viernes, 4 de noviembre de 2016

Hablando de Filosofia...Profundas ideas acerca de la perfección.



Plotino que existió entre 205 y el 270 DC. y quien fuera el principal representante de la escuela neoplatónica y uno de los grandes pensadores de la antiguedad muriente. Nació en Licópolis, Egipto. En el 244 se estableció en Roma y allí fundó su propia escuela, famosa y concurrida. Sus obras, escritas en grupos de nueve libros, fueron llamadas Enéadas, de allí tomamos algunos fragmentos.

Plotino creía en la teoría de emanación, que es la la superabundancia de la fuente productora. El ejemplo que se da habitualmente para explicar esta emanación es el de la luz, que se derrama sin pérdida alguna de su ser. La idea neoplatónica de la emanación, es similar a los rayos de luz que emanan del oriente en el amanecer, luego se van multiplicando y fortaleciendo hacia al mediodía declinando en el paso a occidente para volver a desplegarse en un ciclo constante, en un renacer, en un nuevo comienzo.

Así la luz como la sabiduría ilumina a todo aquel que la busca porque el que se acerca a la luz se ilumina. La teoría neoplatónica de la emanación se contrapone un poco al concepto cristiano de un mundo creado desde la nada. Para Plotino, la emanación debe entenderse como un autodespliegue del principio de lo Uno, y el mundo no es algo creado, sino un nivel eterno de esa manifestación de una Conciencia Suprema sobre sí misma:

“La vida y el acto de la inteligencia es la luz primera que primeramente se enciende por sí misma y resplandece por encima suyo, iluminante e iluminada conjuntamente, verdaderamente inteligible, pensante y pensada, que se ve por sí misma y no tiene necesidad de otra para ver…”

Plotino consideraba que el alma está unida al conocimiento, a la luz:

“Solo los actos intelectuales deben llamarse propiamente actos del alma, los actos inferiores son de otra proveniencia y son pasiones de esa alma…”

En un concepto muy adelantado a la teoría cuántica contemporánea Plotino consideraba al universo como la armonía de los contrarios.

Para finalizar citamos éste bello fragmento de las Enéadas que Plotino dedicó al labrado de la piedra bruta, desbastando incesántemente las pasiones y alcanzando la luz que es aquella sabiduría que conduce al perfeccionamiento del hombre: desarrollando para ello un ojo espiritual que puede contemplar la belleza suprema, pues solo lo evolucionado puede contemplar su propia evolución sin falsos guías ni profetas:

“Vuélvete hacia tu interior y mira, y si tu mismo no te vez bello, haz como el escultor que corta, pule y depura el mármol, que resultará embellecido cuando exprese su hermoso rostro de estatua. También tú, de la misma manera, cercena y arroja de ti lo superfluo, endereza lo que está torcido y purificando lo que es oscuro, haz de manera tal que se convierta en luminoso, y no ceses de elaborar tu estatua, hasta que el divino esplendor de la virtud no resplandezca a tu mirada… Cuando te hayas transformado en tal y tal te veas… entera y únicamente luz verdadera… convertido en vista misma, confiando en ti y habiendo logrado no necesitar ningún guía, mira atentamente, pues sólo este ojo espiritual puede contemplar la belleza suprema… Pues jamás el ojo puede ver el Sol si no se ha hecho semejante al Sol, ni el alma puede ver lo bello, si no se ha hecho ella misma, bella. Pues bien, que antes se convierta toda ella en bella y divina si quiere contemplar a Dios y la belleza”.



José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

Referencia: http://arquimedesmarconi.net.ve/

jueves, 3 de noviembre de 2016

Historia de la diplomacia...Embajadores de Luis XIV, primeros ministros de Felipe V.

Felipe V y su abuelo, Luis XIV.



“Es necesario que el embajador de Su Majestad sea ministro del Rey Católico; que, sin tener el título, ejerza las funciones; que ayude al rey de España a conocer el estado de sus asuntos y a gobernar por sí mismo”. Las instrucciones de Luis XIV al conde de Marcin, su representante en Madrid, concluyen con un contundente: “Nada debe quedar oculto en España al embajador de Francia”.

La implicación de Luis XIV en el conflicto sucesorio español formaba parte de un proyecto hegemonista cuyo punto de partida era la unión de las dos coronas borbónicas, la francesa y la española, en la persona de su nieto Felipe de Anjou, futuro Felipe V de España e incluso presumible futuro rey de Francia.

En ese contexto, el celebérrimo Rey Sol optó por disponer de todos los mecanismos necesarios para controlar directamente tanto la vida privada como la política de Felipe V. Y dentro de esos mecanismos, los agentes más fiables de Versalles fueron sus embajadores, en particular Henri d’Harcourt, el conde de Marcin, el cardenal César d’Estrées y Michel-Jean Amelot, verdaderos primeros ministros del primer Borbón español, como ha estudiado con sumo detalle el historiador José Manuel de Bernardo Ares.

El caso de Marcin es particularmente significativo. El nuevo embajador se presentó en La Zarzuela en agosto de 1701 con el encargo expreso de Luis XIV de reformar a fondo el sistema de gobierno en todos los órdenes: “la guerra, el comercio, la administración de las finanzas y la justicia”. Para ello, una de sus medidas más importantes fue impulsar el Despacho, una especie de consejo de ministros que ejercía de verdadera delegación de Versalles y entre cuyos miembros figuraba, y muy destacado, el propio Marcin.

Instrucciones del Rey Sol: “Nada debe quedar oculto en España al embajador de Francia”

El otro gran ejemplo fue Michel-Jean Amelot, embajador entre 1705 y 1709, el cual, sobrepasando hasta el infinito las labores que le correspondían, participó muy directamente, siempre a instancias de Luis XIV, en la puesta en marcha de las reformas institucionales, administrativas y económicas que permitieron la configuración de una monarquía centralizada y unitaria al estilo francés, contrapunto de la monarquía compuesta y fuertemente descentralizada que imperaba con los Austrias.

Su caída en desgracia le llegó con los desastres bélicos de 1709 en la Guerra de Sucesión, cuando Luis XIV dejó a su suerte a su nieto y éste optó por apartar a Amelot del poder y relegarlo a las funciones propias de un embajador.


José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


Referencia:http://thediplomatinspain.com/embajadores-de-luis-xiv-primeros-ministros-de-felipe-v/

martes, 25 de octubre de 2016

Hablando de...La diplomacia, partera de la historia.




Si atendemos a la más reciente experiencia, el futuro está en la diplomacia. La guerra está pasada de moda. O mejor dicho, no funciona. O peor, produce efectos perversos. Libia, Irak y Afganistán son los ejemplos más recientes de los pésimos efectos del uso de la fuerza para derrocar regímenes impresentables y construir unas relaciones internacionales pacíficas y civilizadas.

George W. Bush protagonizó el último intento de neutralizar regímenes peligrosos y llevar la democracia a los países que no la tienen a cañonazos (Afganistán e Irak). Barack Obama, con dos éxitos indiscutibles de momento en su haber, Cuba e Irán, significa exactamente lo contrario y es el primer presidente que alcanza dos acuerdos de tanta trascendencia (Libia carga en la cuenta de Cameron y Sarkozy). Si funcionan como es de esperar, su presidencia está más que salvada.

La llave para estos acuerdos radica en la capacidad de ponerse en el lugar del enemigo al que se quiere convencer en vez de vencer. Se lo dice Obama a Thomas Friedman, el periodista de The New York Times que le ha entrevistado justo después de la firma del acuerdo en Viena, al tiempo que evoca los acuerdos de desarme con la Unión Soviética por parte de Reagan y el viaje de Nixon y Kissinger a Pekín para entrevistarse con Mao Zedong y terminar con el aislamiento de China durante tres décadas. No son estos dos los únicos momentos diplomáticos de los últimos 50 años en los que puede leerse un auge de la diplomacia y el declive de la guerra, aunque sí son probablemente los más exitosos. Cabría añadir los acuerdos de Camp David, firmados por el presidente egipcioAnuar el Sadat y el israelí Menajem Begin, bajo los auspicios de Jimmy Carter, que ataron a Egipto definitivamente del lado occidental, o los acuerdos de Oslo, entre Arafaty Rabin, bajo el patrocinio de Clinton, que permitieron la constitución de la Autoridad Palestina. 

Todos estos acuerdos intentan enmendar errores anteriores, siendo el más importante dejar fuera de juego a un país o a una parte de la humanidad. Todos tienen enemigos feroces, dentro y fuera de Estados Unidos, empeñados en hacerlos descarrilar. Todos producen cambios geopolíticos a largo plazo, no siempre positivos, como demuestra la inexistencia todavía de paz en Oriente Próximo tal como se había acordado en Oslo.

 Y en todos, excepto en los dos últimos con Cuba e Irán, aparece el presidente de los Estados Unidos en primer plano, fotos incluidas. Obama, el más diplomático de todos los presidentes de Estados Unidos, ha querido dejar el protagonismo de las imágenes a los profesionales de la diplomacia y quedarse él con el de la palabra, con sus potentes argumentos en favor de la negociación y del multilateralismo, que desmienten nada menos que a Marx: la partera de la historia ya no es la violencia, como decía el Manifiesto Comunista, sino la diplomacia.


José Rafael Otazo M; PhD.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

Referencia: http://americanuestra.com/la-diplomacia-partera-de-la-historia/

sábado, 15 de octubre de 2016

Hablando de...Que es ser diplomático.



Según que es “ser diplomático” se entiende como un estilo de conducta, o en un sentido funcional, se puede contestar de dos formas. En la primera acepción recordamos a André Maurois que ser diplomático “es el arte de exponer la hostilidad con cortesía, la indiferencia con interés y la amistad con prudencia”. En sentido funcional lo son aquellos funcionarios públicos expertos en relaciones internacionales con vistas a ser acreditados ante otros Estados (y en la actualidad también en Organismos Internacionales) con carácter representativo.

Los Estados organizan su diplomacia de diversas formas, según sus tradiciones administrativas o su concepto de cómo ha de ser la conducción de los asuntos exteriores. siguiendo la tradición latina, la profesión diplomática se estructura en torno a un cuerpo general la Carrera Diplomática que pertenece a los Ministerios de Asuntos Exteriores y Cancillerías de cada país y ademas utiliza en el extranjero funcionarios de otros cuerpos pertenecientes a aquellos Ministerios (Defensa, Cultura, Comercio, etc.) que por sus actividades poseen un sector exterior.

En la Carrera Diplomática, como ocurre con cualesquiera otros escalafones estatales, se ingresa por concurso de oposición, y sus miembros se rigen por las disposiciones que regulan la función pública, sin más peculiaridades que las requeridas por la naturaleza de sus funciones. Aunque se trata de una carrera con carácter “generalista”, posee dos ramas que son ejercidas alternativa e indistintamente: la política, centrada en la representación del Estado ante los demás Estados y Organismos, y la consular, dedicada a la protección de ciudadanos y entidades de cada país en el extranjero ante las autoridades locales.

Al diplomático se le atribuye el estilo de actuación al que hemos aludido al principio. Además, ha de tener sólidos conocimientos y buenas maneras. Como bien dice Beladíez, “de todas las disciplinas catalogadas por las Universidades, la que mejor debe conocer un diplomático es el Derecho internacional; de las no catalogadas, la que más a fondo debe dominar es la buena educación”.

Ser diplomático otorga prestigio social, ya que la profesión se cuenta entre aquellas que en no más unas cuantas dotadas de leyenda. “El diplomático, en la opinión general, forma parte de un mundo al que no tiene acceso el común de los mortales. Un mundo de lujo, de intrigas, de misterio, de exotismo”, dice Gómez de Valenzuela. Ortega les achacaba frivolidad, y Juan Valera decía que en la diplomacia “…con bailar bien la polca y comer pastel de foie-gras, está todo hecho”. Se suele achacar mendacidad a estos funcionarios, pero como ya dijo el gran Talleyrand, “la diplomacia no es una ciencia de engaño y duplicidad”. Hay que decir la verdad, pero evitando el conflicto, pues no hay que olvidar que el diplomático es agente de paz.

En realidad no se trata sino de un cuerpo más del Estado que simplemente ejecuta las directivas del Gobierno en las materias a él encomendadas. Que éstas se ejerciten generalmente en o con el extranjero, y que exista para facilitarlas un trato y unos privilegios especiales, es precisamente lo que facilita la leyenda. Pero dentro del conjunto de agentes acreditados como diplomáticos en un mismo país, llamado “Cuerpo Diplomático”, coexisten hoy en día tanto los funcionarios procedentes de carreras diplomáticas como de otras, y no ocurre nada especial.



José Rafael Otazo M; Ph.D
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

martes, 11 de octubre de 2016

Hablando de...La Ordo Templi Orientis (O.T.O.) ó la Orden del Templo del Este u Orden de los Templarios Orientales.



En masonería, en muchas oportunidades solo vemos la punta del iceberg y resulta que mas allá de ello hay una infraestructura que a moldeado un sin fin de de instituciones que han dado paso a las mas exigentes sociedades.

La Ordo Templi Orientis (O.T.O.) (Orden del Templo del Este, u Orden de los Templarios Orientales) es una sociedad inglesa de carácter fraternal y secreta, fundada en Londres, al comienzo del siglo XX. El fundador fue el esoterista y escritor inglés Aleister Crowley.

Aunque originariamente inspirada y asociada a cierta corriente heterodoxa de la Francmasonería no regular ni tradicional, bajo el liderazgo de Aleister Crowley la O.T.O. fue totalmente reorganizada con la Ley de Thelema como su eje principal. Esta Ley, expresada como “Haz tu voluntad será el todo de la Ley”, y “El amor es la ley, esto amor bajo la voluntad”, "Todo hombre y toda mujer es una estrella", fue promulgada en 1904 con la recepción del Libro de la Ley. En última instancia, la Ley de Thelema sólo puede ser cumplida a través de los esfuerzos individuales de cada persona.

Como muchas sociedades secretas, la pertenencia a la O.T.O. está basada en un sistema iniciático con una serie de ceremonias de grado que se valen del drama ritual para establecer lazos fraternales e impartir enseñanzas espirituales y filosóficas. 

Academia Masónica

En 1885, el rector de la Universidad de Dreden, Carl Kellner comenzó a discutir con su socio Theodor Reuss (Merlín o Peregrinus. 28 de junio de 1855, 28 de octubre de 1923), su idea de fundar una Academia Masónica. Durante estas discusiones, Kellner decidió que la Academia Masónica sería el círculo oculto interior de esta orden (la O.T.O. propiamente dicha) se organizaría en forma paralela a los más altos grados de los Ritos Masónicos de Menfis y Mizraim, y enseñaría las doctrinas esotéricas de los Rosacruces tal como eran enseñadas en la H.H.L., en conjunción con la "Llave" de Kellner para el simbolismo masónico. Tanto hombres como mujeres serían admitidos en todos los niveles de la Orden, pero la posesión de varios grados de Francmasonería de Alto Grado y de Oficio serían prerrequisito de admisión en el Círculo Interno de la O.T.O.

Desafortunadamente, y debido a las regulaciones de las Grandes Logias que gobernaban a la Masonería Regular en el Reino Unido, las mujeres no podían ser masones, y quedaban por lo tanto excluidas de la Orden. Esta puede haber sido una de las razones por las que Kellner y sus asociados resolvieron hacerse con el control de uno de los varios ritos o sistemas de la Masonería, es decir, para reformar el sistema y aprobar la admisión de mujeres, y otras minorías. Sin embargo, la verdad es que la Masonería Mixta ya se estaba desarrolando en Francia, primero con el filiación Masónica del Derecho Humano, y luego en otros países con las Logias cercanas a la Sociedad Teosófica. Las difeencias por lo tanto, son otras.

En esa época las discusiones entre Reuss y Kellner no llegaron a ningún resultado positivo, pues Reuss estaba muy ocupado con la resurrección de la Orden de los Iluminati en Alemania, en conjunción con su asociado Leopold Engel (1858-1931), de Drésde. Kellner no aprobaba ni el resurgimiento de esta Orden ni a Engel. Según Reuss, cerca de su separación final de Engel en junio de 1902, Kellner se contactó con él y ambos estuvieron de acuerdo en proceder al establecimiento de la Orden de los Templarios Orientales, solicitando como primer paso las autorizaciones pertinentes para trabajar los varios ritos de la Francmasonería de alto grado.

Fundamentos Masónicos adogmáticos ó liberales (lejanos a los "Landmaks" tradicionales).

Theodor Reuss se decía también el Gran Maestro del Rito Swedengboriano de la Francmasonería en Alemania (según documento fechado el 26 de julio de 1901, por W. Wynn Westcott), Inspector Especial de la Orden Martinista en Alemania (según documento fechado el 24 de junio de 1901, por Gérard Encausse), y Magus del Alto Consejo en Alemania de la Societas Rosicruciana en Anglia (carta de autorización fechada el 24 de febrero de 1902 por W. Wynn Westcott). Con el apoyo de Kellner, Reuss solicitó al estudioso inglés de la Masonería, John Yarker (1833-1913), la aprobación de documentos para operar tres sistemas masónicos de alto grado conocidos como el Antiguo y Primitivo Rito de Menfis de 97º, el Rito Antiguo Oriental Luciferino de 90º, y el Antiguo y Aceptado Rito Escocés de 33º (Concilio Cernau de New York, 1807)

Reuss recibió supuestas cartas-patentes No provenientes de la masonería escocista, como Soberano Gran Inspector General 33º del Rito Escocés Cernau, de manos de Yarker, fechadas el 24 de septiembre de 1902. Según una transcripción publicada, Yarker preparó el mismo día una garantía para Reuss, Franz Hartmann y Henry Klein, para operar como Soberano Santuario 33º - 95º de los Ritos Escocés, Menfis y Mizraim. Yarker preparó un segundo documento confirmando la autoridad de Reuss para operar dichos ritos el 1 de julio de 1904; y Reuss publicó la transcripción de una carta adicional de confirmación fechada el 24 de junio de 1905. En 1902 Reuss inició la publicación de un periódico masónico, La Oriflama.

Estos ritos, junto con el Rito Swedengboriano, fueron adoptados como elementos integrales en el esquema fundamental de la Orden. El Rito Swdengboriano incluía un versión de los grados Operativos, y los Ritos Cernau Escocés y de Menfis y Mizraim aportaron una selección de "altos grados" funcionales, tan completa como no había existido antes.

Juntos proveyeron de un sistema completo de iniciación Masónica a disposición de la Orden. Con la incorporación de estos ritos, la Orden pudo operar como un sistema Masónico completamente independiente. Reuss y Kellner prepararon juntos, en 1903, un breve manifiesto para su Orden que fuera publicado el año siguiente en La Oriflama. Kellner murió el 7 de junio de 1905, y Reuss asumió el pleno control de la Orden. Con la ayuda de los co-fundadores Franz Hartmann y Heinrich Klein, Reuss preparó una Constitución de la Orden en 1906.


“Haz tu voluntad será el todo de la Ley”, y “El amor es la ley, esto amor bajo la voluntad”, "Todo hombre y toda mujer es una estrella"   Ley de Thelema.


Celta.´.

domingo, 9 de octubre de 2016

Hablando de… El Calendario Gregoriano, los días que nunca existieron y la masonería.






Los días del 5 al 14 de octubre de 1582 jamás existieron, al menos sobre el papel. Esta circunstancia se debe a una medida adoptada hace hoy 434 años por el papa Gregorio XIII para reorganizar el calendario juliano, que era el que se utilizaba en el mundo católico. Había sido creado por el célebre mandatario romano Julio César 46 años antes del nacimiento de Jesucristo, pero tenía un pequeño problema: estaba desfasado respecto a las estaciones. Con motivo del aniversario del calendario gregoriano.

El desfase, según la información del motor de búsqueda, se debía a que el año solar marcado por el calendario juliano –el tiempo que lleva al planeta Tierra dar una vuelta alrededor del Sol- era unos 11 minutos inferior al ciclo real. Se precisa que el año solar actual tiene 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos.

Gregorio tuvo conocimiento de que con el paso del tiempo, la Semana Santa cada vez se celebraba un poquito más tarde porque el desfase cada vez era mayor. De seguir así, tras muchos años, acabaría celebrándose en verano en el hemisferio norte. El papa, que fue asesorado durante cerca de un lustro por una comisión que lideraban el astrónomo jesuita Christopher Clavius y el físico Aloyisius Lilius, tomo la decisión de reorganizar el calendario.

Pero para ello era necesaria una transición, así que decidió eliminar de un plumazo los días del 4 al 15 de octubre de 1582, que oficialmente dejaron de existir. Esta medida dio lugar a paradojas como la del funeral de la monja Santa Teresa de Jesús, conocida por fundar la orden de las carmelitas descalzas. Falleció el 4 de octubre de 1582 en el monasterio de Alba de Tormes y fue enterrada al día siguiente: 15 de octubre.

Italia, España y Portugal fueron los primeros países en establecer el nuevo sistema, que pasó a denominarse calendario gregoriano. Hoy es el más extendido del mundo, aunque coexiste con otros calendarios empleados por diferentes sociedades y culturas que organizan de forma diferente su ciclo anual.


En la masonería...

Calendario es un término romano que viene de calendas (primer día del mes), igual que las idus (día 13 o 15 en algunos meses como marzo, cuando asesinaron a César) y las nonas (día 5 ó 7).

- La mayoría de los calendarios antiguos eran lunares (el judío, el mesopotámico, el griego, el musulmán), salvo el egipcio, que era solar.

- En el 45 a.C. Julio César estableció el calendario de doce meses, con febrero con 28 días y uno más los bisiestos, por ser el último mes del año. ya que se iniciaba el 1 de marzo,

- Los Calendarios Masónicos varían con cada rito, y son todos simbólicos, aunque varía el simbolismo en cada caso: la creación del mundo, la construcción del templo de Salomón, los Templarios…

- En el REAA, se suman 4000 años (o también 3760) y se usa el calendario hebreo bíblico en cuanto a meses y días, en el Rito Francés también pero siempre se empieza el uno de marzo.

- En el REAA los términos que distinguen el calendario Masónico del profano son “año de la verdadera luz” y “era vulgar” (que se refiere al calendario gregoriano, adaptación de 1582 del calendario juliano, el de César). Los otros términos, hasta donde yo sé, no son de nuestro Rito.

- La referencia a 4000 años se refiere a la fecha de construcción del Templo de Salomón, aunque es simbólica, ya que el Templo se construyó mucho después. En otros ritos se añaden 4004 años, tiempo que se supone pasó, según la Biblia, desde la creación del hombre al nacimiento de Cristo, dato igualmente más que irreal.

- Cuando los hebreos estuvieron cautivos en Egipto, adaptaron un calendario caldeo luno-solar, contando los meses de acuerdo con la luna, y las estaciones de acuerdo con el sol (equinoccios y solsticios), sistema que adoptaron los masones operativos, pasando de ellos al REAA.

- En el REAA se usa el calendario hebreo, que subraya la distinción entre el día y la noche, identificándolos con el sol y la luna. Se inicia el año en la primera luna nueva de Aries, siendo Nissan el nombre del primer mes (que es justo lo que quiere decir la palabra, ya que los meses no tenían nombre sino solo número), que cubre parte de marzo y abril e indica la llegada de la primavera, el resurgir de la naturaleza tras el invierno. Por ello, es variable y si usamos este calendario, debemos conocer el calendario hebreo y poner, como hacen en algunos de nuestros Talleres y en otras Obediencias, el número y mes correspondiente, que no coinciden con los del calendario profano. Es decir, el 22 de marzo de 2012 e.v. fue la luna nueva de Aries, por lo que si citamos dicha fecha, sería el primer día del primer mes del año 6012 (v.·. l.·.) o el primer día de Nissan del año 6012 (v.·. l.·.), utilizándose habitualmente la primera fórmula en usos coloquiales y administrativos, como hacemos en el acta de la Tenida, y la segunda cuando se utiliza en un sentido más sagrado, planchas, ceremonias, etc. Lo que no tiene sentido, ya que induce a confusión entre el tiempo profano y el sagrado, que es la principal carga simbólica que tiene este tema, es decir el 22 de marzo de 6012 (v.·. l.·.).

En suma, el Calendario Masónico tiene el objetivo de distinguir el tiempo profano (mutable) del tiempo sagrado (eterno, inmutable) y tiene un carácter meramente simbólico y solo usado en ese sentido tiene hoy día razón de ser. En otras épocas, que ojalá no vuelvan nunca, ha servido también para mantener las convocatorias en secreto ante ojos profanos, sobre todo si había algún tipo de persecución.

Personalmente no creo que, salvo excepciones más bien protocolarias o para dar mayor solemnidad a un tema que lo requiera, sea necesario el uso del calendario Masónico y considero que es más importante otra frase sobre el tiempo que dice, otra vez el 2º Vigilante, en el Solsticio de Verano:

 “Quemaremos el pergamino para que el pasado no nos ponga trabas, para que podamos dedicarnos plenamente a las exigencias del presente, fijar nuestra atención sobre el futuro y nos deje guiarnos por la Luz y la Sabiduría”.

Nombre de los meses del Calendario Masónico y mes de inicio del Calendario Gregoriano:

1. Marzo= Nissam
2. Abril= Ijar
3. Mayo=Sivan
4. Junio=Thamuz
5. Julio=Ab
6. Agosto= Eliul
7. Septiembre=Tishri
8. Octubre=Heshvan
9. Noviembre=Kislev
10. Diciembre=Theved
11. Enero=Schevat
12. Febrero =Adar

Un ejemplo:

Por indicación del V.·.M.·. Os convoco a la Tenida ordinaria en primer Gr.·. simbólico que se celebrará el Shabbat 9 del mes Heshvan del 5776 (a.·.v.·.l.·.)que corresponde al Sábado 3 de Marzo de 2016  (e.·.v.·.) a las 10:00 horas


Celta.´.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Hablando de...Familias de diplomáticos: los motivos para volver.



Cuando el diplomático inicia su carrera profesional es normal que su cónyuge le acompañe a los diferentes destinos. No obstante, en un momento dado puede ocurrir que este cónyuge decida volver a su país de origen, con los inconvenientes que eso supone para la vida familiar. Desde aquí hablaremos de los principales motivos por los que el cónyuge acompañante decide volver a casa.

Los motivos que suelen aducirse cuando el cónyuge vuelve a casa, están vinculados a los hijos, a la necesidad de cuidar a unos padres cada vez más longevos y enfermos o la carrera profesional del cónyuge. El detonante también puede ser una etapa conflictiva de la pareja, en cuyo caso los motivos anteriores pueden convertirse en una excusa para volver, sin ser la causa principal. Aprender a discernir los motivos reales de ese regreso ayudará a clarificar los deseos y necesidades de ambos cónyuges y a afrontar mejor esta nueva etapa.

Criar a hijos pequeños en un país extraño genera mucha soledad en el cónyuge, que se atenúa si encuentra apoyo en su pareja, ese compañero de viaje con quien comparte su cansancio y las decisiones de la vida cotidiana. Si este apoyo es escaso, el cónyuge puede tratar de suplirlo en su familia de origen o incluso plantearse criar a los siguientes hijos cerca de ellos.

Cuando los hijos se acercan a la adolescencia el matrimonio puede decidir que los chicos vuelvan a su país para darles raíces, un círculo social estable en un entorno conocido para que no acaben sintiéndose desubicados. En ese regreso el cónyuge puede decidir acompañarles para apoyarles.

La situación de los padres del cónyuge puede jugar un papel similar. Éste puede querer apoyarles en su vejez o enfermedad para devolverles parte del amor que le dieron. Como esa etapa suele coincidir con la época de crecimiento de los hijos se juntan varios motivos para volver.

La carrera profesional del cónyuge también tiene su peso. Ha pospuesto trabajar en beneficio de la carrera del diplomático y de la estabilidad familiar, pero no renuncia a retomarla cuando llegue el momento. El mejor lugar para hacerlo suele ser su propio país, pues es un entorno estable con una posible progresión laboral; y porque siempre se aspira a volver. Las nuevas generaciones de cónyuges ya no aceptan el rol tradicional de acompañantes del diplomático y piden más reconocimiento. Su formación y carrera profesional tiene mucho que ver con ello.

A todos estos motivos se puede añadir una crisis de pareja que haga pensar a los cónyuges que necesitan un tiempo de descanso o reflexión antes de decidir qué rumbo tomar. La evitación del conflicto reduce el estrés, sobre todo si el conflicto es grande, pero puede también entenderse como una negación a afrontar el problema y buscar soluciones.

Es importante que la pareja discierna conjuntamente qué peso tiene cada uno de los motivos en la decisión de volver y no utilizar excusas para camuflar los motivos reales. Hablar claro sobre la situación y las prioridades de cada uno permitirá afrontar esa división de la familia de una forma más saludable para todos.

Hay ocasiones en que el diplomático y su pareja deciden vivir separados: uno en su nuevo destino y el otro de vuelta al país de origen. Los motivos que llevan a tomar esa decisión son muy diversos, pero ¿qué ocurre en la pareja cuando se opta por un modelo familiar con dos hogares diferentes y qué se puede hacer para paliar las dificultades?

Hoy por hoy suele ser ella quien vuelve a casa y lo hace acompañada de los hijos mientras él se va al nuevo destino.

Una vez se instalan cada uno en su hogar, los dos suelen sentir soledad o incluso frustración por no estar cerca, por necesitar el apoyo mutuo después de una dura jornada, o por necesitar relajarse con su pareja durante el tiempo libre. Ella querría compartir con él la carga de los problemas cotidianos de los hijos, y él sentir que participa también en el día a día de la educación y crecimiento personal de los hijos.

Con el paso del tiempo se van organizando y estableciendo vidas paralelas en las que aprenden a disfrutar o a superar las dificultades sin la presencia del otro. El diplomático conocerá parte de las rutinas de su cónyuge, pues no en vano él conoce las rutinas típicas del país de origen, pero ella probablemente desconozca las que él pueda adquirir en su nuevo destino y, por qué no, quiera mantener en el futuro: comidas, horarios o incluso nuevas formas de socializar sin ataduras familiares.

Uno puede acabar acostumbrándose a la lejanía de la pareja a medida que genera su propio espacio personal y social, la comodidad de no tener que negociar con el otro las decisiones cotidianas o de no renunciar a lo que apetece.

El riesgo existente es que empiecen a surgir desajustes en sus propias expectativas de vida (qué quiere cada uno, cuáles son sus aspiraciones, qué les motiva o disgusta) porque si las expectativas no se comparten, será cada vez más difícil llegar a acuerdos y con ello surgirá un sentimiento de frustración y la sensación de incomprensión por parte del otro cónyuge, aunque esté lejos.

En medio de esta situación, las familias de origen pueden contribuir negativamente a la estabilidad de esta familia separada. Si el cónyuge que regresa permite que sus familiares participen en decisiones que en realidad corresponden al diplomático ausente, esto generará más distanciamiento y conflicto entre la pareja.

Pueden aparecer celos por parte del diplomático al sentir que los familiares usurpan su propio espacio familiar o no le entienden ni le tienen en cuenta. En cualquier caso, la situación produce un distanciamiento entre los cónyuges.

Para evitar que la distancia geográfica pueda generar alguna de estas situaciones, la pareja debe hacer un esfuerzo permanente para que la comunicación entre las dos unidades familiares sea fluida y regular, que no sólo hablen de su día a día sino también de sus anhelos, preocupaciones, ilusiones y sentimientos.

El cónyuge en casa deberá tomar una especial conciencia de que el diplomático tendrá una previsible etapa de crisis adaptativa en cada nuevo destino y que cada nuevo destino supondrá nuevas aportaciones culturales en la familia.

En la medida que la pareja se esfuerce en entender los cambios del otro, apoyarse mutuamente y comunicarse sus necesidades, no tendrán necesidad de buscar otras redes de apoyo externas a ellos. Sólo así podrán seguir sintiendo que sus verdaderas raíces están en la familia nuclear, la cual lucha en común para mantenerse como una unidad, pese a la distancia.



José Rafael Otazo M. 
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


Fuente: http://thediplomatinspain.com/familias-de-diplomaticos-los-motivos-para-volver-1/