lunes, 16 de marzo de 2015

Hablando de...José Antonio Ramos Sucre, entre la poesia y la diplomacia.




José Antonio Ramos Sucre nace en Cumaná, Venezuela el 9 de junio de 1890, fue un poeta, educador y diplomático venezolano. Considerado uno de los más destacados escritores e intelectuales de la historia literaria del país.

Olvidado durante algún tiempo es reconocido y admirado internacionalmente a partir de la década de los cincuenta. "Los críticos de su época lo habían definido como un poeta cerebral, impermeable a las respiraciones de la vida, y por tanto, condenado a la creación de paisajes irreales o abstractos. Sus textos permitían adivinar, sin embargo, detrás de un sutil enmascaramiento, una historia de soledad, neurosis y desinteligencia con el medio."

Nace en Cumaná Edo. Sucre el 9 de junio de 1890. Hijo de Jerónimo Ramos Martínez y de Rita Sucre Mora, sobrina del Gran Mariscal de Ayacucho Antonio José de Sucre. Aprende sus primeras letras en Cumaná en la escuela Don Jacinto Alarcón. En 1900 es enviado a Carúpano para ser educado por su padrino y tío paterno, el historiador y letrado, presbítero José Antonio Ramos Martínez, quien lo inició en el latín y la literatura, pero también lo apartó de los juegos infantiles. En 1902 falleció su padre. En 1903 después de la muerte del tío regresó a su hogar en Cumaná.

En su ciudad natal estudia en el Colegio Nacional de Cumaná, hoy Liceo Bolivariano Antonio José de Sucre, dirigido entonces por Don José Silverio González Varela. En 1908, por sus dotes excepcionales, es nombrado su asistente. En 1910 se gradúa de bachiller en Filosofía, viajando de inmediato a Caracas para iniciar en la Universidad Central de Venezuela sus estudios de Derecho y Literatura y continuar aprendiendo idiomas (griego antiguo y moderno, francés, inglés, italiano, portugués, alemán, danés, sueco y sánscrito). Al ser cerrada la universidad por el gobierno del General Juan Vicente Gómez, se ve obligado a continuar los estudios por su cuenta.

Graduado de abogado en la UCV en 1917 y posteriormente de Doctor en Leyes en 1925, no ejerce esta profesión sino que se gana la vida como profesor de Historia y Geografía Universal, Historia y Geografía de Venezuela, latín y griego, en liceos de educación media, como el Liceo Caracas, hoy llamado Liceo Andrés Bello. A partir de 1920 trabaja como asistente al traductor e intérprete del Ministerio de Relaciones Exteriores. En 1921 aparece su primer libro, Trizas de papel, y dos años después publica el ensayo Sobre las huellas de Humboldt. Durante los años siguientes aparecen diversas colaboraciones en medios periodísticos y revistas, recibe el título de Doctor en Ciencias Políticas.
Publica La Torre de Timón en 1925, libro que incluye Trizas de papel, Sobre las huellas de Humboldt y 52 textos inéditos.

Es designado Cónsul General de Venezuela en Ginebra en 1929. Ese mismo año aparecen simultáneamente sus dos últimos libros: El cielo de esmalte y Las formas del fuego

Hombre de carácter solitario e introvertido, se dedica al estudio y a la lectura, así como a su obra poética, pero su labor intelectual es seriamente perturbada por una enfermedad nerviosa que se manifiesta en un frecuente estado de insomnio. En ese estado febril recorre las calles de la ciudad en horas nocturnas. En sus textos expresa el sufrimiento que le produce su cada vez más pronunciada fatiga mental. Afirma que el contexto artístico e intelectual venezolano es mediocre, retórico y conformista, apegado a formas estéticas degradadas. Contra esto, Ramos Sucre innova en el campo de la poesía al ser uno de los primeros venezolanos en cultivar el poema en prosa, así como el uso de varias voces poéticas en lugar del «yo» único e inmutable.

El 13 de junio de 1930 durante su estada diplomática en la ciudad de Ginebra, se suicida al tomar una sobredosis de veronal. Tras un largo tiempo de padecer insomnio, su intención fue producir su muerte el día que cumplía los 40 años de edad, el 9 de junio, pero su deceso se produjo 4 días después.

Su obra, al no poder ser catalogada dentro de las corrientes literarias de su tiempo, no será tomada en cuenta hasta casi medio siglo después, cuando se le reconoce como uno de los poetas más originales y avanzados de siglo XX venezolano. Sus cartas y otros escritos son publicados mucho después de su muerte, en un volumen titulado Los aires del presagio. Su poesía en muchas ocasiones ha sido calificada de "pre-vanguardista", de hecho, colaboró con el único número de la revista Válvula, uno de los principales órganos de la vanguardia del país. Salvo la coincidencia temporal con otros autores de la misma época, la obra de Ramos Sucre no puede clasificarse en un movimiento determinado. 

Son los escritores de los grupos Sardio y El techo de la ballena los que, durante la década de los 60, rescatan su obra y la dan a conocer como una poesía que desafía la división rígida del género. En 2006, el escritor venezolano Rubi Guerra recibió el Premio de Novela Corta Rufino Blanco Fombona por su novela La tarea del testigo (Caracas: Fundación Editorial El perro y la rana, 2007), basada en los últimos meses de Ramos Sucre en Europa.



José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.   
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, capitulo Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.


domingo, 15 de marzo de 2015

Pido la palabra...BREVE HISTORIA DE LOS MASONES EN LATINOAMERICA

              
Por Iván Herrera Michel
              
Al recalar los vientos de la Masonería en las playas del nuevo mundo se encontró con estructuras socio – económicas diseñadas esencialmente para las colonias españolas en América, y en ellas encontró un nicho para su dinámica.
                   
A diferencia de Europa, Latinoamérica no transitó por la Edad Media ni por el Renacimiento, ni vivió la experiencia de las Guildas y los gremios de artesanos. Sus unidades productivas prehispánicas estaban organizadas de manera diferente. Tampoco la historia de sus pueblos originarios osciló al vaivén de peleas religiosas, de la Revolución Industrial ni se fraguó en la Revolución Francesa. La Masonería, como una noción surgida de las entrañas renacentistas de Europa, fue una idea más de los importadas del viejo mundo que en muy poco se enriqueció con nuestras herencias ancestrales.
             

Tres siglos antes de su independencia, se había iniciado en Latinoamérica un proceso sistemático de destrucción del orden social y político de los pueblos originarios mediante una conquista que no duró más de sesenta años, y sobre la que se construyó una leyenda épica que narra como unos pequeños grupos de soldados españoles y portugueses sometieron a grandes imperios y aguerridas alianzas tribales por las armas, la diplomacia y la política, a todo lo largo y ancho de un territorio dos veces más grandes que Europa.
                 
Muy lejos de lo anterior, la realidad es que tres grandes acontecimientos posibilitaron esta rápida y arrolladora conquista: el regicidio de los monarcas de los dos más grandes imperios de América y diez pandemias simultáneas.  A saber:
                   
1) La tortura y ahorcamiento del gobernante Cuauhtémoc, después de la toma de Tenochtitlan, capital del imperio Azteca, el 30 de junio de 1521 por Hernán Cortés, en el actual México, con la ayuda de 200.000 indígenas al mando de los señores de Cempoala, Texcoco y Tlaxcala, aprovechando pugnas locales;  
                      
2) La emboscada y captura con engaños al Inca Atahualpa, emperador del Tahuantinsuyo, el 16 de noviembre de 1532, y posterior ejecución el 26 de julio de 1533, por parte de Francisco Pizarro, en Cajamarca, actual Perú; y
                    
3) La muerte durante los 60 años de la conquista del 90% de los nativos por la viruela, el sarampión, la influenza, la peste bubónica, la difteria, el tifus, la escarlatina, la varicela, la fiebre amarilla y la tos convulsiva, que trajeron los españoles y portugueses, para las cuales el sistema inmunológico de los indígenas no estaba preparado.
                    
Consolidada la catástrofe, el asentamiento de los imperios español y portugués, y el sometimiento a las leyes de los conquistadores, la mayor parte de Europa se benefició de manera significativa con las riquezas de América, en especial con su oro y su plata, y se maravilló con sus productos, de los cuales el tomate, la papa, el tabaco, la quina y el cacao, son apenas unos cuantos ejemplos de los que tuvieron un enorme impacto en las economías y las costumbres europeas
                       
A finales del siglo XVIII un pequeño rocío de Logias inglesas y francesas se esparció sobre el hemisferio occidental sin mayor trascendencia para Latinoamérica. Pero las gotas se hacen ríos a raíz de las abdicaciones de Bayona de Fernando VII, la posterior insurrección contra José Bonaparte y la aparición en España de Las Juntas “de Gobierno”, “Supremas”, “Revolucionarias” y “Provinciales”, así como de las “Cortes de Cádiz”, entre 1808 y 1812. A partir de allí, viajó al nuevo mundo un puñado de Masones con la misión especial de promover “Gritos de Independencias” que impidieran la circulación de bienes a la España bonapartista y juraran lealtad al "augusto y desgraciado Monarca Don Fernando VII", a quien en ese entonces llamaban “El Deseado”.
                        
De esta manera, se crearon entre 1808 y 1814 Juntas de Gobierno en los actuales países de México, Uruguay, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia, Argentina, Chile, Paraguay, El Salvador y Perú, por "Comisionados Regios", alguno de ellos Masones, integradas por miembros de una burguesía ilustrada y comercial mestiza local, que aunque al principio no fueron separatistas, bebiendo de las mieles de una mayor soberanía, buscaron la independencia total, para instaurar estados nacionales, también a la manera de los que se concebían en el viejo continente, encontrándose con la férrea oposición y el absolutismo de Fernando VII tan pronto recuperó el trono y a quien ahora llamaban “ El Rey Felón”.
                     
Entonces vino la sangrienta pacificación de las colonias americanas de 1814 a 1820 encargada al Masón Pablo Morillo, que dejó a su paso una larga estela de Masones americanos arrestados, fusilados y ahorcados y de Logias clausuradas. Al arreciar la rebelión, fue una suerte para los independentistas que el también Masón Rafael del Riego decidiera en 1820 no cruzar el Atlántico para enfrentar a los libertadores Simón Bolívar, José de San Martín, Etc., y en cambio se quedara en la península proclamando la Constitución de 1812, conocida como “La Pepa” o “La Constitución de Cádiz”. El 7 de noviembre de 1823 Rafael de Riego, fue ahorcado y posteriormente decapitado en Madrid, luego de haber caído prisionero por una traición.
                    
En este camino, los mejores socios que podían encontrar los sublevados eran los rivales comerciales de España, que para esas fechas eran los franceses y los ingleses. Ellos arribaron en sus navíos con dos nuevas clases de Masones que terminaron nucleando en nuevas Logias a las clases independentistas criollas, ya sea por interés económico o por vocación libertaria.
                         
En consecuencia, una vez consolidada la nueva alianza, los Masones en Latinoamérica, discurriendo como ingleses en lo económico y pensando como franceses en lo político, propugnaron por la adopción de medidas liberales sobre libertad de comercio, regímenes aduaneros, abolición de la esclavitud, tributación, presupuestos nacionales, empréstitos, Etc., que requerían la existencia de un estado, que poco a poco fue consolidándose hasta que, llegado el siglo XX, las dos grandes guerras mundiales y sus posteriores instituciones multilaterales, políticas y financieras, el desaparecimiento del imperio francés, la reducción del señorío británico, y la bipolaridad que le siguió, dibujaron un nuevo paisaje de endeudamientos impagables y agitación social, al que continuó la adopción del modelo neoliberal. Y en esas estamos.
                  
Brasil no ofrece una historia muy diferente a la de los Masones girando en torno a las luchas entre criollos y portugueses alrededor del tema económico, para luego tener un papel protagónico en la abolición de la esclavitud, la proclamación de la república y la independencia nacional, salvo que es el único país en la región que contó con dos Reyes como Grandes Maestros, al estilo de algunos reinos europeos.
                   
En este caso se trató de Pedro I de Brasil y IV de Portugal, quien independizó a Brasil de Portugal y se proclamó Emperador de Brasil. Se Inició el 5 de agosto de 1822 y se instaló a los dos meses como el segundo Gran Maestro del Gran Oriente de Brasil. Dignidad que ocupó dos veces, y una vez más su hijo, Pedro II. Llama la atención que Pedro I eligió como nombre simbólico Masónico el de “Guatimozín”, que era el dado por los españoles a Cuautémoc, último gobernante azteca de Tenochtitlán, en México, a quien Cortez, apresó, quemó mojándole los pies y manos para luego prenderles fuego y finalmente ahorcarlo
                           
Hoy el Gran Oriente de Brasil es una Obediencia masculina que cuenta con más de 97.000 miembros, repartidos en 2.400 Logias, y la presencia de la Masonería en Brasil está tan extendida, que entre antiguas, nuevas, masculinas, femeninas, mixtas, “regulares”, “liberales”, Etc., en sus veintiséis estados y un Distrito Federal deben existir por lo menos 200 Obediencias Masónicas.
                   
Mientras tanto, en México se presentan dos de los hechos más relevante que distinguen a la Masonería liberal, y que no han sido suficientemente reconocidos por la historiografía de la Orden, con frecuencia eurocéntrica:
                 
1) Se constituye el Rito Nacional Mexicano bajo el Supremo Gran Oriente del Rito Nacional Mexicano el 22 de agosto del año de 1825 y se crea la “Gran Logia Nacional Mexicana "La Luz", que por primera vez en la historia ofrece la Iniciación Masónica en igualdad de condiciones a la mujer con el hombre. Se anticipó siete décadas a la Orden Masónica Mixta Internacional “El Derecho Humano”, y
                        
2) En 1865, el Rito Nacional Mexicano deja de trabajar "A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo", y lo hace "Al triunfo de la verdad y al progreso del género humano". Siete años antes que lo hiciera el Gran Oriente de Bélgica y doce años antes que el Gran Oriente de Francia.
                    
Los lazos entre los Masones españoles y los latinoamericanos solo se reanudarían a partir de 1870 con la presencia de Logias del Gran Oriente Español en Cuba, Puerto Rico y Argentina, sobre todo, y se interrumpieron una vez más en el siglo XX por las dos Guerras mundiales y el franquismo. Pero serían ejemplares durante la dictadura de Franco (1939 – 1975) al brindar los mexicanos hospitalidad al Grand Oriente Español y al Supremo Consejo del Grado 33 para España en el exilio. Algunos Masones españoles se afiliaron a Grandes Logias mexicanas y algunos Talleres conformados por españoles no regresaron después de la “transición democrática”, como es el caso de la logia "Luz hispánica" que aún hoy sigue jurisdiccionada a la Gran Logia Valle de México.
                      
Actualmente Latinoamérica está pensando más autónomamente y un planteamiento de integración latinoamericanista muy crítico con los ejes doctrinales y diplomáticos del modelo Masónico anglosajón y con la geopolítica de la Orden se impone. En esta dinámica, las grandes distancias, el valor de las divisas y los altos costos de desplazamiento son retos internos que permanentemente hay que superar.
                   
Salvo el caso del Gran Oriente de Brasil, con unos 97.000 Masones, la Gran Logia de Cuba, con 12.000, la Gran Logia de Bolivia con 5.000, y algún otro país, la región no es escenario de Obediencias muy numerosas al estilo de las históricas de Inglaterra, Francia e Italia, ni de oficialmente multilingües como la Gran Logia Alpina de Suiza cuyas Logias trabajan oficialmente en cuatro idiomas dentro del mismo país. Tampoco ninguna ha defendido la monarquía como forma de gobierno.
                               
En este sentido, y a la manera propia de cada una, las Confederaciones Masónicas Latinoamericanas están buscando ser Talleres de pensamiento social dirigidos a repensar permanentemente la realidad regional con un enfoque claramente humanista.
                         
Ya sea en el ámbito de influencia anglosajona o en el de la Masonería progresista.


FUENTE:  http://ivanherreramichel.blogspot.com/2015/03/breve-historia-de-los-masones-en.html

sábado, 14 de marzo de 2015

Hablando de... Arnaldo Amalric y su frase "Mátalos a todos. Dios reconocerá a los suyos."



El cristianismo, desde que fuera despenalizado por Constantino a través del Edicto de Milán en 313 y posteriormente adoptado como religión oficial del Imperio por Teodosio, con el Edicto de Tesalónica a finales de aquél siglo, pasó de perseguido a perseguidor. Y en esto fué implacable. La intolerancia hacia quienes no comulgaban con sus creencias fué la tónica y alimentó las hogueras que ardieron a lo largo y ancho de Europa. La iglesia Católica no aceptabas disidencias ni menos otras formas de llevar la fé como no fuera la que ella a través de los papas dictaminaba como única,verdadera y válida.

Cada vez más alejada del mensaje que originalmente llegó a través de Jesús de Nazaret, quien en parte alguna de sus enseñanzas instituyó iglesia, ritos o jerarquías, además sumida en un continuo batallar por el poder hegemónico, miraba con preocupación y derechamente hostilidad la aparición de nuevas formas de practicar la fé que lentamente comenzaron a propagarse por Europa Occidental a partir del siglo X.  El boato, la corrupción, la desmedida avaricia, la ignorancia de gran parte de los frailes -quienes veían en la iglesia una forma segura y fácil de conseguir el sustento-, la fastuosa vida llevada a vista y paciencia del pueblo llano por los papas, obispos y cardenales quienes no se privaban de los placeres de la carne y el vino amparados en el fuero que les brindaba el ser los representantes-únicos representantes- de Dios en la Tierra, al alero de los monarcas que veían en ellos un instrumento funcional a sus intereses, consiguieron que los hasta entonces sumisos feligreses comenzaran a cuestionarse y cuestionar tales prácticas: se hicieron permeables a la entrada de nuevas formas de relacionarse con la deidad, alejándose de la inconsistencia e incongruencia entre la palabra y acto que veían generalizados en quienes se decían portadores de la buena nueva que  Cristo había derramado sobre la Humanidad.

En medio de este ambiente, y probablemente a través de las rutas comerciales desde Europa Oriental, hacia el 1012 aparecen los primeros cátaros en Lemosin, asentándose de manera más visible en Languedoc, en el siglo XII. Los primeros en sufrir el martirio fueron los radicados en Tolosa, en 1022. Ese fué el punto de partida para la persecución institucionalizada en contra de la nueva manera de llevar la fé, que removía hasta lo más profundo los cimientos sobre los que se sustentaba la religión oficial.

Los llamados cátaros ( cáthari: puros o perfectos), sustentaban una corriente que se oponía directamente a la jerarquía católica, propulsando un nuevo orden social, en que el desarrollo individual era uno de sus horizontes. Otro de los puntos en que esta línea filosófica colisionaba con la Iglesia Católica estaba dado por la oposición de aquéllos con las formas autoritarias y represivas de ésta, que negaba simple y llanamente la posibilidad de que los hombres alcanzaran algún grado de desarrollo espiritual fuera del ámbito de la institución y sin la guía de alguno de sus representantes.

Por el siglo XII, este movimiento está en franco ascenso en las preferencias de la gente, por lo que la Iglesia Católica, viendo amenazada su supremacía decide combatirlo: primero por las misiones, luego por la fuerza. El desastre está servido, sólo falta el cuándo y el cómo.

Según la comprensión cátara del evangelio, el Reino de Dios no es de este mundo. Dios sólo creó Almas y Cielo. Por el contrario, lo material, el mal, las guerras, las iglesias mundanas y sus líderes, papas y jerarquías eran obra del mismísimo Satanás, dado que si Dios es el Amor y la Bondad, puros y perfectos, no puede hacer ningún mal ni provocar dolor o sufrimiento alguno. Siguiendo esta línea de pensamiento, creen que los hombres son una realidad transitoria, un mero envase o vehículo de su realidad angélica y trascendente: pretenden restituir la vida angélica en lo cotidiano para hacerse merecedores como entes iluminados, de una existencia superior. Lo anterior, supone un conflicto gigantesco con toda la revelación católica, sus dogmas y de ahí con sus fundamentos políticos y filosóficos.

No cabe en el pensamiento cátaro, una sumisión a lo material y todo lo que ello implica, ya que ésto es sólo un sofisma que dificulta, si no, impide la salvación.

Las reiteradas decisiones de los concilios de Tours, en 1163 y de Letrán en 1179, en contra de lo cátaros, apenas tuvieron algún efecto, por lo que en cuanto llego Inocencio III al poder en 1198, resolvió suprimir el movimiento con la definición sobre la fé del IV Concilio de Letrán.

Al principio, este Papa probó con la conversión pacífica enviando unos cuantos legados a las zonas en conflicto, que además tenían amplios poderes para excomulgar, pronunciar interdictos e incluso destituir a los prelados locales. Sin embargo, no obtuvieron mayores resultados, a pesar de haber participado en un coloquio entre sacerdotes católicos y predicadores cátaros presidido por el rey aragonés Pedro el Católico en Beziérs, el año 1204.

Así, en el año 1207, el papa Inocencio III, proclama la Cruzada contra los herejes cátaros. Su llamado vá especialmente dirigido al rey de Francia, al duque de Borgoña, y a los condes de Bar, Dreux y Nevers. Este llamado encontró eco y adhesión en prácticamente toda la nobleza del norte de Francia.

¿Cuál fué la razón de fondo para que esta exhortación encontrara tanta acogida entre los nobles mencionados? Lo más seguro es que haya sido conseguida por el decreto papal que establecía que todas las propiedades, tierras y comercios en manos de los cátaros podían ser desposeídos a voluntad y que todo el que combatiera en nombre de la iglesia en contra de los herejes por cuarenta días sería liberado de sus pecados. Como es dable imaginar, esto fué una invitación abierta al pillaje masivo con la bendición de la iglesia, ya que la zona estaba llena de simpatizantes reales o aparentes del movimiento cátaro.

El papa Inocencio III encomienda la dirección de la cruzada al rey Felipe II de Francia, pero éste se niega a participar aunque si permite que sus vasallos se unan a ésta. En 1209, un ejército formado por unos 30.000 caballeros y soldados de infantería, sale del norte de Europa y se abate como una  nube de desolación, sangre y fuego sobre el Languedoc, las estribaciones nororientales de los Pirineos.

El exterminio y la crueldad con que éste se realizó, lo diabólico de la mente que implementó y autorizó usar tamaña maquinaria guerrera en contra de gentes cuya única falta era no estar de acuerdo con lo que la doctrina oficial imponía, aterran. Sólo en la ciudad de Beziérs, fueron pasados a cuchillo quince mil de sus habitantes, entre hombres, mujeres y niños de los cuales, una gran cantidad había buscado refugio en una iglesia.

Trás la caída de la ciudad a manos de las tropas católicas dirigidas por el legado papal y prior del Cister, Arnaud Amaury, un oficial Miembro de la Orden del Císter. Fue abad de Poblet y después de Císter en 1200-1212 En 1204 fue nombrado legado papal por Inocencio III en Occitania e inquisidor. Posteriormente, fue nombrado arzobispo de Narbona de 1212 a 1225.
 
En 1209 dirigió la cruzada contra los albigenses. Excomulgó al gobierno municipal de Toulouse por proteger a los herejes cátaros, y proclamó un interdicto contra la ciudad prohibiendo todos los oficios católicos.

En 1212 formó parte del contingente ultamontano que combatió en la batalla de Las Navas de Tolosa, tras convencer al rey de Navarra, Sancho VII, para que participara en la cruzada promulgada por el papa Inocencio III contra los almohades.

Cuando alcanzó el arzobispado de Narbona se enfrentó a Simón IV de Montfort, conde de Narbona, que exigía parte del poder y de los ingresos. En 1216 excomulgó a Simón por insistir en sus prerrogativas hacia Narbona. Respaldó a Raimundo VII de Tolosa en su lucha por recobrar el Condado de Tolosa. Fue nombrado abad general de la Orden del Císter en 1221.

Murió en la abadía cisterciense de Fontfroide el 26 de septiembre de 1225, aunque su cuerpo fue enterrado en la abadía de Císter.

le pregunta a éste cómo distinguir a los herejes de los católicos, recibiendo la siguiente respuesta: “Mátalos a todos, que Dios reconocerá a los suyos”, («Caedite eos. Novit enim Dominus qui sunt eius.») según lo relata Cessari d’Heisterbach, cronista cisterciense. La infamia está consumada.

Trás Beziérs, siguen Perpignán, Narbona, Toulousse, Carcasona: una estela de sangre y muerte dejada en aras de la fé, hecha suya de manera excluyente por la Iglesia Católica.

Esta guerra, de casi cuarenta años de duración, actualmente es conocida como Cruzada Albigense, y lo fué en el verdadero y cabal sentido de la palabra cruzada: la había convocado el papa en persona, los que en ella participaron llevaban una cruz en sus vestimentas, de la misma manera que los cruzados que iban a Palestina y al igual que aquéllos recibían las mismas recompesas: remisión de todos sus pecados, un lugar asegurado en el Cielo y, no menos importante, todo el botín  del cual pudieran hacerse.

“No se ha respetado edad, sexo ni condición social”, orgulloso escribía Arnaud Amaury a S.S. Inocencio III, dándole cuentas de su misión...
 Investigación y adaptación;



José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.   
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, capitulo Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.



 Bibliografia consultada: Lambert, Malcom (2001). La otra historia de los cátaros. Barcelona: Martínez Roca. ISBN 84-270-2644-7.

jueves, 12 de marzo de 2015

Hablando de...Cipriano Castro y su frase cohesionadora, "La planta insolente del extranjero."




Entre 1900 y 1902, Alemania e Inglaterra habían presentado reclamaciones a Venezuela por deudas que ascendieron a 189 millones de bolívares, por concepto de la construcción de líneas férreas entre Caracas y Valencia (Alemania), Caracas-La Guaira y Valencia-Puerto Cabello (Inglaterra).

Ante la incapacidad de pagos por parte de Venezuela, las potencias hacen un bloqueo de las costas con naves de guerra inglesas, alemanas e italianas el 7 de diciembre de 1902, como una medida de coerción llamada “embargo provisional” para el pago de deudas.

El 9 de diciembre, Castro dicta la proclama  que comenzó con la frase “La planta insolente del extranjero ha profanado el sagrado suelo de la patria”, y de esta forma logró cohesionar a los venezolanos ante el agresor con un sentimiento de unidad.

Ante el conflicto con las naciones extranjeras Estados Unidos apela a la Doctrina Monroe, con su consigna “América para los americanos”, propone un arbitraje que contuviera una eventual ocupación europea en la región y luego de negociaciones el bloqueo es levantado el 14 de febrero de 1904. 

Sin embargo, desde hacía tiempo Estados Unidos buscaba probar la misma suerte que tuvo en Cuba, Puerto Rico y Panamá. En la víspera del bloqueo respaldó la insurrección liderada por el banquero venezolano Manuel Antonio Matos, con financiamiento de una empresa extranjera, la New York and Bermúdez Company, que explotaba el lago de asfalto Guanoco, en Monagas.

Matos, liderando una liga de caudillos anti andina promueve la Revolución Libertadora, que desde finales de 1901 se suma a la desestabilización, pero es derrotada en Aragua, por el propio Castro, dando fin definitivo a los caudillos regionales.

Al tener en cuenta que la New York and Bermúdez Company financió la desestabilización en contra de Castro, el presidente le exige una indemnización, al ser negada, decide la expropiación del lago Guanoco y lo que produce un nuevo impasse con Estados Unidos.

El intervencionismo también se manifestó con el apoyo de Francia, a través de la Compañía Francesa de Cable Interoceánico, que respaldó la logística de Matos y deformó los hechos noticiosos en el extranjero, por lo cual Castro disolvió el contrato de las comunicaciones y entra en conflicto con el gobierno francés.

El 20 de junio de 1908 se rompen las relaciones con Estados Unidos―con intereses opuestos al Código de Minas que aplicó fuertes impuestos a la explotación de asfalto― que cierra su legación en Caracas por el caso de New York and Bermúdez, así como las expropiaciones de Manoa Corporation y Orinoco Steamship. 

Un mes después, Holanda rompe relaciones luego de que se ordene la requisa de barcos holandeses que naveguen costa venezolanas, hechos a los que también se sumaron la querella judicial con la empresa alemana de ferrocarriles. Castro se había vuelto un elemento incómodo para el naciente dominio imperial que esbozaba una próxima guerra mundial.








 José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario. 
Miembro Correspondiente de la Academia de la Lengua, capitulo Carabobo.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.