domingo, 19 de octubre de 2014

Historia y Tradición... Los restos de Alonso de Ojeda.



 

La historia registra que los restos del navegante Alonso de Ojeda se encuentran en el convento San Francisco de República Dominicana, pero la verdad verdadera es que están en Ciudad Ojeda, estado Zulia. Ojeda, considerado el más importante navegante después de Colón, nacido en la provincia de Burgos el año 1472; descubridor de Curazao, cabo de San Romàn, golfo de Venezuela y del lago de Maracaibo.

Es el Primer Gobernador del Nuevo Mundo nombrado por los reyes católicos, con extensión desde el Mar Caribe hasta lo más extremo del Sur del continente, sin limitación geográfica alguna, dio el primer uso industrial del petróleo al calafatear sus naves con betúmen tal como lo realizaban los indios; realizó el primer mestizaje en el continente al casarse con Guaricha, una nativa de Coquivacoa a quien bautizó Isabel, en honor a la reina española.

Construyó en la Guajira el primer barco en América; considerado el primer conquistador del continente; primer navegante en recorrer por primera vez la costa venezolana.

Gracias a las influencias de Juan Rodríguez Fonseca, acompaña en 1493 a Colón en su segundo viaje, llegando a la isla “La Española”, hoy Santo Domingo. Al regresar a España consigue el patrocinio a través de Capitulaciones con los reyes, para realizar su primera expedición que salió el 18 de mayo de 1499 desde el puerto de Santa María, siguiendo la ruta del tercer viaje de Colón, acompañado del navegante italiano Américo Vespucio y Juan de la Cosa, cartógrafo quien realizó el primer mapa del nuevo continente y de Venezuela.

La flota llegó a Trinidad, las bocas del Esequibo y del Orinoco, Isla de Margarita y Cumaná; en sus toques costaneros para aprovisionarse de agua y frutos, tuvo que combatir contra los aborígenes ubicados en Puerto Cabello y Tucacas. Siguieron a Curazao denominándola Isla de Los Gigantes por la altura de sus aborígenes. Continuó por Aruba y Bonaire; el 9 de agosto de 1499, día de San Román llega a la península de Paraguaná, en el punto más septentrional de Venezuela, cabo de San Román.

El 24 de agosto llegan a la entrada del lago de Maracaibo bautizándolo San Bartolomé, día de ese santo, al adentrarse al golfo observaron los palafitos que le recordó a Juan de la Cosa a Venecia; continúa hacia el Cabo de la Vela, hoy La Guajira y Santa Marta, regresa a Santo Domingo para abastecerse y seguir a Cádiz, adonde llega en junio de 1500, con perlas, oro, esmeraldas y algunos aborígenes esclavos, entre ellos su esposa con quien procreó tres hijos. Ella le servía de intérprete durante su estada en las poblaciones indígenas, e inclusive le salvó la vida en varias ocasiones.

Con el nombramiento de gobernador de Coquivacoa salió en su segunda expedición hacia el Nuevo Mundo en 1502, donde recorrió el golfo de Paria y Margarita; regresa a Santo Domingo, donde es encarcelado durante dos años por las denuncias de sus acompañantes.

En esa isla caribeña organiza en 1508 una tercera expedición, la cual fracasa por la falta de abastecimientos, por los ataques de los indígenas de la Guajira con flechas envenenadas y por la codicia de sus compañeros de viaje. Sin dinero y desmoralizado se aloja en el Monasterio de San Francisco en Santo Domingo, donde muere en 1515; antes de morir, pidió ser enterrado en las puertas del templo, de manera que los fieles al entrar y salir lo pisaran en penitencia por los pecados cometidos durante su vida, especialmente por el asesinato de los indígenas. Isabel, de noche lloraba frente a la tumba y realizaba sus oraciones guajiras, ella muere a los quince días, siendo enterrada al lado de su esposo por los sacerdotes franciscanos.

Al profundizar la investigación, notamos, que sus restos no se encuentran en el Monasterio de San Francisco en Santo Domingo, cuya construcción data de 1505, actualmente está en ruinas. En 1965 con motivo de una insurrección militar, las tumbas fueron profanadas.

Venezuela en tres ocasiones (1889,1942 y 1949), solicitó traer las cenizas, pero el gobierno dominicano negó la solicitud. Debido a los incendios petroleros que afectaban a Lagunillas. El Presidente Eleazar López Contreras, funda el 13 de diciembre de 1939, día de Santa Lucía a Ciudad Ojeda. El distinguido sacerdote agustino, historiador, investigador acucioso, educador, escritor de fina pluma y abogado Fernando Campo del Pozo, actualmente en Zaragoza; como párroco de Ciudad Ojeda, desde 1964, se preocupó por recuperar las cenizas, a tal fin habló con su Eminencia el Cardenal Quintero y éste a su vez con las autoridades dominicanas, recibiendo respuesta negativa. El padre Campo viajó a Santo Domingo en diciembre de 1981 para realizar las diligencias ante la Academia Nacional de Historia e instituciones oficiales y eclesiásticas, pudiendo recoger, notarial y trae a Ciudad Ojeda las cenizas, las cuales en acto público, se colocaron en un cofre de vidrio, bendecidas con agua del lago y cubierta con la Bandera Nacional por Monseñor Ramírez Roa, Obispo de Cabimas.


Por;
Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
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General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de la Asociación de Escritores del Estado Carabobo
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

1 comentario:

  1. Como nota curiosa, Monseñor Ramirez Roa es nacido en el pueblido de los andes donde vivió mi familia por mucho tiempo. No sabia que los restos del almirante estaban en Ciudad Ojeda, cual habria sido la felicidad de este señor volver a tocar las aguas del lado 500 años despues de haberlo visto por primera vez. Gracias por el texto.
    Atte.
    Elinder Trejo, desde Maracaibo.

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