viernes, 9 de enero de 2015

Hablando de...10 palabras que nos legaron árabes y judíos para aumentar los límites de nuestro mundo.


Abraham se fue de la casa de su parentela, en Ur de los Caldeos, para habitar la tierra que el Altísimo habría de mostrarle bajo una promesa: “Yo haré de ti un gran pueblo”.

Su esposa, que estaba anciana, prefirió que Abraham se acostara con la esclava Agar para que la promesa sea cumplida. De aquella unión nació Ismael, pero como el Todopoderoso no necesita ayuda, Sara también tuvo un hijo: Isaac, que significa risa porque ella se había burlado de la posibilidad de encontrar deleite y parir a tan avanzada edad.


Ismael es hoy en día conocido como el padre de todos los árabes e Isaac como el de todos los judíos. El Génesis cuenta que las peleas entre aquellos hermanos comenzaron con una burla del mayor al menor. Miles de años después, la sangre de inocentes sigue derramándose por el control de la tierra que le fue prometida a Abraham. Sin embargo, allá al fondo de la historia, está el recuerdo incómodo de que estos pueblos son dos hermanos que nunca se dejaron de odiar.


Por eso es bueno recordar cómo estos dos hermanos nos ampliaron el mundo nutriendo de palabras nuestra lengua. He aquí 10 voces castellanas de origen árabe y judío que dan sentido a nuestro entorno.

1. Almohada (árabe).
Viene de ‘al mukhádda’, que es a su vez parte de la palabra khadd (mejilla).
2. Aleluya (hebreo).
Esto es ‘alabado sea Dios’. En el latín bíblico se podía leer halleluia, que a su vez venía del hebreo hallĕlū yăh.
3. Quilate (árabe).
Viene de qīrāṭ, que es el nombre de la semilla de algarroba con la que se trataba de estandarizar una medida para los pesos muy pequeños.
4. Ester (hebreo).
Es un nombre propio femenino que significa estrella.
5. Tarifa (árabe).
Viene de algo que sonaba así como ta’rifah. Al principio significaba “definición” o “declaración”. Pero con el tiempo, y en el marco del comercio marítimo mediterráneo, pasó a significar “lista de precios”.
6. Pascua (hebreo).
En latín vulgar decían pascûa, el latín original pascua, pero ambas formas vienen del hebreo pesah (lugar de pastos). Pero es curioso que algunos estudiosos creen que la palabra viene de la voz psh, que significa saltar, porque el ángel del Altísimo se saltó las casas de los judíos para no matar a sus primogénitos en Egipto. Antes de Moisés, los hebreos celebraban el “salto” del invierno a la primavera. Luego de Moisés el “salto” de la esclavitud a la libertad.
7. Tarima (árabe).
Las tarimas en las que usualmente se suben nuestros dirigentes políticos, cantantes, animadores y -cada vez menos- poetas, se llaman así porque ese era el nombre que tenían para los árabes. Sin embargo, era algo así como tarimah. Esa voz viene a su vez del persa taran (cama de madera).
8. Manuel (hebreo).
עִמָּנוּאֵל, ʻImmānûʼēl, el Dios que está con nosotros o Dios con nosotros.En la traducción de la Septuaginta del libro de Isaías se profetiza que “una virgen parirá un hijo, y llamará su nombre Emmanuel”. Para los cristianos del mundo, ese niño es Jesús.
9. Mengano (árabe).
Viene de unión de las voces ‘man’ y ‘kan’, man-kan, que significa “quien sea”.
10. Satanás (hebreo).
En latín se decía Satāna, pero esa forma venía del hebreo שָׂטָןy y esta a su vez del arameo הַשָּׂטָן (ha-shatán, “adversario”).

 
José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.   
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, capitulo Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica

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