domingo, 17 de marzo de 2013

Talento Masónico...Planificación estratégica. Visión corporativa






La visión corporativa es un conjunto de ideas generales, algunas de ellas abstractas, que proveen el marco de referencia de lo que una empresa quiere y espera ver en el futuro. La visión corporativa señala el camino que permite a la alta gerencia establecer el rumbo para lograr el desarrollo esperado de la organización en el futuro.


Para el desarrollo y formulación de la visión, se debe tomar en cuenta ocho elementos los cuales desarrollamos a continuación:


Es formulada para los líderes de la organización: al formular la visión se supone que los líderes incorporan su conocimiento de todos los actores organizacionales y de sus grupos de referencia a la visión corporativa, comprenden la filosofía y la misión, expectativas, necesidades de los colaboradores, conocen el negocio y el entorno organizacional.


Dimensión de tiempo: la visión es formulada teniendo claramente definido un horizonte de tiempo, este depende fundamentalmente de la turbulencia del medio y de los mercados en que se desempeña la empresa.


Integradora: la incorporación de la visión en la gestión gerencial debe convertirse en una tarea diaria y permanente de toda la estructura gerencial. Esta incorporación se logra por la consistencia entre la misión y los objetivos para lograrla.


Amplia y detallada: la visión no se expresa en números, ni en frases ambiguas, la visión debe expresar claramente los logros que se esperan alcanzar en el período escogido, cubrir todas las áreas actuales y futuras de la organización.


Positiva y alentadora: la visión debe ser inspiradora, impulsar el compromiso a la pertenencia de la organización. Debe tener fuerza, unificarlo, debe impulsar la acción, generar sentido de dirección y camino para llegar al punto deseado.


Debe ser realista-posible: La visión no puede ser un sueño inútil, tiene que ser, "una visión sin acción es una Utopía" / "una acción sin visión es un esfuerzo inútil". Por ello, al formularla debe tener en cuenta el entorno, la tecnología, los recursos y la competencia.


Debe ser consistente: La visión debe ser consistente con los principios corporativos; esta consistencia evitará confusiones y obligará a un desarrollo de políticas empresariales.


Debe ser difundida interna y externamente: la visión debe ser reconocida por los clientes internos y los externos; por ello, requiere de un sistema de difusión que la haga conocer y comprender por todos los miembros de la organización.


Al tomar en cuenta estos elementos, se convienen realizar las siguientes interrogantes que nos permitirán formular la visión de una empresa, unidad estratégica o área:


1. ¿Si todo tuviera éxito, cómo sería su empresa dentro de 3 años?

2. ¿Qué logros de su área le gustaría recordar dentro de 5 años?

3. ¿Qué innovaciones podrían hacerse a los productos o servicios que ofrece su empresa, unidad estratégica o área?

4. ¿Qué avances tecnológicos podrían incorporarse?

5. ¿Qué otras necesidades y expectativas del cliente podrían satisfacer los productos o servicios que ofrecen su empresa, unidad o área, dentro de 3 a 5 años?

6. ¿Qué talentos humanos especializados necesitaría su área dentro de 3 a 5 años?

Pierre Cubique .`.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Actualidad...Por primera vez en la silla de San Pedro se sienta un Francisco, pero ¿por qué ese nombre?

El argentino Bergoglio es el nuevo Papa. El primer latinoamericano en ocupar este cargo, eligió el nombre de Francisco I, aunque en su primer discurso no dio detalles del porqué. Todo apunta, sin embargo, a que lo hizo en honor a San Francisco de Asís.

San Francisco de Asís nació en esta localidad italiana durante la Edad Media y fue el fundador de la orden de los franciscanos y de la orden femenina de las clarisas, caracterizadas por su voto de pobreza.
Bergoglio no pertenece a la orden franciscana, de hecho, es el primer jesuita en llegar a ser el Santo Padre.  “Bergoglio se ha distinguido por sus discursos denunciando la pobreza, la corrupción y lo que él llamaba “crispación” política. Siempre se ha mostrado austero y reservado”.

Conociendo la trayectoria de San Francisco de Asís, se podría presumir que el nuevo Papa está entonces marcado por el estilo de vida sencilla, por lo tanto, su nombre no solo significaría una preferencia, sino tal vez, la forma en cómo actuará durante su pontificado.

Pero hay otras opciones.  “Bergoglio también podría haberse fijado en otros santos con este nombre, como es el caso de Francisco Javier, fundador del orden de los jesuïtas junto a Ignacio de Loyola, o Francisco de Borja (1510–1572), quien también fue jesuïta y descendiente de la casa que llegó a tener dos pontífices -biznieto, de hecho, del Papa Alejandro VI. Francisco de Borja llegó a ser el tercer General de la Compañía de Jesús y su generalato se caracterizó, entre otras cosas, por la expansión de la compañía en toda latinoamérica”.

Seguramente, no pasará mucho tiempo hasta que se sepa con claridad el porqué de su elección, aunque cualquiera que sean los motivos, este nuevo Papa, que nunca figuró entre los candidatos principales, abre una nueva era de la Iglesia imponiendo novedades: el nombre y la procedencia.

Hacia sus 200 años...Barranquilla sabe Celebrar





El Himno que compuso Amira de la Rosa dice que 'Barranquilla sabe cantar' y en su Bicentenario, la invitación es a demostrar que 'Barranquilla sabe celebrar'. Así ha sido llamada la convocatoria que lidera Administración Distrital, a través de la Consejería del Bicentenario de Barranquilla.

El objetivo es invitar a toda las organizaciones en los barrios y localidades para el desarrollo de actividades cívicas en las que se apliquen los criterios definidos por la Administración Distrital principios para la conmemoración de los 200 años de Barranquilla.

Se tendrá en cuenta como criterios para la evaluación de los proyectos: 

Lugar: Describir las características que cargan de valor el sitio seleccionado para realizar la actividad.

Ambientación del Escenario: Explicar el sentido de los elementos decorativos del sitio y sus alrededores.

Participantes: Enumerar los diversos grupos generacionales, sociales, artísticos, comunitarios, entre otros que se integren a la participación.

Programación: Describir las actividades a desarrollar en el orden en que se han proyectado.

Divulgación: Citar las acciones de divulgación que se emplearán para motivar la asistencia y participación, así como las que permitirán la promoción masiva de la actividad.
Cada experiencia que participe deberá entregar una memoria impresa y digital en la que explique cómo se desarrolló cada actividad.

Los criterios citados tendrá una valoración de 20 puntos, para un total de 100 puntos. Las cinco experiencias con mayor puntuación, participarán en una votación. La votación se hará dos días después de publicada la puntuación, las cinco experiencias seleccionadas recibirán votaciones vía redes sociales y la que mayor votación logre serán la ganadora.

Cronograma
 
18 al 22 de marzo: Inscripción de iniciativas.
26 y 27 de marzo: publicación de iniciativas aceptadas.
1 al 6 de abril: desarrollo de iniciativas.
8 al 12 de abril: publicación de iniciativas con mayor puntuación.
15 y 16 de abril: votaciones
18 de abril: entrega de resultados

fuente; http://barranquillabicentenario.blogspot.com/

sábado, 9 de marzo de 2013

Historia y Tradición...Los triunviratos en Venezuela.





Un triunvirato es una designación de tres personas encargadas del Poder Ejecutivo; En la antigua Roma durante la época de la República, a veces surgían alianzas para controlar el escenario político. Los integrantes del primer triunvirato romano fueron: Cayo Julio César (100 A.C-44 A.C), Cneo Pompeyo Magno (106 A.C-48 A.C) y Marco Licinio Craso (115 A.C-53 A.C). En Venezuela el Poder Ejecutivo estuvo en dos ocasiones regido por triunviratos, caracterizados por cortos períodos en su ejercicio. 


PRIMER TRIUNVIRATO. El 19 de abril de 1810 el Cabildo caraqueño  discutió sobre la realidad política de España a raíz de la invasión francesa en mayo de 1808; el protagonista del movimiento criollo fue sin duda el presbítero chileno José Cortes de Madariaga; el ideólogo fue el Dr. Juan Germán Roscio, destacado jurisconsulto, ciudadano virtuoso, patriota ilustrado y servidor público. Depuesto y desterrado el capitán general Vicente de Emparan y Orbe con su equipo de gobierno hacia Filadelfia, se organizó el 25 de abril la Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII, para defender al monarca apresado en Valencey- Francia. Los integrantes de la Junta Suprema, con derecho de palabra y voto fueron: José de las Llamozas, Martín Tovar Ponte, Feliciano Palacios y Blanco; Nicolás de Castro, Juan Pablo Ayala, José Cortés de Madariaga, José Hilario Mora, Isidoro Antonio López Méndez, Francisco José Ribas, Rafael González, Valentín de Ribas, José Félix Sosa, Juan Germán Roscio, Juan de Ascanio Pablo Nicolás González, Francisco Javier de Ustáriz, Silvestre Tovar Liendo, Nicolás Anzola, José Félix Ribas, Fernando Key Muñoz; Lino de Clemente, José María Blanco y Dionisio Palacios. Como secretarios de la Junta son nombrados José Tomás Santana y Casiano Bezares.
 

La Junta Suprema convocó a elecciones en las siete provincias durante los meses de octubre y noviembre de 1810, son electos cuarenta y cuatro diputados. El Congreso se instala el  sábado 2 de marzo de 1811 en la casa del Conde de San Javier, hoy esquina El Conde; nombra el 5 de marzo un triunvirato para ejercer el Poder Ejecutivo, recayendo la alta responsabilidad en el Dr. Cristóbal Hurtado de Mendoza, don Juan Escalona y Baltazar Padrón (canario), y para suplir las ausencias se nombraron a Manuel Moreno de Mendoza, Mauricio Ayala y Andrés Narvarte. La designación quedó registrada en la “Gaceta de Caracas” el 30 de abril. Se acordó que cada uno de  los principales, ejercería la presidencia cada semana. Por encontrarse en Barinas el Dr. Cristóbal Mendoza, fue suplido por Manuel Moreno de Mendoza, quien ocupó el cargo el 7 de marzo, el 17 de abril, el 9 de octubre, el 19 y 22 de diciembre de 1811 y el 7 de enero de 1812. El Dr. Cristóbal de Mendoza ejerció la Primera Magistratura el 22 y 29 de mayo y el primero de junio del año 11; es considerado como el primer Presidente de Venezuela. 


SEGUNDO TRIUNVIRATO. Valencia es declarada por el Congreso “Ciudad Federal” el 1ro. de marzo de 1812, reanuda sus sesiones desde el 16 de marzo hasta el 6 de abril. El 21 de marzo el Congreso designa por elección a: Fernando Rodríguez del Toro, Francisco Javier Ustáriz y Francisco Espejo; como suplentes: Francisco Javier Mayz, Juan Germán Roscio y Cristóbal Mendoza. De los tres nombrados, sólo se juramentó  Francisco Espejo, pues Fernando Rodríguez del Toro, permanecía en Caracas convaleciendo de las heridas recibidas en agosto de 1811, durante las acciones militares de Miranda contra Valencia; Ustáriz se hallaba en la Nueva Granada cumpliendo una misión del Congreso. El juramento se le tomó a Espejo, junto con el de  Francisco Javier Mayz, suplente de Toro el 3 de abril de 1812. Posteriormente se incorporó Juan Germán Roscio como suplente de Francisco Javier Ustáriz. Ante la inminente presencia del jefe realista Domingo Monteverde proveniente de Coro, el Congreso le otorgó poderes especiales al Poder Ejecutivo el 4 de abril; por la urgencia del caso, éste le otorga a Miranda  plenos poderes el 23 de abril de 1812, para salvar la patria. El 17 de mayo el presidente Espejo envía a Maracay a Juan Germán Roscio para coordinar con Miranda las acciones de emergencia por realizar. Este segundo triunvirato cesó en sus funciones el 25 de julio de 1812 a causa de la capitulación de nuestro “siempre Precursor” ante Monteverde.

QH.·.  Gral. Eumenes Fuguet Borregales

viernes, 8 de marzo de 2013

En el día Internacional de la Mujer...algo de masonería femenina.



Las mujeres tuvieron el acceso al sufragio, a competir en el mercado laboral, a recibir e impartir enseñanza superior, a la propiedad, a la política… Están prácticamente equiparadas… Pero siguen existiendo aún algunos dominios privados en los que la mujer no puede entrar en igualdad de condiciones que el varón. Evidentemente no me voy a referir a aquellas actividades privadas que se auto definen como masculinas porque tienen la libertad y el derecho de constituirse con esa determinación, igual que podrían hacerlo las mujeres. Me quiero referir, más bien, a aquellas instituciones que tienen un rol social importante y por ello intervienen más ó menos directamente en la construcción del mundo en que vivimos. Pienso que la mujer tiene el derecho a estar presente en toda actividad que participa en esta construcción, no solo por ser usuaria y destinataria  igualmente de la misma, sino también porque el ejercicio de esa actividad proporciona un enriquecimiento y una experiencia que difícilmente pueden adquirirse de otro modo.


Ejemplos de estas instituciones a las que me refiero son aquellas organizaciones cuyas formas y estructuras están fuertemente regidas por una tradición, como pueden ser algunas Iglesias y algunas sociedades iniciáticas. Pero el caso concreto del que puedo dar testimonio es el de la Francmasonería. La masonería es una sociedad iniciática basada eminentemente en la Tradición. Sus símbolos, su lenguaje, sus ritos y sus métodos, sus principios y sus fines están recogidos en una tradición que se respeta puntualmente.


En estas sociedades parece que el elemento tradicional es un freno a la evolución, que cierra el paso a la mujer. No obstante, un análisis más profundo de este concepto puede revelar que el conflicto entre Tradición y Cambio, se debe más bien a la interpretación que se hace de la Tradición, más que al concepto en sí mismo. En efecto, tradición, si nos atenemos a las definiciones clásicas, no es otra cosa que la transmisión, generalmente oral, de generación en generación, de hechos históricos, doctrinas, leyes, obras literarias, costumbres, etc., que un pueblo ó colectivo determinado realiza de lo más representativo y particular de su sistema de conocimientos y creencias. Poco sería lo que tendría que transmitir si los sucesivos enriquecimientos a lo largo de su historia no hubieran ido abultando y matizando ese «corpus» ¡cultura¡ que es la tradición. Así, la incorporación de nuevas soluciones a nuevos problemas, es la forma en que nuestro pasado resuelve nuestro futuro. 0 sea, el respeto de nuestra historia, por una parte, y la añadidura de los nuevos contenidos, por otra, son los dos elementos constituyentes de toda tradición. Ahora bien, es igualmente importante saber interpretar la tradición para que ésta no sea una letra muerta sin ninguna utilidad.

Lo que quizás nos haga perder un poco la perspectiva de los cambios que van conformando la tradición, es la tremenda lentitud con que se gestan y se incorporan al sistema. Esta prudencia no es gratuita. De ella depende la supervivencia de la institución. Por eso el proceso de incorporación de lo nuevo debe cumplir ciertos requisitos. Primero debe verificar que la innovación sea beneficiosa para el grupo o la institución. Segundo, es necesario depurar la expresión del elemento que se introduce. Y, por último, hay que esperar… Hay que esperar que el tiempo verifique la utilidad, la posibilidad y la necesidad del cambio.


Vemos pues, que la tradición no está reñida con el cambio, siempre que se entienda éste como el producto dialéctico entre el grupo o institución en cuestión y su entorno.

Sin embargo, para una actitud «tradicionalista», la tradición es una especie de lealtad hacia un pasado único, hacia un acontecimiento revelador y definitivo del que el tiempo no hace sino alejarnos. Este tradicionalismo, vuelve la mirada hacia el pasado, donde brilla en todo su esplendor la tradición revelada. Para él, todo cambio implica la corrupción del contenido original, por lo que se opondrá sistemáticamente al mismo. No es suficiente, pues, para el tradicionalista, defender la incorruptibilidad de los elementos esenciales que determinan, en su raíz, al grupo. Es vital, además, impedir cualquier modificación. Esta forma de tradicionalismo sí puede constituir un elemento de inmovilismo institucional.


También en la Masonería vamos a encontrar estas dos tendencias a la hora de interpretar la tradición y, por ello, veremos una Masonería tradicionalista y otra Masonería que, derivando de la primera, se convierte en «liberal», después propicia la Masonería Femenina y más tarde la Masonería Mixta.


Aunque los ritos, símbolos, usos y costumbres son exactamente los mismos en una Masonería tradicionalista que en una liberal, el elemento diferenciador más importante es el de la aceptación de la mujer en sus templos.


No podemos negar que la masonería es una vía iniciática creada por el hombre y que por lo tanto reconoceremos en ella determinados caracteres realizados desde su impronta, pero estos no constituyen en absoluto los elementos esenciales del método masónico y por lo tanto son susceptibles de acomodación a las nuevas situaciones que plantea la presencia de la mujer en los talleres. Si el objetivo final del trabajo iniciático consiste en un viaje que emprendemos desde nuestro YO hacia nuestro SER, en busca de nuestra autenticidad, de nuestra Piedra Cúbica, esto sólo lo podemos conseguir, y un estudio atinado del método lo demuestra, si somos capaces primero de descubrir y luego superar todos, y digo bien TODOS, los apriorismos sobre los que asienta nuestro YO. Si el masculinismo o el feminismo es un último velo que encubre nuestro ser de ser humano, también deberá ofrecer el método iniciático unos elementos de trabajo que nos permitan tomar conciencia de este encubrimiento. Ahora que la mujer ha sido descubierta, se ha evidenciado, por contraste, el masculinismo y se ha hecho inaplazable restituir la unidad en los templos masónicos con la presencia de todas las partes que constituyen el microcosmos.


Una de las revoluciones de nuestra sociedad en el siglo pasado ha sido, sin duda, el logro social de la equiparidad de derechos y deberes del hombre y de la mujer, derechos que a ella se le limitaron durante mucho tiempo. No se puede, sin embargo, cantar victoria por completo, pues aún en muchos lugares del mundo se somete a la mujer a la más bárbara de las discriminaciones.


Hasta fines del siglo 19, si nos acotamos sólo al estudio moderno de la masonería, el acceso al conocimiento y rituales masónicos le estaba prohibido por completo a la mujer, limitándolas a un trabajo de colaboración en las obras sociales que realizaban las Logias y los Hermanos. A partir de las primeras constituciones masónicas, el año 1723, se estableció que la mujer no podía participar en los trabajos logiales y esta costumbre se ha trasmitido invariablemente en algunas logias de raigambre inglesa hasta nuestros días. Muchas pueden haber sido las razones, en esa época en que en general la mujer era rechazada en todas las actividades económicas, productivas y sociales y no se le permitía el acceso a la educación o la participación en los debates cotidianos. No obstante, la situación ha variado considerablemente y en esta época no podemos argumentar, sino llevados por una oscura ignorancia, ni siquiera una razón para justificar la exclusión de la mujer en las diferentes actividades sociales y particularmente en la Masonería.


La mujer durante siglos ha luchado por su emancipación y la conquista de sus derechos, y hay que reconocer que, día tras día, va imponiéndose en todos los ámbitos. Es natural que la Masonería, por sus Principios y sus Rituales, le haya interesado. En 1717 fue creada la Gran Logia de Inglaterra, y el Pastor Anderson les rehusó a las mujeres el derecho a la iniciación por esta razón: que era necesario ser libre y de buenas costumbres; en efecto, en esa época las mujeres vivían bajo la tutela masculina y no se las consideraba libres.


Si acudimos a los orígenes de la masonería moderna, y nos situamos en su momento histórico, la sociedad europea de los siglos XIV y XV, vemos que, salvo excepciones, la mujer tenía un papel secundario en la sociedad, la familia, la iglesia y el Estado. Por lo tanto, no es de extrañar que en los documentos antiguos, los “Old Charges” de las hermandades de canteros y talladores de piedra, la mujer estuviera excluida de la Logia, lugar donde se discutían las cosas del oficio. A pesar de todo esto, también es cierto que no en todas partes y de la misma manera se materializó esta exclusión. Hay constancia de las mujeres que participaron y compartieron la dureza del trabajo de las canterías, normalmente viudas o hijas de canteros.


En el s. XVII, en el periodo final de la masonería operativa se desarrolla la masonería especulativa, y se introduce el componente iniciático de influencia hermética y alquímica. Los primeros documentos constitutivos de esta masonería especulativa establecen que para ser masón, es preciso ser “hombre libre y de buenas costumbres”. (Constituciones de Anderson, 1723). Aparte de la consideración de ser hombre o mujer, se establece así que el candidato debe ser “libre” en cuanto que debe tener ingresos que le den una independencia económica. En términos sociales, para la mujer esta independencia económica no llega hasta su incorporación masiva al mundo laboral, a mediados de este siglo XX.


Sin embargo, las mujeres pronto se sintieron atraídas por la masonería. En Francia, ya en tiempos de Luis XIV y Molière, las mujeres cultas se reunían en sus salones para debatir, solas o con hombres, los temas intelectuales de su tiempo. A comienzos del XVIII, cuando los albores de la masonería especulativa reunía a los Hermanos en las Logias, ni Roma, ni las mujeres pudieron soportar la idea de estos hombres hablando a puerta cerrada. Por lo que respecta a Roma, decidió excomulgarles. Las mujeres, en cambio, ejercieron la presión suficiente para que naciera la masonería de adopción, la masonería mixta y la masonería femenina.


Sin embargo, -como ya se comento en párrafos anteriores- es obvio que describir la historia secular de la Orden, es describir a una época en la que la mujer quedaba explícitamente excluida, lo que dio paso en la actualidad a dos tipos de masonería. Una que ha superado esa exclusión, y la tradicional, todavía no adaptada a la evolución natural de la sociedad y a lo que es más grave: la consideración de la mujer como una persona humana, libre y con igualdad de derechos, incluido la pertenencia a la masonería.


Acertadamente, se puede decir que no será difícil aceptar que el principal descubrimiento de los últimos tiempos, el que más ha impactado a la sociedad occidental y el que más está transformando los usos y costumbres, es, sin duda alguna, el descubrimiento de la mujer como persona libre y de igualdad de derecho con respecto al hombre.