lunes, 7 de marzo de 2016

Talento Masónico...LA MASONERÍA Y LA CREACIÓN DE LA SOCIEDAD DE NACIONES (1918)

  Photo of the members of the commission of the League of Nations created by the Plenary Session of the Preliminary Peace Conference, Paris, France 1919:
   Standing (left to right): Constantine Diamandy (Rumania); Unidentified; Col. Edward M. House (United States); Unidentified; Roman Dmowski (Poland); Milenko R. Vesnitch (Serbia); Unidentified; Jan Smuts (British Empire); Woodrow Wilson (United States); Karal Kramar (Czechoslovakia); Paul Hymans (Belgium); V.K. Wellington Koo (China); Jaime Batalha-Reis (Portugal); Vittorio Scialoja (Italy); Unidentified
   Seated (left to right): Sutemi Chinda (Japan); Nobuaki Makino (Japan); Leon Bourgeois (France); Robert Cecil (British Empire); Vittorio Emanuele Orlando (Italy); Epitacio Pessoa (Brazil); Eleftherios Venizelos (Greece)



Otro de los asuntos que ocupó la atención de los masones europeos como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, fue la creación de una Sociedad Internacional que garantizara la paz entre las naciones. En este sentido tuvo lugar en París, del 14 al 16 de enero de 1917 —en plena guerra— la primera Conferencia masónica interaliada o “Conferencia de las Masonerías de las Naciones Aliadas” organizada por las dos obediencias más importantes: la Gran Logia de Francia y el Grande Oriente de Francia. Esta primera Conferencia masónica interaliada tenía como finalidad establecer un programa de acción común que permitiera a la masonería hacer oír su voz humanitaria en el conflicto que desolaba a Europa y al mundo entero.

En el siguiente Congreso Masónico de las Naciones Aliadas y Neutrales celebrado en París, del 28 al 30 de junio de 1917, aparte de los anfitriones franceses, hubo representaciones de Italia, España, Suiza, Portugal, Bélgica, Servia, Argentina, Brasil y Estados Unidos. Por parte española, la Gran Logia Regional Catalano-Balear estuvo representada por el Venerable Jorge Vinaixa, y el Grande Oriente Español por los Venerables Maestros masones Luis Simarro y Nicolás Salmerón.

 La finalidad primordial de este Congreso fue «crear una autoridad supranacional que tenga como fin, no suprimir las causas de los conflictos, sino resolver pacíficamente las diferencias entre las naciones. La Francmasonería obrera de la Paz, se propone estudiar este nuevo organismo: la Sociedad de Naciones. Ella será el agente de propaganda de esta concepción de paz y de bienestar universales».  
 
A finales de agosto de 1917, la Liga francesa para la defensa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, invitaba al Dr. Simarro a formar parte de la Comisión que debía preparar y elaborar los textos para el próximo Congreso (a celebrar el 1º de noviembre) que iba a debatir también la cuestión de la organización de la Sociedad de Naciones.

La masonería por una parte, y la Liga de los Derechos del Hombres por otra, se habían propuesto la creación de un organismo internacional capaz de garantizar la paz mundial. En este ambicioso proyecto, al igual que en otros de carácter supranacional, como el de la Cruz Roja, fue también la masonería la que llevó la iniciativa, no sólo de su formación, sino de su consolidación. A este efecto se constituyó al Federación Internacional Masónica para la Sociedad de Naciones, a la que fu invitado a adherirse el Hermano Luis Simarro, Gran Maestre del Grande Oriente Español, a fin de que se constituyera la correspondiente sección en España. En mayo de 1918, efectuaba la siguiente declaración:

“Creemos que la actuación de la masonería español debe ser en el orden internacional: 
1.     Afianzar y estrechar sólidamente los lazos de unión que existen entre la masonería española y la de aquellos pueblos que luchan por la causa de la libertad y la justicia.

2.     Ratificar la simpatía y el interés vivísimo con que todo el Gran Oriente Español sigue los admirables esfuerzos de los países aliados en defensa de su existencia amenazada y la fe inquebrantable de la masonería española en el triunfo definitivo de la razón y el derecho contra la barbarie imperialista. 
3.     Laborar con tesón para que, como punto de la horrible contienda que asola al mundo, se forme la Sociedad de Naciones tal como la ha propuesto el Presidente Wilson.

4.    Mientras llega la hora de ver constituida la Sociedad de Naciones, procurar por todos los medios que se constituya un organismo, integrado por representaciones de todos los países democráticos y que, con el nombre de Gran Oriente Universal, pueda intervenir activamente cerca de los Gobiernos para obtener que los conflictos entre Naciones se resuelvan por medio del arbitraje.
León Bourgeois (1851-1925), miembro de varias logias del Grande Oriente de Francia, premio Nóbel de la Paz en 1920

5. Que la masonería española procure ser lazo de unión entre la alemana y la de otros países con quienes lucha el imperio central, cuando, terminada la guerra, vuelva la masonería teutona a los principios fundamentales de nuestra Orden” (Boletín Oficial del Grande Oriente Español, año XXVI, núm. 314, Madrid, 30 de junio de 1918, p. 55).

Uno de los promotores de la Sociedad de Naciones fue León Bourgeois (1851-1925), miembro de varias logias del Grande Oriente de Francia, premio Nóbel de la Paz en 1920, presidente del Consejo de Ministros de Francia y miembro permanente del Consejo de la Paz de La Haya.

En España la creación de la Sociedad de Naciones provocó una corriente de simpatía en determinados círculos intelectuales y políticos. Así, en noviembre de 1918, un grupo de escritores, entre los que figuraban Unamuno, Menéndez Pidal, Marañón, Pérez de Ayala y Azaña, lanzó un manifiesto a la opinión pública y constituyó la Unión Democrática Española para la Liga de la Sociedad de Naciones Libres. 
Extractado de: José Antonio Ferrer Benimeli y Manuel A. de Paz Sánchez, Masonería y pacifismo en la España contemporánea, Zaragoza, 1991, pp. 107-119.

LA SOCIEDAD DE NACIONES

La Sociedad de Naciones (SDN) fue un organismo internacional creado por el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919, con la finalidad de establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. El 15 de noviembre de 1920 se celebró en Ginebra la primera asamblea de la sociedad, con la participación de 42 países. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial la SDN fue disuelta el 18 de abril de 1946, siendo sucedida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Sociedad de Naciones pretendía impedir una repetición de los hechos que dieron lugar a la I GM, como la falta de cooperación, la existencia de pactos secretos entre estados o la ignorancia de los pactos internacionales. Los Estados Unidos de norteamérica nunca se incorporaron a la Sociedad, debido a la negativa del Congreso estadounidense a participar en ella, aunque sí perteneció a sus organismos afiliados. 
La Sociedad de Naciones logró una solución pacífica de los siguientes conflictos:

     * 1920 — Suecia y Finlandia disputaban la soberanía de las Islas Aaland. La Sociedad decide a favor de Finlandia. 

    * 1921 — Disputa entre Alemania y Polonia por la Alta Silesia, sobre todo la zona industrial. La Sociedad decide el reparto entre Alemania y Polonia de la Alta Silesia. 

     * 1925 — Conflicto fronterizo en el cual tropas griegas invaden territorio búlgaro después de incidentes fronterizos. La Sociedad interviene rápidamente produciéndose la retirada de las tropas griegas y el pago de indemnizaciones a Bulgaria. 

              — Turquía reclama la soberanía de la provincia de Mosul, que formaba parte del mandato británico de Irak. La Sociedad resuelve a favor del Reino Unido. 

     * 1932 — Arbitraje en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay.

     * 1938 — Arbitraje fronterizo entre Perú y Colombia por la zona de Leticia.
 
                 Sin embargo, éstos fueron de menor importancia frente a conflictos en los cuales las grandes potencias o grupos de países tenían intereses ya declarados, lo cual se dio en los siguientes casos decisivos: 
    * 1922 — Reclamaciones por la posesión de Vilna entre Polonia y Lituania. La Conferencia de Embajadores en París resolvió el conflicto, instalándose como instancia para resolver problemas que involucrasen o tuviesen su origen en el Tratado de Versalles.

     * 1935 — Invasión italiana de Abisinia. En un intento por expandir sus colonias africanas, Italia invade Abisinia en octubre de 1935. El Emperador de Abisinia Haile Selassie, quien encabezaba la resistencia, describió en una sesión de la Asamblea los terribles métodos de invasión y pidió la intervención de la Sociedad. La Sociedad condena dicha acción e impone sanciones económicas, pero que no incluyen las exportaciones de carbón, petróleo y acero a Italia. Dichas sanciones -que no afectaron la capacidad productiva de Italia- no impidieron la conquista completa de Abisinia en mayo de 1936 y al poco tiempo Italia abandonó la Sociedad. 

La SDN tuvo una serie de problemas desde sus comienzos. El primero fue la negativa del Senado de los Estados Unidos a aprobar el Tratado, lo que hizo que el gobierno estadounidense se autoexcluyera de participar en la SDN. El segundo fue la exclusión de Alemania y Turquía, debido a su condición de países derrotados en la Primera Guerra Mundial, además de haberse determinado oficialmente la responsabilidad exclusiva de Alemania por el estallido de dicha contienda. También fue excluida la Unión Soviética, dado el carácter comunista de su régimen (lo que fomentó la creación de un cordón sanitario de estados anticomunistas para evitar la propagación de la revolución bolchevique) y por el tardío reconocimiento diplomático de los vencedores de la Primera Guerra Mundial hacia el gobierno de Moscú (reconocimiento que sólo llegó poco antes de 1930). Ya en 1923 se evidenció la debilidad de la organización cuando Francia ocupó la región alemana del Ruhr para exigir reparaciones de guerra, sin que este hecho pudiera ser evitado o condenado a pesar de haberse prohibido oficialmente cobrar deudas de guerra mediante esta clase de ocupaciones militares. La invasión de Manchuria por parte de Japón en 1931 fue el segundo gran golpe que recibió la SDN. Condenado por la agresión, Japón abandonó la organización en 1933 sin haber recibido sanciones efectivas de los miembros de la SDN y sin haber restaurado a China el territorio de Manchuria. Alemania había sido admitida en 1926 como miembro de la SDN en calidad de estado amante de la paz, pero el régimen nazi siguió en 1933 el mismo camino de Japón y se retiró de la SDN.

La Sociedad de las Naciones nunca consiguió la autoridad suficiente para imponer a sus miembros sus resoluciones en forma obligatoria. Esto se repitió en 1934 cuando la Asamblea General dicta una resolución referente a la Guerra del Chaco, la cual se desarrolló entre 1932 y 1935, teniendo como Estados beligerantes a la República del Paraguay y a la República de Bolivia. El fallo definitivo de la Asamblea General fijó posición en la disputa territorial favoreciendo a Bolivia, pero la República del Paraguay desafió la autoridad de este organismo y se retiró de la Sociedad de las Naciones, para luego resultar vencedor de la citada contienda. Las invasión de Abisinia por Italia en 1935 reveló que la SDN carecía de autoridad efectiva para guiar una acción internacional contra las agresiones entre Estados, siendo completamente impotente para asegurar un mínimo de respeto a la paz mundial. Pese a que se aprobaron sanciones contra la Italia fascista en 1935, estas no fueron apoyadas por muchos países, y tampoco privaban a Italia de obtener materias primas indispensables para su campaña militar. Finalmente, los principales miembros de la SDN (Francia y Gran Bretaña) se negaron a tomar acciones más severas tratando de evitar (en vano) que Mussolini retirara a Italia de la SDN y se aliase con Hitler 
  
El estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 mostró el fracaso final de la SDN al ocurrir el principal evento que se deseaba impedir con la creación de la Sociedad: una nueva guerra a gran escala en Europa. El último gran acto oficial de la SDN fue expulsar a la URSS cuando tropas soviéticas invadieron Finlandia en diciembre de 1939.



Fuente; Museo de la Masonería http://www.uned.es/dpto-hdi/museovirtualhistoriamasoneria/8fraternidad_masonica/M%20y%20Sociedad%20Naciones%201918.htm


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


La masonería y la creación de la Sociedad de Naciones Otro de los asuntos que ocupó la atención de los masones europeos como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, fue la creación de una Sociedad Internacional que garantizara la paz entre las naciones. En este sentido tuvo lugar en París, del 14 al 16 de enero de 1917 —en plena guerra— la primera Conferencia masónica interaliada o “Conferencia de las Masonerías de las Naciones Aliadas” organizada por las dos obediencias más importantes: la Gran Logia de Francia y el Grande Oriente de Francia. Esta primera Conferencia masónica interaliada tenía como finalidad establecer un programa de acción común que permitiera a la masonería hacer oír su voz humanitaria en el conflicto que desolaba a Europa y al mundo entero. En el siguiente Congreso Masónico de las Naciones Aliadas y Neutrales celebrado en París, del 28 al 30 de junio de 1917, aparte de los anfitriones franceses, hubo representaciones de Italia, España, Suiza, Portugal, Bélgica, Servia, Argentina, Brasil y Estados Unidos. Por parte española, la Gran Logia Regional Catalano-Balear estuvo representada por el Venerable Jorge Vinaixa, y el Grande Oriente Español por los Venerables Maestros masones Luis Simarro y Nicolás Salmerón. A finales de agosto de 1917, la Liga francesa para la defensa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, invitaba al Dr. Simarro a formar parte de la Comisión que debía preparar y elaborar los textos para el próximo Congreso (a celebrar el 1º de noviembre) que iba a debatir también la cuestión de la organización de la Sociedad de Naciones. La masonería por una parte, y la Liga de los Derechos del Hombres por otra, se habían propuesto la creación de un organismo internacional capaz de garantizar la paz mundial. En este ambicioso proyecto, al igual que en otros de carácter supranacional, como el de la Cruz Roja, fue también la masonería la que llevó la iniciativa, no sólo de su formación, sino de su consolidación. A este efecto se constituyó al Federación Internacional Masónica para la Sociedad de Naciones, a la que fu invitado a adherirse el Hermano Luis Simarro, Gran Maestre del Grande Oriente Español, a fin de que se constituyera la correspondiente sección en España. En mayo de 1918, efectuaba la siguiente declaración: “Creemos que la actuación de la masonería española debe ser en el orden internacional: 1. Afianzar y estrechar sólidamente los lazos de unión que existen entre la masonería española y la de aquellos pueblos que luchan por la causa de la libertad y la justicia. 2.Ratificar la simpatía y el interés vivísimo con que todo el Gran Oriente Español sigue los admirables esfuerzos de los países aliados en defensa de su existencia amenazada y la fe inquebrantable de la masonería española en el triunfo definitivo de la razón y el derecho contra la barbarie imperialista. 3.Laborar con tesón para que, como punto de la horrible contienda que asola al mundo, se forme la Sociedad de Naciones tal como la ha propuesto el Presidente Wilson. 4.Mientras llega la hora de ver constituida la Sociedad de Naciones, procurar por todos los medios que se constituya un organismo, integrado por representaciones de todos los países democráticos y que, con el nombre de Gran Oriente Universal, pueda intervenir activamente cerca de los Gobiernos para obtener que los conflictos entre Naciones se resuelvan por medio del arbitraje. 5.Uno de los promotores de la Sociedad de Naciones fue León Bourgeois (1851-1925), miembro de varias logias del Grande Oriente de Francia, premio Nóbel de la Paz en 1920, presidente del Consejo de Ministros de Francia y miembro permanente del Consejo de la Paz de La Haya.Que la masonería española procure ser lazo de unión entre la alemana y la de otros países con quienes lucha el imperio central, cuando, terminada la guerra, vuelva la masonería teutona a los principios fundamentales de nuestra Orden”. (Boletín Oficial del Grande Oriente Español, año XXVI, núm. 314, Madrid, 30 de junio de 1918, p. 55). En España la creación de la Sociedad de Naciones provocó una corriente de simpatía en determinados círculos intelectuales y políticos. Así, en noviembre de 1918, un grupo de escritores, entre los que figuraban Unamuno, Menéndez Pidal, Marañón, Pérez de Ayala y Azaña, lanzó un manifiesto a la opinión pública y constituyó la Unión Democrática Española para la Liga de la Sociedad de Naciones Libres. Extractado de: José Antonio Ferrer Benimeli y Manuel A. de Paz Sánchez, Masonería y pacifismo en la España contemporánea, Zaragoza, 1991, pp. 107-119. LA SOCIEDAD DE NACIONES La Sociedad de Naciones (SDN) fue un organismo internacional creado por el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919, con la finalidad de establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. El 15 de noviembre de 1920 se celebró en Ginebra la primera asamblea de la sociedad, con la participación de 42 países. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial la SDN fue disuelta el 18 de abril de 1946, siendo sucedida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La Sociedad de Naciones pretendía impedir una repetición de los hechos que dieron lugar a la I GM, como la falta de cooperación, la existencia de pactos secretos entre estados o la ignorancia de los pactos internacionales. Los Estados Unidos de Norteamérica nunca se incorporaron a la Sociedad, debido a la negativa del Congreso estadounidense a participar en ella, aunque sí perteneció a sus organismos afiliados. La Sociedad de Naciones logró una solución pacífica de los siguientes conflictos: * 1920 — Suecia y Finlandia disputaban la soberanía de las Islas Aaland. La Sociedad decide a favor de Finlandia. * 1921 — Disputa entre Alemania y Polonia por la Alta Silesia, sobre todo la zona industrial. La Sociedad decide el reparto entre Alemania y Polonia de la Alta Silesia. * 1925 — Conflicto fronterizo en el cual tropas griegas invaden territorio búlgaro después de incidentes fronterizos. La Sociedad interviene rápidamente produciéndose la retirada de las tropas griegas y el pago de indemnizaciones a Bulgaria. — Turquía reclama la soberanía de la provincia de Mosul, que formaba parte del mandato británico de Irak. La Sociedad resuelve a favor del Reino Unido. * 1932 — Arbitraje en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. * 1938 — Arbitraje fronterizo entre Perú y Colombia por la zona de Leticia. Sin embargo, éstos fueron de menor importancia frente a conflictos en los cuales las grandes potencias o grupos de países tenían intereses ya declarados, lo cual se dio en los siguientes casos decisivos: * 1922 — Reclamaciones por la posesión de Vilna entre Polonia y Lituania. La Conferencia de Embajadores en París resolvió el conflicto, instalándose como instancia para resolver problemas que involucrasen o tuviesen su origen en el Tratado de Versalles. * 1935 — Invasión italiana de Abisinia. En un intento por expandir sus colonias africanas, Italia invade Abisinia en octubre de 1935. El Emperador de Abisinia Haile Selassie, quien encabezaba la resistencia, describió en una sesión de la Asamblea los terribles métodos de invasión y pidió la intervención de la Sociedad. La Sociedad condena dicha acción e impone sanciones económicas, pero que no incluyen las exportaciones de carbón, petróleo y acero a Italia. Dichas sanciones -que no afectaron la capacidad productiva de Italia- no impidieron la conquista completa de Abisinia en mayo de 1936 y al poco tiempo Italia abandonó la Sociedad. La SDN tuvo una serie de problemas desde sus comienzos. El primero fue la negativa del Senado de los Estados Unidos a aprobar el Tratado, lo que hizo que el gobierno estadounidense se autoexcluyera de participar en la SDN. El segundo fue la exclusión de Alemania y Turquía, debido a su condición de países derrotados en la Primera Guerra Mundial, además de haberse determinado oficialmente la responsabilidad exclusiva de Alemania por el estallido de dicha contienda. También fue excluida la Unión Soviética, dado el carácter comunista de su régimen (lo que fomentó la creación de un cordón sanitario de estados anticomunistas para evitar la propagación de la revolución bolchevique) y por el tardío reconocimiento diplomático de los vencedores de la Primera Guerra Mundial hacia el gobierno de Moscú (reconocimiento que sólo llegó poco antes de 1930). Ya en 1923 se evidenció la debilidad de la organización cuando Francia ocupó la región alemana del Ruhr para exigir reparaciones de guerra, sin que este hecho pudiera ser evitado o condenado a pesar de haberse prohibido oficialmente cobrar deudas de guerra mediante esta clase de ocupaciones militares. La invasión de Manchuria por parte de Japón en 1931 fue el segundo gran golpe que recibió la SDN. Condenado por la agresión, Japón abandonó la organización en 1933 sin haber recibido sanciones efectivas de los miembros de la SDN y sin haber restaurado a China el territorio de Manchuria. Alemania había sido admitida en 1926 como miembro de la SDN en calidad de estado amante de la paz, pero el régimen nazi siguió en 1933 el mismo camino de Japón y se retiró de la SDN. La Sociedad de las Naciones nunca consiguió la autoridad suficiente para imponer a sus miembros sus resoluciones en forma obligatoria. Esto se repitió en 1934 cuando la Asamblea General dicta una resolución referente a la Guerra del Chaco, la cual se desarrolló entre 1932 y 1935, teniendo como Estados beligerantes a la República del Paraguay y a la República de Bolivia. El fallo definitivo de la Asamblea General fijó posición en la disputa territorial favoreciendo a Bolivia, pero la República del Paraguay desafió la autoridad de este organismo y se retiró de la Sociedad de las Naciones, para luego resultar vencedor de la citada contienda. Las invasión de Abisinia por Italia en 1935 reveló que la SDN carecía de autoridad efectiva para guiar una acción internacional contra las agresiones entre Estados, siendo completamente impotente para asegurar un mínimo de respeto a la paz mundial. Pese a que se aprobaron sanciones contra la Italia fascista en 1935, estas no fueron apoyadas por muchos países, y tampoco privaban a Italia de obtener materias primas indispensables para su campaña militar. Finalmente, los principales miembros de la SDN (Francia y Gran Bretaña) se negaron a tomar acciones más severas tratando de evitar (en vano) que Mussolini retirara a Italia de la SDN y se aliase con Hitler. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 mostró el fracaso final de la SDN al ocurrir el principal evento que se deseaba impedir con la creación de la Sociedad: una nueva guerra a gran escala en Europa. El último gran acto oficial de la SDN fue expulsar a la URSS cuando tropas soviéticas invadieron Finlandia en diciembre de 1939.

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La masonería y la creación de la Sociedad de Naciones Otro de los asuntos que ocupó la atención de los masones europeos como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, fue la creación de una Sociedad Internacional que garantizara la paz entre las naciones. En este sentido tuvo lugar en París, del 14 al 16 de enero de 1917 —en plena guerra— la primera Conferencia masónica interaliada o “Conferencia de las Masonerías de las Naciones Aliadas” organizada por las dos obediencias más importantes: la Gran Logia de Francia y el Grande Oriente de Francia. Esta primera Conferencia masónica interaliada tenía como finalidad establecer un programa de acción común que permitiera a la masonería hacer oír su voz humanitaria en el conflicto que desolaba a Europa y al mundo entero. En el siguiente Congreso Masónico de las Naciones Aliadas y Neutrales celebrado en París, del 28 al 30 de junio de 1917, aparte de los anfitriones franceses, hubo representaciones de Italia, España, Suiza, Portugal, Bélgica, Servia, Argentina, Brasil y Estados Unidos. Por parte española, la Gran Logia Regional Catalano-Balear estuvo representada por el Venerable Jorge Vinaixa, y el Grande Oriente Español por los Venerables Maestros masones Luis Simarro y Nicolás Salmerón. A finales de agosto de 1917, la Liga francesa para la defensa de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, invitaba al Dr. Simarro a formar parte de la Comisión que debía preparar y elaborar los textos para el próximo Congreso (a celebrar el 1º de noviembre) que iba a debatir también la cuestión de la organización de la Sociedad de Naciones. La masonería por una parte, y la Liga de los Derechos del Hombres por otra, se habían propuesto la creación de un organismo internacional capaz de garantizar la paz mundial. En este ambicioso proyecto, al igual que en otros de carácter supranacional, como el de la Cruz Roja, fue también la masonería la que llevó la iniciativa, no sólo de su formación, sino de su consolidación. A este efecto se constituyó al Federación Internacional Masónica para la Sociedad de Naciones, a la que fu invitado a adherirse el Hermano Luis Simarro, Gran Maestre del Grande Oriente Español, a fin de que se constituyera la correspondiente sección en España. En mayo de 1918, efectuaba la siguiente declaración: “Creemos que la actuación de la masonería española debe ser en el orden internacional: 1. Afianzar y estrechar sólidamente los lazos de unión que existen entre la masonería española y la de aquellos pueblos que luchan por la causa de la libertad y la justicia. 2.Ratificar la simpatía y el interés vivísimo con que todo el Gran Oriente Español sigue los admirables esfuerzos de los países aliados en defensa de su existencia amenazada y la fe inquebrantable de la masonería española en el triunfo definitivo de la razón y el derecho contra la barbarie imperialista. 3.Laborar con tesón para que, como punto de la horrible contienda que asola al mundo, se forme la Sociedad de Naciones tal como la ha propuesto el Presidente Wilson. 4.Mientras llega la hora de ver constituida la Sociedad de Naciones, procurar por todos los medios que se constituya un organismo, integrado por representaciones de todos los países democráticos y que, con el nombre de Gran Oriente Universal, pueda intervenir activamente cerca de los Gobiernos para obtener que los conflictos entre Naciones se resuelvan por medio del arbitraje. 5.Uno de los promotores de la Sociedad de Naciones fue León Bourgeois (1851-1925), miembro de varias logias del Grande Oriente de Francia, premio Nóbel de la Paz en 1920, presidente del Consejo de Ministros de Francia y miembro permanente del Consejo de la Paz de La Haya.Que la masonería española procure ser lazo de unión entre la alemana y la de otros países con quienes lucha el imperio central, cuando, terminada la guerra, vuelva la masonería teutona a los principios fundamentales de nuestra Orden”. (Boletín Oficial del Grande Oriente Español, año XXVI, núm. 314, Madrid, 30 de junio de 1918, p. 55). En España la creación de la Sociedad de Naciones provocó una corriente de simpatía en determinados círculos intelectuales y políticos. Así, en noviembre de 1918, un grupo de escritores, entre los que figuraban Unamuno, Menéndez Pidal, Marañón, Pérez de Ayala y Azaña, lanzó un manifiesto a la opinión pública y constituyó la Unión Democrática Española para la Liga de la Sociedad de Naciones Libres. Extractado de: José Antonio Ferrer Benimeli y Manuel A. de Paz Sánchez, Masonería y pacifismo en la España contemporánea, Zaragoza, 1991, pp. 107-119. LA SOCIEDAD DE NACIONES La Sociedad de Naciones (SDN) fue un organismo internacional creado por el Tratado de Versalles, el 28 de junio de 1919, con la finalidad de establecer las bases para la paz y la reorganización de las relaciones internacionales una vez finalizada la Primera Guerra Mundial. El 15 de noviembre de 1920 se celebró en Ginebra la primera asamblea de la sociedad, con la participación de 42 países. Tras el final de la Segunda Guerra Mundial la SDN fue disuelta el 18 de abril de 1946, siendo sucedida por la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La Sociedad de Naciones pretendía impedir una repetición de los hechos que dieron lugar a la I GM, como la falta de cooperación, la existencia de pactos secretos entre estados o la ignorancia de los pactos internacionales. Los Estados Unidos de Norteamérica nunca se incorporaron a la Sociedad, debido a la negativa del Congreso estadounidense a participar en ella, aunque sí perteneció a sus organismos afiliados. La Sociedad de Naciones logró una solución pacífica de los siguientes conflictos: * 1920 — Suecia y Finlandia disputaban la soberanía de las Islas Aaland. La Sociedad decide a favor de Finlandia. * 1921 — Disputa entre Alemania y Polonia por la Alta Silesia, sobre todo la zona industrial. La Sociedad decide el reparto entre Alemania y Polonia de la Alta Silesia. * 1925 — Conflicto fronterizo en el cual tropas griegas invaden territorio búlgaro después de incidentes fronterizos. La Sociedad interviene rápidamente produciéndose la retirada de las tropas griegas y el pago de indemnizaciones a Bulgaria. — Turquía reclama la soberanía de la provincia de Mosul, que formaba parte del mandato británico de Irak. La Sociedad resuelve a favor del Reino Unido. * 1932 — Arbitraje en la Guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. * 1938 — Arbitraje fronterizo entre Perú y Colombia por la zona de Leticia. Sin embargo, éstos fueron de menor importancia frente a conflictos en los cuales las grandes potencias o grupos de países tenían intereses ya declarados, lo cual se dio en los siguientes casos decisivos: * 1922 — Reclamaciones por la posesión de Vilna entre Polonia y Lituania. La Conferencia de Embajadores en París resolvió el conflicto, instalándose como instancia para resolver problemas que involucrasen o tuviesen su origen en el Tratado de Versalles. * 1935 — Invasión italiana de Abisinia. En un intento por expandir sus colonias africanas, Italia invade Abisinia en octubre de 1935. El Emperador de Abisinia Haile Selassie, quien encabezaba la resistencia, describió en una sesión de la Asamblea los terribles métodos de invasión y pidió la intervención de la Sociedad. La Sociedad condena dicha acción e impone sanciones económicas, pero que no incluyen las exportaciones de carbón, petróleo y acero a Italia. Dichas sanciones -que no afectaron la capacidad productiva de Italia- no impidieron la conquista completa de Abisinia en mayo de 1936 y al poco tiempo Italia abandonó la Sociedad. La SDN tuvo una serie de problemas desde sus comienzos. El primero fue la negativa del Senado de los Estados Unidos a aprobar el Tratado, lo que hizo que el gobierno estadounidense se autoexcluyera de participar en la SDN. El segundo fue la exclusión de Alemania y Turquía, debido a su condición de países derrotados en la Primera Guerra Mundial, además de haberse determinado oficialmente la responsabilidad exclusiva de Alemania por el estallido de dicha contienda. También fue excluida la Unión Soviética, dado el carácter comunista de su régimen (lo que fomentó la creación de un cordón sanitario de estados anticomunistas para evitar la propagación de la revolución bolchevique) y por el tardío reconocimiento diplomático de los vencedores de la Primera Guerra Mundial hacia el gobierno de Moscú (reconocimiento que sólo llegó poco antes de 1930). Ya en 1923 se evidenció la debilidad de la organización cuando Francia ocupó la región alemana del Ruhr para exigir reparaciones de guerra, sin que este hecho pudiera ser evitado o condenado a pesar de haberse prohibido oficialmente cobrar deudas de guerra mediante esta clase de ocupaciones militares. La invasión de Manchuria por parte de Japón en 1931 fue el segundo gran golpe que recibió la SDN. Condenado por la agresión, Japón abandonó la organización en 1933 sin haber recibido sanciones efectivas de los miembros de la SDN y sin haber restaurado a China el territorio de Manchuria. Alemania había sido admitida en 1926 como miembro de la SDN en calidad de estado amante de la paz, pero el régimen nazi siguió en 1933 el mismo camino de Japón y se retiró de la SDN. La Sociedad de las Naciones nunca consiguió la autoridad suficiente para imponer a sus miembros sus resoluciones en forma obligatoria. Esto se repitió en 1934 cuando la Asamblea General dicta una resolución referente a la Guerra del Chaco, la cual se desarrolló entre 1932 y 1935, teniendo como Estados beligerantes a la República del Paraguay y a la República de Bolivia. El fallo definitivo de la Asamblea General fijó posición en la disputa territorial favoreciendo a Bolivia, pero la República del Paraguay desafió la autoridad de este organismo y se retiró de la Sociedad de las Naciones, para luego resultar vencedor de la citada contienda. Las invasión de Abisinia por Italia en 1935 reveló que la SDN carecía de autoridad efectiva para guiar una acción internacional contra las agresiones entre Estados, siendo completamente impotente para asegurar un mínimo de respeto a la paz mundial. Pese a que se aprobaron sanciones contra la Italia fascista en 1935, estas no fueron apoyadas por muchos países, y tampoco privaban a Italia de obtener materias primas indispensables para su campaña militar. Finalmente, los principales miembros de la SDN (Francia y Gran Bretaña) se negaron a tomar acciones más severas tratando de evitar (en vano) que Mussolini retirara a Italia de la SDN y se aliase con Hitler. El estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939 mostró el fracaso final de la SDN al ocurrir el principal evento que se deseaba impedir con la creación de la Sociedad: una nueva guerra a gran escala en Europa. El último gran acto oficial de la SDN fue expulsar a la URSS cuando tropas soviéticas invadieron Finlandia en diciembre de 1939.

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sábado, 5 de marzo de 2016

Quien es quien en Diplomacia...La Escuela Intercultural de Diplomacia Indígena (EIDI)



La Escuela Intercultural de Diplomacia Indígena (EIDI), es una propuesta de Educación Popular sustentada en el Diálogo de Saberes y la Investigación Acción Participativa, adscrita al Centro de Estudios Políticos e Internacionales (CEPI) de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno y de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, y al Observatorio de Redes y Acción Colectiva (ORAC) de la misma Universidad.  

 Desde el año 2007 se conformó un equipo interdisciplinario en la Universidad del Rosario, el cual ha venido trabajando en procesos de investigación, docencia-extensión y diagnóstico sobre las cuestiones de los Pueblos Indígenas en Colombia, y en la ejecución de la Escuela Intercultural de Diplomacia Indígena, a través de un rango considerable de proyectos. Lo anterior se desarrolla en el marco de un intercambio de saberes en el que confluyen estudiantes universitarios y académicos nacionales e internacionales para discutir de manera conjunta las problemáticas más visibles de estas comunidades, buscando de este modo la creación de un conocimiento compartido.

 La EIDI ofrece jornadas de trabajo, asignaturas especializadas y diplomados interculturales con diferentes Pueblos Indígenas de Colombia. A través de ellos, las comunidades y la Escuela comparten herramientas técnicas y conceptuales que les permiten responder a las actuales problemáticas y desafíos que se presentan en contextos locales, nacionales e internacionales. En ese sentido, las áreas de formación intercultural sobre las cuales se especializa la EIDI son:

  1. Formación Jurídica: que incluye temas relacionados con Derecho Constitucional, Conflictos Medioambientales, Consulta Previa, Justicia Transicional, entre otros.
  2. Formación Política: que aborda las nociones de Estado, Democracia, Soberanía Territorial y Alimentaria, Políticas Públicas, Iniciativas Legislativas, Movimientos Sociales, Diplomacia Indígena, Acción Colectiva, Participación Política, Memoria Histórica, entre otras.
  3. Formación Económica: que expone las distintas visiones de Desarrollo Económico,  Desarrollo Propio y Sustentable, y elaboración del Marco Lógico de Proyectos.
  4. Formación Internacional: que expone las nociones de Sistema Internacional, Cooperación Internacional, Espacios de Participación en las Naciones Unidas, Redes Transnacionales, entre otras.
La figura de Diplomados Interculturales tiene varias características importantes:
  • No exige que el Diplomando tenga título universitario.
  • Se trata de un proceso educativo temático, pero no disciplinar, lo cual permite mayor flexibilidad en el momento de la construcción de la malla curricular.
  • Posee un valor simbólico muy importante para los participantes, lo cual incentiva la participación y el cumplimiento de los planes de trabajo.
En la Universidad del Rosario, debido al proceso constante de consolidación del proyecto, la Dirección de Extensión y la de Educación Continuada ha flexibilizado mucho las dinámicas de trabajo. Lo anterior ha resultado en beneficios para la institución en términos de una gestión universitaria más abierta a la diversidad étnica y cultural.

 El carácter Intercultural de la EIDI es transversal: se desarrolla a través de la correlación entre el semillero de investigación de "Acción colectiva indígena" del CEPI, el seminario electivo sobre Movimientos Sociales y Luchas Políticas a cargo de la Profesora Ángela Santamaría y el apoyo de la Facultad de Ciencia Política y Gobierno y del Doctorado en Estudios Políticos e Internacionales de la Universidad del Rosario. El Semillero de Investigación está compuesto por profesores y estudiantes de disciplinas afines a las temáticas tratadas. Así mismo, lo integran miembros de Pueblos Indígenas de Colombia que muestran interés en los temas relacionados con la Escuela, ya sea para enfocar y desarrollar sus trabajos de grado o para plantear alguna otra iniciativa pedagógica o académica que se pueda llevar a cabo en el marco de la EIDI.

Hemos creado un ‘punto de encuentro’ de formación técnica y de discusión con el fin de contribuir al desarrollo de capacidades jurídicas, de liderazgo y de participación política nacional e internacional de los distintos miembros de los Pueblos Indígenas que participan activamente en la EIDI. Lo anterior, con el propósito de que conozcan los retos y limitaciones de los espacios de participación indígena en la Mesa Permanente de Concertación Nacional y en los escenarios propios de los pueblos indígenas en Naciones Unidas.

 Fuente: http://www.urosario.edu.co/diplomacia-indigena/la-escuela-EIDI/


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

sábado, 27 de febrero de 2016

“Tributo a los Médicos Escritores”





Valencia 24 de febrero 2016.

Invitación – Programa

La Junta Directiva de la Asociación de Escritores Carabobeños, dentro del marco de su programación para este año 2016, incluye actos especiales de reconocimiento a escritores y escritoras, en atención a las efemérides correspondiente a la profesión, que ejercieron en su vida o que aún desempeñan.

Por esta importante motivación, nos complace invitar a nuestros miembros al acto que hemos denominado “Tributo a los Médicos Escritores” y muy particularmente a los profesionales de la misión hipocrática al celebrarse en Venezuela el “Día del Medico” (10/03/16), por el concurso e importancia que han prestado los médicos como escritores y escritoras con la publicación de tesis, monografías u otras obras, tanto en el universo de su profesión y especialidades, como su aporte a la cultura y otros géneros de la literatura, fundamentalmente aquellos o aquellas que recordamos su interacción en el seno de nuestra institución, así como también, quienes actualmente forman parte de la misma. Dicho acto se regirá según el programa siguiente:

Protocolo: Dr. Luís Hernández Ramos
1-    Himno Nacional interpretado en lenguaje castellano y lengua Wayuu, por la Estudiantina del Liceo Instituto Tecnológico Industrial Nacional (LITIN).
2-    Instalación a cargo del Presidente de AECA, Prof. Oswaldo Angulo Perdomo.
3-    Incorporación y juramentación de nuevos miembros.
4-    Semblanza – Presentación del orador de orden, por la Dra. Carmen Cecilia Malpica Gracián.
5-    Discurso de orden “Tributo a los Médicos Escritores”, a cargo del Dr. Ricardo León Celaya.
6-    Palabras de clausura por el Dr. Rafael Tobías Blanco Vilariño.
7-    Concierto de Canciones: Interpretadas por el Dr. Eusebio Ortega Carrasquero y el Dr. Pedro Quiñones.
8-    Refrigerio.

Lugar: Sala Mary Schwarzenberg. Teatro Municipal de Valencia.
Fecha: sábado 12 de marzo de 2016.
Hora: 9:30 a.m.

“Por la convivencia y solidaridad de los escritores carabobeños”
Valencia, Estado Carabobo. Teléfonos: 0241-858.04.82 / 0414-442.24.78 / 0412-852.32.00

martes, 23 de febrero de 2016

Quien es quien en Diplomacia...Ignacio Luis Arcaya Rivero, el Canciller de la Dignidad.

 Nace en Santa Ana de Coro, 3 de mayo de 1912 , fallece en Caracas, 4 de septiembre de 1990, fue un abogado y político venezolano. Firmó el Pacto de Punto Fijo en representación de su partido, Unión Republicana Democrática (URD) y sirvió como Ministro de Relaciones Exteriores (1959-1960) en la presidencia de Rómulo Betancourt. Fue destituido de este cargo al no apoyar una declaración de aislamiento en contra de Cuba durante la VII Conferencia de Cancilleres de la Organización de Estados Americanos, hecho ocurrido en San José de Costa Rica el 16 de agosto de 1960. Gracias a esta decisión, fue bautizado por sectores de izquierda de la época como el «Canciller de la Dignidad».

Arcaya realizó sus estudios básicos en el Colegio San Ignacio de Loyola de Caracas y estudió derecho en la Universidad Central de Venezuela. Empezó su trayectoria política en el estado Falcón. De nuevo en Caracas, comenzó a militar en el partido URD. A partir de 1945 inició una férrea oposición, primero a la Junta Revolucionaria de Gobierno y luego a la dictadura militar de Marcos Pérez Jiménez.

En 1960 ingresó a la Cámara de Diputados del extinto Congreso Nacional, de la cual fue su presidente y vicepresidente, respectivamente. Para 1965 se incorporó como magistrado a la antigua Corte Suprema de Justicia.

En el año 2001 la Asamblea Nacional de Venezuela instituyó la Orden al Mérito Ignacio Luis Arcaya, en única clase. El Presidente de la República es el jefe de la misma y tiene facultad exclusiva de otorgarla a través del Ministerio del Poder Popular para las  Relaciones Exteriores.

  

José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.

lunes, 22 de febrero de 2016

DECLARACIÓN DE LA MASONERÍA LIBERAL AFRICANA


 
 
La “Conferencia de Potencias Masónicas Africanas y de Madagascar” (CPMAM), que agrupa Obediencias liberales y se congrega anualmente en los “Encuentros Humanistas y Fraternales Africanos y Malgaches” (REHFRAM, por sus iniciales en francés), siempre culmina sus reflexiones promulgando un llamado, que este año en su 24ava. versión es del siguiente tenor:

LLAMADO DE DOUALA  
 
Frente al aumento de la intolerancia y la violencia, los Masones y Masonas de África y Madagascar, reunidos en Douala, Camerún, el 5 y 6 de febrero de 2016 (E:. V:.)  

Conscientes de los males que genera la circulación anárquica de armas en nuestros países  

Conscientes del caos que instauran los nuevos terrorismos que tienden a establecerse permanentemente en algunas partes de África,  
Frente a las medidas adoptadas por los Estados en la lucha contra el terrorismo y la proliferación de armas,  

Fomentan y apoyan firmemente las medidas adoptadas por cada país o grupo de países en la lucha contra el terrorismo, y en el respeto por los derechos hombre,  

Recomiendan el establecimiento en cada país de un observatorio nacional para controlar el fenómeno del terrorismo y sus posibles mutaciones,  

Alientan y apoyan todas las iniciativas dirigidas a la preservación de la paz civil y la lucha contra el desempleo y el ocio de los jóvenes en todos los países de África y Madagascar,  

Apelan a la Unión Africana, a todos los organismos internacionales y a todas las instancias internacionales asociadas para que adopten una acción de envergadura para poner fin a la proliferación de armas y para que creen un organismo internacional de lucha contra el terrorismo global y la proliferación de armas.  

Agradecen a las autoridades de Camerún, encabezadas por su excelencia el Presidente Paul Biya, por las medidas de seguridad tomadas.
 
Douala, 6 febrero de 2016.


 

Pierre Cubique.·.

domingo, 21 de febrero de 2016

Talento Masónico...Una aproximación al concepto de masonería.



La masonería, es una institución civilizadora, progresista, y filantrópica, formada por la asociación de hombres y mujeres, libres é independientes asi como de buenas costumbres, unidos por los vínculos de la mas estrecha fraternidad y regidos por los principios y doctrinas de la Masonería Universal.

Su objeto es: el perfeccionamiento de la especie humana, el ejercicio pleno de la beneficencia y la práctica de todas las virtudes sociales. Adopta como principios fundamentales la libertad absoluta de conciencia y la solidaridad humana.

A nadie excluye por sus creencias. Tiene por lema la fórmula: «Libertad, Igualdad, Fraternidad».

La Masonería es una, pero se distingue en familias nacionales que, por la comunidad de principios, medios y fines, están indisolublemente unidas en toda la superficie del Globo. En la elevada esfera en que se coloca, la Masonería respeta la fe religiosa y las opiniones políticas de cada uno de sus miembros; pero prohíbe formalmente a sus Asambleas toda discusión en materia religiosa o política, que tenga por objeto, sea la controversia sobre las diferentes religiones, sea la crítica de los actos de la autoridad civil o la apreciación de la política actual de los Estados. No obstante esto, en toda Asamblea masónica podrá combatirse toda idea o doctrina que importe un desconocimiento de la libertad y dignidad humanas, todo fanatismo y toda hipocresía.

La masonería tributa el mas profundo respeto al trabajo, porque no solo lo considera como el mas noble atributo que puede distinguir al hombre virtuoso, sino porque la contracción laboriosa a las tareas de la vida es la condición fundamental de la Paz, la armonía y la prosperidad de aquellos intereses legítimos que hacen grandes y morales á los pueblos, haciendo felices y virtuosos a los individuos; y por eso es que toda Asamblea masónica toma invariablemente el nombre de Taller.

La masonería tiene signos y emblemas listos, fuera de su significación simbólica, explicada a sus adeptos por la iniciación, tienen también por objeto asegurar a todos los masones las ventajas de una asociación esparcida por todo el Universo, permitiendo por su medio, que todos los hermanos se reconozcan.

El número de los masones es ilimitado y estos se reúnen en asambleas que toman la designación genérica de Las Logias o Los Talleres masónicos están estrechamente unidos entre sí por medio de una autoridad central, cuya organización y atribuciones se determinan en una Constitución.

Las tenidas de los Talleres masónicos se verifican según las formas simbólicas cuyo sentido no puede ser revelado y explicado sino mediante la iniciación. Esta iniciación tiene diversos grados, según el Rito que cada Taller adopte.

En el seno de las reuniones masónicas, todos los masones, cualesquiera que sean sus grados, están colocados bajo el nivel de la igualdad mas perfecta. Entre ellos no existen otras distinciones que las que nacen de los cargos temporales y electivos que desempeñen.

Nadie puede ser admitido a participar en los trabajos masónicos, sino justificando su calidad de masón.

Los Talleres pueden deliberar colectivamente, sin necesidad de obtener previamente autorización del Gran Oriente, siempre que esas deliberaciones colectivas no importen, directa o indirectamente, un desconocimiento de las atribuciones legítimas del Gran Oriente, ó de cualquiera otra autoridad central masónica.

Los Talleres tienen el derecho de disciplina sobre todos sus miembros y sobre todos los masones que asisten.á sus trabajos.

Todos los cargos y funciones masónicos son electivos y temporales. El masón que haya obtenido el grado de Maestro, cualquiera que sea el Rito a que pertenezca, puede ser elegido para desempeñar las mas elevadas funciones masónicas.


Pierre Cubique.·.

miércoles, 17 de febrero de 2016

Quien es quien en Diplomacia...El Colegio de Europa.



El Colegio de Europa,conocido como College of Europe en inglés, Collège d'Europe en francés o Europacollege en holandés; Es una prestigiosa institución universitaria de posgrado especializada en la investigación y enseñanza del Derecho, Economía y Ciencia política.

Fue fundado en 1949, siendo así la institución pionera dedicada a los estudios europeos. Cuenta anualmente con unos 400 alumnos de más de 50 países diferentes, que suelen ser seleccionados conjuntamente con los Ministerios de Asuntos Exteriores nacionales.

Los orígenes del Colegio se remontan a 1948 cuando, durante el Congreso de La Haya, el pensador español Salvador de Madariaga propone el establecimiento de un instituto de estudios de postgrado donde los estudiantes de diferentes países europeos pudiesen estudiar y vivir juntos.

Un grupo de ciudadanos de la ciudad de Brujas tuvo éxito al atraer la sede del Colegio a la ciudad junto a su primer rector, Hendrik Brugmans, uno de los líderes del movimiento europeísta del momento. Tras la caída del muro de Berlín, el gobierno polaco extiende una invitación en 1992 para abrir un segundo campus en las afueras de Varsovia, en el antiguo palacio de Natolin. Finalmente, en 1998 un grupo de antiguos alumnos crea la Fundación Europea Madariaga, presidida por Javier Solana.

El campus del Colegio en Bélgica está situado en el centro de la ciudad de Brujas. Se compone de diversos edificios históricos dedicados a administración, clases y servicios. También cuenta con siete residencias para los estudiantes a lo largo de la ciudad.

El campus de Varsovia se encuentra al sur de la ciudad, en la reserva natural del palacio de Natolin, ocupando 1,2 kilómetros cuadrados entre edificios y jardines.

Los Máster tienen una duración de un año académico y exigen la redacción de una tesis. Los idiomas oficiales del Colegio (los alumnos deben dominar ambos) son el inglés (siendo el nombre oficial College of Europe) y el francés (siendo el nombre oficial Collège d'Europe) , aunque se imparten clases de otros idiomas europeos.
  • Master of Arts in European Political and Administrative Studies (Diplôme d’études approfondies en politique et administration Européennes)
  • Master of Arts in European Economic Studies (Diplôme d’études approfondies en économie Européenne)
  • Master in European Law (LL M) (Diplôme d’études approfondies en droit Européen)
  • Master in European International Relations and Diplomacy Studies (Diplôme d’études approfondies en Relations Internationales et Diplomatiques de l´Union Européenne)
  • Master of Arts in European Interdisciplinary Studies (Diplôme d’études Européennes interdisciplinaires approfondies)
 Fuente; https://www.coleurope.eu/


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua del Estado Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.