El
poeta de los llanos Guariqueños, Camilo Balza Donatti, en su poema “Décimas
para una muchacha de Altagracia, nos deleita:
Yo pulso mi corazón
Para que cante tu gracia
Tú naciste en Altagracia
Donde zumba el galerón
Zaraza, te dio sus ríos
Para que grácil bebieras
Tucupido, sus palmeras
Y Guayabal, sus corríos.
De
aquí vengo, portando como estandarte sentimental, las sabanas de mi San Jerónimo de Guayabal,
con su olor a sudor de Dios.
Quien
triste y lamentablemente en el desierto, bebe arena, porque no hay agua y tiene
mucha sed. No es por la sed o porque no hay agua. Bebe arena, porque no conoce
la diferencia. Los Médicos, conocemos la diferencia y eso nos hace Apóstoles.
Por ello, en nombre de mis amados padres, hijos y familia, me honro en ocupar
el espacio de Oradores en el Santuario del apostolado médico en Carabobo, donde
Venezuela, nos brindó la más sublime de sus caricias y la más radiante de su
sonrisa ¡la libertad!.
En
atención a la distinguida invitación de la Ilustre Junta Directiva del Colegio
de Médicos del Estado Carabobo, presidida por el Dr. Fernando Henríquez Hostós
(el hermano Nano) decidí descansar en el pedestal de la palabra y la ergonomía
de mis ideas para elaborar el discurso más incomprensible, más difícil de
entender.
Porque,
en este recinto con características de Panóptico, donde todos podemos vernos,
indistintamente del sitio donde nos encontremos, debo confesar, mi legítimo
deseo de ser Sabio, profundamente sabio, inspirado en el parecer de
María Francisca Teresa Millán (Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz)
Doctora de la iglesia, la dueña de la contemplación, del amor en silencio, para
quien, ser sabio es; ser nada, ser nadie, es pasar desapercibido. O como el
distinguido Crisipo, contemporáneo de Séneca; el sabio, no carece de nada, pero
tiene necesidades. el insensato, no tiene necesidades, pero carece de todo. Por
ello, si mi discurso resulta fácil de entender, me defraudaría, porque
entonces, lo que traigo a través de la liturgia, es información o conocimiento
y realmente, la prestigiosa presencia de ustedes, la oportunidad y la
sublimidad del lugar, adornó en mí, el indefectible propósito, de traer insumo
para reflexionar y abrazarnos con nuestra reflexión, en esta convivencia.
Nos
aproxima la celebración del Nacimiento de José María Vargas Ponce, hace
doscientos diecinueve años, nació el 10 de marzo de 1786, en Vargas, tierra con
arruga de cerros, que se empinan para besar el cielo. Ese Vargas, quién nos
inspira a que nuestro corazón, no acepte la muerte de la espiga, porque
proclama la vida de la estrella. Fue Médico, Científico, Catedrático, Primer
Rector de la Universidad de Caracas, Anatomista, Botánico, parlamentario
regional en Cumana, fundador de la Sociedad Médica Nacional e integra el
Congreso Constituyente de 1830, donde en plenaria discrepa con Bolívar y de
Bolívar y en su grandeza, nuestro Libertador, lo sublimiza como su amanuense y
albacea testamentario de su espíritu, de su alma y de su carne. Es la honra del
hombre, quién como Bolívar, se conoce
grande.
Vargas,
coronó su vida pública, como candidato presidencial civilista en 1834 y es
electo Presidente de Venezuela, en 1835. Pero, a estas alturas de mis
consideraciones, reconociendo en José María Vargas Ponce, un hombre y un Médico
infinito y sin orillas, me embiste un gran temor, producto de una embelesante
fantasía; si ese Ícono de la Medicina, del servicio, del conocimiento, del
honor, de la justicia y de la libertad, se constituye en un consagrado orgullo
para nosotros. Alcanzo a
preguntarme. ¿Somos nosotros, un orgullo para
Vargas? Si Vargas estuviese aquí,
entre ustedes o frente a mí y nos
dijese: gracias, aprecio en ustedes, sus loas por mis méritos. Pero, ¿qué han hecho ustedes,
como personas, médicos y sociedad, 219 años después de mi nacimiento?. Les
confieso, sin inmutarme, con júbilo, me preparo a responderle al conuquero por
sembrador y Prócer para nosotros, José María Vargas Ponce, asumiendo plenamente
la responsabilidad de mis palabras y
argumentos. No puede la emoción, separarnos de la verdad, porque el camino a
recorrer, seria árido y faltaría el agua
de la Gracia. Por ello, le respondería a nuestro José María, capitulando:
-Los Médicos y nuestro Colegio.
-Los Médicos y el Juramento.
-Los Médicos y la Deontología.
-Los Médicos y el Poder
-Los Médicos y la Federación.
-Los Médicos, la Realidad y los Tiempos
-Los Médicos y la Sociedad.
-Los Médicos y nuestras Reflexiones.
LOS MÉDICOS Y NUESTRO
COLEGIO
El
gremio, ofrece con orgullo al pueblo carabobeño y al país, una sede capaz de
servirle a la sociedad, blanca, limpia con un respetado Piache, en Oración a la
entrada. Mientras, Asclepios (Dios griego de la Medicina, vida y salud),
representado en forma serpentaria o de poder, se desliza suavemente por sus
rodillas.
Por ello, somos Asclepianos y este término,
calificativo o voz, tengo el privilegio de ser proponente acompañado de quinientos
veinte ciudadanos venezolanos desde el año 2011, ante la Real Academia Española
y la Academia Venezolana de la Lengua del reconocimiento del término Asclepiano,
reconociéndolos, por conocimiento (Médicos, odontólogos,
farmacéuticos, bioanalistas, técnicos radiólogos, fisiatras y trabajadores de
la salud) y por desempeño (bomberos, rescatistas, marinos y ONGs de
altruísticos fines). Esperamos tener éxito y que el tiempo de ser colonia, no
sea una rémora en los cuarentidos ilustres integrantes de la Real Academia
Española y consideren que quinientos sesenta y un advenedizo, no califican para regalarles al mundo una
palabra, como si la palabra, fuese solo un atributo de su ingenio. Es bueno,
erradicar la concepción de que colonia, es colonia y el lobo, nunca deja de ser
lobo. Nuestro colegio de Médicos, dispone de un personal de secretaría,
seguridad y trabajadores, amables eficaces y hermanados, para ofrecer servicios
propios de los establecidos en la legislación atinente al apostolado médico.
Así como, actividades culturales, recreativas, deportivas, artísticas,
gastronómicas, Sociedades Médicas, seguros, certificados Médicos para conducir
y en resaltado, la loable existencia del maternal “Lisbeth Palencia”, donde,
con especial embeleso, se cuida, enseña y educa el tesoro del mundo ¡nuestros
niños! .Y una Honorable junta directiva, presidida por Fernando Henríquez
Hostos e integrada por; Lilian Magallanes, Magally Lemus, Darío Saturno,
Gilberto Domínguez, Néstor Sánchez y José Antonio Guevara.
Quienes resultaron electos solo por dos años,
hace catorce años y que por razones involuntarias, con elevado sentido de
pertenencia, se mantienen al frente de nuestra institución con honor, seriedad,
honestidad y sentido de compromiso, capaz de generar en nosotros, una deuda,
impagable, aun con la más elevada gratitud. Porque aquí, ellos, ven nacer y
crecer a sus hijos y nietos, enferman y se recuperan. Han sentido en su alma,
el viaje de familiares y amigos. Pero, ¡aquí permanecen!, encumbrados por encima de las adversidades.
Si
alguien, en lamentable y equivocado
momento, afectados por arritmia espiritual, con palabras o acciones,
pretendieron derramar aguas turbias sobre el gremio Médico, le brindamos, una
estrofa, del poema vida, del poeta español José Albi.
Nazcan
alas o ramas, poco importa
Para
volar hay un impulso ciego.
Que
no sabe, si el agua, es agua o fuego
Y
para el cual, la eternidad es corta.
LOS MEDICOS Y EL JURAMENTO
Impreso
en nuestro Decálogo, el término siempre se inspirará en los diez mandamientos
de la ley de Dios. Para el Médico, se constituyen en diez mandamientos,
consagración del Apostolado, que a
través del tiempo, define y rige nuestro desempeño, aferrados de los más
nítidos bordes de lo ético y lo moral. Nótese, me prohíbo que pase
desapercibido que, en este capítulo, brinde respuesta a José María Vargas
Ponce.
No
afirmo, juramento Hipocrático, es decir, no le otorgo autoría o propiedad
intelectual a Hipócrates de kos, Padre de la Medicina, portador del Don de la
luz de la sanación de la carne, como nosotros. Pero, el juramento Hipocrático,
es proclamado como uno de los grandes documentos de la civilización griega.
En
mi humilde investigación, sin dejar de ser exhaustiva y trascendente, en kos,
isla donde nace Hipócrates, existía el Santuario de Asclepio. El cual, era
Templo, Hospital, Academia, salón de musicoterapia, formación y enseñanza de
curadores, Médicos o sanadores de la carne y el alma, tiempo antes del
nacimiento de Hipócrates, el 470 a.C. Erigido entre los pinares, en tres
amplias gradas y abierto al mar, había en la fachada, premisas del juramento
Hipocrático. Por lo cual, es válido y entusiasma, profundizar, si el juramento
no es autoría de Hipócrates, pero si, dedicado e inherente a su persona, como
reconocido Padre de la Medicina. Consideremos un párrafo del contenido del
juramento Hipocrático...” A mi maestro en el arte de la curación respetaré del
mismo modo que a mis padres y le pagaré todas las deudas que haya contraído con
su persona...” si la autoría fuese de Hipócrates, ¿A qué maestro, se refería,
si el maestro era él? ¿A qué maestro le debía, si a él le debían?. He aquí una
noble y brillante tarea para los historiólogos de la Medicina. Vamos a Grecia,
Atenas, kos, a la casa de los curadores y sigamos el camino del Bien Amado
Pablo de Tarso, en la vía hacia Corintia y a detenernos frente al Monumento del
Dios de lo Desconocido. Donde todavía se
nutre el universo del discurso de Pablo y las posteriores palabras de Dionisio:
El mundo tendrá que hablar por el resto de los días, de lo que dijo este
hombre.
LOS
MÉDICOS Y LA DEONTOLOGIA
En
lo cristalino y metódico del lenguaje
griego, el prefijo Deón: el deber ser
y el complemento logos: significa estudio, revisión o tratado, es decir el
estudio del deber ser, toda diferencia del deber ser y él es, crea un problema.
Sin embargo, el Divino Creador, afirma su comunión con nosotros, precisamente
en el dominio de nuestra experiencia cotidiana. La existencia del Médico es
sublime, porque hay inevitablemente, el Omega, el viaje, la muerte, que
también, es parte de la Historia.
El
deber ser, ordena: usaré mi poder para curar a los enfermos… no administraré
bebida mortal a nadie... siempre que entre en una casa ayudaré a los enfermos y
nunca haré daño o herida... lo que vea u oiga, en el ejercicio de mi profesión,
jamás lo revelaré... no haré de mi peculio, el cobro proveniente de la honra
de ayudar a un colega, sus padres o sus hijos...
Aquí
voy a rebanar virutas, para reflexionar,
porque, si admito, que entre animales de presa, que viven de sus rapiñas, los
mejor dotados, son los más rabiosos.
Yo,
alabo al buey, por su paciencia y al caballo, por su docilidad. El
hombre, invierte una gran parte de la vida, en hacerlo mal. Otra parte, en no
hacer nada y el todo, en hacer lo contrario de lo que debería hacerse. He
vivido, aun con agradecimiento, la realidad de colegas, pocos, muy pocos, pero
notables, que cobran su consulta a nuestros amados padres. Y además, desvitalizan y degradan el liderazgo
y dignidad del Médico, despreciando, el honor de ser seleccionado, por un
colega, para atender el más sensible de los patrimonios
personales, como es la pérdida de la salud, al someterlo al incrédulo
escrutinio de los otros pacientes y acompañantes, al evaluarlo de último,
porque el colega, no paga. Los otros, sí. A esos curadores de ínfimo número,
por suerte, los subsume el mercado y los
abandona el alma. Expresión de un paciente; ¡mira, su colega llegó a la una
y es de noche y no ha salido ni a saludarlo, más solidaridad hay entre
camioneros!. Sin embargo, reitero, son muy pocos, quienes actúan de esa
manera y para no incomodarnos con algunos, nos disculpamos todos y así,
englobamos en nuestra indulgencia a todo la humanidad. Me esmeré, en invitar
para que nos acompañase, en tan sublime hora, a un fiel amigo y hábil Médico,
porque como decía De Vita Beata: nunca, aunque oscura, esta oculta la
verdad, siempre da señales de sí. Me refiero al Dr. Eusebio Ortega
Carrasquero, quién informado por su secretaria, que era requerido por un
colega, salió a su encuentro y lo abrazó, un paciente expresó cautelosa
incomodidad. Eusebio, le dijo: aprecio me disculpes, apelo a tu bondad, él es
Médico, es mi colega y debe irse pronto de aquí para ayudar a otros, que
padecen como él y como tú.
Esta
ética conducta, me trasladó, al gozo de una estrofa del poema Honrarás Padre
y Madre de José Rubén Guillén.
Que
sus trémulas manos te Bendigan
Si
sabes respetar, su gran cariño
Pues,
ni sueño sintiera, ni fatiga
Mirándote
dormir, cuando eras niño.
LOS
MÉDICOS Y EL PODER
Gratificante,
es reconocer el saludo al poder, por su servicio, no por su autoridad.
Mantenerse firme en la calma y la normalidad, no sorprende. Admirable, es de
pie, donde todos se arrastran y elevado, donde, todos se humillan. El Médico se
alinea, con una de las estrofas del hermoso poema, Mi Libertad por unos
Versos, del guatemalteco, Ismael Cerna:
Los
que nunca en su espíritu han sentido
Ningún
rayo de luz que los alumbre
Los
que al infame yugo acostumbrado
Cobardemente,
tu piedad imploran
Los
que no temen verse deshonrado
Porque
hasta el nombre, del honor, ignoran.
Un
hombre investido de poder, jamás, ni que quiera, dará la vida por su prójimo,
porque, el mismo poder y su anillo de seguridad, no lo permite. Por ello, ante
el azote de mortales plagas contemporáneas, reemplazadas por fatales virus,
como el Ébola, fiebre hemorrágica mortal, los primeros acontecidos ante el
mundo y ofrendan su vida, son los Apóstoles, dueños del poder de la sanación de
la carne (Médicos y enfermeras), y los dueños del poder de la sanación del
alma, (presbíteros y monjas).
Para
ellos, una estrofa del poema Romance a Juan Pablo Peñaloza, del mártir,
Leonardo Ruiz Pineda:
Cuando
siembran tu cuerpo
Siembran
una Bandera
Y
ahora, está retoñando
En
las voces de mi tierra
Ansiosos,
de vida nueva.
Nunca
veremos fallecer por contagio, ni hace falta, un Emperador, un Rey, un
Príncipe, un Sir, un Senador o un Ministro. En cambio, para el Médico, esta es
nuestra primera clase y por ello, merecemos respeto y justa admiración, porque
en nosotros, dar la vida por nuestro prójimo, forma parte del gozo del alma.
Tan incuestionable sublimidad, nos otorga el derecho, de gritarle al
Cosmos, una estrofa del poema, Canto a Venezuela, del gran
venezolano, Alirio Ugarte Pelayo:
Es
necesario resumir tu historia
Para
el hombre común, desorientado
Es
necesario precisar el mito
De
la tierra, del grito y del caballo
Es
necesario disfrutar el símbolo
Del
niño con juguetes y zapatos.
Es
necesario condenar el odio
A
una muerte sin gloria ni sudario
Por
tu dolor sin nombre y apellido
Por
tu cabal dolor venezolano
Cada
esquina del canto me florece
Caminos,
para el rumbo de tus pasos.
LOS
MÉDICOS Y LA FEDERACIÓN
A
ese ícono de la realidad indubitable, hecho coloquio y pueblo como lo es Don
Mario Moreno Reyes, (Cantinflas) le preguntaron en una ocasión ¿Don Mario, como
se escribe BARMAN? Y respondió: con v de ver, porque uno lo ve
detrás del mostrador y uno lo ve delante de los licores.
Así
me veo, con doble referencia de espíritu y espacio. Me siento representado por
la Federación Médica Venezolana y más, cuando la asumo como la continuación
histórica de la Sociedad Médica Nacional, fundada por José María Vargas Ponce
en 1834. Pero, no me siento representado por el respetado colega Presidente de
la Federación Médica Venezolana, y como la ética, me impide la ventaja por
tribuna u oportunidad, en la mayor brevedad posible, consignaré en su despacho,
mi afirmación y fundamentación. En el sincretismo del desempeño gremial y político,
el gremio, resulta perjudicado. Porque, enamora tanto la política que el gremio
termina defendido por leones enflaquecidos, tristes, sin garras ni colmillos.
Creo, que la permanencia del antes mencionado colega, propicia la excusa para
aplazar indefinidamente, las conversaciones referentes al Convenio Colectivo
Médico, por un paso político que el dio y que yo no aprobé. Y si
argumenta, que tiene allí catorce años, porque no le han autorizado elecciones
a la FMV, pese a su solicitud, para eso
está la conciencia y la cortesía, para dar el noble paso a
un lado y no perjudicar a los de atrás. Lo que si se, es que, el ingreso de
nuestros prestigiosos Médicos rurales, residentes y de post-grado, con su
sueldo migran, incesantemente, entre la inanición, la indigencia y la miseria.
En cuanto, al Constitucional Poder Electoral, aplaudo que haya auspiciado,
realizado y supervisado 19 procesos electorales nacionales, en 15 años para una población de 34-36 millones de
habitantes. Pero, es difícil digerir, así sea acompañado de un revitalizador
consomé de colmillos de elefantes, la contradictoria explicación, de no haber
auspiciado, realizado y supervisado una sola elección para la Federación Médica
Venezolana.
Allí, el Poder, nos envía una señal inconveniente,
que estoy seguro, debe corregir con prontitud. Porque votar, más que una
acción, es un sentimiento y representa un innegable derecho fundamental que
consagra la Libertad, Justicia y Democracia.
LOS
MÉDICOS Y EL PACIENTE
El
término paciente, es un derivado, en absoluto se vincula al adjetivo
(paciencia, impaciencia). Paciente, se origina del término griego
Pax=Paz=equilibrio entre las partes de un componente. Y Ente=complemento, que
significa ser vivo, ser humano. Por ello, puede haber Médico sin paciente, pero
nunca pacientes sin Médico, porque la presencia del Sanador, es lo que
determina tal condición. Para el paciente, el Médico es su líder y héroe, capaz
de restaurarle su equilibrio y certidumbre. El paciente tiene manos para
apretar, hombros para abrazar, tórax para auscultar, abdomen para palpar, hijos
y familia para amar y respetar, dolor para considerar y ancianidad para
admirar. A pocos, muy pocos, se nos ha olvidado, de manera que cual Emperador,
permanecemos dentro de nuestros consultorio, sin trasponer el umbral de la
puerta para privilegiar al paciente en su dolor. La figura de nuestra asistente
ha hecho de nosotros, imponentes Pretores, de brazos cruzados, mientras, afuera
se escucha la voz: que pase quien llegó primero. Es decir, que pase el
mercado, si no modifico el orden de llegada y evaluo, el grado de dolor, no
perturbo el genio de quien me va a pagar. Vale decir, sin darme cuenta,
transito el camino de curador a cobrador.
La bondad, ya no se ve y la piedad, se fue de viaje (Franklin Virguez). En muy
pocos, colegas, el cobro de casi media pensión, de un anciano por una consulta, no genera reflexión y el
paciente sale derecho al tormento de su angustia y su hambre. Con mi postura,
de remarcado imbécil (hombre sin razón) pero Casto, no estimulo el
camino de la indigencia profesional, al contrario, el médico merece, como todos
el decoro y calidad de vida adecuado, sin olvidar primero lo necesario, después
lo suficiente. Porque, no es pobre, quién tiene poco, sino quien desea más de lo
que tiene.
Si
estoy equivocado, me encantaría revisar la expresión de mi prestigioso
colega y coterráneo médico de Calabozo,
Francisco Lazo Martí, el hombre de mi canto a un Bardo amigo de la Silva
Criolla, cuando en 1892 expresó: nunca meteré en mi bolsillo, las lágrimas del
dolor de mis pacientes. En 1914. Khalil Gibrán, precoz semilla de
sabiduría, en su obra, pensamientos y meditaciones, nos pregunta: Porque abrirse paso a codazos por la vida,
empujando a los demás, ansioso en medio de peleas, protestas y eternas discusiones, perforando en la
oscuridad, como un topo, tratando de asir la tenue hebra de la araña, codicioso
y frustrado en la ambición, para acabar por unirse con los muertos?
Pero,
como debemos reforzar, es a la infinita mayoría de colegas, Apóstoles de la fe,
amor, solidaridad, humanismo y deseo de ser recordados por sus servicios, es
para mí de insondable honor mencionar a: Fredy Amoldoni, Francisco Martínez
López, Efraín Ynaudy Bolívar, Guillermo Mujica Sevilla, Alfredo Paz Cordero,
Rafael Enrique Casals, Oswaldo Barrios, Hermanni Gunther, Enrique Mandry
Llanos, Bernardino Marvés Hernández, Mirian Marcano, German Perdomo, Fernando
Bellera, José Finochio, Enrique De León, Marcos Ortega, Hugo Laprea, Víctor Julio
Bellera, Mórela Dávila, Nerys Uscátegui, Soraida Montero, Nelson Orta Sibú,
Amaury Rengel, José Luís Maldonado, Eduardo Meza, Eliecer Payares, Miguel
Zerpa, Virgilio Montoya, Ricardo León Montero, María Bellardi, Pablo Pérez,
Ovelio Quiroga, Jesús Ortega, Noel Graterol, Roberto Guinand, Luigi Vallard,
Hugo Laprea, Fernando Henriquez, Néstor Sánchez, José Antonio Guevara, Carlos
Rojas, Carlos Verdú, Darío Saturno, Oswaldo González, Henry Pedrique,
León Colina Bracho y familia, Gilberto Domínguez, Oscar Naveda, Alicia
Galíndez, Gerdy León, Wilfredo Perfetti, Leonardo Sosa Valencia, Pedro Quiñónez, Eusebio Ortega
y Carlos Rosales, entre infinitos, y
para aquellos ilustres colegas y sublimes nombres a quienes he omitido,
porque se han enredado en la inexorable madeja de mi olvido y de mi gozosa
ancianidad, por la Gracia de Dios y San Jerónimo, les ruego me proporcionen el
rédito del Perdón. Pero, para todo el gremio médico, familiares y amigos, mis
Bendiciones.
LOS
MÉDICOS, LA REALIDAD Y EL TIEMPO.
Don José de la Serna en 1876, escritor,
poeta, autor de las Vendimiarías,
dijo: Cuando el domingo amanezca en lunes, el mundo habrá perdido la cabeza.
Hoy, con la existencia de la ultra autopista de la información, conversamos
con alguien en un rincón del
planeta, el día lunes, cuando aquí, es domingo y el mundo
conserva su cabeza. Pero, se tambalea con hechos insólitos, absurdos y
asombrosos, de carácter político,
social y religioso.
Lo
cual demuestra, que el mundo enfrenta una pérdida del equilibrio y de la
sensatez. ¿Qué nos pasa?. Es que acaso, nos aproximamos a la profética
apreciación del Film el día que la tierra se detuvo, donde se asegura, que
cualquier especie que venga, después de la nuestra, es mejor. No podemos olvidar, que la vida es un valor y
la muerte, una circunstancia. Y como decía
Catalina de Sienna, todo el mundo es una gran ciudad y toda
ciudad, es un pequeño mundo. Por ello, nuestro país, no escapa a momentos y hechos tormentosos y
lamentables. Acá, hago un alto, para
brindarme más que un análisis, una
reflexión. No me hablen de
líderes juveniles, estudiantiles o
sociales, porque lo fuimos y prueba de ello, el libro del CNU, en su aporte
histórico destaca “un grupo de talentosos jóvenes, auspiciaron en 1971, en la
UC, el cambio de la estructura de la facultad de medicina a facultad de
Ciencias de la Salud y extensiones, para dar cabida a las Escuelas de Medicina,
Odontología, Bioanálisis y Enfermería” fin
de la cita. Somos constructores, que nos hicimos acompañar de pro-hombres
como: Guillermo Mujica Sevilla, Alfredo Paz Cordero, Nicolás Rueda, José Luis
Bonmeinsón, Alejandro, Jacobo y Eduardo Divo, David Ortiz, Miguel Patetta
Queirolo, Witremundo Torrealba, Carlos Verdú, Ali Alam, William Gánem, José
Scarton, Alicia Galindez, nuestro negro, Gregorio, en Anatomía, la hermosa
Anita, en dirección, la maravillosa
Carmencita, en Biblioteca, la candorosa Paula Toledo, aseadora y el bondadoso, Sapo´rcao, en la cantina, quién mitigó a crédito nuestra hambre, muchas veces, con infinita bondad. Para comenzar el Curso Básico.
Hoy,
en nuestra amada Venezuela, se nos alimenta con afirmaciones tóxicas y
analizables.
1)
Somos una sociedad polarizada. Mentira, las
sociedades no se polarizan, se les induce, se les elabora el espejismo, se les
incorpora el realismo mágico, para mantener una permanente alza, en la apuesta
del daño y la violencia, por que hace que veamos en el prójimo, un gladiador,
con espada permanentemente levantada, en
lugar de un amigo.
2)
El venezolano está muy radicalizado. Esto es una elaboración. El hombre
por excelencia, no es radical. Manipuladores de sentimientos, inoculan esta perversión, para que veamos en
todos, agresores y este grado de sensibilidad, se convierte en percutor de violencia.
3) Una dirigencia política polarizada. Es cierto, pero lo hacen con conocimiento de
causa, con inteligencia y están claros, en su rol por razón mediática o de
desempeño, que los hace capaz, de ser modelados por líderes sociales,
profesionales, políticos y estudiantiles. Y mantener así, efervescencia social,
conveniente para sus fines, pero muy nocivo para el comportamiento ciudadano.
4)
El fariseísmo referente a la búsqueda de la Paz.
El
fariseo, es un hipócrita (habitantes de la mentira, quien disfruta no ser
descubierto) con cara de virtuosismo Nuestra dirigencia;
Busca
la paz, pero no la encuentra
Habla
de la paz, pero no separa los labios
Grita
por la paz, pero no abre la boca
Llora
por la paz, pero no brotan lágrimas
Ama
la paz, pero no la acaricia
Ora
por la paz, pero no va a la iglesia
Solicita
espacio para la paz, pero construye muros
Y
lucha por la paz, pero cuelga un chinchorro.
Luego,
han descubierto que en la Dialéctica de la Paz, es útil el uso de este
estandarte para justificar, una aparente
conducta constructiva y de sosiego, cuando la incertidumbre social, persiste.
¿ QUE DEBEMOS HACER LOS MEDICOS?
En
primera instancia, ratificarnos, que no hay arquero sin blanco, y blanco, sin
arquero. Pero, ambas acciones, representan
una pérdida. Los médicos, somos
hijos de la vida, por que existimos en nuestro apostolado, para oponernos a la
muerte. Aunque, al final, sucumbimos, ante ella. Somos abrigados por la paz. No hay señal más bella, que asistir un
alumbramiento, traer una luz al mundo y restituir la salud. Eso es Paz, para el
paciente, familiares, amigos, vecinos, sociedad y país. Si compartimos la
premisa, de que la humanidad, no es solamente el la herencia de nuestros amados
padres y abuelos. Sino, también, el
préstamo de nuestros amados hijos y nietos, tenemos que participar e
involucrarnos en nuestra realidad. Con
todo respeto y energía, calificamos para
decirles a nuestros líderes y agentes de poder:
Hablen,
porque nos acaban
Conversen,
porque nos destruyen
Siéntense,
para que se reconozcan
Acércate,
para que te integres
Respétense, para vivir en paz
Abrásense,
para amarnos
Y
Ámense, para perpetuarnos.
No
podemos ser pasto para la perversión, nuestra intervención, debe ser con la
inteligencia, humanismo, salud y vida, como herramientas y valores de redención,
Venezuela lo necesita. No podemos acompañar, ni caer en el arado de los
fruticultores del odio. Quienes necesitan, este maligno insumo, para cocción.
No
más sangre, infelizmente derramada en la tierra y en el asfalto, no más
intolerancia y desamor. El camino de la paz, se transita con el agua de la
Gracia y el roció de la humildad, silencio y oración.
Debemos
negarnos a vivir encadenando hombres, porque
no siempre, el encadenado esta
vencido: A veces, una cadena, es más honrosa que un collar. No recorramos el
penoso y árido aporte de la Historia, donde naciones ignorantes, arrestan
hombres buenos y los hacían déspotas e imperios, fracasados, donde se
perseguía, a quienes intentaron liberar al pueblo del yugo de la esclavitud.
EL
MÉDICO Y LA SOCIEDAD
El
médico, antes de ese atributo, es hombre, hijo, nieto y padre. Conviviente y
gregario por excelencia, con eterna evasión a la soledad, la cual, no se ve,
pero se siente. El médico, tiene sentimientos, ordenados en su espíritu, de
forma tal, que podemos caminar entre ellos sin tropezarnos. Y además, tenemos
nuestro propio cielo, perfectamente definido, porque como le dijo el sabio
Yeng, a
Juan Salvador Gaviota. Cuando
puedas pasar de pasado a futuro, a velocidad infinita y conozcas la Bondad y la
Piedad, conocerás tu cielo. Por ello, el médico, se constituye en gremio,
donde, además de compartir el saber, se constituye en una herramienta social y
es reconocido por la sociedad, como
admirado líder, de cuya cúspide, nadie logrará descendernos. El médico, es un
hombre respetuoso del hombre y un ciudadano de la gran ciudad y nunca por
sacrilegio, perjudicaremos a nuestra Patria. Porque, si el todo es sagrado, las
partes, no lo son menos. Así crecemos en la armonía, para la conservación de
todos.
Aquí me enorgullece privilegiar, el hermoso
poema de un gran escritor, articulista, poeta y mejor amigo, cuyas bondades de
anfitrión, he disfrutado en el calor de su hogar, con su amada Licelia, me
refiero al poema, COMO EL MAR, de José Joaquín Burgos.
Como
el mar eres
Siempre
marchas y regresas
Extrañas
islas y aves te socavan
Y
gira el mar, llamándote a lo lejos
Y
un velero y un mástil angustiado
Son
la medida exacta de tus ojos
Y
nuevamente, surcas el espacio
Y
vas de mar, desnudo de recuerdos.
EL
MÉDICO Y SUS REFLEXIONES
San
Francisco de Sales, un hijo de su tiempo, escritor y elocuente cautivador por
su mansedumbre y dulzura, en su obra introducción a la vida Devota, citado
por Catalina de Sienna, Patrona de Italia
umbilicada por esa orilla del mar tirreno, donde van a reposar las
aguas del Tíber con San Francisco de Asís, nos refuerza, el imperativo
de San Francisco de Sales, cuando afirma: no te ha puesto Dios en este mundo
por que tenga necesidad alguna de ti, pues eres, para su Majestad, totalmente
inútil. Te ha creado solo para ejercitar su Bondad, dándote su Gracia y su
Gloria. A este fin, te ha dado el entendimiento, para que lo conozcas, la
memoria para que te acuerdes de ÉL, la voluntad para que le ames, la
imaginación para que tengas presente sus beneficios, los ojos, para que veas la
maravilla de sus obras, y la lengua para que le alabes y así, de todas las
demás facultades.
Cuanta claridad
en esta enseñanza y además, es un elíxir para calmar a quienes, nos encanta
desperdiciar el constructivo uso de la lengua, para causar los más voraces
incendios, sin llama y sin humo, como la difamación, injuria y procacidad. Como
podemos apreciar, acá, hay coordenadas de vida, y si a esta elemental
sabiduría, le incorporamos, la información, el conocimiento, el apostolado del
servicio y despreciamos un ratico, el celular, para ver, oír y amar a quienes
nos rodean y disfrutar las caricias de la vida, que es la vía, no es la morada
y ensalzamos nuestro espíritu, con el componente perceptivo personal e
intangible, percepción diferente y percepción equivocada, cuyos insumos,
podemos conseguir en Isaías, Amós Platón, Crisipo, Tácito y Santo Tomás de
Aquino, entre otros. Estamos blindados, no solo sabemos de medicina, sabemos de
la vida, que como decía, Lucio Anneo Séneca: la entrada a la vida, parece
ser una sola. Pero, las salidas, son varias.
Jóvenes,
ustedes constituyen, el bastón de nuestra apacible ancianidad, no permitan ser
frágiles o quebradizos. Confiamos en ustedes. Apóyense en esa sencilla obra
literaria, cercana a nosotros, por las aguas del Caribe y del Golfo, del
abrillantado Ernest Hemingway, el viejo y el mar. El viejo, con su sueño
de pescar, el animal marino más grande, lo cual logró, aun, viendo sangrar sus
manos, era la compasión para un niño y sus compañeros. Pero, cuando salía del
bar marino, bien bebido, para mitigar el hambre, al hacerse a la mar, los
borrachos eran los remos y el bote, el viejo no. La reflexión, es la manera más
sencilla de conversar con el Bien y nuestros errores, dentro de nosotros,
quienes somos templo. Debemos practicarla.
Colegas,
familiares, amigos y vecinos, luego de este periplo espiritual, cabalgando
sobre las virtudes de un gran venezolano, como José María Vargas Ponce,
perpetuo en sus dones, no es un esfuerzo afirmar: Vargas, es un orgullo para
nosotros.
Pero,
complaciendo la sublime fantasía hasta idealizarlo, de que hoy, en su
Onomástico, lo hemos tenido aquí frente a nosotros, estoy seguro, que los
médicos, con nuestra oración le hemos demostrado que estamos ubicados, que
sabemos quiénes somos, que somos capaces de apreciar el paisaje, sin levantar
el vuelo de las perdices. Por lo tanto, disfrutemos de Vargas, maestro, colega
y amigo. Quien en uso de su filial
sonrisa, nos hace saber: LOS MÉDICOS, SOMOS TAMBIEN UN ORGULLO,
PARA JOSE MARIA
VARGAS PONCE.
Así
como llegué aquí, cual peor tribuno y orador. Pero, el más humilde del rebaño,
atendiendo al honor de mis amados colegas, integrantes de la junta directiva
del ilustre Colegio de Médicos del Estado Carabobo, presidida por el Dr.
Fernando Henríquez Hostos, me
retiro, implorando a nuestro Dios, sus Bendiciones y a mi San
Jerónimo, su protección, para irme hacia ustedes, con arpa, cuatro, maracas y
amor, no con cariño. Porque el amor y el querer, no es igual. Querer, es
guerra con guerra y Amor, es guerra con paz.
DIOS
NOS BENDIGA
MUCHAS
GRACIAS
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