viernes, 4 de julio de 2014

Hablando de...El Escudo de la Gran Colombia


El Escudo de la Gran Colombia fue, junto con la bandera nacional, el principal emblema que utilizó la república durante su existencia, especialmente en documentación oficial, mapas nacionales, banderas de regimientos e insignias militares. Sin embargo no existió un único modelo de escudo: el primero de ellos se basó en aquel que fue escudo de la Primera República de Venezuela, el cual fue implementado como emblema nacional de la Gran Colombia, por petición de Simón Bolívar al Congreso de la República. La república fue sucesivamente cambiando de modelo durante los primeros años de su independencia hasta finalmente adoptar un escudo definitivo en 1821.



Primer escudo

Coat of arms of Gran Colombia (1819).svg
17 de diciembre de 1819 — 10 de enero de 1820

El primer escudo grancolombiano fue adoptado el mismo día en que la gran nación fue establecida, es decir el 17 de diciembre de 1819, al igual que la bandera. Se decidió que el diseño del escudo de armas y la bandera fueran los que usó Venezuela en 1811, "por ser más conocidos" (al menos en Venezuela). Así lo dispuso la Ley Fundamental en su artículo nº10, el cual lo reglamentó como emblema nacional:
Ley Fundamental de la República de Colombia

El Soberano Congreso de Venezuela, a cuya autoridad han querido voluntariamente sujetarse los pueblos de la Nueva Granada recientemente libertados por las armas de la República.

Decreta la siguiente Ley Fundamental de la República de Colombia:
Artículo 1: Las Repúblicas de Venezuela y la Nueva Granada quedan desde este día reunidas en una sola bajo el título glorioso de "República de Colombia"....

Artículo 10: Las armas y el pabellón nacional de Colombia se decretarán por el Congreso Nacional, sirviéndose entretanto de las armas y el pabellón de Venezuela, por ser más conocidos.
Según algunos modelos vistos, el emblema consistía en una mujer indígena, ubicada a la derecha del blasón, con plumas en la cabeza y arco en la espalda sosteniendo una lanza en cuya punta se alzaba el gorro frigio, y a cuyos pies se encontraba un caimán. Al fondo se podía observar el mar (caribe) sobre el cual un navío navegaba hacia el sol poniente. En el cielo raso se ubicaban tres estrellas, las cuales representaban cada uno de los departamentos de aquella época (Venezuela, Cundinamarca y Quito). En la parte superior, fuera del escudo propiamente dicho, dos manos se estrechaban en un círculo de laureles, mientras unas ramas de trigo entrelazadas lo sostenían por su parte inferior.

Segundo escudo

Coat of arms of Gran Colombia (1820).svg
10 de enero de 1820 — 6 de octubre de 1821

El 10 de enero de 1820, Francisco de Paula Santander, Vicepresidente del departamento de Cundinamarca (uno de los tres que componían la República), aprobaba nuevas insignias, alegando que los emblemas nacionales decretados en 1820 eran poco conocidos y sólo se utilizaban en Venezuela. Un año y medio más tarde, el 12 de julio de 1821, el Congreso Nacional decretaba que las insignias de Cundinamarca debían ser usadas en la bandera común como parte del escudo de armas nacional, hasta que nuevos emblemas fueran aprobados. Así, el escudo de Cundinamarca se transformó en la insignia nacional de la Gran Colombia, y fue utilizada oficialmente en el departamento de Venezuela. El decreto que lo aprobó dice lo siguiente:
Decreto del 10 de enero de 1820

Francisco de Paula Santander, del Orden de Libertadores, condecorado con la cruz de Boyacá, General de División de los ejércitos de la República y Vicepresidente del Departamento de Cundinamarca, etc., etc., etc.

Considerando que al decoro y dignidad del Gobierno de la República conviene el uso de un sello que dé toda la autoridad necesaria a sus providencias y que los reglamentos de atribuciones del Poder Ejecutivo y judicial exigen el expresado uso, he venido, en virtud de la plenitud de autoridad de que estoy revestido, en decretar:

Artículo 1º — El sello de la República Nueva Granada se compondrá del cóndor en campo azul con una granada y una espada en las garras; por debajo un globo sobre el cual se elevan diez estrellas presididas de una llama; será coronado de guirnalda de laurel y orlado con la cinta y estrella de la Orden de Libertadores, y el siguiente mote: Vixit et Vincet Amore Patriae.
Este escudo, de forma suiza, consistía en un cóndor de alas abiertas sobre fondo azul sosteniendo en una pata una granada y en la otra una espada, de forma similar a como lo hacía en el antiguo escudo de Cundinamarca, ideado por Antonio Nariño. Junto a esta se encontraba una cadena compuesta por diez estrellas, como símbolo de las provincias que se unieron en 1819, y una esfera de hierro. En la parte superior del lazo que rodea el blasón se hallaba la inscripción latina "Vixit et Vincit et Amore Patriae", que literalmente significa "Vivió y murió, y ello, por amor a la Patria".

Tercer escudo

Coat of arms of Gran Colombia (1821).svg
6 de octubre de 1821 — 19 de noviembre de 1830

El decreto del 6 de octubre de 1821, finalmente aprobaba insignias oficiales para toda la República. El nuevo emblema consistía en dos cornucopias llenas de flores y de frutos, símbolos de abundancia y riqueza, las cuales rodeaban un haz de lanzas y flechas (llamado fasces), al igual que un hacha, atados por una cinta tricolor en la parte inferior, en señal de fuerza y unión. Algunas variantes, en especial los que iban en el interior de las banderas, mostraban al escudo rodeado por un óvalo o un círculo con la inscripción "República de Colombia", con una pequeña estrella en la parte inferior. Dicho decreto se refiere a este blasón de la siguiente manera:
Ley del 6 de octubre de 1821

Considerando: que por el Artículo 11 de la Ley Fundamental de la República le corresponde designar las armas que deben distinguirla en lo venidero entre las naciones independientes de la tierra, ha venido en decretar y decreta lo siguiente:

Artículo 1: Se usará en adelante, en lugar de armas, de dos cornucopias llenas de frutos y flores de los países fríos, templados y cálidos, y de las fasces colombianas que se compondrán de un hacecillo de las lanzas con la segur atravesada, arcos y flechas cruzados, atados con cinta tricolor por la parte inferior.

Artículo 2: El gran sello de la República y sellos del despacho tendrán grabado este símbolo de la abundancia, fuerza y unión con que los ciudadanos de Colombia están resueltos a sostener su independencia, con la siguiente inscripción en la circunferencia: “República de Colombia”.

Otros escudos

Coat of arms of Gran Colombia (1822 proposal).png
1822

El 11 de julio de 1822, la Provincia Libre de Guayaquil se adhirió a la Gran Colombia y con ello la edificación de esta gran nación sudamericana estaba completa. Por tal razón, y debido a que por la época apareció el modelo de un escudo totalmente nuevo, muchos historiadores creen que efectivamente se reglamentó un nuevo emblema. Sin embargo no existe algún documento, tal como una ley o decreto, que demuestre efectivamente tal suceso Al parecer este modelo fue parte de un proyecto para cambiar el escudo e incluir a Guayaquil como parte de la Gran Colombia, especialmente a través e su insignia nacional, pero es muy posible que no fuera aprobado, pues los escudos usados por la Nueva Granada, Venezuela y Ecuador una vez se separaron de la Gran Colombia en 1830 (y que usaron hasta decretar insignias propias) es la versión del 6 de octubre de 1821.

Dicho escudo era de forma inglesa, dividido en tres cuarteles, cada uno de ellos con fondo de los colores de la bandera de la República. En el cuartel superior se asomaban tres estrellas de plata, que representaban los departamentos iniciales que conformaron la República (Venezuela, Cundinamarca y Quito). Algunos ejemplares muestran distintas cantidades de estrellas (entre nueve y doce), quizás para denotar que se creaban nuevos departamentos.

En el cuartel inferior izquierdo se encontraba un caballo indómito en símbolo de libertad, mientras en el inferior derecho se mostraba un cetro roto, en señal de la realeza destruida. En la parte superior del blasón se hallaba un águila (o cóndor) de alas abiertas y en su parte inferior la consigna "Ser Libre o Morir". Rodeando el escudo se encontraban, a la izquierda, un anciano armado con una maza sobre un ánfora con la frase Orinoco, mientras a la derecha una ninfa sostenía una rama de olivo que pisaba un ánfora con la frase Magdalena.

Durante 1820 también se vio en alguna que otra documentación oficial un escudo totalmente desconocido y del cual no se tienen referencias sobre su origen. Consistía en un campo dividido en tres partes, mantelado según lenguaje heráldico, y cada división pintado con los colores de la bandera. Dentro de cada uno de ellos se ubicaba una estrella blanca. Detrás del escudo se ubicaba un águila como sostén y varios cañones antiguos, hachas, lanzas y estandartes. Por lema llevaba el mote "Ser Libre o Morir" en una cinta en la parte inferior del mismo.

Escudos sucesores



                               



Es notable como los escudos de las naciones que sucedieron a la Gran Colombia conservan algunos elementos que formaron el emblema de esta nación extinta, aunque claro, el significado moderno de estos puede variar de su sentido original.

El escudo de Colombia, por ejemplo, presenta la forma de los primeros blasones, así como las cornucopias, el gorro frigio, las banderas laterales y el cóndor de alas extendidas, la mayoría de los cuales han permanecido constantes a lo largo de la evolución histórica del escudo. El escudo del Ecuador presenta, además del cóndor y las banderas laterales, el haz de lanzas y flechas (o fasces) así como el navío que surca el océano (esta vez el Pacífico). El escudo de Venezuela por su parte muestra la forma y división en cuarteles del último blasón grancolombiano, tal como las cornucopias y el caballo indómito. Por último, el escudo de Panamá conserva no solamente similitudes con el escudo grancolombiano sino con el de Colombia, quizás debido a su independencia de este último país.


 José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional, "Ni vestido ni desnud
o

jueves, 3 de julio de 2014

Historia y Tradición...Dr. Tomás Lander, "Momificado"

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Distinguido político y admirable filántropo caraqueño, apasionado por la investigación histórica, de fina pluma y talento, nacido el 29 de diciembre de 1787, realizó los estudios elementales y superiores en la ciudad natal.   
 
Durante el proceso emancipador, fue gran amigo del  siempre Precursor Francisco “libertad” Miranda; acompañó al  Libertador durante la magistral Campaña Admirable, la cual salió el 14 de mayo de 1813 desde Cúcuta y llegó a Caracas el 6 de agosto. 
 
Con la pérdida de la Segunda República en 1814, Lander salió emigrado hacia las Antillas y Europa, hasta regresar en 1820 a Venezuela. Luego del triunfo de Carabobo es designado integrante de la Ilustre Municipalidad de Caracas, igualmente se dedicó a la traducción de muchos libros europeos, y a la preparación de artículos para los diferentes medios impresos de la capital. De tendencia política liberal, opuesta a la conservadora de Bolívar; apoyaba las ideas separatistas tal como "La Cosiata". 
 
Con la disolución en 1830 de la "República de  Colombia", nacida en Angostura el 17 de diciembre  de 1819, conocida como “Colombia La Grande” ó “La Gran Colombia”, realidad unificadora del Libertador. Lander se encargó de la dirección de los periódicos Venezuela y el Congreso y el Elector Parlero. En 1832, es designado Síndico de Ocumare del Tuy, región donde adquiere casa y haciendas; se dedicó a desarrollar la agricultura en grande y a la protección de los campesinos; en 1838 fundó y fue el primer Presidente de la Sociedad de Agricultores. 
 
Sin apartarse del desarrollo de las posesiones en los fértiles Valles del Tuy, ocupó diversos cargos públicos en Caracas. A través del periódico “El Agricultor” promovía la creación de un banco en Caracas, que se dedicara al otorgamiento de créditos para el desarrollo de la agricultura y cría. En 1840 como activo líder precursor del partido Liberal fundado por Antonio Leocadio Guzmán, promovía actividades contra la crueldad y la tiranía; pregonaba que las leyes para ser provechosas, debían inspirarse en la equidad; que la tolerancia era el verdadero respeto que recíprocamente debían guardarse los ciudadanos. 
 
En la difícil época que le correspondió vivir, con su actitud y modo de pensar, en beneficio del interés común, buscaba el equilibrio y tolerancia entre los grupos oponentes, tratando de lograr una humanización en los factores políticos. Lander se convierte en uno de los principales columnistas del diario “El Venezolano” fundado por Antonio Leocadio Guzmán (1801-1884). El partido Liberal lo designa Senador por la Provincia de Caracas en 1884. Decía Lander que: "Los partidos políticos son indispensables en el sistema representativo", de manera que sin ellos, Venezuela, "sería como un niño sin piernas", o como "un carro sin ruedas". En plena actividad política, económica y de  comunicador social, cuando se perfilaba firme candidato para la Presidencia de la República, le sorprende la muerte en Caracas el 6 de diciembre de 1845, contaba 58 años. Tenía bien ganado el concepto de alma grande y  noble; actuaba en beneficio de los oprimidos. 
 
Excelente padre de familia, con el privilegio de tener muchos amigos,  abogaba por los más necesitados, por la paz y por la justicia. Su familia conocía de la técnica de momificación utilizada en  Venezuela en forma inédita y efectiva por el doctor y científico alemán Gottfried Knoche (1813-1901), llegado en febrero de 1840 a La Guaira, construyó su residencia  en el cerro Wuaraira Repano, cerca de Galipán. Ejerció en el Hospital de San Juan de Dios, donde atendía a los pobres sin cobrarles.
 
 El cuerpo de Tomás Lander una vez momificado sin extraerle las vísceras (que es el actual procedimiento iniciado por los egipcios), fue vestido, maquillado y colocado  sentado  en un escritorio, en actitud de escribir en la entrada de la sala de su casa de Caracas, ubicada en la esquina de La Pedrera;  así permaneció durante 39 años, sin que el cuerpo sufriera alteraciones mayores. Es interesante acotar, que el doctor Knoche también embalsamó al Presidente en ejercicio, el  general Francisco Linares Alcántara (1825-1878) al morir en La Guaira el 9 de diciembre de 1878. El Presidente Antonio Guzmán Blanco (1829-1899) ordenó que el cuerpo de Lander fuera enterrado en el Cementerio General del Sur; siendo trasladado al Panteón Nacional el 5 de abril de 1884, La población de Ocumare del Tuy, ubicada en el   estado Miranda,  es la capital del   Municipio Tomás Lander en honor de este esclarecido ciudadano.
 
 

Por;
Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
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General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

martes, 1 de julio de 2014

Diario masoníco...MASONERÍA Y DERECHOS CIVILES: LA CAMPAÑA CONTRA LA ESCLAVITUD EN LAS COLONIAS ESPAÑOLAS.




En España, el régimen constitucional de 1876 entendía que las libertades debían consignarse en el texto constitucional, pero concebía dichas libertades, no como auténticos derechos constitucionales, sino como concesiones legislativas. En el escenario de final del siglo XIX, los derechos individuales solo existían en la medida que los generaba la Ley y, en este sentido, ésta se reservaba la capacidad de limitar los derechos de los habitantes nativos de posesiones extra peninsulares.

La Masonería española, y más concretamente el Gran Oriente Español, puso en marcha una tarea de concienciación social, destinada a hacer ver que los derechos que se derivan de las facultades inherentes al hombre no tienen más límite que ellos mismos y por tanto, no podían estar sujetos a limitación alguna. Consecuencia de ello fue la necesidad de poner punto y final al sistema esclavista imperante en las Colonias.
 
En España, el proceso de abolición legal de la esclavitud se inició en 1836, cuando se ordenó poner en libertad a todos los esclavos que llegasen a la Península, lo que suponía que la abolición solo se aplicase en territorio peninsular, se ponía así de relieve la doble moral con la que actuaba la Corona española, prohibía la esclavitud en la península mientras que la mantenía en las colonias. El paso siguiente en el proceso abolicionista se daría con la denominada “libertad de vientres”, que concedía la libertad a los futuros hijos de esclavas. Esta fue una propuesta hecha en 1868 por la Junta Revolucionaria de Madrid pero en ningún caso sería respaldada por las Cortes Constituyentes. Habría que esperar a 1870, momento en el que el ministro y miembro de la Orden Segismundo Moret la presentara nuevamente ante las Cortes Generales Extraordinarias y pese a no pocas resistencias la Ley acabaría siendo aprobada.

En los años precedentes a la Revolución Gloriosa de 1868, se había constituido en Madrid la Sociedad Abolicionista Española, que perduró hasta los primeros años de la Restauración. Su existencia, aunque fue corta, resultó fecunda, pues consiguió mover a la opinión pública a favor de la causa que defendía y aglutinaba a un buen número de liberales entro los que destacaría Rafael Mª de Labra, nacido en Cuba y buen conocedor de la situación. En 1870, empezaría a publicarse “el Abolicionista”, órgano de expresión de dicha sociedad, que contó con la activa colaboración de dos masones de élite: Pi Margall y Nicolás Salmerón quienes no dudaron en proteger por un lado, a la colonia de cubanos y portorriqueños que defendían el antiesclavismo y por otro a los peninsulares que simpatizaban con la idea y colaboraban activamente con ella. En 1873, se consiguió que quedase completamente abolida la esclavitud en la isla de Puerto Rico, hecho que sin duda alarmó a los propietarios cubanos que verían peligrar el orden colonial que a lo largo del siglo XIX había permitido al partido español ocupar una posición de privilegio en todas las esferas. Consecuencia de ello fue que para ampliar su acción opositora se crearon en varias ciudades los denominados Círculos Hispano Ultramarinos de ex residentes de las Antillas y se impulsó también en diversos puntos de la Península la creación de la denominada Liga Antiabolicionista.

Sobre la violación de los derechos fundamentales de los indígenas, aún a pesar de las leyes, la masonería española daría no pocas muestras de inquietud, así lo pone de manifiesto el extenso documento público divulgado por la logia Discusión de Madrid auspiciada por el Gran Oriente Lusitano Unido en el que leemos: “… considerando que el estado de esclavitud embrutece y denigra al hombre, oponiéndose al desarrollo de sus facultades morales e intelectuales los que suscriben, deseando que la masonería llene en España sus levantados y humanitarios fines como masones sinceros y como españoles honrados, desean que se haga justicia a la inofensiva raza africana, ambicionando que la masonería patria tome la parte activa que le debe corresponder en la redención de los esclavos que existen en las provincias ultramarinas de España.

Otro ejemplo lo observamos en Alicante. La masonería alicantina no dudó en utilizar la prensa de la época como correa de transmisión de ideas encaminadas a sensibilizar a la sociedad con la causa abolicionista, así en las páginas del periódico “La Humanidad” se pueden leer no pocos artículos contrarios a la esclavitud.

Ciertamente, a pesar de haber sido prohibida la esclavitud en Puerto Rico en 1873 y en Cuba en 1880, el incumplimiento de las leyes era objeto de continuas denuncias, muestra de ello es que el Gran Maestro Adjunto del GODE, durante el banquete solsticial de 1881 pedía que la masonería siguiera trabajando en pro de la auténtica abolición de la esclavitud sin mixtificaciones.

Sin embargo, a pesar de campañas y esfuerzos mucho habría aún que esperar, porque la población de raza negra no equiparó sus derechos con los del resto de la población hasta fechas tan recientes como lo son los finales del siglo XX.
Fuente: http://www.enlalineadeltiempo.com/masoneria-y-derechos-civiles-la-campana-contra-la-esclavitud-en-las-colonias-espanolas/

domingo, 29 de junio de 2014

Historia y Tradición... Las esclavas del Libertador.





La colonización inició el uso de los esclavos especialmente los negros, en las diferentes áreas de la economía minera, agrícola y ganadera, como también  en la servidumbre de las familias de los criollos, encargadas de la cocina, limpieza de la residencia, de la crianza y  primera educación de los niños que iban a constituir la clase dirigente; los negros esclavos recibían el apellido de los amos que demostraban su capacidad económica según la cantidad de esclavos que tenían. Las negras portaban los domingos los cojines con que se arrodillaban las damas en la misa; los negros esperaban en la Plaza Mayor.

 La sociedad estaba jerarquizada; en primer orden las autoridades civiles y eclesiásticas, seguido de los blancos terratenientes, después los pardos, luego los indios encomendados y sometidos y por último el negro en esclavitud. Doña María de la Concepción Palacios, al dar a luz  el 24 de julio de 1783,  a Simón, su cuarto hijo, por lo delicada de salud, no pudo amamantarlo, actividad realizada durante los cinco primeros meses por una vecina llamada Inés Mancebo, nacida en Santiago de Cuba, esposa de Fernando Miyares, oriundo de la misma ciudad, Gobernador de Barinas, fundador de San Fernando de Apure y capitán general de la provincia de Venezuela. 

Inés había dado a luz a Úrsula, futura esposa del general realista Ramón Correa. De la servidumbre de la familia Bolívar Palacios, dos de ellas, Hipólita y Matea de ascendencia del Congo, dejaron honda huella en el Libertador desde su niñez hasta sus últimos días: HIPOLITA. Nacida en  San Mateo en 1763, costó trescientos pesos, casada con Mateo también de la servidumbre de la familia Bolívar de la hacienda Santo Domingo de Macaire en Caucagua; una vez que dio a luz en San Mateo a Dionisio, fue llevada a Caracas para completar la lactancia del niño Simón; utilizaban pañales traídos de Holanda, Bolívar la consideraba su segunda madre. En correspondencia dirigida desde Cuzco el 10 de julio de 1825 a su hermana María Antonia le dice:…Te mando una carta de mi madre Hipólita, para que le des todo lo que ella quiere, para que hagas por ella como si fuera tu madre, su leche ha alimentado mi vida”. Al regresar a Caracas triunfante en 1827, después de la Campaña del Perú, entre la gente que estaba en las calles saludando y dándole vítores, se encontraba Hipólita; Bolívar al verla desmontó y emocionado fue a abrazarla.  Dionisio, con el grado de sargento participó en la batalla de Carabobo.

 El Libertador había dado la libertad a sus esclavos en 1821. Hipólita fallece en Caracas el 25 de  junio de  1835, sus restos fueron enterrados en el panteón de la Santísima Trinidad en la Catedral de Caracas, propiedad de la familia Bolívar el 31 de julio de 1975. MATEA. Nacida en el hato El Totumo propiedad de la familia Bolívar ubicado en  San Juan de Tiznados-Guárico el 21 de septiembre de 1773, a los doce años es llevada a Caracas para encargarse como aya del niño Simón. Al morir Doña María de la Concepción, Matea se traslada a la residencia de María Antonia, casada con Pablo Clemente Francia Palacios. El joven Bolívar se casa en Madrid en 1802 con María Teresa Rodríguez del Toro, al regresar a Caracas se radica  durante poco tiempo en casa de su hermana María Antonia, siendo atendidos por Matea, quien los acompañará a la hacienda de San Mateo hasta la prematura muerte de María Teresa  a causa de fiebre amarilla el 22 de enero de 1803. Estará Matea en San Mateo con María Antonia el 25 de marzo de 1814, cuando  Boves rodeaba el sector para avanzar sobre la parte alta defendida por el capitán Antonio Ricaurte, quien heroicamente se inmolo. La crisis  vivida a causa de la guerra, obliga a María Antonia, a Juana y Matea trasladarse a Curazao, atendidas en una residencia conocida como “El Octagón”; de allí se dirigen a La Habana, para regresar a Venezuela en  1823; Matea atendía al Libertador  cada vez que se movilizaba hacia Caracas. A la muerte de María Antonia, Matea se muda para la casa de Valentina, hija de María Antonia. 

La negra sufrió mucho al conocer la muerte del Libertador; tuvo la honra de ser llevada de manos del presidente Antonio Guzmán Blanco el 28 de octubre de 1876, a los actos realizados en el Panteón Nacional en ocasión de colocar los restos del Padre de la Patria, ella colocaría una ofrenda floral. Durante sus últimos días, pidió que le colocaran en su cuarto un retrato de Bolívar; fallece el 29 de marzo de 1886 a los ciento doce años. Sus restos fueron colocados en el Panteón de la familia Bolívar en la Catedral de Caracas el 31 de julio de 1975.




Por;
Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
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General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

FRAGMENTO DE CARTA DIRIGIDA AL CORONEL MANUEL ANTONIO PULIDO, GOBERNADOR DE BARINAS, EN RECOMEN­DACIÓN DE LA SRA. INÉS MANCEBO DE MIYARES.


Caracas, agosto de 1813.

Al Coronel [Manuel Antonio] Pulido, Gobernador de Barinas.

Cuanto Vd. haga en favor de esta señora [Doña Inés Mancebo de Miyares] , corresponde a la gratitud que un corazón como el mío sabe guardar a la que me alimentó como madre. Fue ella la que en mis primeros meses me arrulló en su seno. ¡Qué más recomendación que ésta para el que sabe amar y agradecer como yo!

BOLÍVAR.

* Archivo del Libertador, vol. 172, f° 522. De una copia de letra de Juan Bautista Pérez y Soto, quien la ilustra con la nota siguiente: "Para pedirle se levantara el secuestro de los bienes de dicha señora, lo que fue obtenido". Se trata sólo de un fragmento; se desconoce el paradero del documento completo. El destinatario, Coronel Manuel Antonio Pulido (1780-1817) perteneciente a una de las familias más notables y acauda­ladas de Barinas, era entonces Gobernador de aquella Provincia.

Nota

 La dama cubana doña Inés Mancebo Quiroga de Miyares era esposa del Brigadier Fernando Miyares González (1749-1818), Jefe del Ejército realista en Venezuela.
Fuente:  http://www.archivodellibertador.gob.ve/escritos/inicio.php

sábado, 28 de junio de 2014

Memorias coloniales... Entre los negros y la hacienda como unidad de producción.


El siglo XVII venezolano será el del asentamiento de la población territorial: atrás quedarían las fundaciones de ciudades. Continuaría la región oriental y sus placeres de perlas en franco desarrollo, incorporándose Guayana, todo lo cual se testimonia con las llamadas Relaciones Misionales, escritas por sacerdotes que evangelizan los últimos aborígenes encomendados. Se sustituirá lentamente por esclavos africanos la mano de obra indígena, y desaparecerán las Encomiendas producto del vencimiento de la concesión real que las había otorgado hasta por tres generaciones.

En la región costanera del centro de la Provincia no se fundan nuevos pueblos. En el espacio entre La Guaira y Coro no existen poblaciones españolas ni aldeas indígenas. La primera de las ciudades señaladas, a partir del año 1606, se fortifica en previsión de asaltos de piratas y corsarios.

Desaparecida la Encomienda y paralizados los repartimientos de tierras, en la segunda mitad del siglo que nos ocupa será el surgimiento de la hacienda como unidad de producción, la forma predominante de la tenencia territorial. Esta propiedad rural se explotará mediante el uso del trabajo subordinado, y su producción estará destinada a un mercado reducido sin posibilidades de exportación. Las haciendas poseerán características comunes en las regiones donde se desarrollan. Veamos, a manera de información, algunas de ellas:

PRIMERA: Crearon su propia economía interna… La moneda será sustituida por fichas, a las que el hacendado señala un valor convencional. Los pagos de salarios se harán en alimentos, mercancías, útiles, objetos… La economía monetaria de la época no rige plenamente en el ámbito hacendístico.

SEGUNDA: Las edificaciones se constituyen en un conjunto abaluartado, que se organiza para la defensa del lugar donde se vive; y en relación con otras haciendas, en una cadena de bastiones defensivos del cinturón litoralense.

TERCERA: Consecuencia de lo anterior, junto a las herramientas de trabajo (machetes, escardillas, etc.) se concentran lanzas y armas de fuego (escopetas, fusiles, pistolas, cañones).

CUARTA: La peonada que integran negros esclavos e indios serán agricultores, criadores, pescadores, y a la vez soldados.

QUINTA: Servirán las haciendas de lugares para la práctica del contrabando, especialmente en la entrega a comerciantes extranjeros de lo en ellas producido.

Dos cultivos principales se desarrollaron en las haciendas interioranas durante el siglo XVII: la caña de azúcar y el cacao.

Los ingenios azucareros presuponían una progresiva devastación del territorio, a los fines de proporcionar lugares abiertos, de mucho sol, para la siembra, y mantener con leña el fuego de los trapiches durante el proceso de cocción del jugo de caña, hasta ser convertido en azúcar prieta y blanca.

Haciendas de caña existieron en los valles de Borburata, San Esteban y Goaigoaza, hasta mediados de la pasada centuria. Casi toda la producción era para el consumo interno de la Provincia… Un problema representa el aguardiente, de uso común y masivo, en competencia con licores importados especialmente desde las islas Canarias.


 José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional, "Ni vestido ni desnud
o

viernes, 27 de junio de 2014

SIMÓN BOLÍVAR Y EL PERIODISMO.



“La imprenta es tan útil como los pertrechos de guerra y ella es la artillería del pensamiento”

Hoy 27 de junio se celebra el día del periodista. El origen de esta fecha está en que un 27 de junio de 1818 circuló por primera vez el Correo del Orinoco, periódico editado por Simón Bolívar durante la etapa decisiva de la guerra de independencia.

El Correo del Orinoco circuló entre 1818 y 1822. En ese lapso aparecieron 133 números, entre ellos algunos extraordinarios como los que anunciaron las victorias en Boyacá y en Carabobo.

Para hablar de Bolívar y el periodismo hay que establecer el contexto de la época:

Es evidente que para inicios del siglo XIX los medios de comunicación no jugaban el papel tan preponderante que hoy juegan en pleno siglo XXI. El principal medio eran precisamente los periódicos, en una sociedad mayoritariamente analfabeta, como era el territorio venezolano en ese entonces. Por tanto, el alcance de la acción comunicadora llevada a cabo por Bolívar y demás patriotas se circunscribía a determinados y minoritarios grupos sociales. Aunque es probable que las ideas transmitidas por escrito inicialmente, se difundieran luego por lo que ahora llamamos “radio bemba”, a través de comentarios de boca en boca; aunque es obvio que la fuerza del mensaje escrito se va perdiendo en la medida en que se difunde por medios orales.

Cuando Bolívar publica el Correo del Orinoco, esta respondiendo a la campaña similar que desde Caracas se hacía en contra de la independencia a través de la Gazeta de Caracas, cuyo editor era el realista José Domingo Díaz, feroz enemigo de los patriotas, y quien dijera lo siguiente sobre nuestro Libertador: “La imprenta es la primera arma de Simón Bolívar, de ella ha salido el incendio que devora a América, y por ella se ha comunicado con el extranjero”.

El período en que se publicó el Correo del Orinoco fue precisamente en el que se decidió el destino de la guerra de independencia. La importancia del periódico como parte de la estrategia político-militar bolivariana está resaltada en esta circunstancia: la difusión de las ideas de independencia mediante la prensa revolucionaria.

Simón Bolívar, al igual que Francisco de Miranda, consideró que la prensa era un arma fundamental dentro de la estrategia independentista. En su expedición de 1806, Miranda traía consigo una imprenta. Bolívar por su parte, en la campaña de los andes peruanos y bolivianos, llevaba una imprenta a lomo de mula y editaba un periódico que se llamaba “El centinela en campaña”.
 
 Encontramos también en este periódico varios seudónimos, como J. Trimiño, (se asegura que era el mismo Libertador) Un Colombiano, Uno de vosotros, Un guayanés, Un patriota, El Apureño, El fisgón, Pancrudo, entre otros. Podríamos asegurar que estos hombres fueron nuestros primeros periodistas, los primeros informadores de todo lo que acontecía en aquella época en nuestra nación, buscando la formación de una conciencia libre y mostrando para la historia que así nacía una escritura clara, educativa, formadora y luchadora, pues su aparición lanzó la verdad contra aquella mediática gaceta de Caracas que se mantenía en el empeño de engañar a sus lectores desvirtuando la verdadera información.

Bolívar en su labor periodística hizo énfasis en aspectos principales de lo que debe ser una prensa revolucionaria:
  • Bolívar divide al Correo del Orinoco en lo que hoy se llamarían “cuerpos”, estableciendo una jerarquía de las noticias. Primero deben ir los comunicados oficiales. Luego, la política internacional. En tercer término, los problemas del país, la situación económica. Finalmente, lo “curioso”, lo “anecdótico”, que hoy pudiéramos llamar la crónica y el reportaje.
 
  • Bolívar se preocupaba por la redacción, por el estilo, la ortografía, el tamaño de las letras, por la diagramación general del periódico.
 
  •  Prefería un periódico grande, de un pliego, a pequeños pasquines.
 
  • Hacía énfasis en los textos cortos, de fácil y atrayente lectura. Bolívar escribió en frases concisas. Odiaba la retórica. Nunca escribió más allá de pocas decenas de cuartillas. Su intención era comunicar ideas políticas destinadas a la acción inmediata, más que explayarse en conceptos filosóficos que fundamentaran la lucha de independencia. “El lenguaje debe ser sencillo, directo”. “Que los artículos sean cortos, que sean agradables, que sean fuertes, que sean picantes”.
 
  •  Igual énfasis tenía en los títulos. El título debía ser atrayente. Debía hacer referencia al contenido del texto, y en cierta forma, resumirlo. Esto lo proponía por aquello de la poca capacidad de lectura de la población, y estaba consciente de que muchas veces sólo iba a ser leído el título de los artículos. “Titule, titule, porque los títulos llaman la atención del público, pero debe tenerse mucho cuidado de la sección corresponda al título”.
 
  •  Otra característica de Bolívar es lo que hoy llamaríamos “encuesta de opinión”. Bolívar llegaba a cada pueblo y se informaba sobre las necesidades de la región, sobre las quejas y requerimientos que los pobladores hacían a las fuerzas patriotas.
 
  •  Finalmente, Bolívar usó también la desinformación como estrategia político-militar. Orientó a Santander a realizar ediciones falsas de la Gaceta de Bogotá, con el fin de desorientar al enemigo con noticias falsas sobre la situación en España. Esa edición falsa iba acompañada de una edición verdadera que era la que se difundía más ampliamente.
Bolívar fue un revolucionario profesional, y su labor como comunicador estuvo concebida como parte de la estrategia revolucionaria para conquistar la independencia de España. Su objetivo era también difundir internacionalmente la causa patriota. Gracias al Correo del Orinoco y otros periódicos independentistas, la causa de la independencia hispanoamericana se dio a conocer en toda Venezuela, en todo el continente latinoamericano, en Europa y en los Estados Unidos, concitando apoyos, difundiendo nuestro programa emancipador y aclarando las dudas y tergiversaciones que al respecto existían.

Bolívar y su comunicación tejen el anhelo humano, se muestra pedagogo de la información porque en cada una de sus notas va la construcción del hombre abordándolo con el lenguaje para que se levante y se eduque contra la esclavitud de las sombras.
 
“Los soldados ganan batallas, y el Correo del Orinoco gana la guerra”.