miércoles, 23 de noviembre de 2016

Hablando de...Diplomacia 2.0 y los 15 líderes más influyentes en Twitter.




Las redes sociales se han convertido en una herramienta poderosa para líderes y gobiernos de todo el mundo, ya que el público acude a estas fuentes para conocer las últimas noticias, convirtiéndose, incluso, en un barómetro diplomático. 

Twitter ha sido un canal de comunicación preferido por los líderes mundiales y los gobiernos en los últimos cinco años, con 793 cuentas en 173 países, de acuerdo a Twiplomacy, mientras que Facebook es la segunda red más usada con 169 gobiernos con páginas oficiales.

El estudio anual que realiza la consultora internacional de Comunicación, Relaciones Públicas y Public Affairs, Burson-Marsteller, sobre el uso que hacen los líderes mundiales de los medios digitales, señaló que el presidente estadounidense, Barack Obama es el gobernante indiscutido en la red social del pájaro azul, con sus más de 8 millones de seguidores y un promedio de 12 mil 350 retweets por cada tweet.

Este es el Top Ten del ranking de los 15 líderes mundiales más influyentes de 2016 en Twitter:

1. Barack Obama con la cuenta @POTUS, oficial de la Casa Blanca, que a partir de enero quedará en manos de Donald Trump.

2. Rey Salman de Arabia Saudita

3. Donald Trump (presidente electo de Estados Unidos)

4. Papa Francisco

5. Adel al Jubeir (ministro de Exteriores de Arabia Saudita)

6. Nicolás Maduro (presidente de Venezuela)

7. Narendra Modi (primer ministro de India)

8. Barack Obama con su cuenta personal @BarackObama

9. Recep Tayyip Erdogan (presidente de Turquía)

10. Joko Widodo (presidente de Indonesia)

11. Mauricio Macri (presidente de Argentina)

12. Juan Orlando Hernández (presidente de Honduras)

13. T.C. Başbakanlık (primer ministro de Turquía)

14. Michelle Bachelet (presidente de Chile)

15. T.C.Cumhurbaşkanlığı (cuenta presidencial de Turquía)




José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Discurso de Incorporación como Miembro Correspondiente a la Academia de la Lengua Capítulo Carabobo del Comunicador y Artista Denis Miraldo.




El escritor como artista integral ante los retos  de la comunicación actual


DEDICATORIA:

A Melania. Mi amor infinito. Mi fortaleza. Mi musa.

A Cesar y María Eugenia. Mis padres. Maestros supremos de la vida.

A mis hermanas Marisol y Dina. Mis cómplices. Mis niñas.

A mis hijas Manuela y Melian. Mis inspiraciones. Mi tesoro de la montaña.

A Tknela Teatro. Yuri. Carolina. Diego. Franceliz. Moncho. Todos los tknelos. Todos los niños y su derecho al arte. Mi sueño. Más allá de los cuentos.

A mis compañeros en El Taller de Calíope, Zona de Descarga, Valÿnor, Buena Vibra Social Rap, Don Bosco por Siempre, Zanni Teatro, Cometa de Cantaura, Fundación para la Cultura y todos los artistas que me han acompañado incondicionalmente.

Al profesor Cristóbal Gornés. El primero que creyó en mí.

A todos mis maestros. Hoy especialmente a los que partieron hace poco Carlos Herrera, Enzo Flumery y Miguel Torrence.

A mi patria Venezuela y Portugal. Por enseñarme que soy ciudadano del mundo.

A mi amada ciudad de Valencia, la de Arturo Michelena, Renny Ottolina y José Rafael Pocaterra.




Capítulo I: Sobre el verdadero artista

“15 de noviembre de 1910 Casi ninguna palabra que escribo se adapta a las demás; oigo cómo las consonantes se rozan con sonido metálico, y las vocales lo acompañan con un canto que parece el de los negros en las ferias”. Franz Kafka

Hay cosas que te definen para toda la vida. Un beso. Un consejo. Un hecho. O un libro. Hace ya treinta años mi padre puso en mis manos una Historia Universal de la Música del francés Roland de Candé. Yo, que en realidad tengo una memoria indisciplinada, me encontré con una frase que se quedaría grabada en mi mente para siempre. En el proceso de búsqueda de la identidad y un puerto al que llegar, de repente tuve la certeza que había encontrado una respuesta a las preguntas tempranas de la adolescencia:

“El verdadero artista no busca agradar inmediatamente, salvo que dependa de ello su supervivencia. Fundamentalmente subversivo se reserva la libertad de imponer cambios, a pesar del público, obedeciendo a necesidades históricas, técnicas o estéticas. El artista está integrado en la sociedad, con su libertad y si es incomprendido es porque es profético. El conflicto del arte y la sociedad es una realidad objetiva, inherente a la esencia del uno y de la otra”.

La digitalización del mundo actual nos lleva, inevitablemente, a un escaneo de nosotros mismos, ya no sólo la producción se despliega en las redes, en los videos, los blog, los archivos adjuntos, los pdf, sino que poco a poco nos vamos conectando en la red hasta el punto de sumergir nuestras moléculas en el caldo de la inteligencia artificial, somos  avatares primero y luego seres biorobóticos; un ser humano imparable que conquistará parte del espacio hasta que el fin sea inevitable.

Mientras tanto hay mucho trabajo que hacer. Y el verdadero escritor que realmente tiene una propuesta, un discurso, lo necesario para cautivar al público, para mí necesariamente desde lo genuino, anda siempre en busca de reinventarse, de superar tanto ruido de la sobrecarga informativa y la vorágine citadina para hacer escuchar su voz, ante un público infoxicado, enfermo de infobesidad.

Ernest Hemingway, dijo una vez en una entrevista para la revista parisina Arts, que un escritor que deja de observar ha terminado. Y en este punto vamos a establecer canales comunicantes desde la observación y la investigación hacia el arte multidisciplinario como medio de un discurso humanista con criterio y responsabilidad social.

Cuando las disciplinas se transforman en herramientas, cuando la expresión halla caminos que pueden ser tan cotidianos que no los veíamos o tan experimentales que ni nos imaginábamos. Cuando las etiquetas y los ismos pierden protagonismo y simplemente somos nosotros, creadores, quienes nos expresamos de manera integral, entonces surge la interacción del artista con su entorno, retroalimentándose de él, embelleciéndolo, interviniéndolo, con melodías, colores, formas, metáforas. Es el barro del que surge la vida.

Para la escritora brasileña Clarice Lispector “Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba”.

A mediados de los noventa, cuando ejercía la profesión del periodismo en el diario La Calle, me encontré con una noticia de las que llamábamos cable. Era una de esas tantas sobre incautación de narcóticos en el aeropuerto de Maiquetía, provenientes de las agencias que teníamos en esa época, Venpres, Reuters y Efe.

Pero esa nota era diferente. Se trataba del príncipe de una tribu africana. Es lo primero que llama la atención. Es raro que, apartando el eurocentrismo del comentario, uno escuche eso de las naciones ancestrales que aun pueblan nuestros reducidos ambientes naturales.  Uno se encuentra más con el hijo del cacique, o el hijo del jefe tribal.

El hombre viajaba con un alijo de cocaína en el estómago, hasta que uno de los dediles se le reventó provocándole un delirio progresivo, en un hecho que se convertiría en un caso único para la investigación científica judicial de ese entonces.

Al ser retenido por las autoridades, el hombre pidió vehemente papel y lápiz, consciente de su pronto final. Los policías se lo suministraron.

En este punto es en el que quiero detenerme para entender un poco más la función del escritor. La vieja discusión de lo que es literatura y lo que no es, aunque ambos estén hechos de los mismos elementos, letras, palabras, oraciones, reglas gramaticales o figuras retóricas.

¿Qué mueve a una persona a escribir? Por supuesto, son demasiadas razones como para enumerarlas. Sólo me detengo en una. La vocación de transmitir un mensaje. Por supuesto no necesariamente moralizante. Puede ser por placer estético. Cada punto de vista es válido, la diversidad de propuestas para mí hace más atractiva la oferta, tanto desde los extremos puristas a los intermedios mestizos.

La capacidad de generar sentimientos, afectos e identificación en el público es el resultado de la atemporalidad que sobrevive los embates de las modas impuestas. Andamos siempre en busca del escritor humanista con la suficiente lucidez para comprender su tiempo y capacidad de incidir positivamente en la sociedad.

Puede partir de su época para contar historias milenarias y por eso antiguos textos a veces nos parecen tan cercanos, como el libro del Eclesiastés en la Biblia, donde el predicador se pregunta, “¿quién sabe cuál es el bien del hombre en la vida, todos los días de la vida de su vanidad, los cuales él pasa como sombra? Porque ¿quién enseñará al hombre qué será después de él debajo del sol?”.

George Orwell no creía “que se puedan captar los motivos de un escritor sin saber antes su desarrollo al principio-“. Decía que “Sus  temas estarán determinados por la época en que vive -por lo menos esto es cierto en tiempos tumultuosos y revolucionarios como el nuestro-, pero antes de empezar a escribir habrá adquirido una actitud emotiva de la que nunca se librará por completo.

Lo que más he querido hacer durante los diez años pasados es convertir los escritos políticos en un arte. Mi punto de partida siempre es de partidismo contra la injusticia. Cuando me siento a escribir un libro no me digo: ‘Voy a hacer un libro de arte’. Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, algún hecho sobre el que deseo llamar la atención. Y mi preocupación inicial es lograr que me oigan”.

El papel fue al encuentro del hombre y guardó en su memoria, frágil y perenne a la vez, sus últimas palabras… Se lamentaba de la pobreza de su aldea, pedía perdón por deshonrar a su familia, por defraudar a su padre el Rey, se reprochaba no haber tenido éxito en volver con el dinero que cambiaría tantas cosas, la eterna esperanza frustrada, la trampa de la utopía, la injusticia social.

A medida que iba avanzando en la carta, también nadaba en sus ríos internos la mortífera sustancia, mientras su letra se volvía más errática, hasta perderse en incoherencias y soltar el lápiz, que es lo mismo que morir.

Capítulo II: Sobre la transformación desde el arte.

“El cuento es astuto. Se filtra en el vino, en las lenguas de las viejas, en las historias de los santos. Se vuelve melodía torpe en la garganta de un caminante que bebe en la taberna y toca la bandurria. Se esconde en los cruces de los caminos, en los cementerios, en la oscuridad de los pajares. El cuento se va, pero deja sus huellas. Y aun las arrastra por el camino, como van ladrando los perros tras los carros, carretera adelante.

El cuento llega y se marcha por la noche, llevándose debajo de las alas la rara zozobra de los niños. A escondidas, pegándose al frío y a las cunetas, va huyendo. A veces pícaro, o inocente, o cruel. O alegre, o triste. Siempre, robando una nostalgia, con su viejo corazón de vagabundo”.

Este texto de la novelista española Ana María Matute ilustra poéticamente el viaje del arte en los senderos de la humanidad. Percibo el escenario teatral como un espacio infinitamente grande donde puedo pasear por sus historias, como si las tablas fueran el cielo, el mar, el bosque, una casa, un palacio… Se diluyen las fronteras entre lo literario y lo escénico, al representar o al leer.

Y por qué se llega al punto de querer que esas palabras cobren vida, tanta vida que hagan llorar, o reír o, más aun, transformar a una persona al identificarse en la evolución de un personaje. Bertold Brecht decía que “el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”.

Así que la dramaturgia es un juego, una herramienta y una proyección. El teatro es ese gran y poderoso aparato artístico que le da vida a un discurso.

El Nobel portugués José Saramago decía que “como cualquier otro lector, o escritor, me busco a mí mismo. Busco encontrarme en páginas, en ideas, en reflexiones, reconocer que somos algo más que esto que se presenta como ‘realidad’, ése sigue siendo el mayor deslumbramiento”.

Hace diez años, una niña de Cantaura en el estado Anzoátegui, se sentó emocionada en los asientos dispuestos para el público. Venía de jugar y traía abrazada una pelota. La agrupación valenciana Tknela Teatro presentaba un cuento del escritor colombiano Nicolás Buenaventura Vidal que adapté para muñecos, actores, artes visuales y música en vivo.

La historia fusiona la narración oral de la Costa de Marfil en África con la costa del pacífico en Colombia en una puesta en escena onírica y lúdica. La protagonista es una niña como tantas en el mundo, como quizás nos pasó a alguno de nosotros. Tiene muchas preguntas y sus padres no tienen tiempo para ella. Esas pequeñas tragedias del día a día.

En fin, a medida que se acercaba la obra, nuestra niña espectadora se iba compenetrando más y más con el personaje, y vivía, sufría y reía intensamente cada aventura de Amaranta. Después, los aplausos en medio de la canción final, la despedida, las fotos, las gratitudes, hasta ese momento solemne en que guardamos a los muñecos.

La niña se acercó hacia la actriz – titiritera y le pidió conversar con Amaranta, lo que se dijeron exactamente solo ellas lo saben. La niña acaso sobre su familia, sus alegrías y tristezas. Amaranta callada escuchaba con la sabiduría del arte ancestral de los títeres y las marionetas. La niña del oriente venezolano, consuela a Amaranta por sus pesares y le obsequia el balón. El afecto le abrió el camino a la comunicación, y ésta, a la gratitud.

Para la norteamericana Mary Flannery O’Connor “Un cuento es un acontecimiento dramático que implica a una persona, en tanto comparte con nosotros una condición humana general, y en tanto se halla en una situación muy específica. Un cuento compromete, de un modo dramático, el misterio de la personalidad humana”.

Entonces yo me pregunto. Quién esperaría que fueran los niños los que le den regalos a San Nicolás, o al Niño Jesús. Sólo de un corazón agradecido pueden salir gestos como los de la infancia de Regino Peña al sur de Valencia. El proyecto Ghetto Sur, al igual que el movimiento Vibración Positiva, me invitan cada año a compartir con nuestros niños, los de nuestra ciudad, de nuestro barrio, como Rasta Claus. Y ese día, más de treinta niños que me rodeaban, se me fueron acercando para obsequiarme los  silbatos, que habían recibido junto a los juguetes donados, mientras abrazaban y decían gracias.

A unas dos horas de Canoabo, se llega, en vehículos rústicos, a caseríos olvidados en los Valles Altos carabobeños, donde organizamos el Encuentro Más Allá de los Cuentos. Pocos años antes de su partida terrenal, el genial titiritero Eduardo Di Mauro llevó su Teatro Tempo a uno de esos pueblitos, donde los niños van a una escuelita rural, un día vestidos sólo con franela y al otro quizá solo un short. Un lugar sin electricidad y televisión. El maestro Di Mauro se conmovió ante el llanto de los niños al ver los títeres aparecer y moverse. Un escaso lujo para ellos en pleno siglo XXI.

El uruguayo Felisberto Hernández responde la eterna pregunta de la siguiente manera: “Lo más seguro de todo es que yo no sé cómo hago mis cuentos, porque cada uno de ellos tiene su vida extraña y propia. Pero también sé que viven peleando con la conciencia para evitar los extranjeros que ella les recomienda”.

Pues yo sí creo en el arte como elemento transformador de la sociedad. De hecho los grandes capitales de la industria lo saben y utilizan todo el conocimiento acumulado por tantos pensadores y creadores de la historia para contarnos también buenas historias y, al mismo tiempo, imponer culturas y nuevos hábitos de consumo.

El escritor no debe estar desconectado de su tiempo. La ingenuidad, la improvisación, la elección al azar de las figuras retóricas, de los elementos narrativos y un ego que desdibuje el objetivo fundamental de un texto son factores perturbadores que van aislando al artista y minan sus capacidades creadoras.

El pasado 10 de octubre falleció mi amigo Carlos Herrera, presidente de la Asociación Venezolana de Crítica Teatral y estos días he releído algunas entradas de su blog Bitácora Crítica. A finales de agosto publicó lo siguiente:

“No, creo que el teatro para la niñez deberá comprometer un sentido de transformar con agrado, de moldear con apego a principios morales y éticos como de ser medio para crear un real encuentro de esa persona que, lentamente empieza a integrarse como miembro de una sociedad.

El que sea o no entretenido, que le permita pasarla bien por espacio de una hora o algo más, que las formas expuestas sean digeribles o aprehensibles no excluye ese vital compromiso de formarlo como un ciudadano consciente, de un ser social capaz de discernir auténticos valores más aun en lo que entendemos como este tiempo y esta forma de ser latinoamericana”.

Capítulo III: Sobre la conexión en el arte.

Escenificar los versos, transformarlos en canciones, en danza, en poesía visual. Es la perfopoesía que la agrupación valenciana El Taller de Calíope ha desarrollado en los últimos años, con festivales y los recitales multidisciplinarios con una base dramatúrgica.

El énfasis en autores locales como José Rafael Pocaterra, Vicente Gerbasi, José Joaquín Burgos, Victor Racamonde, Abigail Lozano e incluso las frases encendidas de Simón Bolívar y Manuela Saenz se han convertido en diálogos poéticos y canciones que superar la barrera del tiempo y la indiferencia y revitalizan el legado literario para las generaciones del presente y del futuro. Como decía Joan Miró, “Para ser universal hay que ser profundamente local”.

Así que ya no son solo el cine y el teatro los capaces de interactuar con otras artes. Para nosotros la poesía, la literatura es materia prima del producto final o es hilo conductor de un discurso escénico lleno de significantes y significados.

En una ciudad desconectada y desarraigada, le hemos dado vitalidad a la Casa José Rafael Pocaterra, hace poco levantaba de esa ruina que va borrando para siempre la arquitectura del centro de Valencia proceso al que asistimos como testigos pasivos o dolientes sin funeral.

Por eso hemos ido a la tumba del escritor en el Cementerio Municipal, a hablar de historia, a conversar, a orar, a cantar, como si visitáramos la última morada de un amigo para recordarlo, porque un escritor como Pocaterra necesita urgentemente ser redescubierto, para denunciar la larga sombra de la decadencia que se extiende hasta nuestros días en nuestro país.

Y cómo máxima expresión del carácter social del arte literario enriquecido por la interacción, propongo hacer entre todos un gran cadáver exquisito, un caligrama en estética de mandala, un ejercicio colectivo para renunciar a tanto ego improductivo que nos aleja de la lucidez necesaria para entender esta vida y recrearla a través del arte. La imaginación de nuevos universos, la construcción del mundo posible.

Volviendo a la adolescencia, guardo un recuerdo inolvidable, en los días en que estudiaba en la Escuela de Música Sebastián Echeverría Lozano, dirigida en ese  entonces por Cristóbal Gornés. Estaba en el pasillo sentado cerca de la mamá de algún compañero y comencé a cantar a capella una vieja canción.

Yo penoso como siempre, comenzaba a tener un poco de seguridad para cantar frente a otra persona, y de repente noté que unas lágrimas van bajando desde los ojos por las mejillas hacia pensamientos distantes. Empecé a entender que tenía una misión en la vida. Al año siguiente, siendo aun estudiante, el profesor Gornés me pidió que me encargara de la clase de teoría y solfeo de los sábados.

Ahí supe que iba por buen camino, el mismo que me trajo a trabajar por la cultura de mi ciudad y hoy me trae aquí ante ustedes para incorporarme a la Academia de la Lengua, no de una manera decorativa, sino para seguir construyendo esa sociedad posible, no la de la esperanza y la utopía, sino una muy real que se edifica a diario desde el pensamiento, las artes, las letras y la acción.

Conclusión: Volver al inicio.

Desde tiempos ancestrales, a la luz de la antorcha, frente al mar o en la cueva, el ser humano interactúa con la realidad en sus múltiples expresiones. Los hermanos mayores cuentan a los otros niños sobre su valentía en una escena épica de cacería con diálogos y expresión corporal, mejor dicho teatro. En una pared lateral, otro joven dibuja con vivos colores la escena con maestría y referencias astrales y de dioses olvidados. Las mujeres practican la danza de la cosecha o de la lluvia, o de la muerte, con las niñas. El anciano conversa con los adultos sobre la cacería del día siguiente y les narra historias antiguas de dioses y bestias parlantes. Cerca de la entrada de la cueva otros jóvenes tocan un tambor, una flauta y unas maracas. Nada más humano que eso.

“Muchos escritores, especialmente los poetas, prefieren dejar creer a la gente que escriben gracias a una especie de sutil frenesí o de intuición extática; experimentarían verdaderos escalofríos si tuvieran que permitir al público echar una ojeada tras el telón, para contemplar los trabajosos y vacilantes embriones de pensamientos”. Edgar Alan Poe.

Denis Miraldo



FIN

Teatro Municipal de Valencia
04/11/2016

Carlos Maldonado-Burgoin...INVITACION CHARLA VISION Y VALORACIÓN DE LA FIGURA DE FRANCISCO DE MIRANDA.


domingo, 6 de noviembre de 2016

CONTESTACIÓN AL DISCURSO DE INGRESO A LA ACADEMIA CARABOBEÑA DE LA LENGUA, DEL DRAMATURGO Y MÚSICO, DENIS MIRALDO.




A cargo del académico: CN EDDY BARRIOS OROZCO


“UN HOMBRE DE TEATRO”

Denis Miraldo y CN Eddy Barrios O.
He sido designado como orador de orden para dar respuesta al discurso de incorporación a la Academia Carabobeña de la Lengua de un reconocido intelectual, “UN HOMBRE DE TEATRO”, como he titulado mi discurso, por cuanto DENIS MIRALDO se ha proyectado en la sociedad valenciana como un excelente dramaturgo de avanzada. 

Debo, antes de proseguir, manifestar mi complacencia por el honor inmerecido con el que recibo esta primera distinción de la Academia, la cual se cobra con ello el préstamo intelectual con el cual me favoreciera, en ocasión de mi reciente incorporación y en cuyo evento un Ilustre Académico, como lo es el distinguido profesor Omar Ydler, rindiera pieza oratoria magistral, insuperable a mi juicio, y la cual aún conmueve y anima mi espíritu y me estimula a emularlo. Tarea harto difícil. 

La academia me honra y compromete al designarme para este, mi primer reto oficial y público, como es el de representarla para darle la bienvenida a un nuevo recipiendario, un nuevo académico, quien por y con sus innegables méritos personales y profesionales estamos seguros que enaltecerá y fortalecerá nuestras columnas y contribuirá al trabajo de estudio, preservación y revitalización de la lengua castellana, en la valencianidad de hoy. 

Denis Miraldo es un hombre que emplea la lengua como instrumento y ¡de qué manera! Un hombre que define su accionar bajo la premisa de que: 

“El verdadero artista no busca agradar inmediatamente, salvo que dependa de ello su supervivencia. Fundamentalmente subversivo se reserva la libertad de imponer cambios, a pesar del público, obedeciendo a necesidades históricas, técnicas o estéticas. El artista está integrado en la sociedad, con su libertad y si es incomprendido es porque es profético. El conflicto del arte y la sociedad es una realidad objetiva, inherente a la esencia del uno y de la otra”.

De allí que se haya dado a la tarea, como me ha expresado, de divulgar sus trabajos en el nuevo lenguaje universal de las redes sociales, de la tecnología y de la nueva comunicación, todo ello en la clara conciencia de que:

“La digitalización del mundo actual nos lleva, inevitablemente, a un escaneo de nosotros mismos, ya no sólo la producción se despliega en las redes, en los videos, los blog, los archivos adjuntos, los .pdf, sino que poco a poco nos vamos conectando en la red hasta el punto de sumergir nuestras moléculas en el caldo de la inteligencia artificial, somos avatares primero y luego seres biorobóticos, un ser humano imparable que conquistará parte del espacio hasta que el fin sea inevitable”

Es que Denis Miraldo se relaciona con el público con una visión de proximidad que nos recuerda los primeros intentos del teatro en su orígenes griegos, de que el público, de mero espectador pasivo, se transformara en un personaje más, y que las máscaras, las cuales eran utilizadas entonces para proyectar las voces, hoy sean sustituidas por los instrumentos que la tecnología nos ofrece para ser aún más eficientes, en ese diálogo que se da entre el autor, su traducción operativa a cargo de un director, y la maleabilidad de los caracteres de los intérpretes, como los textos de los guionistas y el escenario y la música, los cuales aportan cada uno su valencia, para recrear la maravilla y la magia de en la escena, de una obra revivificada, transportada en el tiempo y el espacio de la mente de su creador, a las mentes sedientas de su audiencia. Al ser periodista, escritor, dramaturgo y músico, se le facilita combinar eclécticamente estas disciplinas, para alcanzar un producto de alta calidad escénica y poder de penetración.

El licenciado Santiago Rodríguez, recientemente nos enseñara, en ocasión de la FILUC 2016, donde bautizáramos su libro “Protagonismo valenciano en la formación histórica de Venezuela” , que a Valencia se le distingue por, al menos, dos factores esenciales de su valencianidad como son: 

1. Que en ella se da con acierto el protagonismo, la autonomía y su empuje por la figuración histórica y cultural, capital que fuera de nuestra patria y heredera del orgullo genuino de que en los campos de Carabobo naciera nuestra libertad. Una vez consolidada ésta, en ella se da el muy justificado movimiento que libera a Venezuela, de ser un departamento subalterno y dependiente de una ficción política, incomprendida entonces y menos ahora, como proyecto irrealizable, bajo la ambición de quienes no entendieron que la Capitanía General de Venezuela tenía su propia voluntad y destino, así como líderes para materializarlos. Asdrúbal González llega más allá y nos expresa que Valencia ha sido tímida al defender la pertinencia y justificación histórica de tal movimiento, el que hoy le permite a Venezuela ser una nación independiente de toda dominación o mediación virreinal. 

2. Por otra parte, Javier Nieves allí presente y quien conformara, junto a Asdrúbal González y Pedro Villarroel, el presídium del acto, nos destacara que mientras otras ciudades se dedican a seguir las cosas que pasan, Valencia fue y es pionera y precursora; pues, ella se dedica a hacer que las cosas pasen, antes que seguir a otros líderes o a otras ciudades. 

Es así como en nuestro recipiendario, Gerente General de FUNDACULTURA, veremos algunos rasgos similares, los cuales denotan la manera como estos mensajes ancestrales, valores y principios de la identidad valenciana, se han sembrado en su inconsciente y los ha permeado hacia el subconsciente colectivo, generando un teatro para que el pueblo pueda expresar su idiosincrasia y su valía, haciendo bueno el aforismo del grande Cecilio Acosta, de quien José Martí dijo, rendido ante su enjundia y sabiduría: “Lo que supo, pasma”. Decía entonces Don Cecilio Acosta: 

“La luz que más aprovecha a una nación no es la que se concentra, sino la que se difunde”; “Enséñese lo que se entienda, enséñese lo que sea útil, enséñese a todos”

El ex presidente Ramón J. Velásquez, por su parte, nos revelara que: 

“la mayoría de los problemas políticos vigentes en el siglo XIX tienen ahora un nuevo vestido, pero su esencia es la misma”, y agregaba: 

“La historia de Venezuela tiene mucho de teatro, algunas veces de drama, pero casi siempre de comedia y sainete”

No es de extrañar entonces que un hombre sensible, como nuestro dramaturgo, haya ido a la fuente social a buscar esa realidad y a reflejarla, se dice que centrando sus escenarios en la arquitectura física y humana del valenciano, expresando esa comedia y ese sainete. Para lograrlo, se afianza en lo expresado por la gran escritora brasileña de origen judío, Clarice Lispector, considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. De quien aprendería que: 

“Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba”.

¿Qué pasaría si Cenicienta caminara por la calle Colombia de Valencia, si su príncipe viviera en el Palacio de Los Iturriza y ella en la Casa Páez? Se preguntó Denis en algún momento y, para responderlo, escribe y estrena su obra, CENICIENTA MÍA.

Quizás lo más loable de su obra sea su empeño en reeditar, adaptando a lo venezolano, los grandes cuentos de la literatura infantil, y ello lo hace atendiendo a un comentario de su jefe, Édgar Núñez, presidente del Teatro Municipal de Valencia (TMV) y de la Fundación para la Cultura (FUNDACULTURA). Esta vez lo logra bajo una nueva interpretación. Así nació CENICIENTA MÍA, protagonizada por Grecia Colmenares y dirigida por Fernando Lozada. Con sus obras aspira Denis Miraldo darle a lo regional, valor universal. Debo aclarar, esgrimiendo no como excusa fácil sino como hecho incontrovertible, mi confesión de que no conocía al recipiendario más allá de una muy corta presentación de rigor, cuando nos reuniéramos en la Casa Pocaterra y a él le correspondiera parte de la organización del homenaje al grande prócer civil de las letras carabobeñas. 

Preocupado por mi ignorancia y falta de materiales para analizar, acudí al auxilio de una entrevista publicada en NOTITARDE el 13 de agosto de 2016, que le hiciera la periodista Daniela Chirinos Arrieta, titulada: 

“Denis Miraldo escribe teatro con arraigo regional y valor universal” 

Donde se esboza en fina pluma la personalidad, orígenes y desempeño de nuestro recipiendario. Esa entrevista ha sido la fuente de investigación para el trabajo que hoy les revelo. La periodista, dejó constancia de que Denis Miraldo nació en Covoes (Portugal, 1970). Que:

“asumió su responsabilidad con el bagaje cultural que nos rodea, con el que está perdido y el ancestral. Tanto así que en su brazo derecho tiene tatuado el petroglifo “La diosa de la lluvia” que está en Vigirima. Y quien afinca que “Si no terminamos de entender nuestra historia, no vamos a poder construir un futuro mejor”. 

No me atrevo a pedirle que nos enseñe su tatuaje, para no forzarlo a que se descubra y lo muestre, así como cierto intelectual recientemente se descubriera el pecho en pleno hemiciclo de la AN, para mostrar un logo en su franelilla, con los ojos vigilantes de su líder.

Una actividad prolongada en el campo de las letras es ejercida por este insigne cultivador de nuestra lengua escrita, a lo largo de décadas de desempeño como periodista, articulista de fondo, ensayista, investigador y, en general, escritor de oficio. A sus 46 años, ya atesora un palmarés de buenas obras, las cuales ha llevado al escenario y con las cuales se ha comunicado con el pueblo con inusitada eficiencia. Ya se le conoce y se le identifica. Afirma la periodista:

Es que Denis Miraldo a los 7 años de edad leía tomos completos de enciclopedias y en el Colegio Don Bosco ganó concursos de narrativa. Son más de 40 años escribiendo. Entre sus escritores favoritos destaca José Rafael Pocaterra. De quien expresa que es su héroe, porque estuvo en la cárcel y a través de su narrativa se atrevió a cuestionar la sociedad de su época. 

Él mismo es un dinámico promotor cultural, columnista de prensa regional, músico y dramaturgo de Tknela Teatro, el Taller de Calíope y colectivos artísticos como Zona de Descarga. También es miembro honorario de Zanny Teatro, la Compañía del Teatro Municipal de Valencia y Cometa de Cantaura. En Cenicienta Mía, se da el caso que el 95 % de la música fue compuesta por él. 

Al ser peguntado acerca de si se considera un dramaturgo social, ha contestado: 

“Para mí el teatro no es sólo una herramienta para contar historias. El arte es una forma de comunicación, un vehículo para transmitir ideas y no sólo estética. Como Pocaterra, en mis obras he cuestionado a la sociedad opresiva, egoísta y con antivalores” 

Consustanciado con la arquitectura de la ciudad y con su historia se ha dado a la tarea de verlas representadas desde su prehistoria hasta el presente, en esa cruzada que se ha autoimpuesto, para comunicarse a través del teatro con sus habitantes. Con Joan Miró comparte aquello de: “Para ser universal hay que ser profundamente local”. 

Pero, en cambio se niega a decir: ‘Voy a hacer un libro de arte’. En su lugar, afirma que: 

“Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, algún hecho sobre el que deseo llamar la atención. Y mi preocupación inicial es lograr que me oigan”.

Soñador y contestatario, coincide entonces con Bertold Brecht, cuando éste declaraba: “el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”.

Señor dramaturgo Denis Miraldo, tal y como Ud. nos revelara en su confesión de búsqueda de identidad y definición de su destino cuando escribió: 

“En el proceso de búsqueda de la identidad y un puerto al que llegar, de repente tuve la certeza que había encontrado una respuesta a las preguntas tempranas de la adolescencia” 

Permítame apreciado recipiendario emular a Rodrigo de Triana, le alerto que ha llegado usted a tierra, a un buen puerto. Esperamos que usted piense que quizás sea este el puerto donde amarrar su nave, reaprovisionar y volver a nuevas singladuras. En tal sentido, reciba usted de parte de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo, la más cordial bienvenida a nuestros trabajos, sepa usted que en nuestros miembros tiene y tendrá siempre nuestros brazos abiertos y unos colegas y amigos, quienes estaremos pendientes de su labor para apoyarlo en su cruzada y que le acompañaremos en su creencia y misión de hacer, como nos ha hecho ver, que su “arte se convierta en elemento transformador de la sociedad”. 

Para la Academia que hoy represento, es un honor contar con su ilustre persona para engrosar la lista de sus miembros correspondientes. 


CN Eddy Barrios Orozco

Valencia, 4 de noviembre de 2016



viernes, 4 de noviembre de 2016

Hablando de Filosofia...Profundas ideas acerca de la perfección.



Plotino que existió entre 205 y el 270 DC. y quien fuera el principal representante de la escuela neoplatónica y uno de los grandes pensadores de la antiguedad muriente. Nació en Licópolis, Egipto. En el 244 se estableció en Roma y allí fundó su propia escuela, famosa y concurrida. Sus obras, escritas en grupos de nueve libros, fueron llamadas Enéadas, de allí tomamos algunos fragmentos.

Plotino creía en la teoría de emanación, que es la la superabundancia de la fuente productora. El ejemplo que se da habitualmente para explicar esta emanación es el de la luz, que se derrama sin pérdida alguna de su ser. La idea neoplatónica de la emanación, es similar a los rayos de luz que emanan del oriente en el amanecer, luego se van multiplicando y fortaleciendo hacia al mediodía declinando en el paso a occidente para volver a desplegarse en un ciclo constante, en un renacer, en un nuevo comienzo.

Así la luz como la sabiduría ilumina a todo aquel que la busca porque el que se acerca a la luz se ilumina. La teoría neoplatónica de la emanación se contrapone un poco al concepto cristiano de un mundo creado desde la nada. Para Plotino, la emanación debe entenderse como un autodespliegue del principio de lo Uno, y el mundo no es algo creado, sino un nivel eterno de esa manifestación de una Conciencia Suprema sobre sí misma:

“La vida y el acto de la inteligencia es la luz primera que primeramente se enciende por sí misma y resplandece por encima suyo, iluminante e iluminada conjuntamente, verdaderamente inteligible, pensante y pensada, que se ve por sí misma y no tiene necesidad de otra para ver…”

Plotino consideraba que el alma está unida al conocimiento, a la luz:

“Solo los actos intelectuales deben llamarse propiamente actos del alma, los actos inferiores son de otra proveniencia y son pasiones de esa alma…”

En un concepto muy adelantado a la teoría cuántica contemporánea Plotino consideraba al universo como la armonía de los contrarios.

Para finalizar citamos éste bello fragmento de las Enéadas que Plotino dedicó al labrado de la piedra bruta, desbastando incesántemente las pasiones y alcanzando la luz que es aquella sabiduría que conduce al perfeccionamiento del hombre: desarrollando para ello un ojo espiritual que puede contemplar la belleza suprema, pues solo lo evolucionado puede contemplar su propia evolución sin falsos guías ni profetas:

“Vuélvete hacia tu interior y mira, y si tu mismo no te vez bello, haz como el escultor que corta, pule y depura el mármol, que resultará embellecido cuando exprese su hermoso rostro de estatua. También tú, de la misma manera, cercena y arroja de ti lo superfluo, endereza lo que está torcido y purificando lo que es oscuro, haz de manera tal que se convierta en luminoso, y no ceses de elaborar tu estatua, hasta que el divino esplendor de la virtud no resplandezca a tu mirada… Cuando te hayas transformado en tal y tal te veas… entera y únicamente luz verdadera… convertido en vista misma, confiando en ti y habiendo logrado no necesitar ningún guía, mira atentamente, pues sólo este ojo espiritual puede contemplar la belleza suprema… Pues jamás el ojo puede ver el Sol si no se ha hecho semejante al Sol, ni el alma puede ver lo bello, si no se ha hecho ella misma, bella. Pues bien, que antes se convierta toda ella en bella y divina si quiere contemplar a Dios y la belleza”.



José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

Referencia: http://arquimedesmarconi.net.ve/

jueves, 3 de noviembre de 2016

Historia de la diplomacia...Embajadores de Luis XIV, primeros ministros de Felipe V.

Felipe V y su abuelo, Luis XIV.



“Es necesario que el embajador de Su Majestad sea ministro del Rey Católico; que, sin tener el título, ejerza las funciones; que ayude al rey de España a conocer el estado de sus asuntos y a gobernar por sí mismo”. Las instrucciones de Luis XIV al conde de Marcin, su representante en Madrid, concluyen con un contundente: “Nada debe quedar oculto en España al embajador de Francia”.

La implicación de Luis XIV en el conflicto sucesorio español formaba parte de un proyecto hegemonista cuyo punto de partida era la unión de las dos coronas borbónicas, la francesa y la española, en la persona de su nieto Felipe de Anjou, futuro Felipe V de España e incluso presumible futuro rey de Francia.

En ese contexto, el celebérrimo Rey Sol optó por disponer de todos los mecanismos necesarios para controlar directamente tanto la vida privada como la política de Felipe V. Y dentro de esos mecanismos, los agentes más fiables de Versalles fueron sus embajadores, en particular Henri d’Harcourt, el conde de Marcin, el cardenal César d’Estrées y Michel-Jean Amelot, verdaderos primeros ministros del primer Borbón español, como ha estudiado con sumo detalle el historiador José Manuel de Bernardo Ares.

El caso de Marcin es particularmente significativo. El nuevo embajador se presentó en La Zarzuela en agosto de 1701 con el encargo expreso de Luis XIV de reformar a fondo el sistema de gobierno en todos los órdenes: “la guerra, el comercio, la administración de las finanzas y la justicia”. Para ello, una de sus medidas más importantes fue impulsar el Despacho, una especie de consejo de ministros que ejercía de verdadera delegación de Versalles y entre cuyos miembros figuraba, y muy destacado, el propio Marcin.

Instrucciones del Rey Sol: “Nada debe quedar oculto en España al embajador de Francia”

El otro gran ejemplo fue Michel-Jean Amelot, embajador entre 1705 y 1709, el cual, sobrepasando hasta el infinito las labores que le correspondían, participó muy directamente, siempre a instancias de Luis XIV, en la puesta en marcha de las reformas institucionales, administrativas y económicas que permitieron la configuración de una monarquía centralizada y unitaria al estilo francés, contrapunto de la monarquía compuesta y fuertemente descentralizada que imperaba con los Austrias.

Su caída en desgracia le llegó con los desastres bélicos de 1709 en la Guerra de Sucesión, cuando Luis XIV dejó a su suerte a su nieto y éste optó por apartar a Amelot del poder y relegarlo a las funciones propias de un embajador.


José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


Referencia:http://thediplomatinspain.com/embajadores-de-luis-xiv-primeros-ministros-de-felipe-v/

martes, 25 de octubre de 2016

Hablando de...La diplomacia, partera de la historia.




Si atendemos a la más reciente experiencia, el futuro está en la diplomacia. La guerra está pasada de moda. O mejor dicho, no funciona. O peor, produce efectos perversos. Libia, Irak y Afganistán son los ejemplos más recientes de los pésimos efectos del uso de la fuerza para derrocar regímenes impresentables y construir unas relaciones internacionales pacíficas y civilizadas.

George W. Bush protagonizó el último intento de neutralizar regímenes peligrosos y llevar la democracia a los países que no la tienen a cañonazos (Afganistán e Irak). Barack Obama, con dos éxitos indiscutibles de momento en su haber, Cuba e Irán, significa exactamente lo contrario y es el primer presidente que alcanza dos acuerdos de tanta trascendencia (Libia carga en la cuenta de Cameron y Sarkozy). Si funcionan como es de esperar, su presidencia está más que salvada.

La llave para estos acuerdos radica en la capacidad de ponerse en el lugar del enemigo al que se quiere convencer en vez de vencer. Se lo dice Obama a Thomas Friedman, el periodista de The New York Times que le ha entrevistado justo después de la firma del acuerdo en Viena, al tiempo que evoca los acuerdos de desarme con la Unión Soviética por parte de Reagan y el viaje de Nixon y Kissinger a Pekín para entrevistarse con Mao Zedong y terminar con el aislamiento de China durante tres décadas. No son estos dos los únicos momentos diplomáticos de los últimos 50 años en los que puede leerse un auge de la diplomacia y el declive de la guerra, aunque sí son probablemente los más exitosos. Cabría añadir los acuerdos de Camp David, firmados por el presidente egipcioAnuar el Sadat y el israelí Menajem Begin, bajo los auspicios de Jimmy Carter, que ataron a Egipto definitivamente del lado occidental, o los acuerdos de Oslo, entre Arafaty Rabin, bajo el patrocinio de Clinton, que permitieron la constitución de la Autoridad Palestina. 

Todos estos acuerdos intentan enmendar errores anteriores, siendo el más importante dejar fuera de juego a un país o a una parte de la humanidad. Todos tienen enemigos feroces, dentro y fuera de Estados Unidos, empeñados en hacerlos descarrilar. Todos producen cambios geopolíticos a largo plazo, no siempre positivos, como demuestra la inexistencia todavía de paz en Oriente Próximo tal como se había acordado en Oslo.

 Y en todos, excepto en los dos últimos con Cuba e Irán, aparece el presidente de los Estados Unidos en primer plano, fotos incluidas. Obama, el más diplomático de todos los presidentes de Estados Unidos, ha querido dejar el protagonismo de las imágenes a los profesionales de la diplomacia y quedarse él con el de la palabra, con sus potentes argumentos en favor de la negociación y del multilateralismo, que desmienten nada menos que a Marx: la partera de la historia ya no es la violencia, como decía el Manifiesto Comunista, sino la diplomacia.


José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

Referencia: http://americanuestra.com/la-diplomacia-partera-de-la-historia/