martes, 16 de abril de 2013

19 de Abril de 1.810; Antesala de la Independencia de Venezuela.

 

Por: Carlos Maldonado-Bourgoin

Escritor, historiador y crítico de arte





Los sucesos de España, con la invasión napoleónica y la usurpación del trono, dieron pie en toda América a la crisis que trajo el vacío de poder y la transferencia del mismo. Los Cabildos y Ayuntamientos serían los llamados establecer formas para suplantar la ausencia del monarca legítimo, según del Derecho Divino y según las teorías pactistas, como la máxima de Francisco Suárez (1548-1617):toda potestad viene de Dios a través del pueblo”.
 
            De los Ediles y Prefectos de la Roma antigua vino el origen en España de gobierno municipal. Estas corporaciones en América florecieron con pujanza y como sus antepasadas en la península lucharán encarnizadamente para defender sus prerrogativas. Dijo el historiador peruano Víctor Andrés Berlaunde: “España sembró Cabildos y cosechó Naciones”. 

            La ausencia de la cabeza Real, fue la que propició que la Patria en su balbuceo se hiciera adulta. Los intentos precedentes de las tentativas de independencia del siglo XVIII y principios del XIX, dicen de manera diáfana que la gente en general no quería ni estaba preparada para aventuras independentistas.

            Francisco de Miranda a su regreso a Londres, después de la decepción de 1806 (Ocumare de la Costa y La Vela de Coro), pierde la oferta inglesa de volver a América Meridional con un fuerte contingente de tropas. Los americanos en la consecución de su libertad debían buscarla por sus propios medios, las cosas en Europa no estaban para distraer esfuerzos. 

Miranda abre un rico capítulo en su obra de oportuno adelantado de la libertad. Él es quien teje la tesis política por los sucesos de España: “Que reuniéndose en cuerpo municipal representativo tomen a su cargo el gobierno de la provincia...” Las notas a través de las logias masónicas operativas y agentes difunden la tesis por América Española. Hace periodismo político para que Europa vea con simpatía la causa, además funda después en Londres el primer órgano a favor de la independencia, El Colombiano, en 1810. 

            Se abrió un compás para que América saliera de su moisés político. Lo que hasta justo años atrás fue impensable, sería en adelante años de calenturas conspirativas. Pero, los hacedores de esos primeros pasos buscan mantener el esquema jerarquizado de sus privilegios. Prueba meridiana es que Miranda fue delatado por el Marqués del Toro ante el Gobernador y Capitán General cuando recibe la circular antes referida. El Protolíder de la Independencia continuaba siendo un blanco de orilla para el mantuanaje provincial, era el hombre que iba a contaminar los “bien intencionados procederes criollos” y además peligroso a ultranza porque tenía relaciones con gente y gobiernos extranjeros. 

Después de varios intentos, con saldo de deportaciones, prisiones y otras sanciones, la tesis mirandina, aupada en distintos puntos de la geografía americana a través de distintos sectores de la sociedad, triunfa años más tarde. Una red de agentes había logrado penetrar los muros de la reacción. “En el altar de esta logia inglesa juran ser leales a los principios de la institución el chileno ardoroso de vibrante palabra que fue José Cortés de Madariaga...”, escribe Julio Hoeningsberg en su libro Influencia Revolucionaria de la Masonería en Europa y América, Bogotá, 1944.

En Caracas, luego de la conspiración encabezada por Manuel de Matos Monserrate, Diego Melo e Ignacio Manrique de Lara, vino otro movimiento. Un documento suscrito por cuarenta y cinco sirve para llevarlos a la Cárcel Real de Caracas (donde está Casa Amarilla), otros fueron al destierro. Antes del 19 de Abril, por dos veces se intentó destituir al Gobernador y Capitán General y formar una junta, el 14 de diciembre de 1809 y el 2 de abril de 1810. 

Mejor organizados los conspiradores (algunos pocos de los viejos y muchos nuevos), se da un golpe de estado a Vicente Emparán y Orbe, Gobernador y Capitán General para ser sustituido por una Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, el Jueves Santo. La Junta de Caracas consigue la adhesión de El Hatillo, el mismo día 19 de Abril de 1810, Barcelona, el día 27, Cumaná el 30, Margarita, el 4 de mayo, Barinas, el día 5, Guayana el día 11, Mérida, el 16 de septiembre y Trujillo, el 6 de octubre. La excepción fueron Coro y Maracaibo que no se pliegan. 

El 19 de Abril de 1810 es el primer paso que conduce a la Declaración de Independencia de la Provincia de Venezuela el 5 de Julio de 1811, donde también Miranda ejerce un papel decisivo. El Precursor derrumba con su verbo y su cultura los siglos de vasallaje que había en Diputados a la Asamblea, concluyendo en esas fechas su papel dramático, ejercido por décadas con genio y esfuerzo ciclópeo. Ese primer paso abrileño en Caracas respondió a una cadena de acontecimientos internacionales, iniciados en Quito y otras pequeñas ciudades de la serranía andina, seguidos Venezuela, luego por Bogotá y Buenos Aires.
           

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