jueves, 19 de julio de 2012

Las logias de Mozart


Wolfgang Amadeus Mozart fue admitido con grado de aprendiz en la logia masónica de Viena llamada Zur Wohltätigkeit ("Beneficencia") el  14 de Diciembre de 1784. Fue promovido al grado de compañero masón el  7 de Enero de 1875 y se convirtió en maestro masón "en un corto espacio de tiempo". Para el  22 de Abril de ese mismo año, Mozart figura ya como maestro masón en los archivos de la logia. Mozart también asistió a las reuniones de otra logia, llamada Zur wahren Eintracht ("Concordia verdadera"). Ambas logias practicaban el Rito Zinnendorf Según Otto Erich Deutsch, esta logia era "la mayor y más aristocrática de Viena. ... Mozart, como el mejor de los 'hermanos' músicos, fue bienvenido en todas las logias". Fue apadrinado por el naturalista Ignas von Born


La propia logia de Mozart Zur Wohltätigkeit se consolidó con otras dos en diciembre de 1785, bajo la reforma imperial de la masonería (el Freimaurerpatent, "Decreto Masónico") del mismo mes y así Mozart llegó a pertenecer a una logia llamada Zur Neugekrönten Hoffnung (Nueva esperanza coronada).
Según los documentos masónicos que se han conservado, Mozart era bien recordado por sus hermanos masones y muchos de sus amigos también eran masones. La colaboración musical de Mozart con las logias masónicas comienza aún antes de ser iniciado masón, ya que buena parte de sus amigos y patronos pertenecían a la masonería.

La historia y música de la ópera, la flauta mágica cuyo libreto escribe en colaboración con el también hermano masón Emanuel Schikaneder es considerada por tener grandes influencias masónicas. De hecho, a pesar estar plena de guiños de la cultura popular, se puede seguir en ella el ritual de Iniciación masónica del  Rito Zinnendorf La obertura comienza con tres acordes similares a las denominadas "baterías masónicas" de diversos ritos. Asimismo, el tema toral de la obra; la lucha entre la luz y las tinieblas, es también el tema que atraviesa toda la enseñanza masónica. Por otro lado, muchos autores han visto una prefiguración de Ignas von Born en el papel de Zarastro.


miércoles, 18 de julio de 2012

Carmen Lara Alexandre....y su; Arte Masónico una visión profana.



 El arte  es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del cual se expresan ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos. El arte es un componente de la cultura, reflejando en su concepción los sustratos económicos y sociales, y la transmisión de ideas y valores, inherentes a cualquier cultura humana a lo largo del espacio y el tiempo.

 De igual forma, el empleo de la palabra arte para designar la realización de otras actividades ha venido siendo sustituido por términos como ‘técnica’ u ‘oficio’. En este artículo se trata de arte entendido como un medio de expresión humano de carácter creativo.

Es así como el Arte y la Masonería hace fusión en el camino de la humanidad hasta los presentes tiempos.

De tal forma que, haciendo una investigación de orígenes fue como me tropecé con Carmen Lara Alexandre.

A mi modo de ver, una de las máximas expresiones en trasmisión del arte en la masonería actual es Carmen Lara Alexandre;La cual NO siendo Masona, encontramos que desde su optica muestra nuestros ritos y simbolos con especial delicadeza; Ha exhibido sus obras innumerables veces, siendo sus presentaciones una clara muestra de sensibilidad por como ya les comente antes entre la masonería y el arte. Demostrado en su libro “Arte Masónico una visión profana”


Acá les dejo el enlace a su Blog. Donde podrán disfrutar  de tan excelente artista:










Nota: Imangenes tomadas del blog de Carmen Lara A. con su autorización

lunes, 16 de julio de 2012

La vigencia de Albert Pike y su legado Masónico


 …..En el trato con el prójimo hay dos clases de injusticia: la primera es la de aquellos que provocan un perjuicio; la segunda es la de los que tienen en su mano desviar un perjuicio de aquellos a quienes dirigido, y sin embargo no lo hacen. De esta forma, la injusticia puede cometerse de forma activa de dos maneras, por fuerza y por fraude. Por fuerza, realizada a la manera del león, y por fraude, realizada a la manera del zorro. Pero resultando ambas totalmente repugnantes ante el deber ciudadano, la injusticia por fraude es incluso más detestable. La Masonería condena especialmente aquellas maldades en las que el infractor induce a otros a tomar parte. Él puede arrepentirse; puede, tras esfuerzos agónicos, retomar el sendero de la virtud; su alma puede purificarse a través de mucha angustia y mucha lucha interior; pero a la criatura débil que él descarrió y a quien hizo partícipe de su culpa no puede hacerla partícipe de su arrepentimiento y enmienda. Y él puede compungirse, pero no puede cambiar el camino torcido del otro a quién enseñó a dar el primer paso hacia la perdición, un camino del que él mismo es testigo inevitable. (…) Esforcémonos por ser justos al juzgar los motivos de los otros hombres. Apenas conocemos nada de los verdaderos méritos o deméritos de cualquier semejante. Rara vez conocemos con certeza si este hombre es más culpable que ese otro, o incluso si este hombre es muy bueno o muy perverso. Apenas habrá uno de entre nosotros que, a lo largo de su vida, no haya estado en algún momento a punto de cometer un crimen. Cada uno de nosotros puede mirar atrás y estremecerse al contemplar el momento en que nuestros pies se resbalaban al borde del precipicio que se despeña en el abismo de la culpa; y si la tentación hubiese sido algo más intensa, o algo más continuada, o si la penuria hubiese apretado un poco más, o un poco más de vino hubiese turbado nuestro intelecto, destronado nuestro juicio y despertado nuestras pasiones, nuestros pies habrían resbalado, y nosotros habríamos caído para no levantarnos jamás.

Entre todas las naciones antiguas había una fe y una idea de la Deidad para el ilustrado, inteligente y educado, y otra para el vulgo. Los hebreos no eran una excepción a esta regla. Jehová, para la masa del pueblo, era como los dioses de las naciones circundantes, salvo por el hecho de que era el Dios peculiar, primero de la familia de Abraham, de la de Isaac y de la de Jacob, y posteriormente el Dios Nacional; y, tal y como creían, más poderoso que los otros dioses de similar naturaleza adorados por sus vecinos. “¿Quién entre los dioses fenicios, caldeos, babilonios, sidonios y filisteos se te compara y te ensombrece?” – esto expresaba todo su credo. Pero esas no eran las ideas de la minoría ilustrada e iluminada entre los hebreos. Es cierto que ellos poseían un conocimiento de la verdadera naturaleza y atributos de Dios, como la misma clase de hombres lo tuvo entre las otras naciones: Zaratustra, Menu, Confucio, Sócrates y Platón. Pero sus doctrinas al respecto eran esotéricas, y no eran comunicadas al grueso del pueblo, sino únicamente a una minoría favorecida, y a la manera en que eran comunicadas en Egipto y la India, en Persia y en Fenicia, en Grecia y en Samotracia, a través de los grandes misterios, y a los iniciados. La comunicación de este conocimiento y otros secretos, algunos de los cuales posiblemente se hayan perdido, constituyeron, bajo otros nombres, lo que hoy en día llamamos Masonería, Masonería libre o Francmasonería.

La Masonería no es una religión. Aquel que hace de ella una creencia religiosa la falsifica y la desnaturaliza. El brahmán, el judío, el mahometano, el católico y el protestante, cada uno profesando su particular religión, sancionada por las leyes, por el tiempo y por el entorno, debe atenerse a ellas, pues las normas sociales y las leyes sagradas adaptadas a los usos, maneras y prejuicios de cada nación son creación de los hombres. Pero la Masonería enseña, y ha preservado en toda su pureza, los elementos cardinales de la vieja y primitiva fe que subyace y constituye el cimiento de todas las religiones. La Masonería es la moralidad universal válida para los habitantes de todas las tierras y para los hombres de todos los credos. No enseña doctrinas, excepto aquellas verdades que apuntan directamente al bienestar del hombre; y aquellos que han pretendido emplearla para venganzas inútiles, fines políticos y prácticas jesuíticas tan sólo la han pervertido para propósitos ajenos a su verdadero espíritu y auténtica naturaleza.

La Masonería enseña que todo poder se delega para el bien, y no para el perjuicio del Pueblo; y que, cuando esa delegación se aleja de su propósito original, el contrato se ha roto, y el derecho debe ser restituido; enseña que la resistencia al poder usurpador no es únicamente un deber que el hombre se debe a sí mismo y a sus semejantes, sino un deber que él debe a su Dios, pues es el deber de mantener y afirmar el rango que Él le otorgó en la creación. Este principio ni puede extinguirse por la tosquedad de la ignorancia ni expirar por la debilidad del refinamiento. Es perverso para el hombre sufrir cuando es el momento de actuar, y como él tiende a preservar el destino original de la Providencia para sí mismo, desprecia al tirano arrogante y proclama la naturaleza independiente de la raza a la cual pertenecemos. El masón sabio y cultivado nunca cesará de ser soldado de la Libertad y la Justicia. Estará dispuesto a tomar parte en la defensa de ambas, donde quiera que sea preciso. Nunca puede provocarle indiferencia el hecho de que su propia libertad y la de otros hombres, de cuyos méritos y capacidad él es consciente, se halle en peligro. Pero este compromiso será para con la causa, pues es la causa del Hombre, y no únicamente de la nación. Donde quiera que haya un pueblo que comprenda el valor de la justicia política y esté preparado para defenderla, esa es su nación; donde quiera que pueda contribuir más a la difusión de estos principios y a la verdadera felicidad de la Humanidad, allá estará su patria. El masón no desea para las naciones otro beneficio que la Justicia.

 Albert Pike; 29 de diciembre de 1809, Boston - 2 de abril de 1891, Washington;  Fue un abogado estadounidense, militar, escritor y destacado activista francmasón, en 1859 fue electo Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del grado 33 para la Southern Jurisdiction o "jurisdicción meridional", una de las dos divisiones orgánicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en los EE.UU. que ejerció hasta su fallecimiento.