domingo, 8 de junio de 2014

Pido la palabra...“EN COLUMNAS DE IGUALDAD”

               
Por Iván Herrera Michel
            
Pareciera que estamos asistiendo al boom de una literatura Masónica que está despojando de su representación patriarcal a la Orden y haciendo visible su historia real.  Por este camino, está quedando claro que el tema de las Masonas, por ejemplo, ni es francés, ni es moderno ni sus inicios fueron marginales o por circunstancias accidentales.
                 
En este campo, las novedades editoriales corren por cuenta de una Masona colombiana (sobre Masonería mixta) y dos españolas (sobre Masonería femenina), que con unas credenciales impecables, han publicado en los últimos cuatro meses igual número de libros.  Sus títulos, en orden cronológico de aparición, son:
             
1) “En Columnas de igualdad. Una experiencia histórica en busca de la equidad, escrito por Marina López Sepúlveda, Abogada, Magíster en Género, Sociedad y Políticas, y académica en Derechos Humanos desde una perspectiva de Género y enfoque de interseccionalidad. Miembro de la Logia Luz Hermética de la Federación Colombiana de Logias Masónicas, con sede en Barranquilla, Colombia. El libro lo publicó Editorial masónica.es. en el mes de mayo de 2014.  
                   
2) “La Masonería Femenina en España. Dos siglos de historia por  la Igualdad, de la Antropóloga Social y Cultural Rosa Elvira Presmanes García, Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de España entre los años 2006 y 2009. El libro salió a la luz pública en el mes de abril de 2014, y
                  
3) “Masonas. Historia de la masonería femenina”, escrito por la periodista e investigadora Yolanda Alba Fernández Rodríguez, de la Logia Hermes y Tolerancia de la Gran Logia Simbólica Española, en Madrid, España.  El texto fue publicado por la Editorial Almuzara en febrero de 2014.
                   
En el caso de Marina López y Yolanda Alba, una y otra tuvieron la amabilidad de comentarme sus proyectos un año antes de la publicación de sus libros, y me consta la delicadeza en el manejo de las fuentes porque me pidieron permiso para citarme, algo que se ha vuelto excepcional en este mundo del “copia y pega” en que nos movemos.  De Rosa Elvira Presmanes, me ha gustado mucho su definición de la Masonería como una “asociación interclasista, intergeneracional y libre pensadora”. 
                                 
Es claro que nos encontramos inmersos en un instante de la historia en el que como nunca se cuestionan saberes y verdades que antes se tenían como inamovibles. En estos días se repiensan los discursos y se escuchan historias alternativas a la oficial que provienen de trabajos serios y académicos, que están arrojando luz sobre datos que habían quedado sepultados por leyes patriarcales que parecen formar parte del ADN de la Masonería, constituyen un obstáculos a sus fines, y en muchos casos han hecho tránsito al inconsciente colectivo de Masones y Masonas.
                
Los nuevos conocimientos sobre las Masonas están trabajando sobre las mentalidades, los imaginarios, y las representaciones Iniciáticas, al situarse en el difícil terreno de la reinterpretación de los discursos dominantes.  Están variando la idea de un eterno masculino en la Orden y de mujeres organizadas paralelamente en asociaciones de caridad. 
                 
Con la investigadora Florence Thomas aprendí que lo contrario a la igualdad no es la diferencia, sino la desigualdad, y que lo opuesto a lo diferente es lo idéntico. De la misma forma, la antípoda de la equidad es la inequidad.  Esta claridad, supone poner sobre el tapete un orden de inferiorización entre personas, cuando no de exclusión, incompatible con los valores de libertad, igualdad y fraternidad que defiende la Masonería.
                   
En los tres libros mencionados, he notado que existe un énfasis en sus autoras por no reconocer ni querer que las Masonas sean idénticas a los Masones, en razón de que supondría la neutralización de la diferencia y el convertirse en protagonistas de segunda clase asimiladas a lo que se tiene por elaborado correctamente por y para hombres.  Tampoco reclaman que las Masonas sean la medida de lo Masónico, que sean complementarias a lo masculino, ni que por naturaleza conciban una mejor forma de Masonería, como lo hace la Masonería masculina.  
                         
Reclaman igualdad y equidad en y desde la diferencia, que no es lo mismo.  Buscan abrir mentalidades por el conocimiento y edificar imagines constructivas que nos liberen de los figurados y las reglas de juego de un discurso patriarcal elaborado en contextos tan coyunturales ayer como superados hoy.
                       
Dejan ver el contrasentido de una institución que diciéndose portadora de un mensaje de libertad, igualdad y fraternidad para toda la humanidad, se vio enzarzada en exclusiones y discriminaciones.   
                 
Y la verdad es que la labor pendiente no se ve como una tarea fácil, ya que ante una Masonería que se hipotecó desde lo masculino en un principio, significa para muchos (y muchas, también hay que decirlo) casi como luchar contra el propio inconsciente en la búsqueda de la simetría en las oportunidades y el desaparecimiento de las respuesta automáticas.

Fuente: http://ivanherreramichel.blogspot.com/2014/05/en-columnas-de-igualdad.html

jueves, 5 de junio de 2014

Hablando de Historia...El taita Boves, hombre de contraste entre la Primera y Segunda República de venezuela.



Primera República


Al estallar la Guerra de Independencia de Venezuela en 1810, Boves intenta unirse a la causa independentista apoyándola económicamente con su patrimonio. A pesar de su experiencia militar y de su habilidad como jinete, su solicitud de un mando militar fue rechazada por los criollos de Caracas debido a su condición social. Inesperadamente, fue acusado de traidor y sentenciado a muerte, posiblemente por enemigos personales. Su pulpería fue saqueada y quemada y su mujer asesinada delante de su hijo. Finalmente, fue liberado en Calabozo por los jefes militares realistas Eusebio Antoñanzas y Antonio Zuazola cuando estos tomaron la ciudad el 20 de mayo de 1812. A continuación, se unió a la columna de vanguardia del ejército de Domingo de Monteverde (1773-1832) bajo el mando de Antoñanzas. 


Participó en la sangrienta toma y saqueo de San Juan de Los Morros el 23 de mayo, destacando por su valor. Gracias a esto, fue nombrado comandante del Cuerpo de Urbano de Calabozo, unidad de milicianos a caballo. Poco después, el 29 de julio Monteverde entraba en la capital venezolana y la Primera República quedaba liquidada.


Segunda República


Mientras Monteverde iniciaba un régimen militar muy represivo e impopular, desconociendo además a las autoridades realistas civiles, en Cartagena de Indias se reunían numerosos oficiales venezolanos exiliados. Ahí empezaron a fraguar un plan con el que recuperar Venezuela, rápidamente reunieron un ejército gracias al apoyo de las Provincias Unidas de Nueva Granada e iniciaron una impresionante ofensiva militar encabezada por Simón Bolívar (1783-1830), la Campaña Admirable.


Entre tanto, la unidad de Boves se unía al ejército de Juan Manuel de Cajigal y Martínez (1757-1823), segundo de Monteverde, que marchaba al este puesto que otro grupo de exiliados había desembarcado el 13 de enero de 1813 en Güiria bajo el mando de Santiago Mariño (1788-1854), Manuel Piar (1774-1817) y José Francisco Bermúdez (1782-1831), todos procedentes de la Trinidad, donde habían contado con apoyo británico. Establecieron su base de operaciones en Maturín, ciudad a la que Cajigal puso bajo asedio e intento tomar por asalto el 20 de marzo, 11 de abril y 25 de mayo, todas en completo fracaso. Gracias a esto la ciudad fue llamada por Bolívar Tumba de los Tiranos.


Tras el tercer y último fracaso, Cajigal abandonó la idea de tomar Maturín y decidió ir a apoyar a Monteverde, quien se mostraba incapaz de contener el avance triunfante de Bolívar por el oeste. Ordenó a Boves ir con su unidad de setecientos jinetes a los Llanos y reclutar a todos los locales que pudiera en nombre del rey. Pronto Boves utilizó un discurso muy demagógico y populista contra las élites clasistas y racistas bajo el lema ¡Guerra a los blancos explotadores del pardo y del indio! ¡Las tierras de los blancos para los pardos!,  unidas a promesas de botín, revancha y ascenso social llevaron a que en octubre, apenas dos meses después del inicio de su guerrilla, tuviera bajo su mando más de mil hombres, y para diciembre alcanzaran los tres millares, momento en que envió a su segundo, Francisco Tomás Morales (1781-1845), a reclutar más hombres en la provincia de Guayana. Después de la segunda captura de Calabozo dispondrá, según los informes del oidor de la Real Audiencia de Caracas e inmigrante dominicano, José Francisco de Heredia y Mieses (1766-1820), de veinte mil lanzas llaneras. Boves castigaba con dureza a los desertores, imponía una férrea disciplina y vivía con y como sus hombres Sus tropas, aunque inicialmente actuaron como montoneras que obligaban a sus enemigos a dispersarse por la región, llegado cierto punto actuaron como un ejército capaz de vencer a tropas regulares en batallas campales.


El 6 de agosto Bolívar entró en Caracas y se proclamó la Segunda República, pero aún quedaban núcleos de resistencia dispersos por Venezuela. Según una estimación oficial de los revolucionarios del 11 de enero de 1814, había 2.200 realistas en la provincia de Coro con Carlos Miguel Salomón, 500 en San Felipe a cargo de José de Milliet, 1.500 en Apure con José Antonio Yáñez y Sebastián de la Calzada y 2.000 en Calabozo a cargo de José Tomás Boves. Extrañamente, Boves y el otro caudillo llanero realista, Yáñez, nunca unieron sus fuerzas. Al parecer, cada uno prefería operar de manera independiente: Boves en los llanos de Calabozo (provincia de Caracas) y Yáñez en la provincia de Barinas



 José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional, "Ni vestido ni desnudo"


miércoles, 4 de junio de 2014

Historia y Tradición... 4 de junio de 1830, Sucre... crónica de una muerte anunciada.



El 20 de enero de 1830, el Libertador reunió en Bogotá el congreso denominado “Admirable”, donde resultaron electos el general en jefe Antonio José de Sucre y monseñor José María Estévez, Obispode Santa Marta, Presidente y Vicepresidente respectivamente; Bolívar renunció a toda actividad política, allá exteriorizo: el único bien que hemos adquirido es la independencia, pero a costa de los demás. Sucre y monseñor Estévez, fueron enviados a Venezuela para entrevistarse con Páez para evitar la ruptura de la Gran Colombia; el general Santiago Mariño, representante de Páez, los atendió en Cúcuta a mediados deabril de ese año; las gestiones resultan infructuosas y se les impide ingresar a territorio venezolano. Al regresar a rendir cuenta de su fallida comisión, les informaron que Bolívar se había trasladado haciaCartagena el 8 de mayo, con la finalidad de embarcarse hacia Curazao, Jamaica y Londres para tratar su maltrecha salud.

En el diario bogotano “El Demócrata”,apareció el 1ro de junio la siguiente información: “ojalá se haga con Sucre lo que no se pudo hacer con Bolívar”; se refería al fracaso que hubo en el atentado contra el Libertador en Bogotá el 25 de septiembre de 1828. En la caravana iba el doctor José Andrés García Trellez, diputado por Cuenca, los sargentos Lorenzo Caicedo y Francisco Colmenares, el asistente del diputado y dos arrieros.

En Popayán pernoctaron el 29 de mayo en la residencia de monseñor Rafael Mosquera quien los alertó de un posible atentado.


El 2 de junio, durmieron en la población de Salto de mayo, en la casa del comandante José Erazo, amigo del general José María Obando, natural de Pasto, autor intelectual del magnicidio.  Al día siguiente pernoctaron en la población de Venta Quemada, allí se encontraron con Erazo y el comandante Juan Gregorio Sarría quien entregaria las armas a los tres asesinos. 


En el crimen estuvo involucrado el coronel trujillano Apolinar Morillo quien pagó cuarenta pesos a los sicarios. El 4 de junio, la caravana se internó en la selva de Berruecos, al Sur de Pasto (Colombia); en el sitio La Jacoba, conocido como Cabuyal, Sucre recibió un balazo en la cabeza, otro en el cuello y el tercero en el pecho; el resto de la caravana huyó despavorida hacia la población de La Pascana de la Venta.   

Nuestro paisano permaneció 24 horas en la selva, hasta que el fiel Caicedo lo enterró en el sitio La Capilla, colocando una improvisada cruz; seis días después llegó a Quito a la casa de Doña Mariana Carcelén, llevando las botas y el sombrero del prócer más puro de la independencia americana y el caballero de la historia, con la infausta noticia.

 La viuda dispuso la traída del cadáver hasta su hacienda El Deán, en el valle de Chillos; expresaría que “Corazón más puro que el de Sucre, no ha palpitado en pecho alguno”. Bolívar se enteró la noche del 1ro de julio en Cartagena, exclamando ¡Santo Dios, se ha derramado la sangre del Abel de América!...Como soldado, fuiste la victoria, como magistrado la justicia, como ciudadano el patriotismo, como amigo la lealtad. Para gloria lo tienes todo ya; lo que te falta, sólo a Dios le corresponde darlo. 

Mariana trasladó el cadáver en 1841 hasta la iglesia El Carmen, en El Bajo Quito e hizo saber que estaba enterrado en la iglesia de San Francisco. Después de setenta años sin ser ubicado por las autoridades, ni por su sobrino el presbítero Antonio José Sucre, Rosario Rivadeneira de la servidumbre de Mariana, ya fallecida, informó la ubicación exacta de los restos. El Gral. Eloy Alfaro Presidente del Ecuador, decreta el entierro en la Iglesia Catedral de Quito el 4 de junio de 1900, el orador fue monseñor Federico González, Obispo de Ibarra, quien dijo: “Si Sucre hubiera hablado después de muerto, seguro que sus palabras serían para perdonar a sus asesinos”.


Por;
Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
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General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

martes, 3 de junio de 2014

Talento Masónico...9 estilos de liderazgo.




Te mostraremos nueve estilos diferentes de liderazgo, muy efectivos en estos tiempos actuales, en los que las crisis son comunes:

1. Adaptable
En los tiempos actuales, en los que las crisis son comunes, los líderes deben encontrar nuevas formas de tomar decisiones acertadas en los negocios. Los líderes que se adaptan a las circunstancias, logran sobrepasar las diicultades de las mismas, por lo que una persona que ejerce liderazgo dependiendo de las circunstancias en las que se encuentra,tiende a obtener mejores resultados.

2. Liderazgo mediante inteligencia emocional
El liderazgo positivo está relacionado al reconocimiento de los sentimientos propios y de los demás. Los líderes que tienen inteligencia emocional, son expertos en el manejo de las relaciones interpersonales, lo que los lleva a que las personas que los siguen crean mucho más en sus convicciones.

3. Auténtico
Los líderes auténticos son los que tienen integridad y carácter. Son reconocidos por su constancia y disciplina, además de ser siempre coherentes entre sus palabras y acciones. Un líder que hace una promesa y la rompe puede perder toda su credibilidad en un instante.

4. Carismático
Los líderes carismáticos innuencian a las demás personas a través de su personalidad elocuente y contagiosa. Hace noventa años, Max Weber describió al carisma como una autoridad derivada de un carácter excepcional y heroismo. Hoy en día, es más común percibirlo como una función de la personalidad, por lo que se convierte en algo difícil de enseñar. Cabe mencionar que aunque los líderes carismáticos son excelentes motivadores, pueden llegar a desgastar la relación con sus seguidores al terminarse el encanto del carisma.

5. Líderes con la mente ocupada
Muchos líderes viven sin estar totalmente informados de lo que pasa alrededor de ellos. Si prestaran más atención a su medio ambiente interno y externo, cuestionando, analizando y escuchando lo que los demás tienen que decir, sin duda tomarían mucho mejores decisiones sobre sus negocios y sobre cada aspecto de sus vidas. Un buen líder tiene la capacidad de analizar lo que pasa en su entorno externo y aplicarlo al interno.

6. Sin excusas
El liderazgo sin excusas promueve la responsabilidad del líder y del colaborador para tomar decisiones rápidamente sin importar que no cuenten con la información completa para tomarla. Esto no quiere decir que lo hagan de manera precipitada, sino que tengan la capacidad para solucionar problemas bajo cualquier circunstancia.

7. Servicial
La persona que ejerce este tipo de liderazgo elige servir antes de ser servido. Esto funciona para dirigir mejor a quienes los siguen,poniendo su propio testimonio como ejemplo a sus colaboradores.

Además, es cierto que para saber mandar hay que saber hacer, por lo que esta es una manera muy eecaz para lograr que la gente que comparte tus ideas te siga en cada uno de tus proyectos.

8. Cuentan historias
Los líderes deben contar historias: sobre ellos mismos, sus negocios, sus colaboradores y sobre su futuro. Las historias hacen que se despierten emociones de una manera en que los datos no lo hacen.

Este estilo de liderazgo se da en emprendedores, quienes encuentran cualquier momento para hablar de sus sueños.

9. Liderazgo basado en fortalezas
Las personas que basan su liderazgo en fortalezas, identiican e invierten en las suyas y en las de sus colaboradores. Es decir, explotan el talento de todas las personas de la organización. En este sentido, debes preguntarte: ¿Eres un excelente ejecutor, uninnuyente o un gran pensador estratégico? Escoge uno de estos talentos y saca el máximo de él.
Celta.·.

lunes, 2 de junio de 2014

02 de junio de 1816: Simón Bolívar decreta desde Carúpano la liberación de los esclavos







Por: Belén T. Orsini Pic
Coordinadora
Instituto de Investigaciones Estratégicas sobre África y su Diáspora
Venezuela
@TeraOrsiniPic



El 02 de junio de 1816, el Jefe Supremo y Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y Nueva Granada, Simón Bolívar,  hace una segunda visita a Carúpano. Habiendo partido de Haití el 31 de marzo, llega a Margarita y luego toma a Carúpano con 150 hombres el primero de junio. Al día siguiente decreta la liberación de los esclavos, dicha misiva señala que “…la justicia, la política, y la Patria reclaman imperiosamente los derechos imprescindibles de la naturaleza, he venido en decretar, como decreto, la libertad absoluta de los esclavos que han gemido bajo el yugo español en los tres siglos pasados…”, es así como se comienza el camino hacia la consolidación de la libertad de los esclavizados en Venezuela, objetivo que se materializó 38 años más tarde, cuando el 24 de marzo de 1854, el Presidente José Gregorio Monagas le puso el ejecútese a la ley que en uno de sus artículos señala “Queda abolida para siempre la esclavitud en Venezuela.”

El 02 de junio de 1816 reviste una singular importancia dentro de nuestra historia, no sólo porque representa el punto de partida hacia la abolición de la esclavitud, sino porque es una demostración de la magnanimidad de nuestro libertador, quien apenas pisa nuevamente territorio venezolano cumple la promesa que le hizo a su amigo y protector en Haití, Alejandro Petión, de otorgarle la libertad a todos esos hombres y mujeres traídos por la fuerza desde África a nuestra América. No se trataba únicamente de una promesa, se trataba de continuar con los esfuerzos de uno de sus precursores en la lucha, Francisco de Miranda, quien años previos ya contemplaba la importancia de enfilar a los negros en el ejército patriota. Reconocía Bolívar la dignidad humana, reconocía la importancia de la justicia social, reconocía El Libertador, la necesidad de hacer la lucha por la independencia un deber para todos los venezolanos con su patria.

En 1819, tres años más tarde en el célebre Discurso de Angostura, El Libertador actuando como Jefe Supremo de la República solicita al Congreso que decretara la abolición de la esclavitud, pero los intereses de los dueños de de los esclavos se impusieron sobre la justicia que demandaba la libertad de los miles de hombres y mujeres desarraigados de manera violenta de su natal África.

Simón Bolívar en una acción ejemplarizante se convierte en uno de los primeros mantuanos, propietarios de hacienda en darle la libertad a sus esclavos y reconocerlos como ciudadanos. No obstante, es en 1854 cuando se decreta la abolición de la esclavitud, durante el gobierno de José Tadeo Monagas.

El artículo 54 de la Carta Magna de la República Bolivariana de Venezuela, establece: “Ninguna persona podrá ser sometida a esclavitud o servidumbre. La trata de personas y, en particular, la de mujeres, niños, niñas y adolescentes en todas sus formas, estará sujeta a las penas previstas en la ley

La Espada del Perú... La Espada del Libertador Simón Bolivar...



Espada del Peru


...A propósito de la visita de la Réplica Nº 1, perteneciente a la Ilustre Sociedad Bolivarina de Venezuela, al municipio Libertador del Estado Carabobo, con motivo a la celebración del bicentenario del Primera Batalla de Carabobo, 28 de mayo de 1.814 - 28 de mayo de 2.014.

Espada del Perú

Obsequiada en 1825, -después de la victoria de Junín y Ayacucho- al Libertador, por la municipalidad de Lima, y con una medida de una vara y siete pulgadas de largo, la espada del Perú es sin duda, uno de los recursos históricos más notables que posee la América meridional.

Recibida por Bolívar de manos del comisionado, Coronel Salazar; la riqueza emblemática de la pieza es notable, más allá de que la vaina es en su totalidad de oro macizo de 18 kilates, en el que sobresalen elegantes y variados dibujos.


En la parte inferior se puede observar una serpiente de nueve pulgadas y ojos de rubí que la abraza. La hoja de acero grabada al estilo de damasco posee la siguiente inscripción: Simón Bolívar: unión y libertad, año de 1825, leyéndose en el anverso lo siguiente: Libertador de Colombia y del Perú, Chungapoma me fecit en Lima.


Cada una de estas leyendas se encuentran separadas por dibujos alegóricos que representan trofeos de armas, laureles, etc.



Espada de Bolivar

El pomo de la guarnición de la espada posee un bello busto de oro , el genio de la libertad , coronado por un gorro frigio, relleno de brillantes y circundado por una corona de laureles compuesta de diamantes. En la parte inferior del mismo espacio, llámese la cazoleta , resaltan las figuras de dos indios de oro en relieve, coronados cada uno por penachos de brillantes que adornan sus cabezas; sosteniendo ambos el hasta que lleva el gorro de la libertad. La empuñadura posee dos pirámides truncadas.

En la pirámide superior se observa, en una de sus caras, el escudo de armas del Perú, adicionalmente una orla de laureles. La pirámide inferior posee la siguiente dedicatoria: “El Perú a su Libertador”. De la parte contigua a la empuñadura, o sea el pomo, se desprende un dragón de oro con dos brillantes.

 José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional,
"Ni vestido ni desnud
o"

domingo, 1 de junio de 2014

Diario Masónico...La represión de la masonería por Fernando VII

Fernado VII en el Puerto de santa Maria

La represión de la masonería en el reinado de Fernando VII es en realidad común a la sufrida por los afrancesados y liberales, tildados en muchas ocasiones de forma indiscriminada de masones.

 


Durante la reacción fernandina el masonismo se identifica con el liberalismo. La Inquisición al servicio del rey Fernando VII, destaca por encima de todo la voluntad de represión de cuantas personas o grupos participaron con fines más o menos reformadores liberales.


Una carta manuscrita del propio rey fechada el 19 de noviembre de 1817 y dirigida a Francisco Eguía, secretario de Estado y del Despacho de la Guerra, es bien reveladora de ello. En la carta le decía:

«Eguía; no habiendo la menor duda en que se hallan establecidas las Logias Francmasónicas en las ciudades de Cádiz, Coruña, Córdoba, Málaga, Murcia, Valencia, Granada, Cartagena, Valladolid, Zaragoza y las villas de Bilbao y esta Corte, como igualmente que muchos de sus individuos pertenecen a la clase militar; conviene que con la mayor reserva de las órdenes más estrechas y terminantes a las personas que merezcan tu confianza en cada uno de los puntos referidos, con especial encargo de que te den cuenta de todo lo que puedan indagar acerca de este asunto, para mi soberana resolución».

En sus Papeles, por otro lado, hay listas de militares, eclesiásticos, letrados y empleados civiles, con nombres y apellidos aparte de sus nombres simbólicos. Se trata de más de mil quinientos personajes sospechosos, que ocupaban puestos claves en la milicia o en la burocracia hasta 1823.


Entre las primeras medidas restauracionistas del absolutismo tomadas por el rey a su regreso a España en 1814 se encuentran las comprendidas en el Real Decreto de 24 de mayo, por el que se prohibían las asociaciones clandestinas. Basándose en las leyes recogidas en la Novísima Recopilación, se mandaba que no se hicieran «juntas, ligas ni otras parcialidades….». El decreto reconocía, además, la necesidad e importancia de esta providencia en aquellos momentos dado que algunos, incluso personas eclesiásticas y religiosas, «cuyo influjo en los demás es tan grande», seducidos de opiniones perjudiciales a la Religión y al Estado, se habían dejado llevar tanto de ellas que «han escandalizado a los buenos y arrastrado a muchos a tan grave mal». Así, sin perjuicio, por consiguiente, de acordar otras providencias para «establecer y encaminar la opinión pública al servicio de Dios y del Estado, por medio de una buena enseñanza política y religiosa», se encargaba a los obispos y personas eclesiásticas que celaran a sus respectivos súbditos para que éstos «guarden y observen en sus acciones, opiniones y escritos la verdadera y sana doctrina en que tanto se ha distinguido la Iglesia en España en todos tiempos; se abstengan de toda asociación perjudicial a ella y al Estado».


Bien es verdad que la represión de 1814 no se refiere solo a la masonería. La reacción se dirige contra la obra y los hombres de Cádiz, aparte del extrañamiento de los afrancesados y la revisión de las conductas de los empleados. En cualquier caso se trata de una represión poco definida o asistemática, y, por supuesto, muy diferente de la llevada a cabo a partir de 1823, tras el fracaso del Trienio Liberal. La nueva restauración del absolutismo —en los comienzos, sobre todo, de lo que la historiografía liberal denominara la «ominosa» década— es más decidida que la de 1814, y, consiguientemente, las medidas de represión fueron más terminantes. La nueva legislación es más coherente y completa y, desde luego, en ella, la masonería y las Sociedades secretas reciben un tratamiento específico. La represión antimasónica se agudizó de forma mucho más completa y sistemática. Se confeccionaron listas completas de nombres de militares, eclesiásticos y empleados que, acusados de haber pertenecido a sociedades prohibidas se habían señalado por sus ideas o sus acciones durante el Trienio, acusándoles a la mayor parte de ellos de estar en relación con la masonería.


El 6 de diciembre de 1823, el rey promulgaba un decreto en el que se señalaba que «una de las principales causas de la revolución en España y en América, y el más eficaz de los resortes que se emplearon para llevarla adelante habían sido las Sociedades secretas, que bajo diferentes denominaciones se habían introducido de algún tiempo a esta parte entre nosotros frustrando la vigilancia del Gobierno, y adquiriendo un grado de malignidad, desconocido aun en los países de donde tenían su primitiva procedencia. Por lo tanto, convencido mi Real ánimo de que para poner pronto y eficaz remedio a esta gravísima dolencia moral y política no alcanzaban algunas determinaciones de nuestras leyes, dirigidas a ocultar el daño, y que por lo menos era necesario ampliarlas o contraerlas a las circunstancias en que nos encontrábamos, redoblando las preocupaciones para descubrir las referidas Asociaciones y sus siniestros designios, quise que el Consejo con antelación a cualquiera otro negocio, se ocupase de éste».


El año 1824 fue prolífico en cuanto a legislación antimasónica. El 11 de julio fue destituido de la Secretaría de Estado el Conde de Ofelia, sobre el que circularon «infamias» acerca de sus relaciones con las sectas secretas, que aumentaron ante los rumores de que iba a dirigir desde el Ministerio de Gracia y Justicia los asuntos eclesiásticos de España. Otra real cédula del 1 de agosto prohibía para siempre en España e Indias las sociedades de francmasones y otras cualesquiera secretas.


Varios fueron los edictos, reales órdenes, circulares y reales cédulas que, en este año de 1824 y siguientes, se expidieron relativas a la persecución de la masonería y de sus afiliados. Una real cédula de 9 de octubre prevenía que en adelante «los francmasones, comuneros y demás sectarios» debían ser considerados como enemigos del altar y del trono, quedando sujetos a las penas de muerte y confiscación de bienes. Todavía en 1828 el ministro Calomarde, privaba de sus grados y honores a los que en la época constitucional habían pertenecido a sociedades secretas, aunque se hubiesen espontaneado ante los obispos, condición que antes se les perdonaba, dando efecto retroactivo a las leyes.

Extractado de: Manuel Moreno Alonso, “La represión de la masonería por Fernando VII”, en La Masonería Española (1728-1939). Exposición, Alicante-Valencia, 1989, pp. 123-130
Fuente;  http://www.diariomasonico.com/reportajes/la-represion-de-la-masoneria-por-fernando-vii