domingo, 27 de abril de 2014

Historia y Tradición... UN MÁRTIR DE LA IMPRENTA DE VENEZUELA





Desde 1790, por iniciativa del licenciado valenciano Miguel José Sanz y de Francisco Espejo, miembros fundadores del Colegio de Abogados de Caracas, propusieron traer a Venezuela la primera imprenta, sin que llegase a materializarse tan importante idea. Nuestro siempre precursor Francisco “libertad” Miranda compró en Nueva York una imprenta al señor George Hopkins, cuyo operario era el teniente norteamericano de treinta años Miles Hall, imprenta que trajo a bordo de la corbeta Leander e inició su periplo emancipador cuando salió el 2 de febrero de 1806 desde el puerto de Nueva York. Durante la travesía, Hall y cuatro operarios imprimieron unas dos mil proclamas que serían distribuidas en Venezuela.

 Miranda llegó al puerto haitiano de Jacmel, donde el 12 de marzo izó en el mástil del Leander la bandera de la redención e hizo prestar juramento a la tripulación, todos extranjeros, allí se le incorporaron las goletas Bee y Bachus; partieron el 28 de marzo del puerteo haitiano. El 27 de marzo de 1806, los navíos Bee y Bachus fueron capturados frente a Ocumare de la Costa, las autoridades españolas ordenaron ejecutar a los oficiales entre los que se encontraba el teniente Hall, el resto de la tripulación fue enviada a la prisión Cartagena de Indias. 

En el castillo San Felipe de Puerto Cabello fueron ejecutados el 21 de julio de ese año; en el patíbulo al lado de los mártires, les colocaron la bandera  diseñada por Miranda como muestra de escarmiento, por cierto el capitán de la nave Bachus, Thomas Dunahue, antes de ser ajusticiado, dijo proféticamente: “Adiós para siempre, dentro de poco tiempo, seremos vengados”.
 
Miranda con mejor suerte, lanzando al mar mucha carga integrada por armamento y logística para aligerar la embarcación, pudo enrumbarse hacia la isla de Trinidad, llevando consigo la imprenta, la cual dejó, para reforzarse  con naves y tropa inglesa y expedicionar luego sobre las costas corianas. Llegó el 3 de agosto de ese año a la Vela de Coro, donde izó por primera vez en Venezuela su bandera en el fortín San Pedro; siguió a Coro, donde el día 4, de nuevo colocó la bandera en lo alto de la iglesia parroquial, hoy Catedral y leyó su proclama a la escasa población que lo esperó, por cuanto las autoridades españolas ordenaron evacuar la ciudad con anterioridad. Miranda tuvo que regresar a Trinidad  para continuar hacia Inglaterra.

El español Francisco González Linares, radicado en Caracas, sirvió de mediador entre las autoridades y los ingleses Mateo Gallager (dueño de la imprenta) y Jaime Lamb, radicados en Trinidad, quienes trajeron el 23 de septiembre de 1808 a Venezuela la primera imprenta con cuatro operarios (esclavos expertos), la cual tuvo como primer redactor de la Gaceta de Caracas a partir de octubre de ese año, al insigne Andrés Bello.
A Cumaná llegó la imprenta en 1810, y a Valencia en 1812. Nuestra primera Constitución, sancionada el 21 de diciembre de 1811, estableció la libertad de prensa en su artículo 181. El Libertador trajo de Haití en su Expedición de los Cayos una imprenta, la cual cayó en manos de los realistas, cuando desembarcó en Ocumare de la Costa el 14 de julio de 1816, coincidencialmente el mismo día de la muerte de Miranda por cólera en la prisión de La Carraca en Cádiz. 

El 1ro de septiembre de 1817, Bolívar desde Angostura le escribió al ilustre ciudadano Fernando Peñalver: “Negocie en Las Antillas una imprenta, porque ella es tan útil como los pertrechos y es la artillería del pensamiento”.
 
Gracias a esa negociación, Peñalver envió desde Trinidad la imprenta con la cual se imprimió a partir del 27 de junio de 1818 el semanarioEl Correo del Orinoco en español, inglés y francés; recordando esa fecha, conmemoramos el Día del Periodista Venezolano”.
 
En Puerto Cabello se encuentra desde el año 1896, un monumento construido durante el gobierno del general Joaquín Crespo, denominado “El Águila”, dedicado a la memoria de los diez oficiales que acompañaron a Miranda en su empresa precursora y fueron ejecutados, entre ellos el teniente Miles Hall, un mártir de la imprenta en Venezuela, en realidad no es un águila sino un cóndor.


Por; 
Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37 

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General de Brigada. 
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo. 
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela. 
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

sábado, 26 de abril de 2014

Historia y Tradición... Los hermanos Buroz, paradigmas emancipadores.






La llegada de nuestro siempre precursor Francisco “Libertad” Miranda el 10 de diciembre de 1810, sirvió para organizar la Sociedad Patriótica, primer partido político de Venezuela, diferente a la Sociedad Patriótica de Agricultura y Economía que nunca funcionó; activada por la Junta Suprema Conservadora de los Derechos de Fernando VII, surgida el 19 de abril de 1810, cuyo presidente fue el profesor español Juan Bautista Picornell (1759-1825), uno de los prisioneros junto a los profesionales Sebastián Andrés, José Lax, y Manuel Cortés Campomanes, implicados en la conspiración de San Blas el 3 de febrero de 1796, trasladados de España a las bóvedas de La Guaira, fueron liberados por José María España el 4 de junio de 1797, huyendo hacia Curazao. Miranda contó con más de doscientos afiliados, entre ellos: el valenciano Miguel Peña, Francisco Espejo, Carlos Soublette, Antonio Muñoz Tébar, los hermanos Bolívar, los Salias, los Ayala, los Ribas y los Buroz, hijos de Evaristo Buroz y Josefa Tovar, de quienes nos referiremos en esta ocasión por su patriotismo y desprendimiento en la búsqueda de la ansiada como inexistente libertad.

LORENZO: el primogénito, nacido el 10 de agosto de 1786, a los doce es cadete del batallón de Veteranos de Caracas, acompaña en julio y agosto de 1811 en las operaciones sobre Valencia al no aceptar la declaración de independencia. Miranda expresaba: “El primer deber de todo buen ciudadano es el de acudir al socorro de la patria en peligro”. Fallece el joven capitán Lorenzo Buroz en el sector El Morro cerca de la ciudad el 12 de agosto, es considerado “LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA INDEPENDENCIA DE VENEZUELA”.

Al conocerse en Caracas la infausta noticia, la Sociedad Patriótica colocó en su sede la siguiente inscripción: “La memoria de Lorenzo Buroz vive aquí entre nosotros, por el bien de la Patria fue inmolado”. Se realizaron servicios religiosos en todas las iglesias caraqueñas y en un acto especial Francisco Espejo, orador designado expresó: “El amor a la Patria es una virtud que abona el derecho a la libertad”.

VICENTE: Nacido el 5 de abril de 1792, sufrió prisión en las bóvedas de La Guaira por apoyar a Miranda en 1811 y 1812; liberado en 1813, continúo la lucha emancipadora participó en el occidente. De nuevo es encarcelado, pudiendo escaparse. Ocupó algunos cargos públicos entre ellos el de Registrador general de la provincia de Carabobo; fallece el 5 de mayo de 1861.

VENANCIO: nace el 1ro. de abril de 1794; con el grado de subteniente acompañó a su hermano Lorenzo en el sometimiento de Valencia en 1811. Con el grado de capitán, muere en pleno combate en Urica el 5 de diciembre de 1814.

PEDRO: vio la luz primera el 29 de abril de 1797; con apenas quince años, combatió el 10 de mayo de 1812 a las órdenes del oficial escocés Gregorio Mac Gregor en Los Guayos, aledaño al lago de Valencia, al ser herido fue dado por muerto, gracias a la atención por parte de unos labriegos pudo recuperarse e incorporarse a las fuerzas del Libertador en la defensa de San Mateo en marzo de 1814. Donde fallece este joven soldado a los dieciséis años. 


LOPE MARÍA: Nace el 25 de septiembre de 1799; con apenas trece años, se traslada con su hermana Olalla esposa de Carlos Soublette hacia Curazao en febrero de 1812. En Haití se incorpora en la conocida Expedición de los Cayos, la cual zarpa en marzo de 1816; estuvo presente con su cuñado en la campaña conocida como Retirada de los Seiscientos, que desde los valles de Aragua llega exitosa hasta Barcelona. Lope María sigue en la Campaña de Guayana en 1817, en la campaña del Centro en 1818 y en la campaña de Coro en 1821 y 1822; luego ocupó varios cargos públicos, por sus méritos en combate fue condecorado con el Busto del Libertador. La nación agradecida le otorgó una pensión de retiro. Los hermanos Buroz dejaron con su sangre no perdida un legado de abnegación por los ideales de independencia, soberanía y democracia, tenemos la Deuda Histórica de colocar en el sector del Morro a la entrada de Valencia, una valla que indique a las generaciones presentes y futuras que en ese sitio, perdió la vida la Primera Víctima de la lucha emancipadora, porque… La historia pide que nosotros hagamos historia.

Por; 

Eumenes Fuguet Borregales E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37 

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General de Brigada. 
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo. 
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela. 
Director de la Revista Internacional "Historia y Tradición".

Hablando de...Contigo en la máquina-planeta del tiempo






Cierta vez principito, viajando en su máquina- planeta del tiempo vio a principesa a la cual dijo: “ Me monte en la máquina del tiempo y allí estabas tú!!”

Que alegría principesa, que bella estás, eres la rosa mas hermosa! Que has hecho todo este tiempo….?

Principito; "Si tienes una idea ponla en el viento como una semilla, encontrará la tierra para fructificar.....esparce hoy las semillas de consciencia."
 

Por lo tanto Principito… Sigo esparciendo estas semillas…. He visto en África tierra fértil para esto y allí estoy!
 

Y tú… ¿que hiciste este tiempo?
 

… Luche como soldado y a veces sufrí… He estado en mil batallas, las del saber, las del amor, las de la vida!
 

Aprendí a soñar…!

También aprendí que "Lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida" esto me lo dijo Sócrates, además de que fuese muy cuidadoso y sobre todo respetuoso para con los demás.

Ahora sé que este nuevo trayecto será más fácil! Contigo en la máquina-Planeta del tiempo.

No desmayes principito…

Tu tampoco principesa!!!!!


M.-

viernes, 25 de abril de 2014

AFEHC... De la Hermandad de la Costa a la Compañía Real de Saint Domingue: compañías comerciales, filibusteros y administración colonial en Santo Domingo, 1684-1720.




 Por: Giovanni Venegoni 

A inicios de 1698, el gobierno francés promovió la creación de una compañía comercial, la Compagnie de Saint-Domingue, con el fin de mejorar la situación económica y demográfica de dicha colonia caribeña. Sin embargo Saint-Domingue, y en especial la costa sur (llamada entonces “banda del sur”), no solo albergaba a la Hermandad de la Costa, sino que también era un punto de paso y de encuentro de piratas y contrabandistas holandeses, ingleses y franceses. 

Desde allí, tripulaciones transnacionales atacaban las costas y navíos españoles, construían puestos de avanzada en el Darién y hacían contacto con la población local indígena (los llamados Sambres o Kunas). La creación del gobierno colonial francés en Saint-Domingue, que data de 1664, no significó una amenaza a la existencia de estos grupos –los cuales participaron activamente en la toma de Cartagena en 1697- hasta el establecimiento oficial de la compañía en 1699.

 La Compagnie de Saint-Domingue, creada por el gobierno francés y apoyada por mercaderes y financistas con el fin de poner bajo control una región donde la autoridad gubernamental tenía poco respaldo, copió las inusuales estrategias de sus belicosos habitantes para su expansión comercial. En el primer estatuto, la colonización de la banda del sur era secundaria respecto a la ocupación del Darién y la penetración en el mercado clandestino español. La superposición de los objetivos de la Compagnie con los de los bucaneros era uno de los principales problemas que el gobierno colonial tuvo que confrontar. Este artículo tiene como objetivo investigar las relaciones entre la Compagnie y los filibusteros en la costa sur de Saint-Domingue a fin de explorar las conexiones entre ambos, entendidas como dos formas opuestas de “servir al imperio”. Asimismo, nos interesa analizar el rol que el gobierno colonial desempeñó en apoyo de las acciones piratas sobre los de la Compagnie y el gobierno de la metrópoli. 


miércoles, 23 de abril de 2014

Actualidad...García Márquez, un escritor que atrapó a sus lectores con su naturalidad y “contundente sencillez”


Gabriel García Márquez marcó un antes y después en la literatura mundial y en el periodismo. “Su prosa es un ejemplo muy alejado de la verbosidad barroca y la complejidad sintáctica. Su simplicidad gramatical y la selección léxica sorprenden precisamente por la naturalidad con que se ofrecen”, expresa Joaquín Roy en su columna El “lead”, técnica de García Márquez. 

A continuación el texto íntegro:

El “lead”, técnica de García Márquez:

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de 20 casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”.

Los lectores avezados detectan que estas líneas son las introductorias de “Cien años de soledad”.

Con tales muestras de anzuelos literarios, la tentación de dejar la lectura de páginas de Gabriel García Márquez acaba inexorablemente en fracaso. Millones lo han intentado, sin éxito. El lector ha quedado atrapado y reclama más hechos y detalles.

Es el resultado de la adaptación enriquecida y personalísima de “Gabo” de un mecanismo de redacción de arquitectura aparentemente muy elemental. La tradición reconoce su origen en el periodismo estadounidense: el “lead”, o encabezamiento de una noticia.

La trampa por la que el lector ha sido capturado es la estructura y el contenido del párrafo introductorio, repetido y modificado de formas diversas en otros capítulos de este escritor. Cualquiera de sus libros tiene muestras semejantes.

Desde el punto de vista puramente redaccional, consiste en la ubicación, al inicio de un artículo de esencia periodística, de los hechos básicos de la crónica.

En la estructura de la “pirámide invertida”, la combinación de “qué”, “quién”, “cuándo”, “dónde”, “cómo”, y (quizá) “por qué”, es el aperitivo con el que el autor intenta atrapar la atención del lector. En el resto del escrito, el autor va completando los detalles satisfaciendo con dosis calculadas los diversos deseos o expectativas del lector.

La variante del “lead” ortodoxo coloca los detalles secundarios en el interior de la narración en sentido contrario a su importancia, dejando como opción suprema la decisión individual de no terminar la lectura. Una técnica alternativa precisamente opta por reservar un golpe de efecto para el final. García Márquez usa diversas modalidades.

Según las confesiones del propio García Márquez, contra las expectativas de su familia, abandonó los estudios de derecho para dedicarse al periodismo, que practicó en numerosos subgéneros.

En contra de lo que pudiera interpretarse de un autor que ha quedado ilustrado con la etiqueta del “realismo mágico”, su prosa es un ejemplo muy alejado de la verbosidad barroca y la complejidad sintáctica. Su simplicidad gramatical y la selección léxica sorprenden precisamente por la naturalidad con que se ofrecen.

El aprendizaje de esa personalísima técnica es el resultado del paso de García Márquez por diversos diarios colombianos (El Heraldo de Barranquilla y El Espectador de Bogotá, entre ellos), su trabajo como corresponsal en varios países europeos y la fundación y desarrollo de la agencia Prensa Latina.

Su prosa debió de ser el resultado de rechazar la tónica grandilocuente de aire de discurso populista y el oscurantismo de los textos editorialistas. 

Un posible origen de esa contundente sencillez, aunque resulta difícil de demostrar y no existen confesiones explícitas del propio autor al respecto, es la profesión de su padre, Gabriel Eligio García.

Telegrafista de Aracataca (transformada literariamente en Macondo), la aldea natal, su trabajo diario debió de atraer la atención de su hijo. La naturaleza rígida de los textos que debía transmitir, con una economía de palabras dictada por la necesidad de abaratar los costos y los esfuerzos técnicos, pudo impactar al futuro escritor.

Sin embargo, la historia del periodismo no se pone de acuerdo en asumir si la técnica del “lead” tiene precisamente su origen en esa tecnología primitiva de la comunicación en el siglo XIX. Otra interpretación ubica su desarrollo en una época más tardía, cuando comienza a primar el periodismo puramente informativo, soslayando el sostenido en el comentario y la opinión ensayística.

De más influjo literario debe ser la admiración de Gabo por los escritores estadounidenses, entre los que se destacaba Ernest Hemingway. El autor de “Adiós a las armas” es notorio por haber confesado cómo aprendió a escribir. Humildemente pagaba su deuda con el “Manual de Estilo” de la agencia Associated Press (AP).

Este código de redacción, impuesto con rigurosidad a los periodistas, conminaba a una serie de normas que se resumían en unas pocas lógicas técnicas: oraciones cortas, construcciones afirmativas, abstención de frases subordinadas, palabras correctamente elegidas y huérfanas de connotaciones oscuras.

Además, la servidumbre financiera presidía esos condicionamientos literarios: los textos largos eran más caros de transmitir que los cortos.

Resulta paradójico y muy significativo que el mismo autor que tuvo una relación tormentosa con Estados Unidos, donde fue vetado durante años por su colaboración con el castrismo, ofreció así un homenaje a unas muestras de la cultura de ese país.

El periodismo y la literatura, reflejados en sus técnicas profesionales y la obra de sus maestros novelistas, se revelan como las dimensiones esenciales de una tradición muy cercana a las inclinaciones de Gabo.

Por: Joaquín Roy

domingo, 20 de abril de 2014

Historia y Tradición... El Cristo crucificado con cuatro clavos.





El  6 de febrero de 1914 se efectuó en la Plaza del Cristo también conocida como Jerusalén, frente a la Plaza Lourdes de Maiquetía, la inauguración y bendición del milagroso  Cristo de los Cuatro Clavos, uno de los pocos  con esta  característica que se encuentran en el mundo. El símbolo de la cruz existe desde aproximadamente ocho mil años, lo evidencian las investigaciones arqueológicas.

La máxima pena en la antigüedad la constituía la crucifixión, utilizada en pueblos  tales como: Babilonia, Persia, Asiria,  Egipto y Cartagena o Nueva Cartago. El condenado es atado o clavado en una cruz de madera o entre árboles, es dejado allí horas o días hasta su muerte. Los griegos adoptaron esta forma de castigo, tomada  por los romanos. Después de conquistar Tiro, Alejandro de Macedonia mandó crucificar a dos mil personas. El emperador Licinio cierta vez crucificó a seis mil soldados prisioneros. Los romanos preferían utilizar los clavos de hierro de aproximadamente 13 a 18 centímetros de longitud y de 1 centímetro de ancho, ante que las sogas. Los artistas y conocedores de arte, han mantenido por muchos años, puntos de vista diferentes en relación a la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo con tres o cuatro clavos. 

El pintor Francisco Pacheco, maestro y suegro del famoso pintor sevillano Diego Velázquez (1599-1660), de los máximos exponentes de la pintura española y universal,  en una carta fechada en 1620  defendió la pintura del Crucificado con cuatro clavos. Pacheco se basaba en  argumentaciones suministradas por Francisco de Rioja y el italiano Ángelo  Rocca, obispo de Tagasta, que en 1609 había publicado un breve tratado sobre este aspecto, según las revelaciones que recibió Santa Brígida de Suecia (1302-1373) Patrona de Europa, su festividad es el 23 de julio. La Santa tuvo varias visiones, en ellas predecía hechos futuros  y  apariciones de santos. En una de esas visiones pudo ver la muerte y torturas que sufrió Cristo. Francisco Pacheco sostenía  la idea de la crucifixión con cuatro clavos, frente a la más extendida representación del Crucificado sujeto al madero con solo tres clavos, cruzado un pie sobre el otro. En el Museo del Prado de Madrid se encuentra un lienzo de un Cristo con cuatro clavos pintado por Velázquez en 1632, con dos clavos  para las manos y dos para los pies.

 Los artistas de estilo gótico representan a Cristo con tres clavos, haciendo que un pie esté sobre otro, lo que obliga a una pierna a doblarse en forma diferente a la otra. El pintor español  Francisco de Zurbarán (1598-1664), realizó en 1627 su Cristo en la cruz con cuatro clavos, en la creencia de que era imposible que los pies fueran atravesados únicamente por un clavo. Los pintores seguidores  del clasicismo eran partidarios de tres clavos, mientras que los del realismo de Velázquez son partidarios de cuatro. San Ambrosio, San Agustín y otros mencionan expresamente los cuatro clavos que se emplearon para crucificar a Jesús. La Iglesia consideraba que la discusión entre los 3 ó 4 clavos carecía de sentido.   

Son escasos los cristos de cuatro clavos, entre ellos tenemos: el  Cristo de la Clemencia en  la Catedral de Sevilla  elaborado en 1603; basado en las revelaciones de Santa Brígida. El Cristo de cuatro clavos de Nuestra Señora  Guadalupe en Reynosa- México; el Cristo mide entre 1.90 metros de ancho por 3.10 metros de alto, elaborado en una sola pieza de mármol de Carrara, es decir, el mismo material utilizado por Miguel Ángel Buonarroti en las obras que adornan la ciudad del Vaticano en Roma. El milagroso Cristo de cuatro clavos en la iglesia de Shapaja, departamento de San Martín, al este del Perú. En Venezuela son conocidos: el de la  Iglesia San José en Caripito, que presenta a Cristo con cuatro clavos, uno en cada mano y pies, estos últimos están separados, y el de la iglesia Cristo de Maiquetía; El Padre  Santiago Machado tuvo la feliz idea de comprar  un terreno frente a la Plaza Lourdes y mandar a fundir en Francia un  Cristo crucificado, en  metal resistente a la intemperie y al salitre; la cruz fue hecha en Venezuela en tres piezas: la más larga se fijó sobre la gruta base, donde iba a ir el Santo Sepulcro, y los otros dos trozos, que eran los brazos de la Cruz, con el Cristo ya fijo. Muchos caraqueños bajaron a La Guaira al acto de bendición de la sagrada imagen de nuestro redentor, utilizando el  ferrocarril Caracas - La Guaira para transportarse; como invitados especiales asistieron: el Delegado Apostólico, Monseñor Carlos Pietrapaoli quien bendijo la obra, el Arzobispo de Caracas, Monseñor Juan Bautista Castro, autoridades civiles y religiosas, cofradías colaboradoras y numerosos fieles. 



Por;
Eumenes Fuguet Borregales  E.·. V.·. M.·. 2002 
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37 
----------------------- 
General de Brigada. 
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo. 
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela. 
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela. 
Director de la Revista Internacional Historia y Tradición.