes constituyen, el bastón de nuestra apacible ancianidad, no permitan ser frágiles o quebradizos. Confiamos en ustedes. Apóyense en esa sencilla obra literaria, cercana a nosotros, por las aguas del Caribe y del Golfo, del abrillantado Ernest Hemingway, el viejo y el mar. El viejo, con su sueño de pescar, el animal marino más grande, lo cual logró, aun, viendo sangrar sus manos, era la compasión para un niño y sus compañeros. Pero, cuando salía del bar marino, bien bebido, para mitigar el hambre, al hacerse a la mar, los borrachos eran los remos y el bote, el viejo no. La reflexión, es la manera más sencilla de conversar con el Bien y nuestros errores, dentro de nosotros, quienes somos templo. Debemos practicarla.

Colegas, familiares, amigos y vecinos, luego de este periplo espiritual, cabalgando sobre las virtudes de un gran venezolano, como José María Vargas Ponce, perpetuo en sus dones, no es un esfuerzo afirmar: Vargas, es un orgullo para nosotros.

 Pero, complaciendo la sublime fantasía hasta idealizarlo, de que hoy, en su Onomástico, lo hemos tenido aquí frente a nosotros, estoy seguro, que los médicos, con nuestra oración le hemos demostrado que estamos ubicados, que sabemos quiénes somos, que somos capaces de apreciar el paisaje, sin levantar el vuelo de las perdices. Por lo tanto, disfrutemos de Vargas, maestro, colega y amigo. Quien en uso de su  filial sonrisa, nos hace saber: LOS  MÉDICOS, SOMOS TAMBIEN UN  ORGULLO,  PARA  JOSE  MARIA  VARGAS PONCE. 

Así como llegué aquí, cual peor tribuno y orador. Pero, el más humilde del rebaño, atendiendo al honor de mis amados colegas, integrantes de la junta directiva del ilustre Colegio de Médicos del Estado Carabobo, presidida por el Dr. Fernando Henríquez Hostos,  me retiro,  implorando  a nuestro Dios, sus Bendiciones y a mi San Jerónimo, su protección, para irme hacia ustedes, con arpa, cuatro, maracas y amor, no con cariño. Porque el amor y el querer, no es igual. Querer, es guerra con guerra y Amor, es guerra con paz.



DIOS NOS BENDIGA
MUCHAS GRACIAS

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