sábado, 8 de febrero de 2014

Hablando de ...Los masones y los sotanos del Templo de Salomón.





erusalén. La sola mención de su nombre evoca la leyenda, la historia, la pasión y el drama. Ciudad mágica por excelencia, madre de las tres grandes religiones monoteístas, Jerusalén parece destinada a ser un escenario de guerras y luchas, pero también a permanecer inmune a todas ellas y ganar la eternidad.

res milenios atrás, Salomón, rey de Israel, hijo de David, acometió la construcción de un templo ideado como el último lugar de reposo del Arca de la Alianza, la misma que llevara Moisés en su éxodo por el desierto. Su construcción ocupó a los hebreos entre siete y trece años y la avanzada ingeniería desplegada recuerda a la tecnología empleada en la Gran Pirámide de Gizeh. En la ornamentación del magnífico monumento se estima que fueron empleadas 86 toneladas de oro, 126 de plata, multitud de piedras preciosas, las más exquisitas maderas y los más suntuosos materiales. Salomón consiguió que el edificio deslumbrara al contemplarlo.

estruido por los persas, reconstruido con autorización de Ciro II y engrandecido durante el reinado de Herodes, el segundo Templo, inferior en tamaño al primero, es arrasado nuevamente por el emperador romano Tito, quién ordena dejar como muestra del poderío de Roma solo un muro en pie, el que en la actualidad conocemos como Muro de las Lamentaciones. Muy cerca, en lo que otrora fue la explanada del Templo, se alzan hoy en día dos mequitas. 



Una es la de Omar, de cúpula dorada, erguida sobre la roca basáltica donde los musulmanes aseguran que Mahoma había apoyado los pies al realizar el “viaje nocturno” de ascenso al Cielo, y que la tradición hebrea relaciona con el lugar donde Abraham fue a cumplir con el mandato divino de sacrificar a su hijo Isaac. Se sospecha que su ubicación es precisamente la que correspondía al sancta santórum del antiguo templo, la sala donde se guardaba el Arca. La otra es la mezquita blanca de Al-aqsa, construida por el emperador Justiniano de Bizancio sobre las enormes caballerizas de Salomón.

lrededor del año 1118, tras la toma de Jerusalén por los cruzados, 9 nobles caballeros comandados por Hugo de Payns y por Godofredo de Saint-Omer, se dirigen al nuevo monarca de la Santa Ciudad, Balduino II, con el pretexto de organizar una orden militar para la defensa de los santos lugares y de los peregrinos. El rey cristiano accedió inmediatamente a la petición y les concedió como residencia un ala de su palacio, situado en la antigua mezquita del Al-aqsa. Debido a que esta, como hemos visto, estaba situada en el Monte del Templo, la nueva milicia fue denominada “Pobres caballeros de Cristo y del Templo del Rey Salomón”. Habían nacido los Templarios.

l originarse la Orden del Temple surgen con ella múltiples interrogantes, de las que nos vamos a ocupar a continuación. Los Templarios fueron descaradamente favorecidos por los gobernantes desde sus comienzos y lo seguirían siendo hasta el final de sus días. No fueron la primera orden militar en fundarse en la región, pero es necesario señalar que en aquellos tiempos era creencia general que la mezquita blanca que les fue dada en propiedad correspondía al emplazamiento exacto del templo salomónico. Hoy sabemos que este ocupaba una extensión mucho mayor, más allá del Domo de la Roca o mezquita de Omar, que también fue utilizada por el Temple. Cabe preguntarse que razón impulsó al rey Balduino a donar un alojamiento tan inmenso a tan solo nueve hombres, a lo sumo treinta o cuarenta si incluimos posibles escuderos y sirvientes, donde habrían podido cómodamente varios millares, incluidas sus monturas. Por otra parte, no consta que esta recién fundada “policía de caminos” participase en ningún enfrentamiento armado durante los primeros nueve años, tiempo en el que tampoco admitieron a ningún nuevo miembro a mayores de los nueve fundadores. Esto carece de lógica en una agrupación cuyo objetivo, a priori, era formar un ejército permanente en Tierra Santa. ¿A que se dedicaron los primeros Templarios en sus oscuros inicios?

2.- Tras las huellas del Arca

a mayoría de los autores coincide al afirmar que los nueve fundadores, el nueve como veremos más adelante es un número que preside los orígenes del Temple, realizaron excavaciones en el subsuelo de la mezquita de Al-aqsa, en lo que habrían sido las cuadras reales. ¿Qué podían buscar allí los caballeros? Es lícito pensar que algo realmente importante, pues como hemos visto, el no permitir la admisión de nuevos ingresos en la recién creada Orden, parece significar que se trabajaba en secreto, y que este debía ser guardado de las miradas ajenas. ¿Existe algún indicio de lo que podría haber motivado semejante búsqueda? Para responder a este cuestión debemos remontarnos a los Historia clásica.

a Biblia no es solo un libro de religión. Es también un maravilloso libro de historia. Y la existencia del Arca de la Alianza bajo el Templo de Salomón, se desprende de la historia misma. Bajo la guía de Moisés, el Arca viajó con los hebreos desde el desierto del Sinaí a Horma. Muerto Moisés, bajo la dirección de Josué, pasó el Jordán y entro en Palestina. En tiempos de Samuel el arca fue capturada por los filisteos y llevada a Ashod, a Gath y después a Ekron. Espantados los filisteos por los poderes del Arca, que provoca muertes y enfermedades, es devuelta a los israelitas, quienes la guardan en Kirjath-Jearim, de donde David la hizo llevar finalmente a Jerusalén. Salomón había de hacerla colocar en el sancta sanctórum del Templo que mandó construir: “Entonces dijo Salomón: Yavé, has dicho que habitarías en la oscuridad. Yo he edificado una casa para que sea tu morada, en lugar de tu habitación para siempre” (Libro de los Reyes: I, 8-12, 13). Después de esto, ninguna mención en los libros históricos, solamente leyendas.

a tradición hace referencia a la multitud de objetos sagrados que se guardaban en el recinto del Templo. Aparte de la mencionada Arca de la Alianza, este debió contener entre otros muchos tesoros y objetos valiosísimos el Candelabro de Siete Brazos, llamado por los judíos menorah, y la Mesa o Espejo de Salomón. De la propia estructura del templo formaban parte dos columnas denominadas Jakim y Boaz, que según dicen algunas fuentes, contendrían grabada en sus paredes información de capital importancia. Pero mucho antes de que llegaran los Templarios el Templo ya había sido saqueado en varias ocasiones. De la época del expolio de los persas, con Nabucodonosor II, no se conserva ningún documento que haga referencia al tesoro. Tampoco sabemos si este fue restituido por parte de Ciro II o si permaneció escondido en Jerusalén todo ese tiempo. No se vuelve a tener ninguna noticia hasta que Tito y sus legiones romanas arrasan la ciudad en el año 70 d.c., pero y aunque tampoco sabemos a ciencia cierta cual fue el botín que logró en su saqueo, se menciona el traslado de la menorah y de la Mesa de Salomón.

in embargo, existen indicios que nos hacen pensar que el elemento más importante del tesoro del Templo, el Arca de la Alianza, fue escondido por los hebreos en un refugio previsto en caso de extrema necesidad. El sabio árabe Maimónides cita la existencia de una cueva secreta bajo el primer Templo. Esta gruta, muy profunda, habría sido construida por mandato del propio Salomón, quién pronosticando una futura destrucción del Templo, decidió proveer de un escondite seguro para el Arca. Existe otra prueba más de ese enterramiento. Los alimentos de las ofrendas entraban en contacto con los rollos sagrados de la Torá, por lo que los sacerdotes no admitían que aquellos fueran arrojados a la basura. Se creó, entonces, un cementerio de objetos sagrados llamado guenizá, y una vieja tradición afirma que “cuando el Arca fue enterrada, se llevó a la guenizá el recipiente que contenía el maná, porque había tenido contacto con las Tablas de la Ley”.

abitarías en la oscuridad” había dicho Salomón. Esta frase es significativa. Podemos por tanto deducir que el rey hebreo se refería a un lugar oculto, a salvo de las miradas y los actos de los hombres. Aunque no hubiera sido el propio Salomón, es seguro que en una Jerusalén asediada, el Arca de la Alianza seria el primer objeto en ser ocultado a los posibles vencedores. Cuando más de mil años después 9 caballeros realizaron excavaciones secretas en los sótanos del antiguo Templo, no podemos dejar de hacernos una pregunta: ¿buscaron los Templarios el Arca?

3.- Teoría de una conspiración

ntes de intentar dar respuesta a esta cuestión, debemos plantearnos que pudo motivar una búsqueda semejante en pleno siglo XII. Que pudo impulsar a nueve nobles cristianos a llevar acabo tan extrañas tareas en el seno de la Ciudad Santa. Y las búsquedas apuntan directamente a Francia y a la figura de dos hombres: Hugo, conde de Champaña y San Bernardo de Claraval.

ras varios viajes a Tierra Santa entre 1104 y 1115, Hugo de Champaña mantiene contactos con el Abad de la Orden del Cister, Esteban Harding, a quién le dona una tierra donde San Bernardo, quién había entrado en la orden tres años antes, funda la abadía de Claraval. A partir de este momento los cistercienses, con ayuda de rabinos judíos, comienzan a estudiar minuciosamente textos sagrados hebreos. ¿Habría encontrado el conde de Champaña documentos importantes en alguno de sus viajes? Tras ser traducidos e interpretados, cabe la posibilidad de que se organizara una misión de búsqueda en Jerusalén, para lo cual fuera necesario contar con un comando de hombres devotos y leales. ¿Es absurdo creer en la existencia de una misión altamente secreta en Tierra Santa? Veamos como van encajando las piezas de la conspiración.

ugo de Payns, el primer maestre de la Orden del Temple, natural de la región de Troyes en La Champaña, pertenecía a una familia noble y emparentada con la del conde Hugo, y era primo de San Bernardo. Este, que se erigió en el gran valedor de los Templarios en Francia, era a su vez sobrino de otro de los fundadores de la recién creada orden militar, Andrés de Montbard. Como vemos, la relación no es casual. Se ha dicho que durante los nueve primeros los caballeros evitaron cuidadosamente que su pequeña tropa aumentara. Ya hemos manifestado anteriormente que esto carecía de toda lógica si su verdadero propósito fuera el de defender los caminos y los Santos Lugares, pero los templarios rechazan cualquier compañía con la excepción de la del conde Hugo de Champaña, alrededor de 1125 o 1126. La trama empieza a tomar forma.

e dice que Salomón fundó una “Logia de Perfección” integrada por maestros, y que nueve caballeros guardaban con sus espadas los nueve arcos que conducían a la Cripta Sagrada. 9 caballeros guardaban el Arca y otros 9 trataban de encontrarla. 9 elegidos que han sido designados para combatir a los infieles y sin embargo no se batirán. 9 hombres designados que se comportarán como monjes, castos y sin posesiones, nada debe distraerles ni desviarles de su tarea. La misión está por encima de todo.

¿an importante es el Arca?, y sobre todo… ¿qué es el Arca? Por el Libro del Éxodo sabemos que el arca es un cofre de madera de acacia, revestido de oro interior y exteriormente. Sus dimensiones eran 1,35 metros de largo por 0.8 de alto y ancho, con cuatro querubines cuyas alas se tocaban para formar el trono de Dios. Era tan sagrada que el sólo tocarla provocaba la muerte repentina. Pero lo importante no es el Arca en sí, sino su contenido: un recipiente con el maná, la vara de Aarón y sobre todo, las Tablas de la Ley, grabadas en piedra. Las Tablas de la Ley es algo sumamente valioso pues es fuente de saber y de poder, y ambos proceden de Dios. Se trata de una “ley divina”. Inscritos en ellas estaban las tablas del Testimonio, la ecuación cósmica, la ley del número, medida y peso que la cábala permitiría descifrar. Poseer las Tablas del Ley significa tener posibilidad de acceso al conocimiento de la Ley que rige los mundos. Se comprende que Moisés no engañaba al pueblo hebreo cuando le prometía dominio por las Tablas de la Ley. Se empieza a comprender por qué Esteban de Harding y Bernardo de Claraval se dedicaban en su abadía al estudio de los textos hebraicos traídos de Jerusalén por Hugo de Champaña. Porque los textos hebreos son el tratado de lectura de las piedras, pero estas si aún existen, se hallan en algún lugar bajo el Templo de Salomón, y alguien tiene que ir a buscarlas. Y aquí entran en acción los Templarios.

4.- Una misión culminada con éxito

¿ncontraron los Templarios el Arca? No puede darse una respuesta sincera a esta cuestión. Sin embargo, algo ocurrió a los nueve años, otra vez el nueve, de iniciada la misión: Hugo de Payns y otros cinco Templarios regresan a Francia.

egún la historia oficial, en 1127 Balduino II, rey de Jerusalén, se halla en dificultades por falta de combatientes y recurre a la ayuda del Papa. Desea enviar un mensaje de socorro y pide al maestre templario que sea él su embajador ante el pontífice. Aquí encontramos otra nueva incoherencia en las funciones de la Orden del Temple. Hugo de Payns no era ni consejero ni mensajero del rey, sino que es el cabecilla de una tropa militar creada expresamente para la defensa del nuevo reino cristiano. Es cuando menos sospechoso que Balduino recurriera al caballero templario para semejante misión, en vez de encomendársela a uno de sus embajadores, o en ausencia de estos, a cualquier otro noble de confianza no asentado de forma permanente en Tierra Santa que después de cumplir su voto de cruzada retornase a su hogar, algo muy común en la época. Pero el rey envía al maestre templario y este parte con seis de sus nueve caballeros, abandonando sus deberes en Ultramar. La lógica no funciona, algo sigue fallando en el planteamiento. A menos que… podemos pensar, a menos que Balduino II aprovechase un viaje expreso de los miembros del Temple para encomendarles la tarea. Un viaje que podemos suponer, debió realizarse acatando un plan establecido desde el otro lado, posiblemente por San Bernardo. Los caballeros habían tenido éxito en su misión y debían volver a occidente.

sta afirmación no se hace a la ligera. A partir de ese momento van a darse grandes cambios que van a afectar a la Orden del Temple y a toda Europa, pero el propio San Bernardo nos da una pista que apoya nuestras suposiciones. Lo primero que hizo fue gestionar a favor de su pariente Hugo de Payns y los Templarios que le acompañaban, una acogida positiva y cordial por parte del Papa Honorio II, a quien los fundadores del Temple estaban a punto de visitar en Roma. De acuerdo con la propuesta de Bernardo, en la primavera de 1228, se celebró un concilio extraordinario en Troyes. Los caballeros hasta ese momento, aunque acogidos a la regla monástica de San Agustín, eran laicos, pero tras el Concilio de Troyes los Templarios se convierten en verdaderos monjes, integrantes de una orden religiosa plena y no de una simple agrupación de caballeros. Además, se encarga al Abad de Claraval que redacte para una Regla original para la nueva Orden del Temple, y San Bernardo escribe: “La obra se ha llevado a cabo con ayuda de Nós. Y los caballeros han sido convocados en la Marca de Francia y de borgoña, es decir, en Champaña, bajo la protección del conde de Champaña, allí donde pueden tomarse todo tipo de precauciones contra la injerencia de los poderes públicos o eclesiásticos; allí donde, en esta época, se puede asegurar del mejor modo posible un secreto, una custodia, un escondite”.

a obra se ha llevado a cabo. Los caballeros han sido convocados. Un secreto. Un secreto que hemos realizado “Nós”, es decir, él y sus caballeros, “bajo la protección del conde de Champaña”. Como ya se dejó entrever, tres años antes, Hugo de Champaña, uno de los más grandes señores feudales de Francia, había abandonado sus tierras y repudiado a su mujer e hijos para unirse a la Orden. Las piezas del puzzle empiezan a encajar.

5.- Chartres: un secreto grabado en la piedra

partir de 1130, en Europa irrumpe el estilo gótico. El gótico no es una evolución del románico, aparece de repente y casi siempre en las abadías cistercienses. Si el románico llega a su plenitud después de múltiples mejoramientos a partir del estilo romano y bizantino, el gótico surge de golpe, completo y total. Aparece después de la primera cruzada y especialmente tras el retorno de los Caballeros Templarios con su secreto. ¿Un secreto concerniente a la utilización sagrada, y por así decirlo mágica, de la arquitectura?

a hemos mencionado antes lo que contenían las Piedras de la Ley. La misma clave numérica que fue utilizada en la construcción de la Gran Pirámide y del Templo de Salomón. No hace falta recordar que Moisés vino de Egipto. Toda la cultura egipcia estaba concentrada en los sacerdotes y él era uno de ellos, así que fue instruido en toda la ciencia de los faraones. En la Europa medieval, y durante aproximadamente ciento cincuenta años, la aplicación de este conocimiento arquitectónico va a manifestarse en la construcción de las grandes catedrales. Y es en una de ellas, Chartres, muy cerca de París, donde encontramos una nueva referencia al Arca de la Alianza. Ni que decir tiene que la catedral de Chartres es de estilo gótico, y de origen, evidentemente, templario
.l pórtico norte de dicha catedral se llama “pórtico de los iniciados”. En él se hallan dos columnas esculpidas. En una de ellas se observa un arca que es transportada por una carreta de bueyes y en la otra podemos ver como un hombre cubre el arca con un velo, rodeado por un montón de cadáveres entre los que destaca un caballero en cota de malla. Las dos columnas, justo debajo de las representaciones, conforman una controvertida leyenda “Hic amititur Archa cederis”. Decimos controvertida porque la expresión tal y como está grabada no existe en latín, lo cual es realmente extraño, pero sorprendentemente el único texto plausible, que sería “Hic amittitur Archa foederis”, se traduce como “En este lugar se oculta el arca de la alianza”. Parece mucha casualidad como para pensar que no hay algo de verdad en todo esto. 

l gótico no es solo una innovación técnica. No se trata únicamente de la construcción de templos sino de la del Templo. Para una expansión equivalente a la que tuvo se requiere una ciencia mas elevada que el cálculo de estructuras. Sería largo de explicar las diferencias del gótico respecto de estilos anteriores, pero mientras el románico dirige sus fuerzas hacia abajo el gótico las impulsa hacia arriba, pues la bóveda no pesa sobre los muros, sino que estos la empujan hacia arriba. Esta ojiva, sometida a presión, se transforma en una instrumento de música, en una caja de resonancia que aprovecha las corrientes telúricas sobre las que los constructores elevaban las catedrales y actúa sobre el hombre. La catedral gótica es lo más parecido a un acumulador de energía y bajo su bóveda el hombre se endereza, se pone en pie. Se hace necesario un conocimiento de las leyes de los números, de las leyes de la materia, del espíritu, para que actué de esa forma sobre los hombres, tanto a nivel físico como psíquico. ¿No fue acaso San Bernardo quien dijo aquello de “Dios es longitud, anchura, altura y profundidad”? Ese saber, que se hallaba en las Tablas de la Ley, fue sin duda utilizado.

parte de la Catedral francesa, merece un puesto de honor la Abadía de Rosslyn, en Escocia, cercana a Edimburgo. Después de la disolucion de la Orden del Temple, entre 1307 y 1314, muchos de los supervivientes se trasladaron a Escocia, y Rosslyn fue el ultimo reducto templario. Algunos eminentes investigadores sospechan que podría ser el emplazamiento definitivo del Arca de la Alianza que los Templarios habrían llevado y escondido allí, junto con sus otros tesoros, nunca hallados.

omo puede verse, todo en los Templarios en un continuo enigma. Enigmas que, en muchas ocasiones, se remontan a la noche más remota de los Tiempos. Antiguos dioses de otras religiones, ancestrales ritos perdidos, milenarios objetos sagrados, alquimia, brujería… en todo ello aparecen mezclados los Pobres Caballeros de Cristo. Puede que todo sean simples fantasías, pero no podemos dejar de preguntarnos, ¿A qué oculto conocimiento tuvieron acceso los Templarios? ¿Hasta dónde abarcaba su saber? Puede que algún día lo sepamos, mientras tanto, debemos contentarnos con lo que nos cuentan las leyendas.





 Referencias:

Celta.·.

jueves, 6 de febrero de 2014

Eloy Reverón... Gran Mariscal de Ayacucho Masón.

Por Eloy Reverón




Existe una tendencia en la historia escrita por los masones como materia de instrucción para sus miembros,  cuya característica fundamental se identifica con  reconocer como masón a todo prócer civil o militar que hubiese realizado alguna obra significativa en pro de la evolución, en bien de la patria, o que hubiese merecido ser recordado. Ha llegado esta tendencia al extremo de existir constituciones masónicas que han contemplado la posibilidad de otorgar el grado 33 a personas no vinculadas a la Orden, con la condición única de haber realizado en su vida, una lucha efectiva en pro de los principios fundamentales de la Orden. Si el Libertador Simón Bolívar no hubiera tenido una experiencia masónica durante su estadía en París a finales de 1805, los masones lo hubieran reconocido como tal mediante  este recurso, similar a un Honoris Causa.

 El Gran Mariscal de Ayacucho posee una hoja de servicios tan impecable que ha debido recibir este reconocimiento. ¿ Porqué no hemos tenido noticia de este reconocimiento?. Simplemente porque los masones lo han considerado hermano, sin haber publicado hasta la fecha, algún documento que certifique su vinculación a la Orden.

 Los masones Francisco Castillo y Hello Castellón publicaron en el año 1974  su libro: ¿Quién es Quien? en la Masonería Venezolana, donde aseguran que en una logia de Cumaná existen evidencias de su asistencia a tenidas masónicas en el año de 1811.

 Américo Carnicelli, investigador masón, autor de La Masonería en la Independencia de América, con varios años de investigaciones en nuestro continente, no lo incluye en la lista de masones que anexó a la mencionada obra, además asegura  que en las investigaciones realizadas por los masones no se ha podido determinar si Antonio José de Sucre ingresó a alguna logia masónica. 

Cuando recibí la invitación de la División de Investigaciones "Enrique Bernardo Nuñez" de la Biblioteca Nacional a través de la Colega Carmen Michelena para escribir un artículo sobre Sucre Masón, lo primero que surgió en mi mente fue la duda. Tampoco recordaba ninguna relación de este Ilustre Prócer con la Orden de la Escuadra y el Compás.

 Concebimos lógico que a los integrantes de cualquier institución se llenarían de orgullo y satisfacción por el hecho de poder comprobar que un hombre de la talla moral, intelectual y heroica de Antonio José de Sucre, estuviese vinculado a ella, aunque fuese durante una experiencia masónica intrascendente.

 La estatura de la Gloria del Gran Mariscal, tampoco se compagina con su breve permanencia en la vida. Si nos sometemos a las limitaciones que presenta la masonería a los "profanos" que pretendan engrosar sus filas, el lapso de su posible ingreso se reduce a los años 1816-1828.

 ¿ Porqué solo doce años para poder vincular a Sucre con la masonería ?

 En primer lugar, existen un conjunto de preceptos conocidos como los "Landmarks", los cuales demarcan la edad de ingreso a las logias mediante el rito de iniciación a los 21 años. En caso especial de ser hijo de masón, se le concede el privilegio de ser iniciado a los 18. No contemplamos la posibilidad de que el Tte. Don Vicente de Sucre y Urbaneja, hubiese estado vinculado a la Orden.

 En segundo lugar, proponemos la fecha de 1828 como el otro extremo del límite, porque consideramos casi improbable que Sucre pudiera entrar a una Sociedad Secreta, después del decreto del Libertador, firmado en Bogotá el 8 de noviembre de 1828, cuando proscribió "toda sociedad secreta, sea cual sea su denominación".
 En 1816 estaba Sucre refugiado en Haití, pero en lugar de salir con Simón Bolívar y participar en la primera Expedición de Los Cayos, se dirige a la isla de Trinidad, donde prepara su viaje de regreso a Paria para unirse con el General Santiago Mariño, quien lo nombra Jefe del Estado Mayor de su ejército, y comandante del batallón Colombia donde toma parte en la Campaña de Oriente y fue ascendido a coronel.

 En 1817, el Libertador lo nombra Gobernador de la Plaza de la Antigua Guayana y Comandante del Bajo Orinoco. El año siguiente continúa con las gestiones de advenimiento entre los ejércitos de Oriente y Occidente. A finales de año permanece bajo las órdenes del general Bermúdez, combate en Güiria y participa en la Campaña de Río Caribe.

 En 1819 asciende a General de Brigada, se incorpora a la Campaña de Guayana bajo las órdenes de Bolívar. Se encuentra con el Libertador en Achaguas y viajan juntos hasta Angostura, donde se encarga de organizar la navegación de la Legión Británica hasta San Fernando de Apure.

 Entre febrero y  abril de 1820 realiza un viaje a Las Antillas y regresa con un cuantioso parque.  Tiene significativa participación en la preparación del Armisticio y Tratado de Regulación de la Guerra, ratificados por Bolívar y Morillo en Santa Ana de Trujillo a finales de ese mismo año.

 En 1821 se encarga de la Campaña de Pasto y Popayán, luego parte a Guayaquil.

 En 1822 se une al Ejército del Perú. Crea la Corte Suprema de Justicia en Cuenca. Triunfa en la batalla de Pichincha para decidir la Independencia de Ecuador. Es ascendido a General de División y nombrado Intendente del Departamento de Quito.
 1823 es un año interesante en cuanto al tiempo del cual pudo disponer para actividades distintas a la guerra ... ¿ masonería?... funda la Sociedad Económica de Quito. Se dirige al Perú como Ministro Plenipotenciario  de Colombia.

 En 1824 triunfa en Ayacucho y recibe del Libertador el título de Gran Mariscal de Ayacucho.

 En 1825 es ascendido por el Congreso de Colombia al Grado de General en Jefe y el Perú le ratifica su título de Gran Mariscal de Ayacucho.

 En 1826 resulta electo Presidente de Bolivia por voto popular, el cual es ratificado por el Congreso Constitucional. Asume la Presidencia el 9 de diciembre.

 En 1827 se inicia un período de fricciones con el gobierno peruano y percibe la crisis cismática entre la dirigencia de los departamentos que constituían Colombia.

 En 1828 resulta herido en un motín en Chuquisaca, entrega el Poder Ejecutivo, contrae matrimonio, abandona Bolivia y llega a Quito donde es nombrado Jefe del Ejército Colombiano para la campaña contra Perú. A finales de este año, dos meses después del atentado perpetrado contra el Libertador en Bogotá, firma Bolívar el decreto que proscribe a las sociedades secretas, sea cual fuere su denominación. A partir de este momento descartamos casi totalmente, cualquier posibilidad de vincular a Sucre con la masonería.

¿Fue Masón el Gran Mariscal?
 Transcribimos la primera afirmación al respecto hecha por los  masones Castillo y Castellón en la página 63 de su libro ¿Quién es Quien ? en la Masonería Venezolana:
"En el archivo de la Resp:. Log:. Perfecta Armonía N 2, al Oriente de Cumaná, actualmente en poder de la Resp:. Log:. Bella Altagracia N 24, hay un libro de actas, con las hojas amarillentas por la acción del tiempo, donde aparece registrado con fecha de 1811, el nombre del Mariscal José Antonio (sic) de Sucre , como asistente a unas tenidas."  

  ¿Dónde se encuentra Sucre ese año?. En 1811 la Junta de Caracas lo nombra Comandante del Cuerpo de Ingenieros de la Isla de Margarita. Participa en la Campaña de Barcelona.  Tenía 16 años y ya era  Comandante. En una carta que le escribe a Santander desde Quito fechada 6 de junio de 1822, le dice : "Usted sabe que yo estoy desde la edad de trece años en un cuartel..."   Su padre, su abuelo, y sus cuatro bisabuelos fueron Militares. En 1808, ya estudiaba Ingeniería Militar. Al año siguiente ingresa a la Compañía de Húsares Nobles de Fernando VII en Cumaná.   En 1810 regresa el Cadete a Cumaná con el grado de Sub Teniente de Milicias Regladas de Infantería.

 Si a los diez y seis años era Comandante del Cuerpo de Ingenieros con el grado de teniente. No tendría nada de particular que hubiese sido masón. Tampoco resulta extraño que siendo Comandante de la Plaza de Margarita, tuviera tiempo para visitar logias en su ciudad Natal. Pero si recordamos los Lankmark,  esta posibilidad descarta la de que esas firmas pertenezcan al mismo personaje, quien por más hijo del Gobernador, y brillante hoja de Servicios, era todavía menor.

 Sin embargo, nuestras dudas al respecto son muy grandes, no sólo por lo imprecisa que resulta la referencia a la hora de mencionar las fuentes, y su desarticulación con el contexto histórico. Tampoco hemos tenido contacto directo con  esos libros de actas de 1811. La información que respecto a esa logia archiva la base de datos de IVEM, Instituto Venezolano de Estudios Masónicos, responde a la instalación de la logia Perfecta Armonía número 2, en una fecha posterior a 1811, el  4 de noviembre de 1822. En la lista archivada por Manuel Landaeta Rosales, no figura esta logia.

 Encontramos un reconocimiento de masón que le hace el investigador masónico Roberto Levi Castillo al llamarlo hermano en un artículo publicado en el anuario de la logia de Investigación Histórica Inglesa, la Ars Quatour Coronati N 2076, en el vol 95 de 1982, editado en Londres, 1983. "British Franmasonry in Northern South America, 1817-1824". 

 Los resultados registrados por Américo Carnicelli fueron expresados así: " En las investigaciones históricas masónicas no ha sido posible comprobar si el Gran Mariscal de Ayacucho ingresó a alguna logia masónica en Venezuela o en las islas antillanas o en Cartagena de Indias. No se encuentra ningún nombre o documento masónico de la época" La Masonería en la Independencia de América..  p. 15.

 Tomando en cuenta todo lo dicho hasta ahora, recomendamos a los investigadores que examinen las posibilidades durante su estadía en Haití, donde cumplió 21 años. Su posterior paso por Trinidad, camino a Paria para reunirse con Mariño, quien para el momento de su muerte en 1854, era la máxima figura de la masonería venezolana. Lamentablemente carecemos de datos respecto a la fecha  y lugar de su iniciación.

 Entre 1817 y 1819, llegaron muchos masones entre la oficialidad de la Legión Británica que sobretodo para la última fecha tuvieron algún contacto con Sucre. Un legionario británico,  Gustav Hippiesley,  escribió en: Narrative of the expedition to the rivers Orinoco and Apure in the South America, London, John Murrey, 1819, p. 320, que había asistido a la iniciación del general Montilla en una logia que se reunía en la casa del inglés James Hamilton en Angostura. Este inglés debió ser el contacto para la compra de las Armas que trajo Sucre de las Antillas en 1820.

 Podemos también recomendar la búsqueda dentro del proceso de pacificación que tuvo como resultado el Armisticio de Paz y el Tratado de Regularización de la Guerra firmado por Bolívar y Morillo en 1820. Allí hemos verificado algunos elementos masónicos durante y después del encuentro de los generales. En Mito y Realidad en la Historiografía Masónica Venezolana de la Independencia, Caracas, IVEM, 1994, señalamos que el abrazo entre Bolívar y Morillo correspondía a una señal de reconocimiento y respeto entre masones; la colocación de la piedra cúbica, símbolo masónico esencial de la masonería, en el lugar del encuentro; el reconocimiento de los masones de Caracas en 1854, cuando mencionan al Armisticio de Santa Ana como resultado de una acción masónica; la celebración de una batalla que definiera la situación a favor o en contra de uno de los dos bandos, y que esta batalla se realizara el día que desde 1717, es reconocido como día Internacional de la Masonería, el 24 de junio, día del patrono de los masones católicos, San Juan. Sin embargo estos aspectos que pueden ser casuales relacionan al Armisticio con elementos masónicos, pero no al redactor de los términos de dicho Armisticio con la masonería.

 Por último recomiendo a los investigadores buscar en los documentos bolivianos, relativos a la existencia de una logia en Chuquisaca, en las fechas de la estadía del Gran Mariscal en aquella población boliviana. Aunque esta referencia me parece tan remota como la de su firma en el libro de actas  de una logia que se iba a fundar once años más tarde. Pero tampoco descarto la posibilidad de alguna vinculación de Sucre con la masonería, o con alguna logia militar, no sea que nos pase lo que pasó con Bolívar cuando apareció el documento que disipo las dudas de su experiencia masónica, este documento también sirvió para demostrar que los masones habían utilizado falsos fundamentos al pretender vincular al libertador con la Orden.

                                 Caracas, sep de 1994

Publicado con el título: “La Masonería del Gran Mariscal”, en: Diario de Tribunales, Barquisimeto, Barquisimeto, 13 - 11 de, 1994, pp. 2 y última. y en El Investigador Venezolano 1995, Caracas, Biblioteca Nacional, con el título de Escarceos masónicos.

martes, 4 de febrero de 2014

Historia de la Diplomacia...Relaciones de la Gran Colombia con América Central (1825)


Características

La Provincia de Guatemala en Centroamérica históricamente se constituyó como el centro político-administrativo de las autoridades españolas, conformando esta provincia junto con otras cuatro provincias menores la Capitanía General de Guatemala o Reino de Guatemala. La región se caracterizó por poseer un sistema marcadamente latifundista que sirvió asideró para la formación de una oligarquía terrateniente y el pensamiento conservador que permitió la dominación de las otras provincias menos oligarquicas y ligadas más fuertemente con el comercio exterior.

Una vez que obtiene su independencia en 1824 Centroamérica adopta una constitución federal y establece relaciones constantes con Colombia. En ese sentido es enviado el negociador Don Pedro Molina, quién se compromete a que Centroamérica garantizaría su integridad territorial, de acuerdo con el principio del uti possidetis iuris, tan publicitado por Colombia, y que a través de una Convención se establecería claramente la línea fronteriza divisoria de sus propios territorios y los de Colombia.

Las relaciones entre Colombia y las Provincias Unidas de Centroamérica se dieron con bastante fluidez, al suscribir este último actor un Tratado de Unión, Líga y Confederación Perpetua con Colombia el 17 de Julio de 1826, así como al aceptar al uti possidetis iuris como principio básico para determinar las fronteras con Colombia y para buscar el reconocimiento de España.


Análisis

Tradicionalmente el ideario internacional de Bolívar se había estructurado en torno a una necesaria confraternidad hispanoamericana. Fue incluso la Junta de Caracas de 1810 la primera autoridad en expresar estas intenciones oficialmente, las cuales serían concretadas más tarde en el tratado de Santa Fe, suscrito en Bogotá en 1811.

Bolívar abogó persistentemente por la causa integracionista hispanoamericana en sus documentos y actuaciones oficiales, siendo un ejemplo bastante ilustrativo la Carta de Jamaica de 1815, donde expresa que la unión es lo que hace falta a los hispanoamericanos para completar la obra de la independencia:

“Yo diré a Ud. lo que puede ponernos en aptitud de expulsar a los españoles y de fundar un gobierno libre: es la unión, ciertamente; mas esta unión no nos vendrá por prodigios divinos sino por efectos sensibles y esfuerzos bien dirigidos. La América está encontrada entre sí, porque se halla abandonada de todas las naciones; asilada en medio del universo, sin relaciones diplomáticas ni auxilios militares, y combatida por España que posee más elementos para la guerra que cuantos nosotros furtivamente podemos adquirir.”
 
Frente a los movimientos legitimistas de la Santa Alianza, se consolida la iniciativa bolivariana de la unión hispanoamericana como objetivo cardinal de la Gran Colombia, buscando el afianzamiento de una liga defensiva y ofensiva. Dicha unión se llevaría a cabo mediante el instrumento jurídico de los Tratados de Unión, Liga y Confederación; siendo la celebración de estos tratados con el resto de las naciones hispanoamericanas la principal instrucción dada a los diplomáticos colombianos en sus respectivas misiones:

“(…) la diplomacia bolivariana pensaba obtener mediante los pactos que negociaran Mosquera y Santa maría, la unión entre las Repúblicas americanas, unión no sólo para conseguir la independencia, sino también para consolidarla, tratando de asegurar el bienestar futuro de las mismas; en las ya mencionadas Instrucciones, se les indica oponerse a la satisfacción de cualquiera indemnización o tributación que España pretendiese a cambio de su antigua soberanía sobre estos países; y se les recomendó, por el contrario, que tratasen de convenir sobre asuntos que incrementasen el comercio; estos eran los fines que podríamos llamar inmediatos de estas misiones.”
 
Más allá del fortalecimiento de las Repúblicas hispanoamericanas y el estrechamiento de los vínculos comerciales entre las mismas, Bolívar busca introducir una serie de normas de derecho que sustentasen la estructura necesaria para el mejor desarrollo de los países hispanoamericanos, en lugar de principios políticos como sustentaba en Europa la Santa Alianza. Bolívar previó la serie de conflictos en los cuales se verían envueltos los nuevos países una vez terminada la lucha por la independencia, en referencia al establecimiento de fronteras. Es por esta razón que se incorpora el principio del uti possidetis iuris así como el principio de la integridad territorial, complementados ambos por los mecanismos de solución de controversias propuestos: el arbitraje (Derecho) y la novedosa conciliación. De esta manera Bolívar pretendía sentar las bases jurídicas que determinaran los límites entre las nuevas naciones, evitando posibles conflictos futuros que pusiesen en riesgo la estabilidad y la paz Americana.

Lo que buscó el utis possidetis fue trazar los límites entre las nuevas naciones de acuerdo con las divisiones administrativas utilizadas por la Corona Española, complementado por el principio de la garantía de la integridad territorial. Sin embargo, el utis possidetis no constituyó una panacea para la solución de controversias limítrofes, como lo demostraron la Guerra del Pacífico y la de la Triple Alianza:

“(…) existían en América muchos territorios inexplorados y desiertos, y los ya conocidos, las más de las veces, se prestaban a confusión (…) Las líneas así fijadas, fueron muchas veces imaginarias; así y todo aquellas Cédulas constituían una base, una orientación, una norma, que hasta cierto punto facilitaría una labor de suyo difícil.”
 


San Andrés y Providencia.

Centroamérica, al igual que México, estaba dominada por la Provincia dominante de Guatemala, donde un sistema latifundista sirvió de asidero para la oligarquía terrateniente y el pensamiento conservador que permitió la dominación de las cuatro provincias menores, vinculadas al comercio exterior, y por tanto menos oligárquicas. Eventualmente los dirigentes conservadores en Guatemala, una vez abrazada la causa de la independencia en 1821, pidieron que Centroamérica fuese anexada al Imperio de Iturbide, lo que se efectuó en 1822. Sin embargo, este régimen ultraconservador llevó, tanto a los mismos mexicanos como a los centroamericanos, a cortar los lazos con el Imperio para declararse como una República independiente en 1824, adoptando una Constitución Federal inspirada en la de Estados Unidos.

Una vez lograda la independencia de Centroamérica y la unión colombiana, era lógico que el siguiente paso fuese entrar en relaciones constantes, en vista de su proximidad; y el de precisar su línea fronteriza.

El 7 de diciembre de 1824, Bolívar se dirige a los gobiernos de Colombia, México, Centroamérica (Guatemala), Chile y las Provincias unidas del Rio de la plata, para solicitarles que enviasen sus Representantes Plenipotenciarios al Itsmo de Panamá.

Los centroamericanos tomaron la iniciativa al enviar a Bogotá al Ministro Plenipotenciario don Pedro Molina, a quien se le había encargado la promoción de un Congreso de Diputados americanos en Guatemala. Molina es recibido en su carácter público en 1825, una vez que se obtiene el reconocimiento de la independencia de la Capitania General de Guatemala. No obstante, no pudo llevar a cabo su encomienda en vista de lo adelantado que estaba el proyecto de la gran Asamblema de Panamá. El Canciller Pedro Gual, en negociaciones con Molina para regular las relaciones políticas y comerciales entre las dos Repúblicas, va a concretar una serie de acuerdos con respecto al territorio fronterizo:

“(…) el doctor Gual hizo valer los títulos de Colombia a la Costa de Mosquito y al Archipielago de San Andrés  basados en la Real Orden de 30 de noviembre de 1805, sin oposición alguna por parte del señor Molina, quien tampoco objetó el Decreto dictado por el Vicepresidente General Santander (julio 5 de 1824), por el cual se declaró ilegal toda empresa de colonización en cualquier punto de la citada Costa, desde el Cabo Gracias a Dios hasta el Río Charges.”
 
El negociador centroamericano, aunque no recibió instrucciones para aceptar proyectos de demarcación, no objeta las validaciones hechas por Pedro Gual En vista de la falta de instrucciones Molina no suscribe un acuerdo de límites, pero se compromete, junto con Pedro Gual, a que las naciones garantizarían la integridad de sus territorios basándose en el principio del uti possidetis iuris; y “reservándose hacer amistosamente por medio de una Convención especial la demarcación de la línea divisoria de uno y otro Estado”.

Por el compromiso adquirido por Centroamérica, ésta designa al General Antonio Morales como Ministro Plenipotenciario para que celebre una Convención especial para la demarcación de fronteras. Morales, puestas de acuerdo las partes en cuál era la jurisdicción concedida a las cortes marítimas respecto de presos, llegó a canjear el Tratado de Unión, Liga y Confederación el 17 de junio de 1826. Con esto Molina logra que su gobierno cierre finalmente los puertos a los buques y las mercancías españolas.

Ante los compromisos adquiridos, Gran Bretaña hablará para defender sus derechos. El Encargado de Negocios enBogotá reclamará el compromiso de las partes de impedir por medio de sus fuerzas marítimas y terrestres aquellas colonizaciones de aventureros desautorizados en la Costa de Mosquitos. Ante esta situación, la Cancillería colombiana se vio en la situación de reconocer como válidos los tratados celebrados entre la Gran Bretaña y España en 1782 y 1783 los cuales permitieron estos asentamientos en Belice En función de esto, Bogota hace la aclaratoria que la prohibición se llevaría a cabo contra asentamientos que fuesen posteriores al acuerdo, pidiéndole a Morales que hiciese una declaración explicativa.

Conclusiones

Las relaciones diplomáticas entre Colombia y Centroamérica se establecen tan pronto obtienen estas provincias del istmo centroamericano su independencia efectiva y se constituyen en un Estado de corte federal (Provincias unidas de Centroamérica), luego separarse del Imperio de Iturbide en 1823. Desde el primer momento surge la necesidad del Estado Centroamericano, así como del Grancolombiano, de entrar en conversaciones para la delimitación de sus respectivas fronteras, por tanto su proximidad y la ausencia de una delimitación real de sus territorios debida el corto lapso de vida de ambas entidades. Centroamérica reconoce el principio del uti possidetis iuris, propugnado por Colombia en toda Hispanoamérica, y lo convierte en el elemento base de su delimitación territorial tanto con Colombia como con otros Estados fronterizos; así no sólo reconoce dicho principio sino que además firma un Tratado de Unión, Liga y Confederación perpetua dentro de los lineamientos establecidos por Colombia

La firma del Tratado con Colombia en1826 responde en gran parte a la estructura interna de la región: históricamente se caracterizó por poseer una oligarquía terrateniente bastante fuerte, clase dominante de pensamiento conservador que se encontraba íntimamente vinculada al capital extranjero y principalmente al Español, y que buscaba mantenerse autónoma dentro de sus provincias respecto del centro político y administrativo de la federación: Guatemala, donde las clases dominantes presentaban una línea de pensamiento más liberal y de menor correlación con la antigua metrópoli; así la firma del Tratado con Colombia busca debilitar a estas clases dominantes y conservadoras al regular y establecer lineamientos generales para el comercio entre las regiones y suscribir la prerrogativa judicial de la extensión de las jurisdicciones de los tribunales marítimos para el control de la actividad del corso que cerraría definitivamente la entrada en sus puertos de las mercancías y las embarcaciones españolas.

El acercamiento de Centroamérica y Colombia contribuye con esta última consolidando aún más el sistema de alianzas continentales que buscaba establecer como un mecanismo de defensa y ofensa ante las intenciones de re-colonización de potencias europeas, así como mecanismo de cooperación económica, judicial y militar, que finalmente a pesar de concretarse con ciertos Estados, conservando con algunos su espíritu original y con otros tantos conteniendo ciertas reservas, no logra establecer una unión fuerte y profunda entre las naciones hispanoamericanas que permitiera una cooperación real entre ellas así como la adopción de medidas comunes de política exterior en temas medulares, como por ejemplo el reconocimiento íntegro de sus territorios de acuerdo con el principio del uti possidetis iuris por parte de España y la no cancelación a esta de indemnización alguna por la pérdida de sus territorios americanos.

 Referencias Bibliográficas;

  • Belisario Capella, Freddy. "Derecho Internacional Americano". Caracas, 2004.
  • Boersner, Demetrio. "Relaciones Internacionales de América Latina". Nueva Sociedad, Caracas, 1996.
  • Bolívar, Simón. Carta de Jamaica. (1815).
  • Chevelier, Germán. “La Política Internacional de Colombia”. Tomo I. Editorial Iquiema. Bogotá, Colombia. 1959.
  • Silva Otero, Arístides. "La Diplomacia Hispanoamericana de la Gran Colombia". UCV, Caracas, 1967.


José Rafael Otazo M.
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Profesor Universitario.
Miembro de la Ilustre Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Digna Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Miembro de La Asociación de Escritores del Estado Carabobo.
Investigador en la Asociación para el Fomento de los Estudios Históricos en Centroamérica.
Director de la Publicación Internacional, "Ni vestido ni desnudo"