domingo, 6 de noviembre de 2016

CONTESTACIÓN AL DISCURSO DE INGRESO A LA ACADEMIA CARABOBEÑA DE LA LENGUA, DEL DRAMATURGO Y MÚSICO, DENIS MIRALDO.




A cargo del académico: CN EDDY BARRIOS OROZCO


“UN HOMBRE DE TEATRO”

Denis Miraldo y CN Eddy Barrios O.
He sido designado como orador de orden para dar respuesta al discurso de incorporación a la Academia Carabobeña de la Lengua de un reconocido intelectual, “UN HOMBRE DE TEATRO”, como he titulado mi discurso, por cuanto DENIS MIRALDO se ha proyectado en la sociedad valenciana como un excelente dramaturgo de avanzada. 

Debo, antes de proseguir, manifestar mi complacencia por el honor inmerecido con el que recibo esta primera distinción de la Academia, la cual se cobra con ello el préstamo intelectual con el cual me favoreciera, en ocasión de mi reciente incorporación y en cuyo evento un Ilustre Académico, como lo es el distinguido profesor Omar Ydler, rindiera pieza oratoria magistral, insuperable a mi juicio, y la cual aún conmueve y anima mi espíritu y me estimula a emularlo. Tarea harto difícil. 

La academia me honra y compromete al designarme para este, mi primer reto oficial y público, como es el de representarla para darle la bienvenida a un nuevo recipiendario, un nuevo académico, quien por y con sus innegables méritos personales y profesionales estamos seguros que enaltecerá y fortalecerá nuestras columnas y contribuirá al trabajo de estudio, preservación y revitalización de la lengua castellana, en la valencianidad de hoy. 

Denis Miraldo es un hombre que emplea la lengua como instrumento y ¡de qué manera! Un hombre que define su accionar bajo la premisa de que: 

“El verdadero artista no busca agradar inmediatamente, salvo que dependa de ello su supervivencia. Fundamentalmente subversivo se reserva la libertad de imponer cambios, a pesar del público, obedeciendo a necesidades históricas, técnicas o estéticas. El artista está integrado en la sociedad, con su libertad y si es incomprendido es porque es profético. El conflicto del arte y la sociedad es una realidad objetiva, inherente a la esencia del uno y de la otra”.

De allí que se haya dado a la tarea, como me ha expresado, de divulgar sus trabajos en el nuevo lenguaje universal de las redes sociales, de la tecnología y de la nueva comunicación, todo ello en la clara conciencia de que:

“La digitalización del mundo actual nos lleva, inevitablemente, a un escaneo de nosotros mismos, ya no sólo la producción se despliega en las redes, en los videos, los blog, los archivos adjuntos, los .pdf, sino que poco a poco nos vamos conectando en la red hasta el punto de sumergir nuestras moléculas en el caldo de la inteligencia artificial, somos avatares primero y luego seres biorobóticos, un ser humano imparable que conquistará parte del espacio hasta que el fin sea inevitable”

Es que Denis Miraldo se relaciona con el público con una visión de proximidad que nos recuerda los primeros intentos del teatro en su orígenes griegos, de que el público, de mero espectador pasivo, se transformara en un personaje más, y que las máscaras, las cuales eran utilizadas entonces para proyectar las voces, hoy sean sustituidas por los instrumentos que la tecnología nos ofrece para ser aún más eficientes, en ese diálogo que se da entre el autor, su traducción operativa a cargo de un director, y la maleabilidad de los caracteres de los intérpretes, como los textos de los guionistas y el escenario y la música, los cuales aportan cada uno su valencia, para recrear la maravilla y la magia de en la escena, de una obra revivificada, transportada en el tiempo y el espacio de la mente de su creador, a las mentes sedientas de su audiencia. Al ser periodista, escritor, dramaturgo y músico, se le facilita combinar eclécticamente estas disciplinas, para alcanzar un producto de alta calidad escénica y poder de penetración.

El licenciado Santiago Rodríguez, recientemente nos enseñara, en ocasión de la FILUC 2016, donde bautizáramos su libro “Protagonismo valenciano en la formación histórica de Venezuela” , que a Valencia se le distingue por, al menos, dos factores esenciales de su valencianidad como son: 

1. Que en ella se da con acierto el protagonismo, la autonomía y su empuje por la figuración histórica y cultural, capital que fuera de nuestra patria y heredera del orgullo genuino de que en los campos de Carabobo naciera nuestra libertad. Una vez consolidada ésta, en ella se da el muy justificado movimiento que libera a Venezuela, de ser un departamento subalterno y dependiente de una ficción política, incomprendida entonces y menos ahora, como proyecto irrealizable, bajo la ambición de quienes no entendieron que la Capitanía General de Venezuela tenía su propia voluntad y destino, así como líderes para materializarlos. Asdrúbal González llega más allá y nos expresa que Valencia ha sido tímida al defender la pertinencia y justificación histórica de tal movimiento, el que hoy le permite a Venezuela ser una nación independiente de toda dominación o mediación virreinal. 

2. Por otra parte, Javier Nieves allí presente y quien conformara, junto a Asdrúbal González y Pedro Villarroel, el presídium del acto, nos destacara que mientras otras ciudades se dedican a seguir las cosas que pasan, Valencia fue y es pionera y precursora; pues, ella se dedica a hacer que las cosas pasen, antes que seguir a otros líderes o a otras ciudades. 

Es así como en nuestro recipiendario, Gerente General de FUNDACULTURA, veremos algunos rasgos similares, los cuales denotan la manera como estos mensajes ancestrales, valores y principios de la identidad valenciana, se han sembrado en su inconsciente y los ha permeado hacia el subconsciente colectivo, generando un teatro para que el pueblo pueda expresar su idiosincrasia y su valía, haciendo bueno el aforismo del grande Cecilio Acosta, de quien José Martí dijo, rendido ante su enjundia y sabiduría: “Lo que supo, pasma”. Decía entonces Don Cecilio Acosta: 

“La luz que más aprovecha a una nación no es la que se concentra, sino la que se difunde”; “Enséñese lo que se entienda, enséñese lo que sea útil, enséñese a todos”

El ex presidente Ramón J. Velásquez, por su parte, nos revelara que: 

“la mayoría de los problemas políticos vigentes en el siglo XIX tienen ahora un nuevo vestido, pero su esencia es la misma”, y agregaba: 

“La historia de Venezuela tiene mucho de teatro, algunas veces de drama, pero casi siempre de comedia y sainete”

No es de extrañar entonces que un hombre sensible, como nuestro dramaturgo, haya ido a la fuente social a buscar esa realidad y a reflejarla, se dice que centrando sus escenarios en la arquitectura física y humana del valenciano, expresando esa comedia y ese sainete. Para lograrlo, se afianza en lo expresado por la gran escritora brasileña de origen judío, Clarice Lispector, considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX. De quien aprendería que: 

“Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba”.

¿Qué pasaría si Cenicienta caminara por la calle Colombia de Valencia, si su príncipe viviera en el Palacio de Los Iturriza y ella en la Casa Páez? Se preguntó Denis en algún momento y, para responderlo, escribe y estrena su obra, CENICIENTA MÍA.

Quizás lo más loable de su obra sea su empeño en reeditar, adaptando a lo venezolano, los grandes cuentos de la literatura infantil, y ello lo hace atendiendo a un comentario de su jefe, Édgar Núñez, presidente del Teatro Municipal de Valencia (TMV) y de la Fundación para la Cultura (FUNDACULTURA). Esta vez lo logra bajo una nueva interpretación. Así nació CENICIENTA MÍA, protagonizada por Grecia Colmenares y dirigida por Fernando Lozada. Con sus obras aspira Denis Miraldo darle a lo regional, valor universal. Debo aclarar, esgrimiendo no como excusa fácil sino como hecho incontrovertible, mi confesión de que no conocía al recipiendario más allá de una muy corta presentación de rigor, cuando nos reuniéramos en la Casa Pocaterra y a él le correspondiera parte de la organización del homenaje al grande prócer civil de las letras carabobeñas. 

Preocupado por mi ignorancia y falta de materiales para analizar, acudí al auxilio de una entrevista publicada en NOTITARDE el 13 de agosto de 2016, que le hiciera la periodista Daniela Chirinos Arrieta, titulada: 

“Denis Miraldo escribe teatro con arraigo regional y valor universal” 

Donde se esboza en fina pluma la personalidad, orígenes y desempeño de nuestro recipiendario. Esa entrevista ha sido la fuente de investigación para el trabajo que hoy les revelo. La periodista, dejó constancia de que Denis Miraldo nació en Covoes (Portugal, 1970). Que:

“asumió su responsabilidad con el bagaje cultural que nos rodea, con el que está perdido y el ancestral. Tanto así que en su brazo derecho tiene tatuado el petroglifo “La diosa de la lluvia” que está en Vigirima. Y quien afinca que “Si no terminamos de entender nuestra historia, no vamos a poder construir un futuro mejor”. 

No me atrevo a pedirle que nos enseñe su tatuaje, para no forzarlo a que se descubra y lo muestre, así como cierto intelectual recientemente se descubriera el pecho en pleno hemiciclo de la AN, para mostrar un logo en su franelilla, con los ojos vigilantes de su líder.

Una actividad prolongada en el campo de las letras es ejercida por este insigne cultivador de nuestra lengua escrita, a lo largo de décadas de desempeño como periodista, articulista de fondo, ensayista, investigador y, en general, escritor de oficio. A sus 46 años, ya atesora un palmarés de buenas obras, las cuales ha llevado al escenario y con las cuales se ha comunicado con el pueblo con inusitada eficiencia. Ya se le conoce y se le identifica. Afirma la periodista:

Es que Denis Miraldo a los 7 años de edad leía tomos completos de enciclopedias y en el Colegio Don Bosco ganó concursos de narrativa. Son más de 40 años escribiendo. Entre sus escritores favoritos destaca José Rafael Pocaterra. De quien expresa que es su héroe, porque estuvo en la cárcel y a través de su narrativa se atrevió a cuestionar la sociedad de su época. 

Él mismo es un dinámico promotor cultural, columnista de prensa regional, músico y dramaturgo de Tknela Teatro, el Taller de Calíope y colectivos artísticos como Zona de Descarga. También es miembro honorario de Zanny Teatro, la Compañía del Teatro Municipal de Valencia y Cometa de Cantaura. En Cenicienta Mía, se da el caso que el 95 % de la música fue compuesta por él. 

Al ser peguntado acerca de si se considera un dramaturgo social, ha contestado: 

“Para mí el teatro no es sólo una herramienta para contar historias. El arte es una forma de comunicación, un vehículo para transmitir ideas y no sólo estética. Como Pocaterra, en mis obras he cuestionado a la sociedad opresiva, egoísta y con antivalores” 

Consustanciado con la arquitectura de la ciudad y con su historia se ha dado a la tarea de verlas representadas desde su prehistoria hasta el presente, en esa cruzada que se ha autoimpuesto, para comunicarse a través del teatro con sus habitantes. Con Joan Miró comparte aquello de: “Para ser universal hay que ser profundamente local”. 

Pero, en cambio se niega a decir: ‘Voy a hacer un libro de arte’. En su lugar, afirma que: 

“Escribo porque hay alguna mentira que quiero dejar al descubierto, algún hecho sobre el que deseo llamar la atención. Y mi preocupación inicial es lograr que me oigan”.

Soñador y contestatario, coincide entonces con Bertold Brecht, cuando éste declaraba: “el arte no es un espejo para reflejar la realidad, sino un martillo para darle forma”.

Señor dramaturgo Denis Miraldo, tal y como Ud. nos revelara en su confesión de búsqueda de identidad y definición de su destino cuando escribió: 

“En el proceso de búsqueda de la identidad y un puerto al que llegar, de repente tuve la certeza que había encontrado una respuesta a las preguntas tempranas de la adolescencia” 

Permítame apreciado recipiendario emular a Rodrigo de Triana, le alerto que ha llegado usted a tierra, a un buen puerto. Esperamos que usted piense que quizás sea este el puerto donde amarrar su nave, reaprovisionar y volver a nuevas singladuras. En tal sentido, reciba usted de parte de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo, la más cordial bienvenida a nuestros trabajos, sepa usted que en nuestros miembros tiene y tendrá siempre nuestros brazos abiertos y unos colegas y amigos, quienes estaremos pendientes de su labor para apoyarlo en su cruzada y que le acompañaremos en su creencia y misión de hacer, como nos ha hecho ver, que su “arte se convierta en elemento transformador de la sociedad”. 

Para la Academia que hoy represento, es un honor contar con su ilustre persona para engrosar la lista de sus miembros correspondientes. 


CN Eddy Barrios Orozco

Valencia, 4 de noviembre de 2016



viernes, 4 de noviembre de 2016

Hablando de Filosofia...Profundas ideas acerca de la perfección.



Plotino que existió entre 205 y el 270 DC. y quien fuera el principal representante de la escuela neoplatónica y uno de los grandes pensadores de la antiguedad muriente. Nació en Licópolis, Egipto. En el 244 se estableció en Roma y allí fundó su propia escuela, famosa y concurrida. Sus obras, escritas en grupos de nueve libros, fueron llamadas Enéadas, de allí tomamos algunos fragmentos.

Plotino creía en la teoría de emanación, que es la la superabundancia de la fuente productora. El ejemplo que se da habitualmente para explicar esta emanación es el de la luz, que se derrama sin pérdida alguna de su ser. La idea neoplatónica de la emanación, es similar a los rayos de luz que emanan del oriente en el amanecer, luego se van multiplicando y fortaleciendo hacia al mediodía declinando en el paso a occidente para volver a desplegarse en un ciclo constante, en un renacer, en un nuevo comienzo.

Así la luz como la sabiduría ilumina a todo aquel que la busca porque el que se acerca a la luz se ilumina. La teoría neoplatónica de la emanación se contrapone un poco al concepto cristiano de un mundo creado desde la nada. Para Plotino, la emanación debe entenderse como un autodespliegue del principio de lo Uno, y el mundo no es algo creado, sino un nivel eterno de esa manifestación de una Conciencia Suprema sobre sí misma:

“La vida y el acto de la inteligencia es la luz primera que primeramente se enciende por sí misma y resplandece por encima suyo, iluminante e iluminada conjuntamente, verdaderamente inteligible, pensante y pensada, que se ve por sí misma y no tiene necesidad de otra para ver…”

Plotino consideraba que el alma está unida al conocimiento, a la luz:

“Solo los actos intelectuales deben llamarse propiamente actos del alma, los actos inferiores son de otra proveniencia y son pasiones de esa alma…”

En un concepto muy adelantado a la teoría cuántica contemporánea Plotino consideraba al universo como la armonía de los contrarios.

Para finalizar citamos éste bello fragmento de las Enéadas que Plotino dedicó al labrado de la piedra bruta, desbastando incesántemente las pasiones y alcanzando la luz que es aquella sabiduría que conduce al perfeccionamiento del hombre: desarrollando para ello un ojo espiritual que puede contemplar la belleza suprema, pues solo lo evolucionado puede contemplar su propia evolución sin falsos guías ni profetas:

“Vuélvete hacia tu interior y mira, y si tu mismo no te vez bello, haz como el escultor que corta, pule y depura el mármol, que resultará embellecido cuando exprese su hermoso rostro de estatua. También tú, de la misma manera, cercena y arroja de ti lo superfluo, endereza lo que está torcido y purificando lo que es oscuro, haz de manera tal que se convierta en luminoso, y no ceses de elaborar tu estatua, hasta que el divino esplendor de la virtud no resplandezca a tu mirada… Cuando te hayas transformado en tal y tal te veas… entera y únicamente luz verdadera… convertido en vista misma, confiando en ti y habiendo logrado no necesitar ningún guía, mira atentamente, pues sólo este ojo espiritual puede contemplar la belleza suprema… Pues jamás el ojo puede ver el Sol si no se ha hecho semejante al Sol, ni el alma puede ver lo bello, si no se ha hecho ella misma, bella. Pues bien, que antes se convierta toda ella en bella y divina si quiere contemplar a Dios y la belleza”.



José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

Referencia: http://arquimedesmarconi.net.ve/

jueves, 3 de noviembre de 2016

Historia de la diplomacia...Embajadores de Luis XIV, primeros ministros de Felipe V.

Felipe V y su abuelo, Luis XIV.



“Es necesario que el embajador de Su Majestad sea ministro del Rey Católico; que, sin tener el título, ejerza las funciones; que ayude al rey de España a conocer el estado de sus asuntos y a gobernar por sí mismo”. Las instrucciones de Luis XIV al conde de Marcin, su representante en Madrid, concluyen con un contundente: “Nada debe quedar oculto en España al embajador de Francia”.

La implicación de Luis XIV en el conflicto sucesorio español formaba parte de un proyecto hegemonista cuyo punto de partida era la unión de las dos coronas borbónicas, la francesa y la española, en la persona de su nieto Felipe de Anjou, futuro Felipe V de España e incluso presumible futuro rey de Francia.

En ese contexto, el celebérrimo Rey Sol optó por disponer de todos los mecanismos necesarios para controlar directamente tanto la vida privada como la política de Felipe V. Y dentro de esos mecanismos, los agentes más fiables de Versalles fueron sus embajadores, en particular Henri d’Harcourt, el conde de Marcin, el cardenal César d’Estrées y Michel-Jean Amelot, verdaderos primeros ministros del primer Borbón español, como ha estudiado con sumo detalle el historiador José Manuel de Bernardo Ares.

El caso de Marcin es particularmente significativo. El nuevo embajador se presentó en La Zarzuela en agosto de 1701 con el encargo expreso de Luis XIV de reformar a fondo el sistema de gobierno en todos los órdenes: “la guerra, el comercio, la administración de las finanzas y la justicia”. Para ello, una de sus medidas más importantes fue impulsar el Despacho, una especie de consejo de ministros que ejercía de verdadera delegación de Versalles y entre cuyos miembros figuraba, y muy destacado, el propio Marcin.

Instrucciones del Rey Sol: “Nada debe quedar oculto en España al embajador de Francia”

El otro gran ejemplo fue Michel-Jean Amelot, embajador entre 1705 y 1709, el cual, sobrepasando hasta el infinito las labores que le correspondían, participó muy directamente, siempre a instancias de Luis XIV, en la puesta en marcha de las reformas institucionales, administrativas y económicas que permitieron la configuración de una monarquía centralizada y unitaria al estilo francés, contrapunto de la monarquía compuesta y fuertemente descentralizada que imperaba con los Austrias.

Su caída en desgracia le llegó con los desastres bélicos de 1709 en la Guerra de Sucesión, cuando Luis XIV dejó a su suerte a su nieto y éste optó por apartar a Amelot del poder y relegarlo a las funciones propias de un embajador.


José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


Referencia:http://thediplomatinspain.com/embajadores-de-luis-xiv-primeros-ministros-de-felipe-v/

martes, 25 de octubre de 2016

Hablando de...La diplomacia, partera de la historia.




Si atendemos a la más reciente experiencia, el futuro está en la diplomacia. La guerra está pasada de moda. O mejor dicho, no funciona. O peor, produce efectos perversos. Libia, Irak y Afganistán son los ejemplos más recientes de los pésimos efectos del uso de la fuerza para derrocar regímenes impresentables y construir unas relaciones internacionales pacíficas y civilizadas.

George W. Bush protagonizó el último intento de neutralizar regímenes peligrosos y llevar la democracia a los países que no la tienen a cañonazos (Afganistán e Irak). Barack Obama, con dos éxitos indiscutibles de momento en su haber, Cuba e Irán, significa exactamente lo contrario y es el primer presidente que alcanza dos acuerdos de tanta trascendencia (Libia carga en la cuenta de Cameron y Sarkozy). Si funcionan como es de esperar, su presidencia está más que salvada.

La llave para estos acuerdos radica en la capacidad de ponerse en el lugar del enemigo al que se quiere convencer en vez de vencer. Se lo dice Obama a Thomas Friedman, el periodista de The New York Times que le ha entrevistado justo después de la firma del acuerdo en Viena, al tiempo que evoca los acuerdos de desarme con la Unión Soviética por parte de Reagan y el viaje de Nixon y Kissinger a Pekín para entrevistarse con Mao Zedong y terminar con el aislamiento de China durante tres décadas. No son estos dos los únicos momentos diplomáticos de los últimos 50 años en los que puede leerse un auge de la diplomacia y el declive de la guerra, aunque sí son probablemente los más exitosos. Cabría añadir los acuerdos de Camp David, firmados por el presidente egipcioAnuar el Sadat y el israelí Menajem Begin, bajo los auspicios de Jimmy Carter, que ataron a Egipto definitivamente del lado occidental, o los acuerdos de Oslo, entre Arafaty Rabin, bajo el patrocinio de Clinton, que permitieron la constitución de la Autoridad Palestina. 

Todos estos acuerdos intentan enmendar errores anteriores, siendo el más importante dejar fuera de juego a un país o a una parte de la humanidad. Todos tienen enemigos feroces, dentro y fuera de Estados Unidos, empeñados en hacerlos descarrilar. Todos producen cambios geopolíticos a largo plazo, no siempre positivos, como demuestra la inexistencia todavía de paz en Oriente Próximo tal como se había acordado en Oslo.

 Y en todos, excepto en los dos últimos con Cuba e Irán, aparece el presidente de los Estados Unidos en primer plano, fotos incluidas. Obama, el más diplomático de todos los presidentes de Estados Unidos, ha querido dejar el protagonismo de las imágenes a los profesionales de la diplomacia y quedarse él con el de la palabra, con sus potentes argumentos en favor de la negociación y del multilateralismo, que desmienten nada menos que a Marx: la partera de la historia ya no es la violencia, como decía el Manifiesto Comunista, sino la diplomacia.


José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

Referencia: http://americanuestra.com/la-diplomacia-partera-de-la-historia/

sábado, 15 de octubre de 2016

Hablando de...Que es ser diplomático.



Según que es “ser diplomático” se entiende como un estilo de conducta, o en un sentido funcional, se puede contestar de dos formas. En la primera acepción recordamos a André Maurois que ser diplomático “es el arte de exponer la hostilidad con cortesía, la indiferencia con interés y la amistad con prudencia”. En sentido funcional lo son aquellos funcionarios públicos expertos en relaciones internacionales con vistas a ser acreditados ante otros Estados (y en la actualidad también en Organismos Internacionales) con carácter representativo.

Los Estados organizan su diplomacia de diversas formas, según sus tradiciones administrativas o su concepto de cómo ha de ser la conducción de los asuntos exteriores. siguiendo la tradición latina, la profesión diplomática se estructura en torno a un cuerpo general la Carrera Diplomática que pertenece a los Ministerios de Asuntos Exteriores y Cancillerías de cada país y ademas utiliza en el extranjero funcionarios de otros cuerpos pertenecientes a aquellos Ministerios (Defensa, Cultura, Comercio, etc.) que por sus actividades poseen un sector exterior.

En la Carrera Diplomática, como ocurre con cualesquiera otros escalafones estatales, se ingresa por concurso de oposición, y sus miembros se rigen por las disposiciones que regulan la función pública, sin más peculiaridades que las requeridas por la naturaleza de sus funciones. Aunque se trata de una carrera con carácter “generalista”, posee dos ramas que son ejercidas alternativa e indistintamente: la política, centrada en la representación del Estado ante los demás Estados y Organismos, y la consular, dedicada a la protección de ciudadanos y entidades de cada país en el extranjero ante las autoridades locales.

Al diplomático se le atribuye el estilo de actuación al que hemos aludido al principio. Además, ha de tener sólidos conocimientos y buenas maneras. Como bien dice Beladíez, “de todas las disciplinas catalogadas por las Universidades, la que mejor debe conocer un diplomático es el Derecho internacional; de las no catalogadas, la que más a fondo debe dominar es la buena educación”.

Ser diplomático otorga prestigio social, ya que la profesión se cuenta entre aquellas que en no más unas cuantas dotadas de leyenda. “El diplomático, en la opinión general, forma parte de un mundo al que no tiene acceso el común de los mortales. Un mundo de lujo, de intrigas, de misterio, de exotismo”, dice Gómez de Valenzuela. Ortega les achacaba frivolidad, y Juan Valera decía que en la diplomacia “…con bailar bien la polca y comer pastel de foie-gras, está todo hecho”. Se suele achacar mendacidad a estos funcionarios, pero como ya dijo el gran Talleyrand, “la diplomacia no es una ciencia de engaño y duplicidad”. Hay que decir la verdad, pero evitando el conflicto, pues no hay que olvidar que el diplomático es agente de paz.

En realidad no se trata sino de un cuerpo más del Estado que simplemente ejecuta las directivas del Gobierno en las materias a él encomendadas. Que éstas se ejerciten generalmente en o con el extranjero, y que exista para facilitarlas un trato y unos privilegios especiales, es precisamente lo que facilita la leyenda. Pero dentro del conjunto de agentes acreditados como diplomáticos en un mismo país, llamado “Cuerpo Diplomático”, coexisten hoy en día tanto los funcionarios procedentes de carreras diplomáticas como de otras, y no ocurre nada especial.



José Rafael Otazo M; Ph.D
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

martes, 11 de octubre de 2016

Hablando de...La Ordo Templi Orientis (O.T.O.) ó la Orden del Templo del Este u Orden de los Templarios Orientales.



En masonería, en muchas oportunidades solo vemos la punta del iceberg y resulta que mas allá de ello hay una infraestructura que a moldeado un sin fin de de instituciones que han dado paso a las mas exigentes sociedades.

La Ordo Templi Orientis (O.T.O.) (Orden del Templo del Este, u Orden de los Templarios Orientales) es una sociedad inglesa de carácter fraternal y secreta, fundada en Londres, al comienzo del siglo XX. El fundador fue el esoterista y escritor inglés Aleister Crowley.

Aunque originariamente inspirada y asociada a cierta corriente heterodoxa de la Francmasonería no regular ni tradicional, bajo el liderazgo de Aleister Crowley la O.T.O. fue totalmente reorganizada con la Ley de Thelema como su eje principal. Esta Ley, expresada como “Haz tu voluntad será el todo de la Ley”, y “El amor es la ley, esto amor bajo la voluntad”, "Todo hombre y toda mujer es una estrella", fue promulgada en 1904 con la recepción del Libro de la Ley. En última instancia, la Ley de Thelema sólo puede ser cumplida a través de los esfuerzos individuales de cada persona.

Como muchas sociedades secretas, la pertenencia a la O.T.O. está basada en un sistema iniciático con una serie de ceremonias de grado que se valen del drama ritual para establecer lazos fraternales e impartir enseñanzas espirituales y filosóficas. 

Academia Masónica

En 1885, el rector de la Universidad de Dreden, Carl Kellner comenzó a discutir con su socio Theodor Reuss (Merlín o Peregrinus. 28 de junio de 1855, 28 de octubre de 1923), su idea de fundar una Academia Masónica. Durante estas discusiones, Kellner decidió que la Academia Masónica sería el círculo oculto interior de esta orden (la O.T.O. propiamente dicha) se organizaría en forma paralela a los más altos grados de los Ritos Masónicos de Menfis y Mizraim, y enseñaría las doctrinas esotéricas de los Rosacruces tal como eran enseñadas en la H.H.L., en conjunción con la "Llave" de Kellner para el simbolismo masónico. Tanto hombres como mujeres serían admitidos en todos los niveles de la Orden, pero la posesión de varios grados de Francmasonería de Alto Grado y de Oficio serían prerrequisito de admisión en el Círculo Interno de la O.T.O.

Desafortunadamente, y debido a las regulaciones de las Grandes Logias que gobernaban a la Masonería Regular en el Reino Unido, las mujeres no podían ser masones, y quedaban por lo tanto excluidas de la Orden. Esta puede haber sido una de las razones por las que Kellner y sus asociados resolvieron hacerse con el control de uno de los varios ritos o sistemas de la Masonería, es decir, para reformar el sistema y aprobar la admisión de mujeres, y otras minorías. Sin embargo, la verdad es que la Masonería Mixta ya se estaba desarrolando en Francia, primero con el filiación Masónica del Derecho Humano, y luego en otros países con las Logias cercanas a la Sociedad Teosófica. Las difeencias por lo tanto, son otras.

En esa época las discusiones entre Reuss y Kellner no llegaron a ningún resultado positivo, pues Reuss estaba muy ocupado con la resurrección de la Orden de los Iluminati en Alemania, en conjunción con su asociado Leopold Engel (1858-1931), de Drésde. Kellner no aprobaba ni el resurgimiento de esta Orden ni a Engel. Según Reuss, cerca de su separación final de Engel en junio de 1902, Kellner se contactó con él y ambos estuvieron de acuerdo en proceder al establecimiento de la Orden de los Templarios Orientales, solicitando como primer paso las autorizaciones pertinentes para trabajar los varios ritos de la Francmasonería de alto grado.

Fundamentos Masónicos adogmáticos ó liberales (lejanos a los "Landmaks" tradicionales).

Theodor Reuss se decía también el Gran Maestro del Rito Swedengboriano de la Francmasonería en Alemania (según documento fechado el 26 de julio de 1901, por W. Wynn Westcott), Inspector Especial de la Orden Martinista en Alemania (según documento fechado el 24 de junio de 1901, por Gérard Encausse), y Magus del Alto Consejo en Alemania de la Societas Rosicruciana en Anglia (carta de autorización fechada el 24 de febrero de 1902 por W. Wynn Westcott). Con el apoyo de Kellner, Reuss solicitó al estudioso inglés de la Masonería, John Yarker (1833-1913), la aprobación de documentos para operar tres sistemas masónicos de alto grado conocidos como el Antiguo y Primitivo Rito de Menfis de 97º, el Rito Antiguo Oriental Luciferino de 90º, y el Antiguo y Aceptado Rito Escocés de 33º (Concilio Cernau de New York, 1807)

Reuss recibió supuestas cartas-patentes No provenientes de la masonería escocista, como Soberano Gran Inspector General 33º del Rito Escocés Cernau, de manos de Yarker, fechadas el 24 de septiembre de 1902. Según una transcripción publicada, Yarker preparó el mismo día una garantía para Reuss, Franz Hartmann y Henry Klein, para operar como Soberano Santuario 33º - 95º de los Ritos Escocés, Menfis y Mizraim. Yarker preparó un segundo documento confirmando la autoridad de Reuss para operar dichos ritos el 1 de julio de 1904; y Reuss publicó la transcripción de una carta adicional de confirmación fechada el 24 de junio de 1905. En 1902 Reuss inició la publicación de un periódico masónico, La Oriflama.

Estos ritos, junto con el Rito Swedengboriano, fueron adoptados como elementos integrales en el esquema fundamental de la Orden. El Rito Swdengboriano incluía un versión de los grados Operativos, y los Ritos Cernau Escocés y de Menfis y Mizraim aportaron una selección de "altos grados" funcionales, tan completa como no había existido antes.

Juntos proveyeron de un sistema completo de iniciación Masónica a disposición de la Orden. Con la incorporación de estos ritos, la Orden pudo operar como un sistema Masónico completamente independiente. Reuss y Kellner prepararon juntos, en 1903, un breve manifiesto para su Orden que fuera publicado el año siguiente en La Oriflama. Kellner murió el 7 de junio de 1905, y Reuss asumió el pleno control de la Orden. Con la ayuda de los co-fundadores Franz Hartmann y Heinrich Klein, Reuss preparó una Constitución de la Orden en 1906.


“Haz tu voluntad será el todo de la Ley”, y “El amor es la ley, esto amor bajo la voluntad”, "Todo hombre y toda mujer es una estrella"   Ley de Thelema.


Celta.´.