jueves, 17 de octubre de 2013

Talento Masónico... Q.·.H.·. La Fayette, defensor de la libertad en ambos lados del océano.

marques de lafayette

El marqués de La Fayette fue uno de los personajes más destacados del periodo comprendido entre la Guerra de Independencia de los Estados Unidos y las Revoluciones de 1830. Destacó por ser un firme defensor de los valores democráticos y liberales durante toda su vida. No sólo en el ámbito político, sino también en el militar, ya que no dudó en sacrificar su integridad para luchar por lo que él consideraba como correcto.

Nació bajo el nombre de Marie-Joseph Gilbert du Motier el 6 de septiembre de 1757 en Chaviniac (Francia) en el seno de una familia noble. Su educación primaria corrió a cargo del abad Fayon, pero su madre optó por ingresarle en el “Collège du Plessis”, una escuela para los jóvenes pertenecientes a la aristocracia. Con 13 años, La Fayette quedó huérfano y pasó a heredar una considerable fortuna.

Perfeccionó su educación en la Academia de Versailles, donde estudió Artes Militares. El 9 de abril de 1771 fue nombrado subteniente del cuerpo de Mosqueteros. Gracias a su matrimonio con Marie Adrienne Françoise de Noailles, consiguió una dote de 400.000 libras, el rango de capitán y el mando de una compañía en el Regimiento de Dragones de Noailles.

En 1777, en contra de los deseos del rey francés, La Fayette se embarcó para América, donde combatió al lado de los insurrectos norteamericanos. George Washington le nombró general mayor y le otorgó el control de varias divisiones. Aunque resultó herido en la batalla de Brandywine, pudo organizar una exitosa retirada. En la batalla de Rhode Island sirvió de forma destacada y fue acogido calurosamente por todos los insurrectos, quienes le reconocieron el título de coronel de caballería.

Pero su papel como militar se vio interrumpido durante 6 meses, cuando Washington lo envió a negociar con el rey de Francia un posible aumento del contingente galo en el país. En 1780 regresó y el líder sublevado nombró a La Fayette comandante de las tropas de Virginia. Fue entonces cuando participó en la decisiva batalla de Yorktown, en la que Charles Cornwallis tuvo que capitular y en la que las tropas enviadas por Francia combatieron bajo el mando del conde de Rochanbeau. Desde entonces fue considerado por todos los estadounidenses como un héroe.

En 1782, La Fayette regresó a Francia con el rango de Mariscal de Campo. La Asamblea de Notables le convocó en 1788 para analizar la grave situación del país. El noble sugirió convocar los Estados Generales de Francia, donde fue diputado de Riom y se adhirió a la causa revolucionaria.

La Fayette participó de forma activa en la conformación de la nueva Francia. Propuso añadir el color blanco entre el azul y el rojo en la bandera nacional y presentó un borrador de la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. El hecho de que en su pasado defendiese la libertad en la Guerra de Independencia de los Estados Unidos fue lo que le llevó a obtener el mando de la Guarda Nacional de París. Se presentó como líder de la nobleza liberal y aspiró, con Mirabeau, a conciliar la monarquía con la Revolución.

Gracias a sus éxitos, fue proclamado comandante del ejército del Norte, cargo en el que no tuvo demasiados triunfos. Su oposición a los jacobinos y los rumores de haber participado en la matanza del Campo de Marte fueron clave para la acusación de traición que Robespierre hizo sobre él. La Fayette huyó en 1791, pero fue capturado por los austríacos y pasó cinco años en prisión.

La intercesión de Napoleón fue vital para que en 1797 fuese liberado. Pero el futuro emperador le prohibió regresar a París, por lo que tuvo que permanecer retirado de la vida pública hasta los Cien días. Llegado aquel momento, fue diputado y pidió la abdicación de Napoleón en junio 1815.

Aunque veía con buenos ojos el regreso de los Borbones, estaba en contra de Luis XVIII. La Fayette fue elegido diputado liberal de 1818 a 1824 y, a partir de 1827, desempeñó un papel esencial durante la revolución de 1830, donde La Fayette realizó brillantes discursos y propuestas para defender los derechos civiles y terminar con el absolutismo de Carlos X. Ese fue el motivo por el que los miembros de la Asamblea le ofrecieron la posibilidad de presidir una república. Aunque estaba agradecido, declinó la oferta y propuso a Luis Felipe I como rey constitucional.

El nuevo monarca le nombró comandante de la Guardia Nacional, cargo que ejerció junto al de miembro de la izquierda dinástica durante poco tiempo, ya que se alejó de la política. Aun así, La Fayette luchó en contra de los privilegios de la nobleza, contra los cargos hereditarios y contra la pena de muerte. El gobierno de los Estados Unidos le concedió el título de “estadounidense honorífico” como agradecimiento a toda la labor desempeñada en la defensa de la libertad y de los derechos individuales.

Finalmente, el 20 de mayo de 1834, La Fayette falleció. Fue enterrado en París bajo tierra proveniente del campo de batalla de Bunker Hill, enviada por el gobierno estadounidense. Pasó a la historia a ambos lados del océano por ser un firme defensor de los valores que enarbolaron la Revolución Francesa y la Guerra de Independencia de los Estados Unidos.

Pierre Cubique.·.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Historia y Tradición... Afinidad histórica entre Venezuela y República Dominicana




Entre nuestras dos naciones existen viejos lazos que nos mantienen unidos por siempre. Los restos de Alonso de Ojeda en Venezuela. El más importante explorador después de Colón, descubridor de Curazao, del Golfo de Venezuela y el Lago de Maracaibo, primer Gobernador del Nuevo Mundo, fallece en el Monasterio de San Francisco en 1515. En 1965, con motivo de una insurrección, las tumbas fueron profanadas, sus cenizas son trasladas a finales de 1981 a Ciudad Ojeda, siendo bendecidas con agua del Lago de Maracaibo. La Princesa Judibana: primera heroína venezolana, hija del cacique Manaure, llevada con su esposo al mercado de esclavos en Santo Domingo; la efectiva y bondadosa acción del conquistador Juan de Ampíes, permitió la liberación y regreso de estos aborígenes a Coro.

 El Primer Bolívar nacido en América: a Santo Domingo llegó en 1559 Simón Bolívar conocido como “El Viejo”, quinto abuelo del Libertador, se casa con Ana Hernández de Castro en 1568; de esa unión nace Simón Bolívar de Castro, conocido com “El Joven” o “El Mozo”, cuarto abuelo y Primer Bolívar nacido en hispano América; padre e hijo llegan a Venezuela en 1587. Dependencia Venezolana de la Real Audiencia de Santo Domingo. Desde 1717 hasta 1786, las provincias de Margarita, Venezuela y Nueva Andalucía (Cumaná) dependieron política y administrativamente de la Real Audiencia de Santo Domingo, para luego someterlas a la jurisdicción de la recién creada Real Audiencia de Caracas. 

Abogado José Francisco Heredia. "Paradigma de idoneidad”, nacido en Santo Domingo en 1776, llegó a Coro en 1801; considerado el primer defensor de las ideas de Miranda, a quien exaltaba como "El gran promotor de la independencia del continente colombiano". A pesar de ser funcionario de la corona española, conceptuaba al capitán general de Venezuela Monteverde, como un "Usurpador del empleo que decía ejercer”. Por disposición de Morillo, fue enviado a México en 1817, donde se dedicó a escribir sus famosas "Memorias sobre las revoluciones de Venezuela”. Rafael María Baralt. Primer hispano americano miembro de la Real Academia de la Lengua Española, ingeniero, escritor, periodista, historiador, filólogo, crítico y poeta, autor del primer diccionario de galicismos del español; nace en Maracaibo el 3 de julio de 1810, hijo de la dominicana Ana Francisca Pérez; de niño es llevado a Santo Domingo, su biblioteca la donó a esa nación que lo había declarado "Hijo Ilustre". 

José Núñez de Cáceres: fue el primero en proclamar la independencia de República Dominicana, anhelaba la independencia de su país y la anexión en 1821 a la Gran Colombia, sin renunciar a la soberanía. A finales de 1822, vivió en Maracaibo; en 1826 se incorporó al movimiento conocido como La Cosiata; fue secretario privado y consejero de Páez hasta comienzos de 1827. Monseñor Tomás Portes Infante. Arzobispo de Santo Domingo, completó sus estudios en Caracas. 

Arístides Rojas. Naturalista, médico, historiador y periodista, nace en Caracas el 5 de Noviembre de 1826, hijo de los dominicanos José María Rojas Ramos y Dolores Espaillat. Juan Pablo Duarte Diez. Eminente intelectual, político, militar, poeta, ideólogo y políglota, el máximo héroe de la Patria Dominicana; fundador de la República, nació en Santo Domingo el 26 de enero de 1813. Realiza el Primer viaje a Venezuela en 1841, con fines familiares y comerciales, aprovechaba para exponer sus ideas emancipadoras, se encargó junto a sus familiares de la actualización de los títulos de los bienes de la familia residenciada en el centro de la ciudad. 2do viaje: permanece en Caracas desde el 23 de agosto hasta diciembre de 1843; a su paso visitó al presidente Carlos Soublette. Duarte se radicó en Angostura a comienzos de 1845 por varios años; pierde todo contacto con amigos y familiares; de Angostura pasa a San Fernando de Apure en 1856, de allí se dirige a Achaguas; en esa población un busto eterniza su presencia y memoria. El tercer viaje lo realiza el 7 de junio de 1864, esta vez para no regresar a su país; dedicándose a fabricar velas; su fortuna la ofrendó en beneficio de la independencia dominicana. Fallece en Caracas el 15 de julio de 1876, sus restos fueron repatriados ocho años después. El escudo patrio dominicano engalana la parte superior con las palabras duartianas: “Dios, Patria y Libertad”. En la parroquia La Vega de Caracas se encuentra la Plaza Juan Pablo Duarte y una avenida en el este de la ciudad. Carlos Cruz Díez. Reconocido Artista plástico venezolano, es sobrino-bisnieto de Juan Pablo Duarte Díez por vía materna.

Por;

Eumenes Fuguet Borregales
E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
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General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Director de la Revista Internacional Historia y Tradición. 

¿Estamos excomulgados los masones??







 Por Julio Franco Delgado
La excomunión es la pena capital que aplica la Iglesia Católica. Otras sanciones, de menor a mayor gravedad, son la suspensión (con la que se castiga únicamente a clérigos) y el entredicho. Laexcommunicatio (excomunión) consiste en la expulsión del cuerpo eclesial: al reo excomulgado, además de privársele de recibir los sacramentos de la Iglesia Católica (en esto consiste el entredicho), se le destierra de la misma. Su alma, de este modo, se vería condenada a muerte eterna, porque esto es la excomunión: pena de muerte para el alma, ya que, si extra Ecclesiam nulla salus (fuera de la Iglesia no hay salvación), ni imaginarse puede los tormentos rabiosos que padecerá un alma sola y dejada de la mano de Dios, por sentencia de su Santa y Romana Iglesia.

La pregunta que nos hacemos no es si la Masonería fue y permanece condenada por la Iglesia Católica –cosa que los documentos oficiales evidencian sobradamente-, sino si la pena mediante la que dicha condena continúa concretándose hoy es la excomunión.

Recién nacida apenas la moderna Masonería especulativa, es objeto de condena mediante excomunión por parte del papa Clemente XII (Lorenzo Corsini), que promulga a tal fin su Constitución Apostólica “In eminenti”, de 28 de abril de 1738.“Hemos resuelto condenar y prohibir, como de hecho condenamos y prohibimos, los susodichos centros, reuniones, agrupaciones, agregaciones o conventículos de Liberi Muratori o Franc-Massons o cualquiera que fuese el nombre con que se designen, por esta nuestra presente Constitución, valedera a perpetuidad”, dice el documento, que basa tal medida punitiva en el secreto y la libertad de conciencia, profesada por la Francmasonería y reiteradamente censurada por papas posteriores a Corsini (Pío VI, encíclica “Quod aliquantum”; Gregorio XVI, encíclica “Mirari vos”; Pío IX, encíclica “Syllabus”; León XIII, encíclica “Libertas”; Pío X, encíclica “Vehementer”… Habría que esperar al Concilio Vaticano II que, en su decreto “Dignitatis humanae personae”, le perdona la vida a la libertad de conciencia, reconociéndola como una dimensión de la persona).

La condena clementina, “valedera a perpetuidad”, no ha sido revocada o levantada, hasta el presente, por ningún romano pontífice. El levantamiento de una sanción es condición canónica para considerar que dicho castigo no estará vigente en adelante (como ocurrió, por ejemplo, con la Carta Apostólica“Ambulate in dilectione” –caminad en el amor-, de 7 de diciembre de 1965, por la que Pablo VI revoca la excomunión dictada en el año 1054 contra el Patriarca de Constantinopla, Miguel Cerulario. Hasta entonces, Cerulario y toda la Iglesia Ortodoxa estaban condenados con excomunión). Ningún pontífice católico romano ha levantado todavía la condena dictada por Clemente XII contra la Masonería y los masones, luego seguimos estandocondenados por la Iglesia Católica.

Al contrario, la condena pronunciada por la “In eminenti” ha sido reforzada por publicaciones y decretos de posteriores pontificados:

· La renueva Benedicto XIV el 18 de mayo de 1751, con su Constitución Apostólica“Providas”, en la que hace patente su voluntad de que la excomunión contra Masonería y masones “tenga fuerza y eficacia para siempre”.

· La renueva Pío VII el 13 de septiembre de 1821, en su Carta Apostólica “Ecclesiam a Iesu Christo”.

· La renueva, todavía con mayor solemnidad que sus predecesores, León XIII, en la Constitución Apostólica “Quo graviora”, incidiendo particularmente en la cuestión del secreto.

· La renueva la Encíclica “Traditi”, de Pío VIII.

· La renueva la Encíclica “Mirari vos”, de Gregorio XVI.

· La renuevan la Encíclica “Qui pluribus” y diversas Alocuciones de Pío IX.

· La renuevan las Encíclicas “Humanun genus”, de 30 de abril de 1884 (“la masonería, constituida contra todo derecho divino y humano, era tan perniciosa para el Estado como para la religión cristiana”)e “Inimica vis”, de 8 de diciembre de 1892 (“La secta masónica no teme más nada, no se echa atrás ante ningún adversario, y, de día en día, crece su audacia”).

Tras las diversas y continuadas renovaciones de la condena papal contra la Masonería y los masones, la cuestión queda tipificada en el canon 2335 del Código de Derecho Canónico de 1917 (que no está vigente en la actualidad), de esta guisa:

«Los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género, que maquinan contra la Iglesia o contra las potestades civiles legítimas, incurren ipso facto en excomuniónsimplemente reservada a la sede Apostólica».

Adviértase –es extremadamente importante para entender el canon correspondiente del actual Codex- la aclaración que señala a la Masonería como asociación que maquina contra la Iglesia.

En Adviento de 1983 entró en vigor el actual Código de Derecho Canónico, comúnmente llamado de 1982. En su canon 1374 no menciona expresamente a la masonería, aunque alude a ella, teniendo en cuenta la aclaración sobre el canon 2335 del anterior Código:

“Quien se inscribe en una asociación que maquina contra la Iglesia debe ser castigado con una pena justa; quien promueve o dirige esa asociación, ha de ser castigado con entredicho”.

Como puede observarse, 1374 no menciona excomunión, sino “entredicho, que se encuentra regulado en el canon 1332 como la pena medicinal -¿pena justa?- o censura canónica que prohíbe el uso de bienes espirituales; esto es, Eucaristía y demás sacramentos, etc.

En la actualidad la normativa sobre el entredicho se ha simplificado bastante y queda configurado como una especie de excomunión de menor gravedad. Así pues, quien incurriere en dicha pena de entredicho seguiría perteneciendo a la Iglesia Católica (lo que no ocurre en caso de excomunión), pero no tendría, en su seno, derecho a comulgar, recibir la absolución, bautizar a sus hijos, contraer matrimonio canónico, etc. Para entendernos, es como si se te prohíbe pisar el casino durante un tiempo, aunque no se te expulse definitivamente como socio del establecimiento.

De este modo, la Masonería, en tanto que tipificada por el c. 2335 del Código de 1917 como asociación maquinante contra la Iglesia, estuvo excomulgada, y excomulgados estuvieron los masones.

El c. 1374 del actual Código no la menciona; simplemente, habla de asociaciones maquinantes contra la Iglesia. A los líderes de tales asociaciones se les penaliza con un entredicho: siguen formando parte de la Iglesia, pero no pueden recibir los sacramentos y otros “beneficios” espirituales.

A modo de conclusión:

· Clemente XII condenó a la Masonería y a los masones el 28 de abril de 1738.

· Dicha condena no sólo no ha sido levantada, sino que la han renovado sucesivos Papas, explícitamente, al menos hasta 1892.

· El Código de Derecho Canónico de 1917 castiga a la Masonería con pena de excomunión.

· El Código de Derecho Canónico de 1982 no menciona a la Masonería sino, de forma genérica, a asociaciones que maquinan contra la Iglesia, y castiga a sus líderes con el entredicho.

Ante eventuales dudas de si esa tipificación de asociaciones “que maquinan contra la Iglesia” se refiere a la Masonería y si, por tanto, se aplica a ella la pena de entredicho, hay que recurrir a la consulta de otros documentos emanados de instancias eclesiásticas.

Así, la Congregación para la Doctrina de la Fe (antiguo Santo Oficio) aclara en pública Declaración de 26 de noviembre de 1983, firmada por su Prefecto, el entonces cardenal Ratzinger, lo que sigue:

“Se ha presentado la pregunta de si ha cambiado el juicio de la Iglesia respecto de la masonería, ya que en el nuevo Código de Derecho Can6nico no está mencionada expresamente como lo estaba en el Código anterior.

Esta Sagrada Congregación puede responder que dicha circunstancia es debida a un criterio de redacción seguido también en el caso de otras asociaciones que tampoco han sido mencionadas por estar comprendidas en categorías más amplias.

Por tanto, no ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas, porque sus principios siempre han sido considerados inconciliables con la doctrina de la Iglesia; en consecuencia, la afiliación a las mismas sigue prohibida por la Iglesia. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión”.

Aclara, pues, que, efectivamente, el c. 1374 del vigente Código se refiere, entre otras, a la Masonería como asociación que maquina contra la Iglesia y que, por consiguiente, pesa sobre quienes la dirigen y promueven (¿Los Venerables, los Oficiales de las Logias, los Consejeros de la Orden…?) pena de entredicho: no pueden comulgar, etc.

Un último documento, no oficial, artículo del cardenal Ratzinger en el periódico L´Osservatore Romano, 20 de febrero de 1985, dice lo siguiente:

“Un cristiano católico no puede al mismo tiempo participar en la plena comunión de una fraternidad cristiana y a la vez mirar a sus hermanos cristianos a partir de la perspectiva masónica como profanos”.

“La inscripción en la Masonería permanece prohibida por la Iglesia y que los fieles que se inscriban están en situación de pecado grave y por eso no pueden acceder a la comunión”.

“Que no obstante la diversidad que puede existir entre las obediencias masónicas, en particular acerca de su actitud declarada sobre la Iglesia, la Santa Sede encuentra en ellas varios principios comunes que requieren una misma valoración de parte de todas las autoridades eclesiásticas”.

Así pues, salvo documentada opinión más autorizada, no pesa -¡es un decir!- sobre nosotros los masones, a día de hoy, la excomunión sino el entredicho. Yo, para no ser menos,

He entredicho.
Fuente; Fenix news

martes, 15 de octubre de 2013

Pido la Palabra...BOLIVAR Y LA FRANCMASONERÍA




Por ; Ivan Herrera Michel
En Colombia es poca la literatura relacionada con la Masonería que se publica y buena parte de ella se debe a nuestro infatigable H:. Oscar Aguirre Gómez, comprometido como el que más con la investigación y la difusión de diversos aspectos de la Orden.

En esta ocasión, debemos saludar la aparición de su más reciente libro “Simón Bolívar y la Francmasonería”, editado por Grafitel y Cía. S. en C., que cuenta en su portada con una hermosa reproducción del óleo “Bolívar” pintado en París por la cubana Rita Matilde de la Peñuela en 1870, así como con una abundante y rigurosa bibliografía.

En realidad, la relación de Bolívar con el pensamiento Masónico y con los Masones de su época (que son dos historias distintas, y de ambas se ocupa Oscar Aguirre) ha sido fuente de vivas controversias desde hace casi 200 años.

Enviado a Europa a completar su formación, Bolívar regresará a Venezuela casado con una aristócrata que morirá en Caracas de fiebre amarilla el 22 de enero de 1803, tan solo ocho meses después del matrimonio, en un giro del destino que será determinante para el futuro del joven viudo, que entonces buscó nuevas rutas para su vida viajando de nuevo a Europa en diciembre de ese mismo año.

Al parecer, se inició en una Logia Masónica en Cádiz en febrero del año 1804, y aunque Michele Varcaire en su escrito “Bolívar. El Libertador”, sostiene haberle conocido un Diploma Masónico en su viaje de regreso a América en 1806, la prueba reina e irrefutable de su membresía a una Logia la constituye el Acta de la Tenida de su Aumento de Salario al Grado de Compañero celebrada en París el 11 de noviembre de 1805, por la Logia San Alejandro de Escocia.

Oscar Aguirre se refiere este Acta, en cuyo texto la presentación de las firmas y el lugar asignado al recipiendario en el Taller, muestran con toda claridad que la ceremonia se llevó a cabo en el REAA, que es algo que no se puede afirmar de su Iniciación en Cádiz, por cuanto para el año 1804 el Conde Grace Tilly apenas estaba implementándolo en Francia, y mucho menos de su Exaltación al Grado de Maestro en Londres en la célebre Gran Reunión Americana, fundada por Francisco Miranda en 1797, sobre la cual existe una discusión aún no concluida acerca de su real naturaleza Masónica.

No obstante, en 1828, el mismo Bolívar le dice a Louis Perú De Lacroix que había recibido el Grado de Maestro Masón en París, lo que coincide con una lista de membresía publicada por la Logia San Alejandro de Escocia en el mes de diciembre de 1805, en la que aparece su nombre entre los Maestros Masones del Taller.

En adelante, Ángel S. Parodi en su libro “Vida Masónica de Bolívar” sostiene que Bolívar solicitó y le fue negado en 1814 el Grado 18 del REAA, y la “Gaceta de Caracas” afirma que recibió el Grado 33° del REAA en Lima, al finalizar la campaña del sur, de manos de Antonio Valero de Bernabé, miembro de la Logia Fraternidad Bogotana N° 1. Pero esta afirmación es insostenible si tenemos en cuenta el que Valero solo recibió el Grado 33° del REAA en el año 1843, y no podía, por elementales razones, trasmitirlo 20 años antes.

Igualmente, existe la hipótesis de que Bolívar nunca recibió el Grado 33° por encontrarse en Trujillo, Perú, el 21 de abril de 1824 cuando Joseph Cerneau viajó a Caracas, procedente de Nueva York, para otorgar el Grado 33° a setenta y siete distinguidos ciudadanos, en su mayoría que se hubieran distinguido en las luchas independentistas, once Grados 32°, ocho Grados 30° y treinta y tres Grados variados. Para un total de ciento veintinueve Masones, con quienes se instalaron el 24 de junio de ese mismo año el primer Supremo Consejo del REAA de Venezuela y la primera Gran Logia de Venezuela con el nombre de “Gran Logia de Colombia”, con Carta Patente de la Gran Logia de Maryland.

Para tal efecto, Cerneau arribó y actuó con plenos poderes otorgados por el Supremo Consejo de Nueva York, que fundado en 1813 se fusionó con el Supremo Consejo de Boston en 1867, para instaurar el Supremo Consejo para la Jurisdicción Norte de los Estados Unidos que desde entonces tiene su sede principal en Lexington, Massachusetts.

De todos modos, en Nueva York existe un museo Masónico que muestra un Mandil y un Collarín del Grado 32° supuestamente pertenecientes a Bolívar, y esto deja planteada la posibilidad de que a Bolívar lo que se le aprobó fue el Grado 32° del REAA, sobre el que tampoco existe indicio de que lo haya efectivamente recibido. Es posible que Cerneau, al no haber podido conceder el Grado 32° a Bolívar se haya devuelto con esas decoraciones escocistas a Nueva York y allí se le haya dado una importancia acorde con la trascendencia histórica de su destinatario inicial. De ser autentico el Mandil y el Collarín, para los historiadores queda abierta la cuestión de que porque se le aprobó el Grado 32° y no el 33°.

Sin embargo, la anécdota sirvió para que algunos autores afirmaran con base en una generosa y admirada tradición que El Libertador ostentó el Grado 33°. La verdad, es que no existe evidencia conocida de que Bolívar haya ascendido en la escala Masónica más allá del Grado de Maestro Masón, sin perjuicio de la influencia que la doctrina Masónica haya podido tener en el contenido de la Carta de Jamaica, el Manifiesto de Cartagena, el Discurso de Angostura, y en su copiosa correspondencia. Tampoco se conoce evidencia de que haya sido en América un Masón logialmente activo.

Oscar Aguirre en su obra “Simón Bolívar y la Francmasonería”, se refiere con erudición a muchos otros aspectos, entre los que podríamos resaltar la mirada estrictamente Masónica que propone sobre la coincidencia entre el pensamiento Masónico en boga y el de Bolívar, los hechos que rodearon el arresto de Francisco Miranda en Puerto Cabello en julio de 1812, el día en que Bolívar compartió “habitación y techo” con Morillo en Santa Ana el 27 de noviembre de 1820 y el encuentro con el General San Martín en Guayaquil el 26 y 27 de julio de 1822.

Asimismo, resulta imperdible el capítulo dedicado al Bolívar íntimo que “bastante fastidiado” se rebela a su edecán De Lacroix, del 2 de mayo al 26 de junio de 1828, en el célebre “Diario de Bucaramanga”, que compara con las reflexiones finales de las “Memorias de Napoleón en Santa Elena”, reproducidas por el secretario de Bonaparte, Emmanuel de las Cases, desde su abdicación hasta finales de 1816, cuando el autor fue expulsado de la isla de Santa Elena por las autoridades británicas.

Y tiene por que, con qué y cómo hacerlo Oscar Aguirre, puesto que además de Masón y escritor, ha sido Presidente de la Sociedad Bolivariana de Santa Rosa de Cabal (1997 – 98), fundador y director de la Gaceta Bolivariana (2000 – ), miembro fundador y primer Presidente de Sociedad Bolivariana de Pereira (2000 – 2003), y en especial, publicó en el año 2009 el ensayo “Entorno a Bolívar”, y tiene inéditos los textos “Manuela Sáenz, Caballeresa del Sol” y “Flora Tristán, Hija de Bolívar”.

El libro se puede adquirir escribiendo a su autor al correo: oscar.aguirre.2007@hotmail.com

Centro Ibérico de Estudios Masónicos(CIEM)...publicación anual "Papeles de Masonería", dedicado a la "Antimasonería".





El Centro Ibérico de Estudios Masónicos (CIEM), creado en Madrid en julio de 2005, nace con el doble propósito de cumplir con la obligación moral de recuperar la memoria histórica de la masonería, reivindicando la obra de los que pasaron al Oriente Eterno y, en segundo lugar, de contribuir a mejorar el grado de conocimiento de la masonería, resaltando su carácter actual mediante charlas, conferencias, exposiciones, etc.

Tenemos el gusto de adjuntar la presentación (doc. PDF) del séptimo número de nuestra publicación anual "Papeles de Masonería", dedicado a la antimasonería.
 
 



Bondad del QH.·. Jonas.
Centro Ibérico de Estudios Masónicos - CIEM
Apartado de correos  6203
28080 - Madrid  (España)

URL: http://www.cienmas.org

Pierre Cubique.·.

lunes, 14 de octubre de 2013

Respetable Logia Leonardo D' Vinci, hacia su segundo aniversario, presenta su organo divulgativo "A Cubierto"



En el marco de la antesala del segundo aniversario de la R.·.L.·. Leonardo D' vinci # 244, al Or.·. de Maracay, estado Aragua en Venezuela, su V.·.M.·. Q.·.H.·. Angel Medina nos ha hecho llegar para compartir con todos nuestros lectores los tres primeros ejemplares de su organo divulgativo " A Cubierto"

 Es para este blog y su equipo de trabajo y edición, un gran placer presentarles esta publicación, que esta cargada con diversos temas de actualidad masónica, antecedentes históricos y una gran variedad de tópicos, los cuales estamos seguros serán de su entero interés.

Además de contar con un importante grupo colaboradores tanto a nivel nacional como internacional, donde abordan toda una gama de temas de acuerdo a sus obediencias.

En los enlaces que a continuación les presentamos podran disfrutrar de las tres primeras ediciones, y asi mismo deseamos que la R:·.L.·. Leonardo D' Vinci siga cosechando todo el exito masónico y bendiciones del G.·.A.·.D.·.U.·.




TAF.·.

Pierre Cubique.·.

Historia y tradición...14 de octubre, "título de Libertador"





El 14 de octubre de 1813, en la Iglesia-Convento de San Francisco de Caracas, fue proclamado Bolívar como Libertador de Venezuela y Capitán General de los Ejércitos. Ningún personaje en el mundo ha recibido merecidamente tantos títulos y denominaciones, tales como: el Precursor de la Integración Americana, el Arbitro de la Paz, El Primer Sociólogo de América, el Visionario de Hispano América, el Primer Ciudadano del Mundo; el Más Ilustre de los Caraqueños, de los Venezolanos y de los Americanos, y por antonomasia El Libertador, cuya espada redentora y pensamiento, dieron vida y transformación a la América Hispana. 

Bolívar lleva en su frente  la luz de una estrella fulgurante con cinco picos que son: Caracas, Bogotá, Quito, Lima y La Paz, pueblos que sintieron su augusta presencia con sentido de patria, unión y justicia en sus ideales; al redimirlos se convierte en El Gigante de la Libertad y de la Democracia. Don Simón Rodríguez, educador de los pueblos, Precursor de las escuelas técnicas de América, el maestro y guía de Bolívar dijo: “Los hombres no nacen cuando sus madres los alumbran, sino cuando sus ideas comienzan a iluminar a la humanidad”. La brillante carrera militar de Bolívar, fue adquirida por las circunstancias y la experiencia en campaña. Su genio político se desarrolló en medio de las turbulencias; hoy se nos presenta como el paisano, el consejero y el amigo de la esperanza. Emigrado hacia Curazao el 27 de agosto de 1812, a causa de la pérdida de la República, continuó a Cartagena de Indias, “La Heroica”; allá consiguió protectores a quienes les expuso el 15 de diciembre de 1812 su “Memoria dirigida a los Ciudadanos de la Nueva Granada por un Caraqueño”, documento  también conocido como “El Manifiesto de Cartagena”, en el cual explicó la crítica situación venezolana. 

Con el apoyo recibido inició el 24 de diciembre la Campaña del Magdalena, llegando exitoso el 27 de febrero de 1813 a Cúcuta; en esta ciudad le escribió al doctor Cristóbal Mendoza: “Venga usted sin demora, venga que la patria lo necesita, yo iré adelante conquistando y usted me seguirá organizando, usted es el hombre de la emancipación, y yo el de la guerra”. Mendoza acudió al llamado y en Mérida recibió el 23 de abril la gobernación.  Bolívar con su visión estratégica y en cumplimiento de su juramento de Monte Sacro, exteriorizado a los cuatro vientos en Roma el 15 de agosto de 1805, desde Cúcuta inició el 14 de mayo la Campaña Admirable; en menos de noventa días recorrió  jalonado de triunfos más de 1.000 kilómetros hasta Caracas. El 21 de mayo el Congreso de la Nueva Granada, lo ascendió a Brigadier General designándolo Ciudadano de la Nueva Granada. A su paso por Mérida el 23 de mayo, el pueblo exclamaba: “¡Viva El Libertador!” Allí, la Asamblea presidida por el doctor Mendoza, al proclamarlo Libertador dijo: “Gloria al Ejército Libertador y gloria a Venezuela que os dio el ser, a vos ciudadano General Bolívar. ¡Qué vuestra mano incansable siga victoriosa, destrozando las cadenas de los redimidos!, y digan un día: “Bolívar vengó vuestros agravios”. Acompañado del Dr. Mendoza, Llegó a Caracas el 6 de agosto de 1813. 

La presencia de Monteverde en Puerto Cabello, motivó a Bolívar a sitiar el Fuerte San Felipe, luego vendrían los victoriosos combates de Bárbula el 30 de septiembre y Trincheras el 3 de octubre; en el primero, murió el Coronel neogranadino Atanasio Girardot; Bolívar trasladó en procesión triunfal el corazón del valeroso oficial hasta la Catedral de Caracas, donde fue colocado el 14 de octubre en el panteón de la Santísima Trinidad perteneciente a la familia Bolívar. Ese  memorable día en horas de la tarde, las autoridades instaladas en la Iglesia de San Francisco, presidida por el doctor Cristóbal Mendoza, ascendieron al Brigadier Bolívar a Capitán General de los Ejércitos de Venezuela y aclamado  Libertador de Venezuela”, título con el que pasará a la historia. Tres días después, sería denominado “General en Jefe” en vez de Capitán General; es  el segundo de los once Generales en Jefe de nuestra Venezuela heroica, después de Francisco Miranda. El 18 de octubre Bolívar agradeció a la municipalidad de Caracas, escribiéndole: “Libertador de Venezuela, título más glorioso y satisfactorio para mí que el cetro de todos los imperios de la Tierra”.  De allí en adelante, seguirá brillando con luz propia y no descansará hasta cumplir su juramento. Autodenominado “el hombre de las dificultades”, emitió el 7 de septiembre de 1814, su “Manifiesto de Carúpano” donde dijo:

“Yo os juro o Libertador o muerto”.


Por:
Eumenes Fuguet Borregales
E.·. V.·. M.·. 2002
de la R.·. L.·. Sol de América Nº 37
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General de Brigada.
Miembro de Número de la Academia de la Historia del Edo. Carabobo.
Miembro de la Sociedad Bolivariana de Venezuela.
Miembro de la Sociedad Divulgadora de la Historia Militar de Venezuela.
Director de la Revista Internacional Historia y Tradición.