domingo, 23 de marzo de 2014

Carlos Maldonado-Bourgoin...Miranda cosmopolita





Por: Carlos Maldonado-Bourgoin


Por Cosmopolita se entiende a la persona que ha vivido en muchos países, que conoce sus costumbres y tiene modales mundanos. Miranda fue un hombre que conoció a fondo y se sintió a gusto sin duda en los escenarios donde se desenvolvió con brillo, garbo, desparpajo y talento.
Una metáfora nos permite iniciar nuestra intervención:

La película Pequeño gran hombre del director Arthur Penn y del actor Dustin Hoffman. Su argumento es el de un viejo centenario que cuenta su vida y al tiempo está contando la historia de los Estados Unidos.

Vamos a hablar de un Grande gran hombre, de Francisco de Miranda.

Miranda a través de su Diario y sus Papeles a los que llamó Colombeia, cuenta la historia suya y la de los acontecimientos más importantes de su tiempo. Estos son: La Independencia de los Estados Unidos de América, la Revolución Francesa, la Revolución Industrial inglesa y la Independencia de Hispanoamérica, esta último de la que fue su Protolíder e iniciador. 
Pocos hombres en la tierra han tenido el privilegio de ser convidados, de ser testigo y actor en tantos momentos claves del progreso humano.

Miranda en los Estados Unidos Miranda participa en el sitio de Pensacola, que da a las tropas de Washington ventaja sobre las inglesas. En La Habana hace labores de captación de fondos económicos que permitieron el triunfo de los americanos sobre los ingleses. Este papel de Miranda poco ha sido destacado en la historia, ni por los ganadores, ni por los perdedores.
Miranda en los Estados Unidos Miranda jura y se consagra al objetivo de llevar la independencia a toda la América Meridional de habla española y portuguesa. Frente a notables de la nación recién independizada hace saber cuál ha de ser su proyecto de vida a partir de entonces. En los Estados Unidos de América Francisco de Miranda se eleva como un Hombre con conciencia de destino.

El caraqueño se residencia en Inglaterra y establece su centro de acción. Viaja por toda Europa y la entrada de Medio Oriente, para ver en “in situ” los escenarios donde se fraguo la historia la Cultura Occidental.

De regreso a Inglaterra siente los aires revolucionarios franceses y va a París a ofrecerse en este proceso histórico. Su objetivo último, obtener de Francia revolucionaria una intervención en favor de la Independencia de América Meridional Hispana.

En ese trance da a las tropas francesas revolucionarias su primera victoria en Valmy. Dijo Johan Wolfgang Goethe que ese día se dio inicio a un nuevo tiempo de la humanidad. El mejor ejercito del mundo replegado por tropas de saint-coulottes.

En Londres, Miranda es testigo de lo que se viene operando en Inglaterra, la revolución Industrial (1740-1850). Esos cambios comenzaron en la Sociedad de la Luna, sus miembros se reunían regularmente de acuerdo al ciclo lunar. Las revoluciones no son producto del destino sino de los hombres. En ocasiones son hombres solitarios geniales. Pero las grandes revoluciones del siglo XVIII fueron realizadas por hombres insignificantes agrupados. Allí en Inglaterra, fue el primer lugar donde se produjo un crecimiento económico y un aumento de la productividad sin precedentes hasta entonces.

Finalmente, Miranda es el Protolíder total de la emancipación del continente. Desde 1784 dedica su vida a ese objetivo. El caraqueño es quien divulga a nivel internacional la Carta a los Americanos del peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán, base jurídica y argumento de la independencia de las provincias o colonias españolas en el Continente de Colón. Hizo grandiosos esfuerzos en la consecución de este objetivo para su Gran Proyecto de Colombia integrada: Militar, Proyectos Constitucionales, Política Exterior y Geopolítica, Parlamentarismo, Periodismo, Propaganda, Activismo (Logias Operativas), Formación de recursos humanos, Ideas para Empresas de Desarrollo y Proyectos Culturales,…

Como Invitado de la Historia, Miranda está preparado, es capaz de comprender y de comunicar. Era un hombre políglota, dominada el español, el inglés, el francés, el italiano y era un magnífico conocedor del griego y el latín. Puede advertirse a su vez que puede manejar rudimentos de otras lenguas como del alemán y el yídich, como lo evidencia en su visita a Universidad de Yale en los EE.UU. y en la tertulia del sabio Moshé Mendelshon en Berlín.

El Prof. Francisco Belda en su libro La lengua de Francisco de Miranda ordena las palabras más empleadas por él y encuentra que, con frecuencia, mezcla palabras de un idioma y otro; fenómeno muy frecuente en las personas políglotas, ahora entendible por los estudios del funcionamiento del cerebro. 
Hombre de su tiempo y de la Ilustración, Miranda se propuso leer en El Gran Libro del Universo. Con sus propios sentidos él se propuso saber y conocer del mundo en su grand-tour: España, Marruecos, Cuba, por los recién independizados Estados Unidos de América, Inglaterra, Europa, Grecia, Turquía, Rusia y Escandinavia, con el complejo espectro de lectura de su biblioteca ambulante.
A ese personaje de inagotable riqueza muchos han dedicado investigaciones, libros, artículos, ponencias, encontrando distintas facetas como el Miranda músico y melómano, el Miranda amante de las artes escénicas, el Miranda crítico de arte, el Miranda conocedor de la ciencia, Miranda bibliófilo y bibliómano, Miranda anticuario,… Miranda es un personaje que merece muchas entradas en el Libro Guinness.

Muchos son los aspectos de este Grande gran hombre que todavía permanecen ocultos y desconocidos para nosotros. Hace poco fui sorprendido al leer que un productor artesanal venezolano de queso se inspiró en una receta de Queso de Parma que encontró en los Papeles de Miranda.

A través de los Archivos de Miranda y haciendo un recorrido por los distintos y diversos aspectos de su vida, que no es exagerado calificar de extraordinaria, podemos encontrar que Francisco de Miranda tuvo trato (en casos de tú a tú) con más de 50 importantes e influyentes hombres y mujeres de su tiempo. Reyes y reinas, príncipes, líderes espirituales, de la política, del mundo intelectual y artístico, del mundo social, transformadores de la sociedad…

Francisco de Miranda es el hispanoamericano de mayor figuración internacional; el que conoció y trato al mayor número de hombres notables de su tiempo; y el que pasó y habitó por las culturas y civilizaciones más desarrolladas. Fue el primer turista y el primer relacionista de América en su arduo camino por la libertad. El primer promotor de grandes ideas como el Canal de Panamá, el feminismo, los Parques Nacionales, la integración hispanoamericana, la modelo de educación de la enseñanza mutua, etc.

Nuestro héroe fue el decano en el linaje humano que da Venezuela al Continente Iberoamericano y a la Emancipación. Francisco de Miranda (1750), Simón Rodríguez (1771), Andrés Bello (1781), Simón Bolívar (1783) y Antonio José de Sucre (1795).

El más ilustre colombiano le llamó Simón Bolívar Los contemporáneos de Miranda, y los estudiosos de su vida y obra convienen y coinciden en afirmar que fue varios hombres en uno: el militar, el viajero, el políglota, el bibliófilo, el humanista (clasicista), el conspirador, el político reformador, el estadista, el periodista, el hombre mundano, el melómano y músico aficionado, el amante de las Bellas Artes y crítico del arte… Actividades que de manera simultánea cultivaba el Protolíder de la Independencia Americana. Es un hombre que realmente está compuesto de un mundo de hombres O, como le llamó Mariano Picón Salas “hombre síntesis”.


“Ningún pueblo sin filosofía y gran instrucción puede preservar su libertad”.
Francisco de Miranda

viernes, 21 de marzo de 2014

Hablando de...La Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela y el Bicentenario de la Primera Batalla de Carabobo (1.814)





La Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela, adelanta desde ya una gran agenda conmemorativa a los 200 años de la Primera batalla de Carabobo (1814) 

fue una batalla de la Guerra de Independencia de Venezuela, en la que las fuerzas de la Segunda República al mando de Simón Bolívar derrotaron a las fuerzas españolas al mando del Mariscal de campo Juan Manuel de Cajigal y Martínez


Tras el éxito de la campaña de reconquista de Domingo de Monteverde con la toma de Caracas él 29 de julio de 1812 el gobierno colonial se restableció en Venezuela. Monteverde planeaba lanzar una ofensiva contra las Provincias Unidas de la Nueva Granada, sin embargo, antes de poder actuar dos coroneles rebeldes exiliados se le adelantaron a inicios del año siguiente. Simón Bolívar inicio su Campaña Admirable en el Occidente mientras que Santiago Mariño desembarco en el Oriente con exiliados de Isla Trinidad.


Ante la desesperada situación Monteverde intento reconquistar Maturín ya que las provincias de Guayana, Nueva Barcelona y Cumaná habían caído en manos de Mariño rápidamente, pero fracaso en repetidas ocasiones. Cuando intento detener a Bolívar en el oeste fue mutilado en batalla y forzado a refugiarse en Puerto Cabello donde Cajigal lo relevo del mando. Los realistas quedaron reducidos a sus posiciones en el valle del río Orinoco, Apure y la provincia de Coro tras la toma de Caracas por Bolívar, el 6 de agosto de 1813. Afortunadamente para ellos la llegada del brigadier José Ceballos con 5.000 soldados peninsulares les permitió resistir para volver a la ofensiva


En febrero de 1814 las principales amenazas para la Segunda República de Venezuela eran los ejércitos de José Tomás Boves en los Llanos (8.000 hombres), José Ceballos en el oeste (4.000) y Juan Manuel De Cajigal (3.000) quienes habían reorganizado sus fuerzas tras la Campaña Admirable y empezaban sus ofensivas. Además el coronel Francisco Rosete (bajo las órdenes de Boves) actuaba salvajemente en los Valles del Tuy. Ante este peligro Santiago Mariño finalmente se animó a auxiliar a Bolívar pero ya era tarde para contener a todos sus enemigos.


El 23 de marzo el ejército patriota de Occidente y su par de Oriente al mando de Bolívar y Mariño respectivamente se unieron en Los Pilones, en el actual Estado Guárico, con el fin de sumar fuerzas contra los realistas, sin embargo, su mando permaneció dividido lo que habría de ser decisivo en el futuro. La mayoría de las tropas de Bolívar venían de las regiones andinas del oeste y las de Mariño eran de la costa oriental. Cuando en las tropas de Mariño empezaron a producirse un gran número de deserciones tras la batalla de Bocachica (31 de marzo) Bolívar se lo recriminó a pesar de que lo mismo pasaba en sus propias filas y habían además espías realistas en sus unidades. Esto solo contribuyo a aumentar la tensión entre ambos comandantes.


El ejército español tras haber partido de Coro se detuvo el 16 de mayo en Guataparo, a tan solo siete kilómetros de la ciudad de Valencia, en cuyas cercanías estaba el ejército de Ceballos. De Cajigal asumió una posición defensiva, pues deseaba abstenerse de atacar hasta que Boves hubiese penetrado a los valles de Aragua. Bolívar salió de Valencia el 16 de mayo con cuatro divisiones y al día siguiente encontró a  De Cajigal desplegado en orden de combate en Tocuyito, los patriotas atacaron a la vanguardia enemiga pero Cajigal evitó el combate y se retiró vía San Carlos para dar auxilio al derrotado ejército de Ceballos en su intento de tomar Valencia. Salomón y otros comandantes locales que lo reconocieron como nuevo Capitán General de Venezuela y comandante del ejército realista. Bolívar retrocedió hasta Valencia donde tenía una mejor posición estratégica el día 18. 


Cajigal volvió a avanzar hacia Valencia llegando a las afueras de la ciudad el 20 de mayo pero al ver la cercanía de las fuerzas patriotas retrocedió y tomo posiciones en la sabana de Carabobo. Ante esto las fuerzas patriotas avanzan saliendo de sus posiciones a la sabana el día 25 Bolívar salió el 26 de ese mes con cinco divisiones y con toda la caballería que había en la ciudad. El 28 de mayo ambos ejércitos tomaron posiciones en la sabana listos para la batalla. 


El combate comenzó a la una de la tarde cuando la división de Rafael Urdaneta abrió fuego contra el enemigo intentando flanquear a los realistas por la derecha, pero esto era un truco, ya que distrajo a Cajigal del principal ataque que se dio por el otro flanco y el centro con el avance de José Francisco Bermúdez, Juan Manuel Valdés y Florencio Palacios.


Por cerca de una hora las posiciones realistas resisten dándose feroces combates y un nutrido fuego cruzado hasta que su centro empieza a ceder, el Mariscal Cajigal envía entonces a sus mejores tropas, los Carabineros de Granada a proteger dicha posición. En respuesta a esto Bolívar ordena a Santiago Herrera que la caballería de José Gregorio Monagas, Juan Joséfo Rondón y Lucas Carvajal ataque a los carabineros granadinos mientras la artillería patriota de Diego Jalón se dedica a bombardear la posición del Estado Mayor realista forzándolo a cambiar de lugar varias veces, impidiéndole reaccionar.


Los lanceros patriotas atacan de frente a los carabineros a caballo que tras un terrible combate empiezan a retroceder, arrastrando con ello a la infantería realista que rompe filas y huye en medio del pánico. 


A las seis de la tarde la batalla termina y Cajigal intenta organizar una retirada ordenada, cosa que le es impedido por la caballería republicana que ataca a su comitiva desde todos lados. El mariscal y su Estado Mayor apenas logran escapar con unos pocos hombres


Tras su derrota Ceballos huyo al norte y De Cajigal escapo a Apure pero este último le otorgo amplios poderes a Boves para que este continuara su campaña, sin embargo, aquel opto por retirarse a los Llanos a conseguir refuerzos y apertrechar a sus tropas. La batalla pudo ser decisiva para la independencia venezolana pero Bolívar en vez de avanzar contra el Guárico para acabar con la rebelión de los llaneros con todo su ejército, optó por dividirlo: encargó al general Rafael Urdaneta con 700 infantes marchar al Occidente, a una división de 400 infantes y 700 jinetes ir tras Cajigal y Ceballos para impedir que pudieran apoyar a Boves, él mismo decidió ir hacia Valencia y José Félix Ribas fue enviado por refuerzos a Caracas y acantonó en Aragua a Santiago Mariño con 3.000 hombres Este acampó en Villa de Cura, desde donde podía atacar los Llanos, bastión realista. Mientras José Tomás Boves partió con un poderoso ejército desde Calabozo en una campaña que terminaría en la Segunda Batalla de La Puerta.



José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario

Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.

Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional, "Ni vestido ni desnudo"


 

martes, 18 de marzo de 2014

HABLANDO DE ...CAMBIOS TRASCEDENTALES PARA SER FELIZ




Por; VICTOR MANUEL GUZMAN VILLENA


Para alcanzar la felicidad nuestro comportamiento debe tener un cambio trascendental, eliminado lo negativo e introduciendo actitudes positivos. Para ello hay que tener determinación, acción y esfuerzo y así iremos desarrollando nuestra convicción. Para ello es fundamental el aprendizaje y la educación porque nos ayudan a desarrollar el convencimiento de que necesitamos cambiar y aumentar nuestro compromiso con este proceso interno.

La convicción ha de cultivarse para convertirla en determinación. Y a continuación, la determinación se transforma en acción; una determinación firme nos permite realizar un esfuerzo continuado para poner en marcha los verdaderos cambios. Este factor es decisivo.

Así por ejemplo, si se quiere dejar de fumar, lo primero es ser consciente de que fumar es nocivo para el cuerpo. Por tanto, tenemos que educarnos sobre los efectos nocivos del tabaco que ha permitido modificar los comportamientos de mucha gente. Pero esta educación no es suficiente si no vamos incrementando nuestra consciencia hasta que lleve a una firme convicción sobre lo  perjudicial que es para la salud del adicto y del entorno. Esto fortalece a su vez su determinación de cambiar. Finalmente, hay que realizar un esfuerzo para establecer nuevos hábitos. Ese es el proceso de cambio, cualquiera que sea el objetivo.

Al margen del comportamiento que intentemos cambiar, del objetivo hacia el que se dirija los esfuerzos, necesitamos desarrollar una fuerte voluntad o deseo de hacerlo. Necesitamos gran entusiasmo. En este aspecto el sentido de la urgencia es un factor clave que ayuda a superar los problemas. Por ejemplo, el conocimiento que se posee sobre los grandes efectos del sida ha creado en muchas personas la necesidad perentoria de modificar el comportamiento sexual. Con  frecuencia, una vez que se ha obtenido la información adecuada, surge la seriedad y el compromiso.

Así pues, la urgencia puede impulsar enérgicamente el cambio. En un movimiento político el afán de ganar una elección  puede llegar hasta un punto de que sus seguidores  en el entusiasmo de desarrollar acciones se olviden del hambre y el cansancio en la búsqueda de sus objetivos de llegar al poder. El sentido de lo perentorio no sólo ayuda a superar los problemas personales, sino también los comunitarios.

Para desarrollar el entusiasmo, lo primero es estimular la consciencia, de modo que cuando se  en todos los preciosos momentos de nuestra vida. Para ello hay que dejar a un lado la apatía para cambiar nuestros estilo de vida, así por ejemplo, dormir lo suficiente, seguir una  dieta saludable, abstenerse de tomar alcohol, drogas, cigarrillos ayuda a mantener la mente clara y en alerta. Para superar la apatía y generar compromiso y entusiasmo que nos permita cambiar nuestros comportamientos o estados mentales negativos, creo que el método más efectivo y la única solución es ser siempre consciente de los efectos destructivos del comportamiento negativo. Claro que es difícil porque algunos comportamientos negativos y formas de pensar están fuertemente arraigados, así como lo difícil que resulta cambar a la gente, porque hay resistencia al cambio, pese a que la gente desea introducir cambios positivos en su vida, tener comportamientos más sanos, pero allí interviene la inercia o resistencia. Para ello hay que tratar de superar cualquier condicionamiento  negativo y efectuar cambios positivos, teniendo en cuenta que estos cambios no se producen de la noche a la mañana, sino que viene a través de la familiarización gradual del proceso. Solo los que tienen  una voluntad férrea pueden hacerlo de inmediato y lo eliminan de su vida en un solo acto.
conjuga con la comprensión surge en nosotros la urgente necesidad de utilizarla provechosamente

Por tanto es fundamental para el cambio y alcanzar los objetivos generar decisiones y entusiasmo como factores determinantes en el arte de alcanzar la libertad. Tengamos en cuenta que el impulso y la decisión no se utilizan únicamente para buscar el éxito mundano, sino que se desarrollan a medida que se obtiene una comprensión más clara de los factores que conducen a la verdadera felicidad y se utilizan en la búsqueda de objetivos superiores, como es el crecimiento personal.

El esfuerzo es un factor decisivo para establecer nuevos condicionamientos. La idea de que podemos cambiar nuestros comportamientos y pensamientos negativos mediante un nuevo condicionamiento constituye un fundamento hoy en la psicología conductiva ya que las personas han aprendido a ser como son, de modo que adoptando nuevos condicionamientos se puede resolver una amplia gama de problemas.
Aunque la ciencia ha revelado recientemente que la predisposición genética de la persona tiene un papel muy claro en las respuestas del individuo ante el mundo, muchos psicólogos creen que buena parte de nuestra forma de comportarnos, de pensar y de sentir viene determinada en el aprendizaje y el condicionamiento, es decir, por la educación  y las fuerzas sociales y culturales. Y puesto que los comportamientos son reforzados por el hábito, se nos abre la posibilidad, de erradicar el condicionamiento nocivo y restituirlo por uno útil, la vida.

Realizar un esfuerzo continuado para cambiar el comportamiento no sólo es útil para superar los
malos hábitos, sino también para cambiar nuestros sentimientos fundamentales. Los experimentos han demostrado que así como nuestras actitudes determinan nuestro comportamiento, idea comúnmente aceptada, el comportamiento también puede cambiar nuestras actitudes y esto se puede apreciar en los gestos inducidos como fruncir el entrecejo o sonreír, tienden a producir las correspondientes emociones de cólera o felicidad, lo que sugiere que el simple hecho de hacer puede producir un verdadero cambio interno.

Con un simple acto de ayudar regularmente a los demás podemos desarrollar genuinos sentimientos de una verdadera transformación solo precisa realizar este esfuerzo en forma continua ya que con estas afirmaciones positivas vamos descubriendo nuestro niño interior.

Al emprender el camino del cambio, es importante establecer expectativas razonables, ya que si son demasiado elevadas nos estaríamos encaminando a una desilusión y si son demasiadas bajas puede desalentar nuestra voluntad de enfrentarnos a las limitaciones y condicionamientos y no podremos desarrollar nuestros potenciales, por lo que es importante nunca perder de vista la importancia de mantener una actitud realista, de ser sensible y respetuoso ante la realidad de la situación a medida que se avanza por el camino de la transformación. Hay que conocer las dificultades  que nos encontramos y que quizá se necesite tiempo y esfuerzo coherente para superarlo. Por lo que es fundamental establecer una clara distinción entre los propios ideales y los métodos mediante los que se juzga el progreso, por lo que siempre buscaremos el equilibrio entre la expectativa y la esperanza y así iremos modificando los comportamientos y actitudes negativas hasta llegar a erradicar sin esfuerzo lo que es nocivo para nuestra vida para irnos acercando de esta manera a una felicidad duradera.



Fuente:lapuertamagica.com

domingo, 16 de marzo de 2014

Hablando de...El entusiasmo.

 
Nadie nace conociendo el aburrimiento. En la mañana de nuestra existencia, cualquier cosa sencilla es motivo de asombro. Pero en algún punto de nuestro camino a la edad adulta perdemos el entusiasmo, no porque seamos sabios sino porque lo creemos erróneamente como algo pueril. El verdadero entusiasmo del adulto no es ya el ardor del niño por conocer todo lo nuevo, sea un sonido, un olor, un movimiento, sino la madurez de aquel don que recibimos al nacer, ya atemperado y moldeado por la experiencia, el buen juicio y la jovialidad. La palabra “entusiasmo” procede del griego y significa estar poseído por un dios. Es el secreto a voces, tan común e infatigable como el sol, que presta alegría y sentido a nuestros días, con tal que no lo menospreciemos.
 
La fuente del entusiasmo es el conocimiento. Si aprendemos algo volvemos a ser niños en relación con la cosa aprendida, pero a la vez esto equivale a confesar la ignorancia en que estábamos de ella. El libre juego de nuestras facultades  nos nutre de entusiasmo. Demasiado a menudo, por ejemplo, usamos nuestra vista como un instrumento, raras veces como fuente de goce. Igualmente el oído no lo sabemos utilizar y cuando descubrimos un sonido encantador de un ave, un insecto que se destaca por encima del bullicio que nos invade nos cobija un sentimiento de satisfacción el haberle descubierto y así recordamos el don de percibir y captar el mundo que nos rodea. Así aprendemos que el entusiasmo es, en parte, una atención despierta, el volverse a mirar, en vez de recogerse dentro de sí mismo como un caracol ultrajado. Sin el entusiasmo, somos como ciegos y sordos, y solo a medias conocemos el mundo en que vivimos.

El entusiasmo siempre tiene un propósito determinado que nos genera un goce. Es difícil ser entusiasta si se carece de un objeto en que fijar nuestro interés. En la vida de casi todas las personas llega un momento en que su propósito flaquea y el entusiasmo innato desaparece, lo que se lleva consigo algo de nuestro interés por la vida. Este embobamiento de la facultad para el entusiasmo puede producirse repentinamente a causa de alguna crisis o bien poco a poco, por el desgaste de la diaria existencia. Por ende el entusiasmo es como el motor del comportamiento. Quien está entusiasmado con algo, se esfuerza en sus labores y exhibe una actitud positiva ya que tiene un objetivo por cumplir. Un trabajador redoblará sus esfuerzos si sabe que puede acceder a un aumento de salario gracias a un buen desempeño; en cambio, si descubre que cualquier esfuerzo será en vano, es probable que pierda el entusiasmo.

La tentación de darnos por vencidos es muy grande, pero ese es, más que ningún otro, el momento de aferrarnos a nuestro entusiasmo. La mente humana es perezosa y no quiere que la molesten. Pero hay en ella alguna fibra resistente  (él punto mismo capaz de entusiasmo) que no se aherrumbra; se retira, tensa, y al soltarnos nos vivifica. Si creemos que es imposible entusiasmarnos por las condiciones actuales en las que nos toco vivir, lo más probable será que jamás saldremos de esa situación. Es necesario creer en uno mismo, en la capacidad de hacer, de transformarse y transformar la realidad que nos rodea. Dejar de un lado toda la negatividad, dejar de un lado todo el escepticismo, dejar de ser incrédulo y ser entusiasta con la vida, con quienes nos rodean y con uno mismo.

No hay formula mágica que pueda revestirnos con la alegría de vivir. Viene a nuestra disposición a encontrar el camino. En verdad, el entusiasmo es esa misma disposición de ánimo. A veces implica aceptar las cosas tales como son; otras, significa atreverse a alterarlas sin doblegarse sino más bien ser impulsivo en audacia para lograrlo, sin que signifique que toda acción tiene sus riesgos. Y entre el extremo de pretender hacer el mundo nuevo y el de querer aislarle de él hay un punto medio que permite obrar con inteligencia y maduro entusiasmo Y así nuestra alma se convierte en un arte ante el mundo exterior, y entonces ya no nos desesperamos por querer saber qué sentido tiene la vida; le damos sentido con el propio existir.
 
Fuente;  http://lapuertamagicadevictor.blogspot.com/


Pierre Cubique.·.