lunes, 26 de mayo de 2014

Hablando de Historia...BOLETIN DEL EJERCITO LIBERTADOR DE VENEZUELA, Carabobo, 27 de mayo de 1814, acciones vistas desde la óptica Realista a propósito de la Primera Batalla






Plan de campaña
Señor Gobernador de la Provincia de Maracaibo.

Por el oficio de V.S. fecha 5 del corriente, quedo enterado de la retirada de la división del mando del capitán don Bartolomé Lizón al punto de Zulia; y en mi poder los documentos sobre los cuales se establece igualmente el estado de fuerza con que contaba el día de su fecha.


Es preciso socorra V.S. al expresado Lizón por cuantos medios sean posibles, en inteligencia que de operar con ventajas dicho oficial por ese lado, consiste el cumplimiento del plan que tengo convenido y acordado.


Luego que se ponga en movimiento el ejército de don José Tomás Boves, atacaré a Valencia, a donde se han reunido muchas fuerzas, y con ellas los principales cabecillas Bolívar, Marino, José Felix Ribas, Urdaneta y otros; lo que sirve de contestación al oficio de V.S. arriba indicado.


Juan Manuel De Cajigal y Martinez

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Es de gran valor histórico esta nota. Cajigal no quería comprometer acción mientras Boves no entrara en línea por Villa de Cura. Esto explica su conducta en los días que precedieron a la batalla. El Libertador con hábiles maniobras lo indujo a empeñar la lucha durante los días  del 23 al 28 de mayo que concluyeron en la Primera Batalla de Carabobo, mismo lugar donde siete años después se consagraría un 24 de Junio de 1821 nuestra independencia definitiva.


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional, "Ni vestido ni desnudo"


sábado, 24 de mayo de 2014

Hablando de... Q.·. H.·. Georg Forster, un hombre de hermosas letras.



Georg Forster
“Algunas veces vivimos nuestras vidas encadenados, sin saber que nosotros tenemos la llave” 
 
Cada día hay en el Universo una estela dejada por la acción de otros seres humanos que al igual que nosotros buscaban la excelencia. Hoy esa estela o “semilla del día” fue sembrada por…

Georg Forster

La vida de Georg Forster fue breve, pero intensa en vivencias y acontecimientos, como pocas lo fueron en el Siglo XVIII. De entre todos les espíritus ilustrados alemanes, Georg Forster puede serconsiderado uno de los más importantes.

Las etnografías que Forster recolectó junto a su padre en los mares del Sur se exponen hoy en la Cook-Forster-Sammlung (Colección Cook-Forster) en el museo de etnología de Göttingen.

Naturalista, masón, etnólogo, escritor viajero, periodista y revolucionario alemán.

Formó parte de la segunda expedición alrededor del mundo de James Cook (1728-1779), y dedicó importantes sumas a la Geografía y Etnología comparadas de los mares del sur.

Georg Foster aparece como uno de los fundadores de la literatura de viajes con fundamentación científica. Como jacobino alemán, fue uno de los protagonistas de la efímera república de Maguncia.

Georg Forster publica en 1777 una descripción del viaje: A Voyage round the World in His Britannic Majesty’s Sloop Resolution, Commanded by Capt. James Cook, during the Years, 1772, 3, 4, and 5 (Viaje alrededor del mundo).

El poeta Christoph Martin Wieland (1733-1813) elogia la obra, considerándola el libro más notable de su época, e incluso hoy permanece como una de las descripciones de viajes más importantes jamás escritas. La obra, con la que se inicia la Historia de la literatura alemana moderna de viajes, tendrá, junto a otras, una notable influencia en Alexander von Humboldt (1769-1859) y, más adelante, en los etnólogos.

Forster escribe en una prosa alemana refinada, científicamente exacta y fundada objetivamente, y obtiene con ello un resultado que resulta a la vez apasionante y muy legible. Sus obras se distinguen del resto de la literatura de viajes anteriores porque no son una mera sucesión de datos; son coherentes y presentan hechos evidentes y seguros, etnológicamente hablando, que tienen su origen en observaciones detalladas. A menudo interrumpe su descripción con alguna reflexión filosófica sobre la observación.

Dispensa una atención especial al Hombre, del que estudia los comportamientos, necesidades, costumbres, religiones, así como las formas de sociedad. En el Viaje alrededor del mundo, incluso reproduce el texto de una canción polinesia. Esta obra sigue siendo incluso en nuestros días una de las fuentes más importantes acerca de las sociedades de los mares del sur.

Su publicación supone para Georg Forster el reconocimiento científico de toda Europa. La célebre Royal Society of London lo acepta como miembro en 1777 con sólo 23 años. Academias científicas, de Berlín a Madrid también le abren sus puertas.


Pierre Cubique .·.

viernes, 23 de mayo de 2014

Historia y Tradición...Juan Baillío, "Francés al servicio de la naciente República"

trabajo hecho en Imprenta de Juan Baillío


De las primeras imprentas instaladas en Venezuela se tiene información de la traída desde Trinidad hacia Caracas en 1808 por Mateo Gallager y Jayme Lamb, posiblemente la misma que Miranda dejó en dicha isla a causa de la fallida expedición en 1806; la segunda instalada igualmente en Caracas por el francés Juan Baillío en 1810; la tercera en Cumaná ese año y la cuarta en Valencia en 1812.

Al referirnos al francés Juan Baillío estudiamos su apego incondicional a la causa emancipadora desde su llegada a Venezuela en 1810, destacándose en el laborioso trabajo de imprimir los documentos estelares de la magna época.

Nace el año 1752 en la población de Cabo Francés, antigua posesión francesa hoy República de Haití. En 1792 se inicia con su propia imprenta y periódico de tinte político denominado "Los anales patrióticos de Santo Domingo"; es importante acotar que para la fecha la colonia francesa contaba con treinta imprentas, mientras que en Venezuela no se había instalado ninguna.

El impreso era utilizado por el grupo social de los Petits blancs (blancos de orilla), considerados como un cuarto nivel social. Su experiencia editora duró poco, ya que los responsables fueron expulsados a Francia por el jefe militar de la colonia el 5 de diciembre de ese año. La defensa gana el juicio permitiendo la excarcelación de Baillío y sus acompañantes.

Al tiempo de regresar suceden el 1ro de enero de 1804 los graves acontecimientos donde los negros y mulatos se sublevan contra la dominación francesa teniendo como líder a Toussaint Louverture, logran la independencia, formando la República de Haití; Baillío se traslada a París, continuando su labor de impresor.

La llegada al poder de Napoleón Bonaparte, lo obliga retornar a Los Cayos de San Luís y obtener la nacionalidad haitiana. En 1810 embarca hacia Venezuela para instalar su imprenta asociado con Luís Delpech, ubicada de Gradillas a Sociedad cerca del Palacio Arzobispal.

Entre sus primeros clientes con fecha 4 de noviembre de 1810, se cuenta el "Semanario de Caracas", dirigido por Miguel José Sanz y José Domingo Díaz; seguirían: "El Publicista de Venezuela", "El Patriota de Venezuela", "El Mercurio". Por la empresa pasaron los intelectuales revolucionarios para elaborar proclamas, panfletos y hojas sueltas, digno de mencionar a: Juan Germán Roscio, Francisco Javier Ustáriz, Martín Tovar Ponte y Francisco Isnardy entre otros.

En agosto de 1811, el Congreso le suscribe la denominación de Impresor del Supremo Congreso de los Estados Unidos de Venezuela; con tal nombramiento imprime en sus talleres en diciembre de ese año varios ejemplares de La Constitución de Venezuela, primera del país y de Hispanoamérica.

Edita en 1811 "La Intolerancia político-religiosa" obra del prelado y doctor Juan Nepomuceno Quintana, patrocinada por la Universidad de Caracas, considerado el segundo libro publicado en el país, siendo el primero "El Calendario Manual" de Don Andrés Bello editado en 1810. Con la mudanza de la capital hacia Valencia en 1812, parte de la imprenta se traslada a la nueva sede, quedándose Baillío en Caracas; cuando el jefe realista Monteverde ocupa la ciudad luego de la capitulación de Miranda el 25 de julio de 1812.

Disimulando su apego a la causa libertadora, Baillío imprimió dicha capitulación y varias proclamas realistas. Con la triunfante llegada de Bolívar a Caracas en agosto de 1813, este abnegado impresor, editó las proclamas de dicha operación militar y el famoso "Decreto de Guerra a Muerte" y de innumerables canciones patrióticas. Debido a la cercanía del Boves, Baillío se ve en la necesidad de abandonar la ciudad el 7 de agosto de 1814 acompañando al Libertador en la Emigración a Oriente.

De Carúpano se dirigió a las Antillas hasta llegar a Haití, donde esperó al Libertador e incorporarse con su hijo Juan de dieciséis años con su rudimentario pero valioso equipo impresor en la Expedición de los Cayos, salida el 31 de marzo de 1816, no sin antes imprimir los formularios utilizados por el Libertador en nombramientos, ascensos y aspectos administrativos, los cuales llevaban la conocida inscripción de: "Simón Bolívar, Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y de la Nueva Granada etc.etc.etc. Padre e hijo combaten cerca del islote de los Frailes en el triunfo naval el 2 de mayo.

Le cupo el honor de imprimir la proclama elaborada por el Libertador el 3 de mayo en Juan Griego, y todos los documentos afines elaborados en Margarita hasta el 23 de mayo. El 2 de junio en Carúpano imprime el famoso documento de libertad de los esclavos, y la leída el 6 de julio en Ocumare de la Costa con igual contenido de redención.

Lamentablemente el 14 de julio, ante la inminente presencia de las fuerzas realistas de Morales a Ocumare de la Costa, Bolívar auxiliado a tiempo por Juan Bautista Bideau, salva su vida, perdiéndose el parque y la imprenta con doce cajones contentivos de letras, tinta y papel. Posiblemente el veterano impresor pudo salvarse con su hijo y residenciarse en Jacmel- Haití.

El Libertador le escribe desde Angostura a Fernando Peñalver el 1ro de septiembre de 1817: "… y sobre todo mándeme Usted la imprenta, que es tan útil como los pertrechos en la guerra, y ella es la artillería del pensamiento". Sería imprenta utilizada en "El Coreo del Orinoco" a partir del 27 de junio de 1818.
 
 
Por;
Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
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General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

sábado, 17 de mayo de 2014

Historia y Tradición... La Milicia en Venezuela.




La palabra milicia proviene del latín “militia”, de miles, milites, soldado, de los cuales se escoge uno por cada mil para el servicio de armas, con la misión de proteger a las poblaciones. Las milicias se agrupaban principalmente en compañías y batallones, unidades ligeramente organizadas, entrenadas y equipadas. Misiones llevada a cabo hasta finales de la Edad Media, cuando el Ejército Regular poco a poco la desplazo a un segundo plano. España toma la influencia romana para la formación de sus milicias que luego serian implementadas  en la América Hispana. 

Con la llegada de los conquistadores investidos por “Capitulaciones”, es decir poderes extraordinarios para ocupar y administrar los territorios colonizados. Una vez concluida la misión, algunos milicianos se incorporaban a las comunidades como ciudadanos, desarrollando labores agrícolas, artesanales o comerciales; algunos continuaban en  la milicia, encargados de la custodia de los latifundistas. La persona encargada del mando de estas pequeñas milicias era el “Encomendero”.

 En 1536, una Real Cedula obligó a los encomenderos a tener caballo y espada; las milicias creadas no formaban una clase distinta de la sociedad del momento, ni existía una obligación del Tesoro Real para el sustento. Caracas contaba en febrero de 1696 con seiscientos milicianos agrupados en tres compañías de blancos, dos de pardos libres y una de negros libres; era a simple vista una discriminación clasista. Llegaron de España en 1754, los primeros oficiales para encargarse en Caracas del mando de las milicias integradas por voluntarios y con la principal misión de defender la ciudad contra las incursiones de los piratas. Se organizaron batallones de milicias de blancos, de pardos y de negros e indios, estos últimos no disponían de armas de fuego, solo flechas y lanzas. En 1766, habían cuatro grandes cuarteles ubicados en: Caracas, San Felipe, Valencia y El Tocuyo, disponían de un reglamento de funcionamiento y sanciones disciplinarias.

 En abril de 1769, se activa un batallón de blancos y otro de pardos. La Capitanía General de Venezuela disponía en 1771 de 6.714 milicianos entrenados para defenderse de los ingleses y de los piratas; la edad para desempeñarse como miliciano estaba comprendida entre los 15 y 45 años. A finales del siglo XVIII, en Venezuela inician sus actividades algunas academias de matemáticas, formadoras de oficiales de las Milicias Regladas, únicamente para los blancos criollos, cuyos padres deberían poseer el grado de capitán, ejemplo de ellos lo notamos con los progenitores de nuestro Libertador y el del Gral. Sucre. Francisco “libertad” Miranda por ser hijo de canario, cuyos nacidos en esas islas eran denominados Blancos de Orilla, tuvo que comprar en España el grado de capitán por 85.000 reales de vellón. La clase social más numerosa en la época colonial  y que lucho’ por nuestra emancipación fue la de los pardos, entre ellos José Félix Ribas, denominado por Bolívar “Vencedor de los tiranos en la Victoria”. 

La primera vez que se emplearon las milicias en combate  fue en  Coro a finales de noviembre de 1810 a las órdenes del Gral. Francisco Rodríguez del Toro, el marqués. El Congreso Constituyente convocado por Páez, reunido en Valencia, estableció el 2 de octubre de 1830, la organización y funciones de la “Milicia Nacional”, dividida en Activa y Local. El Congreso autorizo’ el 27 de marzo de 1832, al Ejecutivo llamar al servicio a dos mil milicianos. El 14 de mayo de 1836, se promulgo una ley para reorganizar a la Milicia Nacional. En marzo de 1837, son llamados  ocho mil milicianos a las órdenes de Páez, para combatir en Apure contra el coronel Francisco Farfán que al derrotarlo el 26 de abril, recibió el cognomento de “El León de Payara”. Venezuela contaba en 1840, con 72.413 milicianos. 

A raíz de los graves sucesos ocurridos en enero de 1848, en el Congreso, llamo' al servicio a diez mil milicianos. Concluida la Guerra Federal con la firma del Tratado de Coche el 22 de mayo de 1863, se establece que: “La fuerza pública, se divide en Naval y Terrestre y se compondrá de la milicia ciudadana que organicen los estados según sus leyes”. Es promulgada en 1882, el Código Militar, dándole a la milicia la denominación de “Ejercito de Reserva”. El Gral. Juan Vicente Gómez organizo’ en 1910, el Ejercito Nacional. El presidente Hugo Chávez Frías, emitió el 24 de mayo del 2004, las disposiciones pertinentes para activar la Milicia Bolivariana, como un Cuerpo Especial, organizado por el Estado Venezolano para materializar el principio de corresponsabilidad y tiene como objetivo principal, interactuar con la sociedad en su conjunto, para la ejecución de la defensa integral de la Nación.

Por;
Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
-----------------------
General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

viernes, 16 de mayo de 2014

Diario Masónico...Pitagorismo y Masonería.

Les Presentamos un fragmento del artículo Pythagorisme et Maçonnerie (capítulo Iº del libro René Guénon et les destins de la Franc-Maçonnerie).

En él Denys Roman trata algunos temas a propósito de la herencia pitagórica que hasta nuestros días puede encontrarse en la Masonería. Estas observaciones se basan en argumentos tratados por Arturo Reghini en su obra “I numeri sacri nella Tradizione pitagórico massonica.”

Denys Roman


[…]

Es sabido que la estrella de cinco puntas, o pentalfa, era el signo de reconocimiento de la escuela pitagórica, es decir, su símbolo más importante. A. Reghini recuerda que los miembros de esta escuela hacían corresponder a cada uno de los vértices de la figura una de las letras de la palabra υγιεια (salud). Y el autor agrega que la salud es para el cuerpo lo que la armonía es para la totalidad del ser (pág. 125); esto es verdad, pero parece no haber advertido una curiosa particularidad: cada una de las letras que componen la palabra υγιεια es una letra pitagórica:

Y, ípsilon (i griega), letra pitagórica por excelencia, símbolo de las «dos vías de la derecha y de la izquierda», y «bajo una forma esotérica, del mito de Hércules entre la virtud y el vicio»[1].

Γ, gamma, la letra G de la Masonería, que tiene forma de escuadra, símbolo esencial (junto con la espiral) del segundo grado, y de la cual Guénon señaló que «representa los dos lados del ángulo recto del triángulo 3-4-5, que tiene (…) una importancia muy particular en la Masonería Operativa»[2].

I, iota, símbolo universal de la Unidad[3].

EI, es decir la inscripción misteriosa grabada sobre la puerta del templo de Delfos y que, en respuesta a la exhortación: «Conócete a ti mismo», formula explícitamente la doctrina «solar» de la Identidad Suprema[4].

Finalmente A, alfa, elemento constitutivo del pentalfa, primera letra del alfabeto, que representa el «retorno a los orígenes».

Sería interesante estudiar el simbolismo de la sucesión de estas seis letras. Observemos que ellas están dispuestas en torno a la estrella de cinco puntas, según el sentido polar, lo que es perfectamente normal puesto que el Pitagorismo procede de la tradición hiperbórea[5]. Por otra parte, en la Masonería de lengua inglesa, la «preparación del recipiendario» al segundo grado parece indicar que los viajes de este grado deberían hacerse en sentido polar, la que era por otra parte la dirección del recorrido de los «viajes» en la antigua Masonería Operativa.

Cuanto hemos dicho sobre la probable razón de la elección de la palabra ugieia no nos impide reconocer la importancia muy particular que tenía la salud y, de modo general, el desarrollo corporal, para los Pitagóricos. Se sabe que el mismo Pitágoras no desdeñaba concurrir a los Juegos Olímpicos[6], y que el «Padre de la Medicina», Hipócrates, estableció su ciencia sobre bases pitagóricas, como él mismo declara expresamente. La ciencia de los números (teoría de los «días críticos») juega un importante papel en esta medicina que, por lo demás, era un «arte sacerdotal» (exactamente como el Ayur-Vêda de los Hindúes, con el cual sería interesante compararla; y el «juramento hipocrático», prestado sobre cuatro divinidades (Apolo, Esculapio, Higea y Panacea) es calcado de las obligaciones iniciáticas y comporta, como el juramento masónico en particular, tres elementos esenciales: invocación, compromiso e imprecación[7].

Pensamos que podría ser interesante comparar estas dos ciencias heredadas del Pitagorismo: la medicina hipocrática y la Masonería. Y si alguno de nuestros lectores encontrase estas consideraciones extrañas, le preguntaremos cómo explicar el hecho de que toda Logia operativa contaba obligatoriamente, entre los miembros «aceptados», con un médico[8].
[…]

[1] Cf. R. Guénon, Símbolos de la Ciencia Sagrada, caps. XVIII [Algunos aspectos del simbolismo de Jano] y XXXVII [El simbolismo solsticial de Jano].

[2] Cf. ibid., cap. XVII [La Letra G y la esvástica].

[3] Cf. R. Guénon, La Gran Tríada, cap. XXV [La Ciudad de los Sauces].

[4] Ha sido A. K. Coomaraswamy quien expuso por primera vez, en la Review of Religion, el significado que Plutarco no hizo más que entrever… o bien, que no quiso divulgar (cf. la reseña de R. Guénon en «Études Traditionnelles», octubre 1946).

[5] Se cuenta que Pitágoras había domesticado a un oso que obedecía a su voz. Sobre los vínculos del Pitagorismo con el culto délfico del Apolo hiperbóreo (el Dios geómetra), cf. R. Guénon, La Crisis del Mundo Moderno, cap. I [La Edad de sombra].

[6] Todos los juegos de la Grecia Antigua tenían por otra parte un carácter tradicional evidente; los vencedores de Olimpia, que retornaban a su patria «por la brecha de los muros», simbolizaban sin duda la necesidad del «ímpetu» [la «violence»] para reconquistar el «país natal», que es el «reino de los cielos».

[7] Los «Fieles de Amor» tenían, en su tercer grado, un rito que llamaban saluto o salute. Es muy curioso que estas dos palabras, saludo y salud, se vuelvan a encontrar formando los dos elementos esenciales del ritual del «ágape masónico» [Loge de table]. Además, parece que el número de los brindis (salute) a realizar, que ha variado mucho en el transcurso del tiempo, deba limitarse regularmente a cinco; entre las logias anglosajonas es habitual, en el último brindis, servirse de una fórmula que se remonta a tiempos remotos, en la que se evoca el «regreso al país natío». Todo lo que sucede posteriormente es considerado por igual como «extra-masónico», como si con este regreso se quisiera dar a entender que los «objetivos de la Masonería» hubiesen sido alcanzados.

[8] Cf. R. Guénon, Consideraciones sobre la Iniciación, cap. XXIX [«Operativo» y «especulativo»].


Fuente; http://www.diariomasonico.com/cultura/filosofia/pitagorismo-masoneria

jueves, 15 de mayo de 2014

Dr. Ricardo León Celaya...Y su Decálogo como Padre.



Siempre que nos encontramos con este ilustre y universal hombre, Don Ricardo León Celaya, podemos contar con la plena certeza de regresar con tres cosas; una sonrisa sincera, una gran dosis de alegría y una excelente enseñanza de la vida.

Hoy, este blog, sus propietarios, colaboradores y afines, se engalanan con el magnifico trabajo de este muy querido hermano sobre su peregrinaje en el altisimo y responsable rol de padre.

Ejemplo para todos en la antesala al dia de los padres, esperando disfruten este decálogo tanto como nosotros en publicarlo!

 



miércoles, 14 de mayo de 2014

Hablando de...Américo Vespucio, quien dijo que el descubierto por Colón era otro continente, también era traficante de esclavos.



El 9 de marzo de 1454, en Florencia, Italia, nace Américo Vespucio, un comerciante y cosmógrafo florentino.

En 1478 cuando Florencia se enfrenta con el papa Sixto IV y en guerra contra Nápoles, Américo acompaña a su tío Guidantonio a Francia, a donde es enviado como embajador con la pretensión de conseguir que el rey de Francia le declarase la guerra a Nápoles, lo cual fue un total fracaso, pues Luis XI aún estaba disfrutando la recién anexión del ducado de Borgoña; finalmente en 1480 tío y sobrino son llamado de regreso cuando termina la guerra con Nápoles.

La fortuna de los Vespucci estaba en lenta decadencia desde hacía décadas. Su padre quería que Américo se dedicara exclusivamente a los negocios del clan, consiguió que desistiera de estudiar en la Universidad de Pisa y, gracias a las gestiones de Guidantonio, que se empleara en cambio en Florencia como agente comercial a las órdenes de Lorenzo di Pierfrancesco de Médici y su hermano Giovanni. Mientras estuvo en Florencia su ocupación principal fue como comisionista en la compra-venta de piedras preciosas a cuenta de terceros.

El padre de Américo murió en abril de 1482, época en que Florencia empezaba a convulsionarse por la denuncia moral del fraile Girolamo Savonarola. De acuerdo a su testamento, el muchacho se convirtió entonces en el principal responsable de las finanzas familiares. Tenía experiencia en ese campo: se le había nombrado síndico de los bienes confiscados a los conspiradores Pazzi y estaba por acceder al notariado de la Signoria. Sus dos hermanos, Girolamo y Bernardo, no estaban en cambio a la altura de la responsabilidad: eran de carácter vagabundo y bohemio, y habían encontrado otros rumbos muy alejados de la ciudad.De ahí partió a España, aunque en lo formal iba como representante de Lorenzo di Medici, en lo real llegó como empleado de comercio de Juanoto Berardi, empresario florentino establecido en Sevilla desde 1485, contratado en 1489 como agente comercial de Lorenzo di Medici.Berardi y Américo Vespucio se dedicaban también a la trata de esclavos y al armado y aprovisionamiento de barcos, una actividad que había crecido considerablemente a lo largo del siglo XV luego de que se localizara en Guinea la llamada Mina de Oro. 

Berardi participó como inversor y como subcontratista en los preparativos de los primeros viajes de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo y por su intermedio Vespucci y Colón entablaron amistad. El negocio sin embargo resultó ruinoso para Berardi, que murió en diciembre de 1495.

En 1499 Colón fue arrestado en la Española por su desastrosa administración de los nuevos territorios y llevado encadenado ante los reyes, que pusieron definitivamente fin al monopolio colombino de las navegaciones a las Indias. 

A partir de entonces autorizaron numerosos viajes para explorar y conseguir riquezas de las nuevas tierras. Américo se embarcó en el primero de ellos, el capitaneado por Alonso de Ojeda: el 4 de mayo de 1499, las naves zarparon del Puerto de Santa María y, tras veinticinco días de navegación, llegaron a la desembocadura del Orinoco, ya descubierta por Colón, e iniciaron el recorrido de la costa en dirección norte. Las características geográficas de la costa baja e inundable, así como los accidentes previos a la entrada al lago Maracaibo, recordaron Venecia a Américo Vespucio y, por ello, llamó a aquellas tierras Venezuela o pequeña Venecia.

Regresó enfermo pero con 14 perlas, cuya venta le reportó más de 1.000 ducados.En el tercer viaje, al servicio del rey de Portugal, asegura haber costeado Brasil y regresado a Lisboa en julio de 1502; y en el cuarto, también por cuenta portuguesa, debió de recorrer de nuevo las costas brasileñas a finales de 1503, confirmando sus sospechas de que aquel continente no era Asia.Así en 1504 se publicó en Augsburgo el opúsculo Mundus Novus (Nuevo Mundo), donde se reproducía una carta de Vespucio a Lorenzo de Médicis en la que narraba sus viajes, y al año siguiente se imprimía su segunda obra, Lettera di Amerigo Vespucci delle isole nuovamente ritrovate in quattro suoi viaggi, en la que expresaba su convencimiento de que entre Europa y Asia existían nuevas tierras.Tan extraordinarias revelaciones fascinaron al cosmógrafo alemán Martin Waldseemüller, alias Ilacómylo, quien decidió editar en 1507 las cartas de Vespucio junto a su Cosmographiae Introductio. En este trabajo incluía los retratos de Ptolomeo y Vespucio, y en su prefacio escribió: "Ahora que esas partes del mundo han sido extensamente examinadas y otra cuarta parte ha sido descubierta por Américo Vespucio, no veo razón para que no la llamemos América, es decir, tierra de Américo, su descubridor, así como Europa, África y Asia recibieron nombres de mujeres."

En 1506 los Reyes de España le dan la nacionalidad española y lo nombran en 1508 como Piloto Mayor de España sucediendo a su gran amigo el Almirante de la Mar Océana Cristóbal Colón. 

Américo Vespucio falleció el 22 de febrero de 1512 en Sevilla, España.A su muerte, el Nuevo Mundo se había convertido definitivamente en América. Pasados algunos años, Waldseemüller tuvo noticias del verdadero descubridor del cuarto continente y quiso enmendar su yerro en una nueva edición de su obra que vio la luz en 1516. Era demasiado tarde y nadie le escuchó. Sólo un trozo de tierra americana adoptó el apellido del almirante pionero: Colombia.


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional, "Ni vestido ni desnudo"