miércoles, 22 de abril de 2015

Discurso de Orden pronunciado por el Lic. Edgar Moreno Rivero, en ocasión de la conmemoración del 205 aniversario del 19 de abril de 1810, en la Sociedad Bolivariana de Venezuela en el Estado Carabobo.





Valencia, Domingo 19 de Abril de 2015.



Señoras y Señores.

Quiero comenzar mis palabras con unas “reflexiones de Inés Quintero, contenidas en su discurso pronunciado ante la Academia Nacional de la Historia el 15 de Abril de 2010. (Cito) el 05 de Mayo de 1909, la Academia Nacional de la Historia aprobó por unanimidad un acuerdo que daba respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cuál debe reputarse el día inicial de la Independencia de Venezuela?, el debate resulto sencillo. La comisión nombrada para tal fin, presentó ese día un informe el cual fue admitido en todas sus partes por la corporación. El documento estableció que la Revolución verificada en Caracas el 19 de Abril de 1810, constituía el movimiento inicial, definitivo y trascendental de la emancipación de Venezuela, cincuenta y un años más tarde, el Dr. Cristóbal Mendoza, Director de la Academia, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del sesquicentenario de la Independencia y Orador de Orden en la Sesión Solemne, celebrada para conmemorar los 150 años del 19 de Abril de 1810, ratificó el contenido del acuerdo de 1909. Concluyó su discurso con la siguiente afirmación: El 19 de Abril fue el día de la revelación de la conciencia nacional, el de la cristalización definitiva del sentimiento de patria, el del triunfo de la ideología revolucionaria. Desde entonces quedo fijado en los cielos de América como un sol, el nombre de Venezuela, alumbrando con el fuego de su ejemplo, los nuevos caminos del continente.”


La Revolución del 19 de Abril de 1810

Son múltiples los estudiosos que han dirigido sus esfuerzos en conceptualizar la noción de Revolución, los cuales la han estudiado a través de diversos enfoques, diferenciándola de otras formas de cambio en los regímenes políticos. Una revolución, supone el debilitamiento del Estado y del poder político existente, la transformación del conjunto de las relaciones e interacciones sociales cotidianas, o un cambio drástico de las condiciones de producción, distribución y consumo de los bienes y servicios.

A lo largo de la historia las revoluciones han constituido acontecimientos excepcionales y las colonias americanas no escapaban de esa realidad, las distintas ideas revolucionarias en pro de la independencia en las hoy tierras americanas venían ganando adeptos por dos modos diferentes. En primera instancia, el ejemplo de independencia de los EE.UU, así como las ideas de la ilustración de los franceses, lo cual inspiraba  un régimen republicano o democrático. Pero esta aspiración no contaba todavía con todo el apoyo de la clase oligárquica mantuana criolla, la cual era la única fuerza activa nacional.

Los rumores llegaban desde España y en forma incontestable se había generado una marea política inestable. La élite caraqueña, recogiendo con mirada fina los indicios tormentosos que ya arribaban, se preparaba para protagonizar uno de los movimientos políticos más importantes de nuestra historia. El rey Fernando VII, cabeza del Reino Español, por obra de un golpe de Estado contra su propio padre Carlos IV, había sido depuesto a su vez por Napoleón Bonaparte luego de una ocupación militar sin precedentes, ocurrida en 1807, que buscaba apoderarse de toda la Península Ibérica. Napoleón logró las abdicaciones, al trono, de Carlos IV y de Fernando VII, e impuso a su propio hermano como rey de España bajo el nombre de José I. Cautivo el rey y perturbado todo el régimen, una escalada de sublevaciones y de resistencia antifrancesa envolvería a toda España en una guerra popular de liberación que se conoce como la Guerra de la Independencia española.

Mientras todo esto ocurría en España, en Venezuela se estaba organizando la revolución definitiva, la cual comienza con las representaciones políticas del ayuntamiento y vecinos de Caracas en 1808. Pero como ocurre siempre en casos iguales, se logró la división de opiniones  en dos grandes bloques, el primero radical, que abogaba por la revolución violenta e inmediata, y el segundo, moderado, que prefería los medios aparentemente legales de una revolución pacífica, haciéndola depender del rumbo de los sucesos de la metrópolis con motivo de la invasión francesa.

Caracas, como todas las provincias americanas, se encontraba esperando ávidamente noticias de la situación política de la metrópoli, es así como empezaría a remontar el espíritu de revolución que tocaba a lo largo y ancho de sus costas. Las revoluciones, en su mayoría sociales y políticas, han transformado la estructura de los Estados y la estructura de clases e ideologías dominantes. Es por ello, que las revoluciones constituyen un concepto clave en el análisis histórico desde que éste se configuró como disciplina especializada en el siglo XIX, donde todos los cambios políticos, sociales y económicos conducen a una amplia reflexión sobre la naturaleza de los cambios históricos.

Desde marzo circulaban en Caracas vivos rumores, secundados por el silencio de las autoridades, de que toda España había caído en manos de los franceses. América tenía derecho a no caer bajo el imperio de Napoleón. El espíritu de autonomía y libertad que siempre alimentó la institución política de los mantuanos y criollos, el Cabildo, se encendió aquellos días de la semana santa de 1810 con una urgencia de irrefrenable autodeterminación. La noche y la madrugada del miércoles 18 de abril, quizás mientras Emparan todavía tomaba cuenta de las vicisitudes en torno a la Junta de Sevilla y la constitución del Consejo de Regencia, los mantuanos caraqueños partidarios de crear una Junta de Gobierno se reunían en diversas casas y haciendas de Caracas, conspirando. 

El 19 de abril, como jueves Santo, ofrecía ser un día de pausadas liturgias y de recogimiento. Desde muy temprano comenzó el pueblo a acudir a la Plaza Mayor, hacia las cercanías de la Catedral. Pero la fiebre política no había dejado de crecer en las últimas horas, y durante el resto del día opacaría por completo la parsimonia salmodiante de los oficios divinos. El orgulloso Cabildo de Caracas, situado en el eje opuesto a la Catedral, en el lugar hoy llamado la “Casa Amarilla”, justo enfrente del templo, convocó intempestivamente un Cabildo Extraordinario. Reunido el ayuntamiento a las siete de la mañana del 19, comenzó por disputar a dos regidores cerca del Capitán General, con la invitación de asistir cuanto antes a una sesión extraordinaria. 

A las ocho entraba Emparán en la sala capitular, y como se le informase que el ayuntamiento creía llegado el caso de organizar un gobierno provisional que velase por la seguridad de la provincia a nombre del Rey Fernando, replicó que existía un Gobierno legítimo de la monarquía, representado por el consejo de regencia como sustituto de la junta central, y que en las actuales circunstancias lo único conducente era esperar nuevas noticias de la península antes de tomar ninguna resolución definitiva. Diciendo esto, el Capitán General levanto la sesión, con la oferta de volver a tratar más tarde  el asunto, y se encaminó a la iglesia catedral. 

A pesar de la profundidad que trae consigo el concepto de revolución, Allen (1994) plantea, para que una revolución sea efectuada son necesarios dos requisitos: “...alguien o algo contra quien rebelarse, y que alguien salga a la calle de facto y lleve a cabo la revolución” De esta forma podemos decir que, tradicionalmente las revoluciones suelen ser situaciones de facto, es decir, aquellas situaciones que, existiendo en la realidad, no han sido reconocidas formalmente ya sea mediante los mecanismos legales vigentes o por la autoridad competente, no tienen reconocimiento jurídico y son por la fuerza de los hechos. Es así como las revoluciones al consumarse buscan pasar de facto (de hecho) a de iure (de derecho); y es a través de los cambios institucionales, constitucionales y jurídicos que buscan legitimarla.

Lo que se preparaba aquella mañana, y lo que lograrían los mantuanos caraqueños, aliados con la masa tenaz del pueblo que presionaba desde la Plaza Mayor, a lo largo de aquella encendida jornada, era una revolución institucional que convertiría al Cabildo municipal en una Junta de Gobierno con influencia en toda la provincia de Venezuela, adjudicándose plenos poderes de autodeterminación mediante el desconocimiento de las autoridades coloniales, principalmente la de Vicente de Emparán.  

Por última vez debió causar estupor su autoridad real, y los mantuanos lo dejaron abandonar el Cabildo y caminar una cuadra. Pero antes de llegar a la iglesia un joven activista inmortalizado como Francisco Salias, lo tomó por el brazo y lo obligó a dar vuelta hacia el Cabildo. La guardia, que observó el gesto agresivo de Salias, inició movimientos, pero el comandante conjurado le ordenó mantenerse firme. Emparan debió ver cuán desposeído de fuerza se hallaba, y comenzar a calcular los alcances de este golpe fraguado por los criollos. El cabildo abierto se había convertido en el espacio de confluencia política de todas las representaciones el activo agitador José Félix Ribas se arrogaba la representación de los pardos, y el clérigo Cortés de Madariaga afirmaba ser diputado del pueblo. El Cabildo tradicional no contemplaba tales representaciones populares. 

Emparan intentó una última maniobra política, ya que se hizo proponer como presidente de aquella nueva Junta de Gobierno a punto de constituirse la mañana de ese 19 de Abril. Pero al proponerse a Emparan como presidente de una Junta Suprema para establecer el orden y la fidelidad al rey Fernando VII, un hombre de sotana y de gran mirada  replicó con su voz poderosa en la sala. Haciendo movimientos con sus manos y moviéndose de un lado a otro para atraer las miradas de todos, solicitaba la plena destitución del cargo de Emparan, ese personaje era conocido con el nombre de José Cortés de Madariaga. 

Tan contundente era la propuesta del canónigo Madariaga que la única forma de contrarrestarlo, según cuenta el Capitán General, fue abrir el balcón del Ayuntamiento y hacer la pregunta abiertamente al pueblo reunido en la plaza. Sin embargo, Emparan subestimaba la posición y el estado de la conjura pues detrás de él, haciendo señas de manera notoria, Madariaga respondía de forma negativa con sus manos, y las personas que se aglutinaban en la plaza contestarían, no lo queremos, no lo queremos. A lo que Emparan respondió, pues yo tampoco quiero el mando. La fogosa asamblea se tornó en un referéndum revocatorio, logrando que la revolución del 19 de Abril de 1810 triunfara. Caracas fue, la primera en pronunciarse; Buenos Aires el 25 de Mayo; La Nueva Granada el 20 de Julio y Chile el 18 de Septiembre.

Venezuela se ha convertido a lo largo de su historia política en un escenario de cambios trascendentales que han producido importantes transformaciones en la vida política y social del país, así como de otras naciones latinoamericanas; cambios, que contienen para muchos los caracteres fundamentales de lo que sería un proceso revolucionario. 

Así mismo, nuestra historia plantea que pasamos de revolución en revolución, de acciones dirigidas a derribar a las autoridades políticas existentes y sustitución de ellas con el fin de efectuar cambios en las relaciones políticas, cambios o modificaciones más o menos sustanciales en el ordenamiento jurídico-constitucional, en las relaciones socioeconómicas o en alguna combinación de todo ello; son solamente algunos de las constantes que se han manifestado en las revoluciones consumadas en los últimos años en nuestro país; siendo una de las más significativas el movimiento cívico-militar que derrocó al gobierno de Marcos Pérez Jiménez el 23 de enero de 1958, lo cual significó el derribo de los regímenes dictatoriales y el paso hacia los regímenes democráticos.

Del mismo modo, actualmente los ciudadanos y ciudadanas de la República Bolivariana de Venezuela son testigos de un proceso de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales, desde la llegada al gobierno del ex presidente Hugo Chávez Frías, quien le da por nombre la Revolución Bolivariana, por lo que se hace necesario, a mi modo de ver, un consenso historiográfico, sobre esta etapa de la República Bolivariana de Venezuela.

Quiero expresar mi agradecimiento, a la Sociedad Bolivariana del Estado Carabobo por permitirme opinar sobre este tema, cuando se conmemoran 205 años del 19 de Abril de 1810; reconocimiento extensivo a las Academias aquí presentes, imaginarse estar en este lugar, con la presencia de mi familia, amigos y este público que nos acompaña es algo altamente gratificante.

Me ofrece la oportunidad de recordar el delicado asunto de la soberanía que no debemos olvidar.


 Concluyo mis palabras citando aquel tema escuchado por el intendente Vicente Basadre cuando estaba a punto de ser embarcado fuera de Venezuela y quien se desempeñaba como Jefe Militar del depuesto Emparan, canción muy popular coreada por los revolucionarios; que entre sus versos decía, Seguid el ejemplo que Caracas dio.


¡Venezuela, somos la Esperanza!





Lic. Edgar Moreno Rivero.
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* Individuo de Número Sillón "F", de la Academia de la Lengua Capitulo Carabobo.
* Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.

domingo, 19 de abril de 2015

Gala en la Sociedad Bolivariana de Venezuela en el estado Carabobo, a propósito de la conmemoración del 205 aniversario del 19 de abril de 1810.

Espacios de la Casa Páez, sede de la Sociedad Bolivariana.
público asistente

Ofrenda floral
Luego de la ofrenda floral, hecha en la plaza Bolivar, acto que dio inicio a la conmemoración del 205 aniversario del 19 de abril de 1.810 se realizo una sesion solemne en la sede de la ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela en el estado Carabobo, donde se realizaron diversas actividades como lo fue la incorporación y juramentación de nuevos consocios, asi como le entrega de la orden especial de merito "Bolivar y Urdaneta" la cual es la maxima distinción conferida por la Sociedad Biolivariana en estado Carabobo; entre los distinguidos con la orden se nombra a la Academia de la Lengua capitulo Carabobo y su presidente el Lic. José C. Tapizkent.

Nuevos consocios
En este orden de ideas, se disfrutó de la disertación magistral del Lic. Edgar Moreno Rivero, quien en su excelente trabajo, realizó un viaje histórico desde aquel 19 de abril de 1810 hasta la fecha, concluyendo en interesantes reflexiones para todos los presentes. 

Académicos de la Lengua
Este siginificativo acto finalizó con la excelente interpretación de los niños de la catedra de piano de Fundamusical, del nucleo tocuyito a cargo del Prof. Luis silva.

Niña de la catedra de piano de Fundamusical

miembros de la sociedad Bolivariana del Batallón 24 de Junio y de Carabobo.

JRO.-

viernes, 17 de abril de 2015

Talento masónico...y la eterna lucha de los opuestos.



Un gran Maestro decía: "Buscad la iluminación, que todo lo demás se os dará por añadidura".

El peor enemigo de la iluminación es el Yo. Es necesario saber que el Yo es un nudo en el fluir de la existencia, una obstrucción fatal en el flujo de la vida libre en su movimiento.

Se le preguntó a un Maestro:

-¿Cuál es el camino?.

-¡Qué magnífica montaña! -dijo, refiriéndose a la montaña donde tenía su retiro.
-No os pregunto acerca de la montaña, sino acerca del camino.
-Mientras no puedas ir más allá de la montaña, no podrás encontrar el camino -replicó el Maestro.

Otro monje hizo la misma pregunta a ese mismo Maestro:

-¡Allá está, justo delante de tus ojos, -respondió el Maestro.
-¿Por qué no puedo verlo?.
-¡Porque tienes ideas egoístas!.
-¿Podré verlo, Señor?.
-Mientras tengas una visión dualista y digas: Yo no puedo, y así por el estilo, tus ojos estarán obscurecidos por esa visión relativa.

-Cuándo no hay ni yo, ni tú, ¿se le puede ver?.
-Cuándo no hay yo ni tú, ¿quién quiere ver?.

El fundamento del Yo es el dualismo de la mente. El Yo se sostiene por el batallar de los opuestos.

Todo razonamiento se fundamenta en el batallar de los opuestos. Si decimos: Fulano de tal es alto; queremos decir que no es bajo. Si decimos: Estoy entrando; queremos decir que no estamos saliendo. Si decimos: Estoy alegre; afirmamos con ello que no estamos tristes, etc.

Los problemas de la vida no son sino formas mentales con dos polos: uno positivo y otro negativo. Los problemas se sostienen por la mente y son creados por la mente. Cuando dejamos de pensar en un problema, éste termina, inevitablemente.

Alegría y tristeza, placer y dolor, bien y mal, triunfo y derrota, constituyen el batallar de los opuestos en el cual se fundamenta el Yo.

Vivimos miserablemente toda la vida de un opuesto a otro: triunfo‑derrota, gusto‑disgusto, placer‑dolor, fracaso‑éxito, esto aquello, etc.

Necesitamos liberarnos de la tiranía de los opuestos. Esto sólo es posible aprendiendo a vivir de instante en instante, sin abstracciones de ninguna especie, sin sueños, sin fantasías.

¿Habéis observado cómo las piedras del camino están pálidas y puras después de un torrencial aguacero? Uno, sólo puede murmurar un ¡Oh! de admiración. Nosotros debemos comprender ese ¡Oh! de las cosas sin deformar esa exclamación divina con la batalla de los opuestos.

 Joshu, preguntó al Maestro Nansen:

-¿Qué es el tao?.
 -¡La vida común! -respondió Nansen.
 -¿Cómo se hace para vivir de acuerdo con ella?.
 -Si tratas de vivir de acuerdo con ella, huirá de tí. No trates de cantar esta canción, deja que ella misma se cante. ¿Acaso el humilde hipo no viene por sí solo?.

Recordad esta frase: "La Gnosis se vive en los hechos, se marchita en las abstracciones, y es difícil de hallar aún en los pensamientos más nobles".
 
Le preguntaron al Maestro Bokujo:

-¿Tendremos que vestir y comer todos los días? ¿Cómo podríamos escapar de todo esto?.

 El Maestro respondió:

-Comemos, nos vestimos...
 -No comprendo -dijo el discípulo.
 -Entonces, vístete y come-dijo el Maestro.

Esta es, precisamente, la acción libre de los opuestos. ¿Comemos? ¿Nos vestimos? ¿Por qué hacer un problema de eso? ¿Por qué estar pensando en otras cosas mientras estamos comiendo o vistiéndonos?.

Si estás comiendo, come, y si estás vistiéndote, vístete, y si estás andando por la calle, anda, anda, anda, pero no pienses en otra cosa, haz únicamente lo que estás haciendo, no huyas de lo que estás haciendo, no huyas de los hechos, no los llenes de tantos significados, símbolos, sermones y advertencias. Vívelos sin alegorías, vívelos con mente receptiva de instante en instante.

Comprended que os estoy hablando del sendero de acción libre del batallar doloroso de los opuestos.
Acción sin distracciones, sin escapatorias, sin fantasías, sin abstracciones de ninguna especie.

Cambiad vuestro carácter, amadísimos, cambiadlo a través de la acción inteligente, libre del batallar de los opuestos.

Cuando se les cierran las puertas a las fantasías, se despierta el órgano de la intuición.

La acción, libre del batallar de los opuestos, es acción intuitiva, es acción plena. Donde hay plenitud, el Yo está ausente.

La acción intuitiva nos conduce de la mano hasta el despertar de la conciencia.

Trabajemos y descansemos felices, abandonándonos al curso de la vida. Agotemos el agua turbia y podrida del pensamiento habitual y en el vacío fluirá la Gnosis, y con ella, la alegría de vivir.

Esta acción inteligente, libre del batallar de los opuestos nos eleva a un punto en el cual algo debe romperse. Cuando todo marcha bien, se rompe el techo rígido de pensar, y la luz y el poder del Íntimo, entran a raudales en la mente que ha dejado de soñar.

Entonces, en el mundo físico y fuera de él, durante el sueño del cuerpo material, vivimos totalmente conscientes e iluminados, gozando la dicha de la vida en los mundos superiores.

Esta tensión continua de la mente, esta disciplina, nos lleva al despertar de la conciencia. Si estamos comiendo y pensando en negocios, es claro que estamos soñando. Si estamos manejando un automóvil y estamos pensando en la novia, es lógico que no estamos despiertos, estamos soñando. Si estamos trabajando y estamos recordando al compadre o a la comadre, al amigo o al hermano, etcétera, es claro que estamos soñando.

La gente que vive soñando en el mundo físico, vive también soñando en los mundos internos durante aquellas horas en que el cuerpo físico está durmiendo.

Se necesita dejar de soñar en los mundos internos. Cuando dejamos de soñar en el mundo físico, despertamos aquí y ahora y ese despertar aparece en los mundos internos.

Buscad primero la iluminación que todo lo demás se os dará por añadidura.

Quien está iluminado ve el camino, quien no está iluminado no puede ver el camino y fácilmente puede extraviarse en la senda y caer en el abismo.

Son terribles el esfuerzo y la vigilancia que se necesitan de segundo en segundo, de instante en instante, para no caer en ensoñaciones. Basta un minuto de descuido y ya la mente está soñando al acordarse de algo, al pensar en algo distinto al trabajo o al hecho que estamos viviendo en el momento.

Cuando en el mundo físico aprendemos a estar despiertos de instante en instante, en los mundos internos, durante las horas del sueño del cuerpo físico y también después de la muerte, vivimos despiertos y auto‑conscientes de instante en instante.

Es doloroso saber que la conciencia de todos los seres humanos duerme y sueña profundamente, no solamente durante aquellas horas de reposo del cuerpo físico, sino también durante ese estado, irónicamente llamado de vigilia.

La acción, libre de dualismo mental, produce el despertar de la conciencia.

Pierre Cubique.·.

martes, 14 de abril de 2015

Hablando de...El fin de la Guerra Federal y el tratado de Coche.




El Tratado de Coche fue un acuerdo mediante el cual de manera formal pone fin a la Guerra Federal, la cual también es conocida como la Guerra Larga, Revolución federal o La guerra de los Cinco Años.

La Guerra federal, la cual fue un enfrentamiento militar entre tendencias conservadoras y liberales en Venezuela en el siglo XIX (1859 - 1863), Fue considerado el enfrentamiento bélico más largo y más costoso para Venezuela tras su independencia.

Fue llamado de esa manera ya que el acuerdo fue firmado en la hacienda de Coche el 22 de mayo de 1863.

En la hacienda Coche, próxima a caracas, Pedro José Rojas, secretario general del entonces jefe supremo de la Republica, José Antonio Páez y Antonio Guzmán Blanco, secretario general del presidente provisional de la Federación, Juan Crisóstomo Falcón, se reunieron aquel día para establecer un convenio que tras las objeciones de algunos jefes federales, ellos mismos confirmaron, Sin embargo, hubo dos versiones del tratado. El original firmado el 23 de abril de 1863 con nueve artículos. Pero por discrepancias entre los líderes de ambos bandos, se modificaron los términos, reduciéndose a siete artículos. Éste último fue firmado el 22 de mayo.

Sin recursos económicos suficientes para mantener un presupuesto regular o para la organización de un Ejército capacitado, Páez contrajo deudas con prestamistas de Inglaterra, tratando de conseguir recursos económicos para superar la difícil situación fiscal, pero al hacerlo aceptó condiciones de franca desventaja para el país y, al confiar el manejo de aquellos fondos a representantes y comisionados inescrupulosos, desacreditó totalmente su régimen y propició su salida del poder. 

Los federalistas, en cambio, ganaban fuerza día a día ante la deserción de importantes contingentes «godos» y por la acertada actuación de sus principales líderes, entre los cuales se contaban Juan Crisóstomo Falcón, José Tadeo Monagas, José Eusebio Acosta, Juan Antonio Sotillo, León Colina, Jorge Sutherland y Francisco Linares Alcántara.

EL TRATADO:

Pedro José Rojas, secretario general del jefe supremo de la República, y Antonio Guzmán Blanco, general y jefe de las fuerzas federales, que obran en estas provincias, reunidos a excitación del segundo con el objeto de tratar de poner término por medios honrosos y pacíficos a la presente desastrosa guerra, hemos celebrado, el primero a nombre del jefe supremo de la República, y el segundo con autorización del señor general Juan C. Falcón, jefe del ejército federal, un convenio de paz con las siguientes condiciones:

1a El ejército federal reconoce el gobierno del jefe supremo de la República y de su sustituto.

2a Una asamblea nacional se reunirá en Caracas dentro de treinta días después de canjeada la aprobación de este convenio.

3a Por cada provincia se elegirán cuatro diputados. No hallándose la República en estado de verificar tranquila y libremente sus elecciones; siendo por otra parte prudente evitar en las actuales circunstancias el choque de los partidos, y queriendo finalmente apresurar cuanto se pueda la reunión de la asamblea, se acuerda que la mitad de los diputados por cada provincia, y de sus suplentes, será elegida por el Gobierno, y la otra mitad por el señor general Falcón en representación de los federales.
4a En el momento de instalarse la Asamblea Nacional, cesará el gobierno del señor general Páez y su sustituto, y la asamblea constituirá en seguida un nuevo gobierno de la manera que lo estime conveniente.

5a Una vez que la Asamblea Nacional haya constituido el nuevo Gobierno, continuará deliberando sin restricción alguna sobre los ramos de la administración pública.

6a El Gobierno nombrará al señor general Falcón General en Jefe del Ejército de la República, y al señor general Facundo Camero, segundo Jefe del mismo.

7a No se hará ninguna alteración notable ni en situación de tropas, ni en mandos militares, ni en ninguna otra cosa contraria al espíritu de este convenio, hasta que la Asamblea Nacional resuelva lo que crea más acertado.

8a Por una y otra parte se librarán órdenes inmediatamente a todos los puntos de la República para que cese toda hostilidad.

9a Salvo lo que se dispone en el artículo anterior, que comenzará a regir inmediatamente, el presente convenio se pondrá en ejecución tan luego como lo hayan aprobado el Jefe Supremo de la República y el señor general Juan C. Falcón.

Esto fue firmado en la Hacienda de Coche, el 24 de abril de 1863

Y los signatarios fueron;

Pedro José Rojas — Antonio Guzmán Blanco.


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.   
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, capitulo Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


lunes, 13 de abril de 2015

Talento masónico...Una mirada al derrotismo.



El animal intelectual, falsamente llamado hombre, tiene la idea fija de que la aniquilación total del ego, el dominio absoluto del sexo y la autorrealización íntima del Ser, es algo fantástico e imposible; mas no se da cuenta que este modo de pensar tan subjetivo es fruto de elementos psicológicos derrotistas que manipulan la mente y el cuerpo de aquellos que no han despertado la conciencia.

La gente de esta época caduca y degenerada carga en su interior un agregado psíquico que es un gran estorbo en el camino de la aniquilación del ego, y este es: ¡el derrotismo!.

Los pensamientos derrotistas incapacitan a las personas para elevar su vida mecanicista a estados superiores. La mayoría de las personas se consideran vencidas aún antes de iniciar la lucha o el trabajo esotérico gnóstico.

Hay que auto‑observarse y auto‑analizarse para descubrir dentro de sí mismos, aquí y ahora, esas facetas que constituyen eso que se llama derrotismo.

Sintetizando, diremos que existen tres comunes actitudes derrotistas:

1-Sentirse incapacitado por falta de educación intelectual.
2-No sentirse capaz para iniciar la Transformación Radical.
3-Andar con la canción psicológica: ¡Nunca tengo oportunidades para cambiar o triunfar!.

Primera actitud:

Sobre el sentirse incapacitado por una falta de educación, tenemos que recordar que todos los grandes sabios como Hermes Trimegisto, Paracelso, Platón, Sócrates, Jesús el Cristo, Homero, etc., nunca fueron a la Universidad; porque en realidad de verdad, cada persona tiene su propio Maestro, siendo éste el Ser, eso que está más allá de la mente y del falso racionalismo. No se confunda educación con sabiduría y conocimientos.

El conocimiento específico de los misterios de la vida, del Cosmos y de la Naturaleza, es una fuerza extraordinaria que nos permite lograr la Revolución Integral.

Segunda actitud:

Los robots programados por el Anticristo -ciencia materialista- se sienten en desventaja porque no se sienten capaces, y esto debemos analizarlo. El animal intelectual, por influencia de una falsa educación académica que adultera los valores del Ser, ha hecho que en la mente sensual existan dos terribles yoes que se deben eliminar: la idea fija: ¡Voy a perder! y la pereza para practicar las técnicas gnósticas para adquirir los conocimientos que se necesitan para emanciparnos de toda mecanicidad y salir, de una vez por todas, de la tendencia derrotista.

Tercera actitud:

El pensar del hombre‑máquina es: ¡Nunca se me proporcionan oportunidades!...

Las escenas de la existencia pueden ser modificadas. Uno mismo es el que se crea sus propias circunstancias. Todo es el resultado de la Ley de acción y consecuencia pero con la posibilidad de que una ley superior trascienda a una ley inferior.

Es urgente, es inaplazable la eliminación del Yo del derrotismo. No es la cantidad de teorías la que cuenta, es la cantidad de súper-esfuerzos que se hagan en el trabajo de la Revolución de la Conciencia... ¡El auténtico hombre fabrica, en el instante que quiera, los momentos propicios para su adelanto espiritual o psicológico!.

Pierre Cubique.·.