jueves, 21 de julio de 2016

José Miguel Salas Mejías... Prisión, Pasión y muerte del Hiram de América.

                 
                               
No había en Venezuela un ejército formado, solo reclutas que huían frente al enemigo, mientras el pueblo fanatizados y enemigos de los mantuanos, “grandes cacaos” e Hidalgos que explotaban en sus haciendas y minas, se unían al ejército del comandante realista Domingo Monteverde. Fue por eso, que el Generalísimo Miranda, reunió la mañana del 12 de julio de 1812 en el pueblo de la Victoria a su Estado Mayor, para discutir una Capitulación, que fue aprobada allí y en Caracas. Un tratado de paz que se respetaba en Europa, pero que las hordas realistas “no lo sabían”.

Miranda se vino al amanecer del día 30 de julio de 1812, a la Guaira. Allí encontró la Goleta inglesa Shaphire, comandada por el capitán Haynes; le entregó su equipaje y sus 60 tomos  de su diario personal: La Colombeia, pero se negó  a embarcarse pues quería pasar la noche , bajo el cielo de su patria, tras 40 años fuera de ella. Tal vez querría llorar la muerte de su gran sueño de la naciente República, hecho ocurrido el 05 de julio de 1811 y enfrentar sus anhelos de su patria libre, libertada por él. Pero una cosa es soñar, teniendo la capacidad para hacer los sueños una verdad y lo otro es la realidad y sus componentes. Hay que saber mirarla a la lejanía con “El Nivel y la Escuadra”.

Dormía cuando oyó gritos de alarmas a las 3 de la mañana, del día 31 de julio de 1812, y busco a su siempre secretario privado, Carlos Soublette:¿Qué pasa ya es la hora de embarcar? Y miró al grupo con sus espadas desenvainadas y se dio cuenta de la traición ¡otra vez traición! la traición desmorona el ideal revolucionario. Pero como era posible, si él estaba alojado en la casa del jefe militar patriota de la Guaira, Manuel García de las Casas ¡Traición!  Cometida por los Masones: Simón Bolívar, Tomás Montilla, Miguel Carabaño, José Mires, Juan Paz del Castillo, Casas y Miguel Peña, cumpliendo órdenes del jefe realista Domingo Monteverde. Los miró a los ojos profundamente y les gritó: “¡Bochinche, Bochinche!” no saben hacer si no Bochinche y pareciera ser un epitafio político de toda nuestra historia.

Dicen que Miranda, le murmuró a Soublette en palabras extrañas que “difícil es pulir la piedra bruta para alcanzar ”el árbol de la vida, la escalera, el cinco y el círculo. “ Se quedaron en la cuerda” mientras la goleta Shapire, levantaba anclas con su cargamento de maletas, libros, más no su autor, el más grande intelectual de su época, con una formación holística desde la poesía, la pintura, el derecho, poliglota, y todas las artes hasta el arte militar puesto en práctica en los ejércitos franceses. Después lo trasladaron al Castillo de Puerto Cabello y al Castillo del Morro de Puerto Rico, para finalmente llevarlo el 08 de enero de 1814, al Cuartel de la Carraca en Cádiz España. Allí fue tratado con consideración y respeto a su jerarquía militar y a su intelecto, le permitieron que le acompañara su criado y fiel “mayordomo” Pedro José Morán.

Tiempo de recuerdos y reflexiones, recordó su prisión de año y medio en Francia, hasta la caída de Robespierre; su huida de Francia con documentos falsos a nombre de Gabriel Edouard Leroux y D Helander, recordó a los traidores de sus filas en Europa, entre ellos:  Al Francés Duperón y al cubano Pedro José Caro que entregó a España e documento acción:”Plan Civil y Militar” , recordó sus Logias , “Lautaro” La Gran Reunión Americana o “Caballeros “Racionales”. Donde se formaron los Libertadores de América, buscando un “Árbol de la Vida”. Su reunión en París con los venezolanos: Manuel José de Salas y José del Pozo Sucre para firmar el “Convenio de París”. La muerte en Londres del Sacerdote Jesuita Viscardo, autor del Manifiesto: “Una Carta a los  Españoles Americanos”, recordó a sus dos hijos: Leander y Francisco, a su esposa Sarah y le alegró que él ya había dejado firmado su testamento; “los espíritus de luz” saben el final de su misión.

Recordó grandemente y le hablaba a Morán, del gran amor de su vida, la mujer inglesa que era como él, “ Toda Pasión y Belleza”, transformada en una Miranda femenina, ella era: Lady Esther Stanhope , la sobrina de su amigo el primer ministro inglés William Pitt. Una dama rebelde que no pudo “domar” y se le fue para el África, a realizar sus sueños revolucionarios, para luego dormitar en los brazos tranquilos de su “ama de llaves”  la hermosa judía Sarah Andrews “Señora Martín” su seudónimo y madre de sus dos hijos. José Morán iba planificando, su fuga  con sus amigos ingleses, para el mes de marzo de 1816. Y ese mes, Miranda se enfermo gravemente  con un ataque de apoplejía y escorbuto pulmonar. Todos hicieron los médicos en el Real Hospital de la Carraca para salvarlo, escribió su última carta a Sarah; el sacerdote Alvar Sánchez quiso darle su extremaunción, y él le dijo con delicadeza “Déjenme morir en Paz”  y el día 14 de julio de 1816 “Paso al Oriente Eterno” asistidos por sus médicos, enfermeras a la 1: 05 de la mañana.

Lo llevaron a enterrar y a quemar todas sus cosas, su tumba años después, fue arrastrada al osario, fosa común cuando el Arsenal de la Carraca, fue demolido en 1875.  Tiempo suficiente para que  Venezuela reclamare sus restos y llenare la tumba del cenotafio del Panteón Nacional.

Descanso Miranda, “El Hiram de América” , pero 200 años después sus Logias no cerraron sus columnas, al contrario se multiplicaron como las acacias que en todo tiempo, están vivas como el agua.


Josemiguelsalasmejias1@gmail.com 

lunes, 18 de julio de 2016

Prof. Eloy Reverón...Iniciación de Francisco de Miranda en la Masonería.





Miranda fue iniciado en la Masonería por la gracia del Q:.H:. José Tomás Uzcátegui, mediante decreto del Gran Maestro de la Gran Logia de Venezuela cuando ocupaba ese cargo en 1950. En su decreto, incluía la búsqueda de los papeles que vinculaban a Miranda con la masonería. Hasta 2009, 59 años más tarde, lo único que se ha encontrado han sido cuentos encantadores. 

No hablo como historiador ortodoxo, hablo como un investigador especializado en el tema. En 1990, realicé el levantamiento del Archivo de la Logia Esperanza de Caracas. Clasifiqué sus minutas, actas, correspondencia fechadas desde el 27 de diciembre 1853 (39 cajas de documentos, material con que fundamenté mi tesis de grado en la escuela de historia de la UCV sobre la Masonería en el siglo XIX) y encontré que la primera vez que apareció el nombre de Francisco de Miranda fue para archivar el decreto del Gran Maestro, que de paso declaraba la fecha del nacimiento de Miranda, a partir del bicentenario, Día Masónico Nacional.

El problema con Miranda es que la historiografía chismográfica mantuana lo había etiquetado como traidor, con el objeto de justificar su detención y entrega al enemigo. Ese Miranda, creado por la chismografía caraqueña, y la saña periodística, se fue derrumbando lentamente, cuando se dieron cuenta de la proyección internacional que el venezolano alcanzó en su tiempo: a través de testimonios de historiadores estadounidenses, franceses y rusos. Cuando el historiador Robertson halló el archivo de Miranda en Inglaterra, y se puso en contacto con Carracciolo Parra Pérez, comenzaron a revisar los originales de Miranda; entonces se hizo cuesta arriba sostener el mito de Miranda Masón. Iniciado por demás por la certeza infundada, de que en dichos papeles Miranda figuraría como hijo de la viuda. 

El Historiador masón, Seal Coon, miembro de la logia de investigación histórica Ars Quatour Coronaty de Londres, quien escribiera un trabajo sobre Bolívar Masón, donde reproduce una copia certificada del acta de su recepción al grado de compañero. Publicó otro minucioso escrito sobre Miranda donde admite no haber encontrado motivo alguno para pensar que Miranda hubiera pertenecido a la Masonería, y que eso no le restaba ningún mérito como personaje histórico, no sin hacer un comentario jocoso sobre la ingenuidad de los escritores de habla hispana quienes competían en la exaltación de sus héroes nacionales. Vale recordar que el acta original que reprodujo relativa a Bolívar está en Caracas, sin embargo no halló ningún rastro masónico de Miranda. Esa investigación arroja que Miranda perteneció a alguna cofradía no fue en la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, fundado ocho años antes de su muerte en Charleston. Debió ser una fraternidad muy especial como para retener a un peregrino semejante. Me inclino a pensar que a cofradías militares, aunque estas fueron más frecuentes en las guerras napoleónicas, o alguna cofradía más discreta de hermetistas o martinistas. Pero sin duda, Miranda simplemente es masón, porque casi todos los hermanos lo reconocen como tal, aunque estuviera en el oriente eterno desde hace tanto tiempo y nunca hubiera visitado una logia o asistido a tenida alguna.

Cualquier información adicional les sugiero la página:
http://pensamientoeuropeobajoopticamirandina.blogspot.com/

Fraternalmente Eloy Reverón

domingo, 17 de julio de 2016

Hablando de...Alirio Díaz, embajador cultural de Venezuela en Europa.




El mundo artístico y cultual se enlutó este martes 5 de julio, con la pérdida física del maestro Alirio Díaz, destacado guitarrista clásico y músico Venezolano.

Díaz oriundo de Carora, residía desde hace algunos años en Roma, Italia. Precisamente donde falleció a sus 92 años de edad.

Alirio Díaz Leal nació el 12 de noviembre de 1923 en La Candelaria, caserío caroreño del Estado Lara, Venezuela. Octavo hijo de padres campesinos, demostró ya en la infancia sus aptitudes musicales y una espontánea curiosidad por todo lo que es cultura. A los dieciséis años abandona bruscamente el hogar paterno empujado por los deseos de vivir y estudiar en Carora, donde sigue sus estudios de 4°, 5° y 6° grado en la Escuela Federal Graduada Egidio Montesinos. Es cuando conoce al carismático luchador social, intelectual y periodista Cecilio (Chío) Zubillaga Perera, quien será el primero en descubrir la vocación fundamental de Alirio Díaz y quien hasta sus últimos años logró verlo como un artista realizado.

Luego de esos tres años de vida material insoportable, Díaz se dirige a la ciudad de Trujillo, en donde va a dar comienzo definitivo a los estudios académicos de música, propiamente lecciones de teoría, saxofón y clarinete, bajo la dirección del maestro, compositor y director de banda Laudelino Mejías. Para éste y otras personalidades trujillanas, lleva cartas de parte de Don Cecilio, en las que se decreta su porvenir artístico. Pero en ese entonces, para ganarse el pan, Díaz tiene que aprender nuevas profesiones: trabaja como tipógrafo, mecanógrafo y corrector de pruebas periodísticas, aprende el inglés, toca como guitarrista popular acompañante en Radio Trujillo y saxofonista en la Banda del Estado.

Siempre obedeciendo a los mandatos espirituales de Don Cecilio, con su guitarra, sus libros y sus profesiones, viaja a Caracas en septiembre de 1945. Al ingresar a la Escuela Superior de Música José Angel Lamas estudia Teoría y Solfeo con Pedro A. Ramos, Historia y Estética de la Música con Juan Bautista Plaza, Guitarra con Raúl Borges y Armonía con Primo Moschini y Vicente Emilio Sojo. Como ejecutante de clarinete es acogido en las filas de la Banda Marcial dirigida por el Maestro Pedro Elías Gutiérrez, mientras el Maestro Sojo lo incorpora en la fila de los tenores del renombrado coro Orfeón Lamas. Pero su subsistencia quedó resuelta cuando los músicos populares de la esquina de la Torre y de la magnífica orquesta de Cesar Viera en la Radio Tropical lo llaman para trabajos profesionales, a lo cual se añádió un pequeño subsidio que, gracias al maestro Sojo, le fue otorgado por el Ministerio de Educación Nacional.

1950 es el año de gracia para Alirio Díaz; es cuando se da a conocer mediante repetidos y brillantes recitales tanto radiales como privados y públicos.. Memorables sus primeras presentaciones en la sede de la Lamas, en la Biblioteca Nacional de Caracas – el 12 de febrero de 1950 – y pocp después en los Ateneos de Valencia, Barquisimeto y Trujillo, de los que obtuvo magníficas críticas de parte de Eduardo Lira Espejo, Eduardo Feo Calcaño y Sergio Baudo. Ya desde entonces interpretaba en la guitarra lo mejor de su repertorio, incluyendo las obras de los más notables maestros venezolanos como Borges, Sojo y Lauro. Mención especiál merece igualmente su participación en el gran concierto que se celebró en mayo de 1950 en la Escuela Superior de Música dedicado a Juan Sebastián Bach. Se trataba de la conmemoración del bicentenario de la muerte del grande músico alemán en la que Alirio Díaz se distinguió con una memorable interpretación de la Chacona.

En julio de ese año concluye los estudios, y es entonces cuando proyecta de viajar a Europa para un consiguiente post-grado artístico. Serán dos personalidades a ocuparse del asunto, el pintor venezolano Clemente Pimentel y el crítico musical chileno Eduardo Lira Espejo, y poco después un nutrido grupo de figuras representativas de la cultura venezolana. El Ministerio de la Educación Nacional respondió aprobando la concesión de una subsidio para Alirio. Para noviembre ya se encuentra en Madrid, en donde ya en el Real Conservatorio de Música y Declamación es acogido por el célebre compositor y guitarrista Regino Sainz de la Maza. Mientras realiza sus estudios sigue efectuando recitales en los más importantes centros de la cultura española: Ateneo de Madrid, Teatro Español, Palacio de la Música de Barcelona, la Alhambra de Granada, Teatro Principal de Valencia. Estrecha relaciones amistosas con intelectuales y músicos ( (Gerardo Piego, Joaquín Rodrigo, Moreno Torroba, García Nieto, Narciso Yepez, Emilio Pujol, Daniel Fortea, Eugenia Serrano, Federico Monpou, Xavier Montsalvage, Joaquín Achucarro).

A mediados de 1951 emprende viaje a Italia siempre con la inquietud del perfeccionamento. Italia viene a ser el espacio ideal para la total proyección de su personalidad. En la célebre Academia Musical Chigiana de Siena empieza los cursos de alto perfeccionamiento con el Maestro Andrés Segovia, la más eminente figura de la guitarra y de la música a lo largo del siglo XX. Segovia lo aclama en seguida como el mejor de los estudiantes que habían desfilado por la Academia, lo cual equivalía a considerarlo como la mejor promesa de la guitarra en el mundo. En efecto un par de años más tarde Díaz llega a ser asistente y sustituto de Segovia en la propia Academia Chigiana.

Bajos tales auspicios artísticos se expanden sus actuaciones por toda Italia, a lo cual contribuyen de modo determinante sus amigos, mecenas y colegas del arte musical. Y no están ausentes sus más admirados autores venezolanos: Borges, Sojo y Plaza. Casualmente fue este último quien por primera vez lo presentó formalmente al gran público de Roma en un brillante recital auspiciado por el embajador venezolano Alberto Arvelo Torrealba. Descubriendo en Italia una segunda patria desde allá viaja en tournée por todo el continente europeo. Son ininterrumpidas sus peregrinaciones por los cincos continentes por donde aparece actuando, como solista y con grupos sinfónicos bajo la dirección de renombrados directores como Celibidache, Stokowsky, Estévez, Kostelanez, Frubek, Iturbi, entre otros.

Durante estas actividades Díaz fue tomando conciencia del alto valor de las manifestaciones musicales populares, y siguiendo las huellas de Vicente Emilio Sojo, en sus viajes a Venezuela dedicaba gran parte de su tiempo a la recopilación de cantos de origen popular, muchos de los cuales, luego de cuidadosas armonizaciones guitarrísticas, eran -y siguen siéndolo- interpretadas ante públicos de todo el mundo. De las mismas quedan ediciones y grabaciones discográficas. También hay que mencionar las investigaciones realizadas desde un punto de vista musicológico sobre el mismo argumento popular, gran parte de las cuales están publicadas en su libro Música en la vida y lucha del pueblo venezolano, en diversos periódicos y revistas venezolanas, y en su obra autobiográfica Al divisar el humo de la aldea nativa.

Actualmente Díaz vivía en Italia. Cada año ofrecía un curso de perfeccionamiento en la ciudad de Alessandria (Turín), en donde lo declararon Ciudadano Honorario, En 1987 la Organización de los Estatutos Americanos le concedió el Premio Interamericano de Música.




José Rafael Otazo M. 
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Profesor Universitario. 
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo. 
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica

martes, 5 de julio de 2016

EL HOMBRE MINERAL DESDE EL PUNTO DE VISTA INICIÁTICO



La misión básica o primordial de la Francmasonería es la de formar hombres con ética proba, en todos los aspectos de su cotidianidad, o sea capaces de estar en un permanente perfeccionamiento y de mejoramiento de la sociedad en la cual se encuentran.

Desde nuestros inicios, la Orden Francmasónica ha tratado de constituirse en una institución de selección de sus adeptos y no de la incorporación de masas, como si fuese un ejército o fuerza pública.

Pese a que la Orden como tal tiene su propio proceso de selección de sus adeptos, e independientemente de las condiciones que pone a los profanos para su iniciación, es fundamental que el propio candidato esté realmente de acuerdo consigo mismo primero de querer logar un cambio en sí mismo, a través de lo que le ofrece la Orden.

Pero por fructífero que pueda ser este proceso docente, no es posible transformar en hombre de bien a quien no quiere serlo o a quien no posea la voluntad decidida de ver claro y de hacer luz en su espíritu.

A través del tiempo y desde nuestros albores, la Orden como tal ha desarrollado un proceso de iniciación, como uno de los oficios más importante de todos, donde es fundamental que el iniciado le dé la misma connotación e importancia a este Ritual, independientemente que su origen material se derive de las corporaciones de constructores medievales, las que han logrado transmitir su estructura básica, ya sea en forma de grados y de la que tomamos posteriormente todo el simbolismo relacionado al arte de la construcción o Arte Real. 

Lo anterior se ha transformado en un proceso de perfeccionamiento asociado a la edificación del Templo Personal, del Templo Individual a través de la máxima creencia en una emanación superior que denominamos EL GRAN ARQUITECTO DEL UNIVERSO (G\A\D\U\), como el principio espiritual que dirige sus trabajos y cuya “influencia” es transmitida en la iniciación al profano.

Esta construcción simbólica pero real, es tanto interior como exterior. Interior, en cuanto a que el masón mismo es un templo, en el que se manifiesta el espíritu y debe cultivar, y exterior, en cuanto se convierte en una piedra bruta la cual debe ser pulida justo desde el momento de la iniciación, a través de la educación masónica. Cabe destacar que normalmente todo proceso educativo, hace mayor énfasis en lo negativo que en lo positivo, lo cual es totalmente lo contrario de lo que queremos hacer. Es decir, el aprendizaje en base al NO es ya de por sí, NEGATIVO, mientras que si nos basamos en el aprendizaje basado en el SI, o sea en todo lo POSITIVO, cambia drásticamente el proceso y los resultados. Bajo este último esquema, es que conceptualizamos el cambio de defectos en virtudes y lo inmoral en moralidad.

Pese a que la Orden es fundamentalmente iniciática, no se deben perder ni dejar de lado, los conceptos de virtud y moral que tanto énfasis se hacen en el proceso del Ritual de la Iniciación. 

Simbólicamente, el hecho de participar en esta gran Obra, es convertirse en un Obrero de sí mismo, con las herramientas que también de manera simbólica se le otorgan al momento de iniciarse el profano, como lo son el martillo (mallete) y el cincel..

Para ser obrero activo en esta construcción, se requiere un aprendizaje del oficio, lo que incluye el manejo de las herramientas dadas y el conocimiento de las reglas que rigen la edificación. Este aprendizaje constituye la base del trabajo interior y supone un verdadero esfuerzo metódico para alcanzar los objetivos planteados, y más particularmente cuando lo son de orden espiritual, que conllevan al Conocimiento del ser UNO.

El catecismo del Aprendiz define claramente en que consiste su trabajo, que no es sino “desbastar la Piedra Bruta, a fin de despojarla de sus asperezas y acercarla a una forma en consonancia con su destino.”

Esa Piedra Bruta es el sustrato del Aprendiz, donde debe trabajar, con las herramientas que le han dado, o sea su propio ser. Es fundamental recalcar que “conocimiento” no es “sabiduría” tal como lo definen los diccionarios, ya que la Sabiduría como tal, es el conocimiento de la esencia de las cosas, es mucho más profundo que el conocimiento raso, es el estar “despierto” a todo, viendo más allá de lo que percibimos a través de nuestros sentidos. Esto trae un axioma asociado, que dice: “todo lo manifestado tiene un lado oculto”.

La piedra bruta es el estado primordial del iniciado, pero de nada le sirven sus herramientas si no las sabe utilizar. El lado izquierdo del cuerpo es el lado “sentimental” mientras que el lado derecho es el de la “razón”, la voluntad propiamente dicha. Lo anterior nos lleva entonces a tomar el cincel con la mano izquierda y el martillo o mallete con la derecha para que una vez colocado en su sitio el cincel reciba el golpe de la razón y pueda realmente ese golpe ejercer la acción deseada sobre esa piedra bruta y desbastar lo que se quiere sin pasar a los extremos o infringir heridas. O sea el discernimiento de la idea o pensamiento y la ejecutoria por la vía de la voluntad.

Ese es el HOMBRE MINERAL, el hombre transformado en una piedra bruta, que debe ser tallada de la mejor manera posible y para ello es fundamental también estar consciente que el mejor maestro de una persona, es él mismo. Nadie se conoce mejor que la persona misma y conoce sus limitaciones. Es necesario hacerse siempre las preguntas de rigor: ¿De dónde vengo? ¿Quién soy? ¿Y para adónde voy?

Como respuesta a estas tres preguntas claves que debe hacerse todo ser humano, tenemos los aspectos espirituales y materiales que las definen, ya que el hombre como género, es una cosa y como individuo es otra. El proceso de la “creación” es un proceso paralelo y diferenciado entre la del universo o macrocosmos y la del individuo o microcosmos. Las dos son creaciones, basadas en los minerales, en el azufre primordial y la sal coloidal que dan paso al mercurio sustancial, desde el punto de vista alquímico.

El hombre que santifica su voluntad se diviniza y participa de la poderosa realización de la Gran Obra. El sabio estudia hasta su último día y el santo se corrige sin la complacencia de la santidad. El trabajo del Aprendiz no cesa nunca, pasen los años de los años y los grados de los grados, ya que la perfección es inalcanzable. Quien se imagina perfecto es víctima de sus propias ilusiones, ya que una vez satisfecho de sí mismo, pierde la conciencia de sus taras defectos.

Hay que recalcar que dado que todo hombre existe como tal, la iniciación es un proceso “transformador” y no “creador” y para ello la descomposición de la materia y la sustanciación del espíritu, son los pasos previos al conocimiento de sí mismo y que se traducirá posteriormente en la sabiduría.

De allí que debemos pasar a través de tres vías: la vía purgativa, la vía unitiva y la vía iluminativa. La primera de ellas, hace referencia precisamente a los conocimientos adquiridos en el primer grado de aprendiz, empezando con el despojo de los metales, el purgar el alma y el espíritu, quedarse en su propia naturaleza para luego sí ser UNO en la vía unitiva, que dará como fruto la iluminación de la Maestría. Maestría NO como grado masónico, sino como maestros de nosotros mismos. La sabiduría del maestro es totalmente subjetiva, y actúa en su propio ser interior, transmutando los metales del plomo vulgar al oro iniciático.


René A. Thomas R.
M.´.M.´.Resp.´. Logia “Sol de Curpa “ N°112.
Or.´. Acarigua – Portuguesa,VENEZUELA


5 de julio de 1811...Firma del Acta de Independencia en Venezuela.


Lo que comenzó el 19 de abril de 1810 como un movimiento autonomista por parte del Cabildo de Caracas, pero que guardaba fidelidad al rey Fernando VII; en 1811 no sólo superó el ámbito de la Provincia de Caracas al sumarse otras provincias, sino que implicó la ruptura definitiva con el nexo colonial español. Con esta finalidad se instaló en Caracas el 2 de marzo de 1811, el primer Congreso de Venezuela, con la representación de las Provincias de Caracas, Cumaná, Barinas, Margarita, Mérida, Barcelona y Trujillo. Estas siete provincias que formaban la "Confederación Americana de Venezuela en el Continente Meridional", quedaron simbolizadas en las siete estrellas de la bandera nacional venezolana. Es importante destacar que las provincias de Coro, Maracaibo y Guayana, quedaron excluidas del Congreso por estar dominadas por los españoles.
La instalación del Congreso se llevó a cabo el 2 de marzo de 1811 en la casa del Conde San Javier (hoy esquina de El Conde) en Caracas, con asistencia de la Junta Suprema. Acto seguido se eligió un Presidente provisional del Congreso y pasaron, precedidos por los miembros de la Junta a la catedral deCaracas, donde el arzobispo Narciso Coll y Pratt ofició la misa y después del evangelio los diputados prestaron juramento, bajo estos términos: "¿Juráis a Dios por los Santos Evangelios que vais a tocar, y prometéis a la Patria conservar y defender sus derechos y los del Señor Don Fernando VII, sin la menor relación o influjo con la Francia; independientes de toda forma de gobierno de la península de España; y sin otra representación que la que reside en el Congreso General de Venezuela; oponeros a toda dominación que pretendiera ejercer soberanía en estos países, o impedir su absoluta y legítima independencia cuando la Confederación de sus Provincias la juzgue conveniente...?". Dicho juramento expresa tres aspectos que son importante destacar. El primero, es el rechazo por parte de la iglesia a la influencia de la Revolución Francesa en el proceso independentista venezolano (y en toda Hispanoamérica) dado su marcado carácter anticlerical. Segundo, la mención a la forma federativa (Confederación) de la Constitución Política, lo cual formará parte del intenso debate centralismo-federalismo que se llevará a cabo durante el Congreso, y que dominará todo el siglo XIX. Tercero, la declaración de la Independencia absoluta de Venezuela, la cual además había que proteger no sólo de España sino de las demás potencias europeas.
A medida que se fueron desarrollando las sesiones del Congreso, la idea de la Independencia fue ganando adeptos en el seno del mismo. Muchos diputados la apoyaron con apasionados alegatos, otros con argumentos históricos. Entre los diputados que se oponían a la ruptura definitiva con la corona española, se encontraba el sacerdote de La Grita, Manuel Vicente Maya, quien pronto se vio abrumado por los discursos de Fernando Peñalver, Juan Germán Roscio, Francisco de Miranda, Francisco Javier Yanez y muchos más, favorables a la idea de la Independencia absoluta. Mientras tanto, los ánimos de los jóvenes radicales se caldeaban en las reuniones de la Sociedad Patriótica, hasta llegar el momento en que Simón Bolívar lanzó—ante las dudas sobre la Independencia—su famosa pregunta: "¿Trescientos años de calma, no bastan?".
En la mañana del 5 de julio continúo el debate en el Congreso, y a comienzos de la tarde se procede a la votación; hecho el recuento de los votos, el presidente del Congreso Juan Antonio Rodríguez Domínguez, anunció solemnemente a las tres de la tarde, que quedaba proclamada la Independencia absoluta de Venezuela. De acuerdo con los testimonios de la época, luego de la proclamación se vivieron momentos de intensa emoción. Una manifestación espontánea, a la cabeza de la cual figuraba Francisco de Miranda, acompañado por miembros de la Sociedad Patriótica y del pueblo, recorrió las calles de la ciudad, ondeando banderas y gritando consignas acerca de la libertad. En la misma tarde del 5 de julio el Congreso celebró otra sesión, en la que se acordó redactar un documento, cuya elaboración fue encomendada al diputado Juan Germán Roscio y al secretario del Congreso, Francisco Isnardi. En este documento debían aparecer los motivos y causas que produjeron la Declaración de la Independencia, para que sometido a la revisión del Congreso, sirviese de Acta y pasara al Poder Ejecutivo.
Finalmente, debemos aclarar que el texto antes mencionado, el cual se conoce como el Acta de la Independencia, aunque está fechado en Caracas el 5 de julio de 1811 (porque ese día fue declarada) en realidad fue redactada en la noche del día 5 al 6 o en el transcurso del día 6, aprobado el 7 por el Congreso y presentada el 8 al Poder Ejecutivo. Las circunstancias de la guerra de emancipación, hicieron que se perdiera el manuscrito original del Acta de la Independencia, el que llevaba al pie las firmas autógrafas de 41 diputados y el sello del Congreso. Hasta el presente este documento fundamental para nuestra historia, no ha sido localizado. Sin embargo, el texto auténtico del Acta de la Independencia se conoce perfectamente gracias a su reproducción en El Publicista de Venezuela y la Gaceta de Caracas del 16 de ese mes.



José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

domingo, 26 de junio de 2016

Quien es quien en Diplomacia...Monseñor Francisco Escalante Molina.

El papa Francisco ha nombrado como nuevo nuncio apostólico de su Santidad, es decir representante diplomático del Vaticano en Gabón al monseñor venezolano Francisco Escalante Molina, informó hoy la Santa Sede en un comunicado.

El pontífice le designó el pasado marzo como nuncio en la República del Congo.

Escalante Molina nació en La Grita, Estado Tachira, en Venezuela, el 29 de enero de 1965 y fue ordenado sacerdote el 26 de agosto de 1989, integrándose en la diócesis de San Cristóbal.

Es licenciado en Derecho Canónico, pasó a formar parte del servicio diplomático vaticano el 13 de junio De 1998 y ha ejercido en las delegaciones de representación pontificia de Sudán, Ghana, Malta, Nicaragua, Japón y Eslovenia.

También es arzobispo titular de la sede honorífica de Graziana y habla, además español, inglés, francés e italiano. 


 José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

sábado, 25 de junio de 2016

Hablando de...Carabobo Inmortal !!!!



Carabobo fue escenario no de una sino de dos batallas cruciales para el triunfo de los independentistas venezolanos. Las dos batallas fueron ganadas por los patriotas y las dos bajo el mando de Simón Bolívar. Si bien se dice que Carabobo sella el 24 de junio de 1821 la independencia de Venezuela, todavía después persistieron pequeños focos de enfrentamientos con fuerzas realistas, que cierran definitivamente el ciclo de dominación el 24 de julio de 1823, con la batalla naval del Lago de Maracaibo.

Hoy se conmemoran 195 años de esa gesta de valientes guerreros que actuaron con tanto arrojo que el jefe realista, Miguel De La Torre, respondió así cuando su rey, Fernando VII, le preguntó por qué había sido derrotado: Deme Su Majestad un millar de estos llaneros, y yo le pongo toda Europa a vuestros pies .

La primera batalla

El sitio de ambas batallas es una pequeña llanura bordeada al norte y al oeste por colinas y cerros, al suroeste de la ciudad de Valencia. Al norte la limita la quebrada de Las Manzanas y la de Carabobo, que da nombre al campo y baja de la montaña al lado de la Colina del Chaparral.

La primera Batalla de Carabobo ocurrió en 1814, en el marco de la intensa lucha de la Segunda República. El Mariscal de Campo, Juan Manuel Cajigal, parte de Coro con un ejército de más de 6.000 hombres y se detiene el 16 de mayo en el valle de Guataparo, a 6 km. de Valencia. Cagigal aguardaba a que José Tomas Boves tomara los valles de Aragua para él avanzar sobre terreno conquistado.

Al día siguiente inicia la marcha pero se topa con 4 divisiones patriotas comandadas por Simón Bolívar, que había salido ese día de Valencia. Rehuyendo el combate, Cagigal ordena replegarse hacia San Carlos. Bolívar decide acantonarse nuevamente en Valencia para esperar a Boves, pero apercibido de la movilización de las tropas realistas hacia la llanura de Carabobo, sale a su encuentro, movilizando toda la caballería que había en la ciudad.

Bolívar contaba con casi 5.000 hombres y un estado mayor de lujo: Rafael Urdaneta al mando y las divisiones comandadas por José Félix Ribas, Santiago Mariño, Manuel Bermúdez y Jacinto Lara.

El 28 de mayo de 1814 se libra la que hasta entonces era la más grande batalla, por el número de soldados de ambos bandos. Vencen los patriotas y Bolívar encarga a Urdaneta perseguir a los restos del ejército realista, que huye hacia San Carlos, donde se encuentra el general Manuel Ceballos. Al verse acorralados, Cagigal huye hacia el Apure y Ceballos a occidente.

El historiador Rafael María Baralt escribió respecto a la primera Batalla de Carabobo: Hasta entonces, en ningún campo de batalla venezolano se había reunido ni tanto número de soldados ni tan expertos jefes... 

La segunda Batalla

En Venezuela se encontraba el mejor ejército español de América. La revuelta iniciada por el mantuanaje caraqueño se había extendido por las colonias americanas como una epidemia libertaria y Venezuela era un territorio estratégicamente fundamental a ganar por los realistas.

Los acontecimientos bélicos llevaban a un desenlace definitivo entre los bandos opuestos. Simón Bolívar logra reunir el más grande y eficiente de los ejércitos, que viene creciendo en número y triunfos de forma preocupante para el mando realista. Por eso el máximo comandante español, General en Jefe Pablo Morillo, accede, gracias a las gestiones diplomáticas del hábil Antonio José de Sucre, a reunirse con el jefe patriota Simón Bolívar en Santa Ana, donde el 26 de noviembre de 1820 se ven las caras para firmar un acuerdo de Armisticio y Tratado de Regulación que da una tregua a la guerra por 6 meses. A ambos favorece el acuerdo: A los realistas para reorganizarse y a los patriotas para tomar pie firme en los territorios conquistados y ejercer su autonomía.

Páez adiestra sus fuerzas en Apure, mientras Bolívar desde Guayana organiza las finanzas. El 28 de abril de 1821 finaliza la tregua y ambos ejércitos se movilizan hacia lo que sería el choque final.

Los ejércitos de Bolívar y Páez se concentran en San Carlos, mientras que el ejército de oriente, al mando de José Francisco Bermúdez, realiza una maniobra de distracción sobre Caracas y los Valles de Aragua, para obligar al General De La Torre a enviar 1.000 hombres para encararlos y proteger la retaguardia de la avanzada realista.

El 13 de junio, desde San Carlos, Bolívar le escribe al vicepresidente de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander: Espere en la victoria de Carabobo que vamos a dar .

Cubierto por las tropas del general José Laurencio Silva que toman Tinaquillo, el ejército libertador se mueve de San Carlos hacia Tinaco. El 20 atraviesan el río Tinaco y el 23 de junio ya Bolívar se encuentra en Taguanes, pasando revista a su ejército, organizado en tres divisiones. La primera a cargo de José Antonio Páez, y formada por los batallones Bravos de Apure (liderada por el Tte. Cnel. Francisco Torres) y Cazadores Británicos (al mando del Cnel. Thomas Ildeston Ferriar); además de 7 regimientos de caballería. La segunda, comandada por el General de División Manuel Cedeño y constituida por los batallones Tiradores (dirigida por el Tte. Cnel. Ludwig Flegel) y Vargas (Tte. Cnel. Antonio Gravete), más un escuadrón de caballería. La tercera, bajo las órdenes del Coronel Ambrosio Plaza y constituida por 4 batallones: el de Rifles a cargo del Tte. Cnel. Arturo Sandes, Granaderos al mando del Cnel. Francisco Paula Vélez, Vencedor de Boyacá dirigida por el Cnel. Juan Uslar y Anzoátegui, comandada por el Cnel. José M. Arguidegui, más un regimiento de caballería. En total, 6.500 hombres.

Por su parte, el ejército realista se distribuyó entre el camino de San Carlos y la ruta hacia El Pao. Allí estaba la Primera División dirigida por el Tte. Cnel. Tomás García, en la primera línea defensiva; el batallón del Valencey a cargo del Tte. Cnel. Andrés Riesco, en la parte sur del camino; a su derecha el batallón ligero del Hostalrich al mando del Tte. Cnel. Francisco Illas. La vía de El Pao fue ocupada por la División de Vanguardia liderada por el Brigadier Francisco Tomás Morales, el batallón ligero del Infante, a cargo del Tte. Cnel. Simón Sicilia y a la retaguardia el batallón ligero del Príncipe. La reserva, el segundo batallón del Burgos, bajo la jefatura del Tte. Cnel. Joaquín Dalmar, se acantonaba cerca del comando general donde estaba De La Torre.

A sangre y fuego

A las 11 de la mañana del 24 de junio comienza la batalla, con numerosas bajas de ambos lados. En la tarde, ya necesitado de acciones definitivas, desde los altos del cerro Buenavista, Bolívar veía en su catalejos la posición del ejército realista y concluyó que eran inexpugnables por el frente y por el sur. Así que ordenó la marcha sobre el flanco derecho, desprotegido, para así desbordar el ala izquierda enemiga, maniobra ejecutada por las divisiones de Páez y Cedeño, mientras Plaza irrumpía por el medio en posición atacante.

Cuando De La Torre percibe esta maniobra, ordena al batallón Burgos marchar hacia el norte para enfrentar a los Bravos de Apure, quienes después de pasar la quebrada de Carabobo, trataban de subir la pendiente que los llevaría a la parte plana de la sabana. Los llaneros tuvieron que replegarse dos veces ante el Burgos, que finalmente se doblegó ante el ataque de los Cazadores Británicos. En esa carga perdieron la vida el comandante Ferriar y 17 de sus oficiales, pero así pudieron lanzarse al ataque Páez y sus llaneros.

El grueso de la caballería del ejército libertador penetra en la sabana cuando la operación de Bolívar rinde frutos. De La Torre ordena a los Húsares hacer frente a la caballería patriota pero después de disparar una carga de sus carabinas, se repliegan con grandes pérdidas.

Con la sabana de Carabobo tomada ya por varios flancos por los patriotas, De La Torre ordena como último recurso a los Lanceros del Rey que ataquen a la caballería, pero esta unidad no sólo desobedece, sino que huye ante la embestida. Al entrar la batalla en fase final, el Valencey comienza a retirarse, perseguidos por los patriotas hasta Valencia, pero causando las bajas de los oficiales jefes Manuel Cedeño y Ambrosio Plaza, cuyos cuerpos fueron velados en el improvisado hospital militar del ejército libertador, ubicado en lo que es hoy la Casa de los Celis.

Después de Carabobo

La victoria de Carabobo, que aseguraba la independencia de Venezuela le permitió a Bolívar entregarse a la Campaña del Sur: La liberación de las colonias suramericanas, mientras sus generales se ocupaban de finalizar la emancipación venezolana.

Después de Carabobo, hubo un efecto dominó en el continente: El 15 de septiembre los centroamericanos declararon su independencia, el 28 de septiembre, México y Panamá. Mientras la campaña del Sur continuaba con victorias de Bolívar y Sucre.

Caracas, liberada, volvió a ser la capital, reconstruida y repoblada, después de ocho años de abandono. De 40.000 habitantes que tenía en 1810, Caracas en 1821 solo tenía 2.500. Después de Carabobo, regresaron a esa capital libre.

En 1823 los últimos focos realistas fueron extinguidos con la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la toma del Castillo San Felipe de Puerto Cabello. Pero todos los historiadores reconocen que Carabobo fue donde nació Venezuela


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de Número de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.