lunes, 16 de julio de 2012

La vigencia de Albert Pike y su legado Masónico


 …..En el trato con el prójimo hay dos clases de injusticia: la primera es la de aquellos que provocan un perjuicio; la segunda es la de los que tienen en su mano desviar un perjuicio de aquellos a quienes dirigido, y sin embargo no lo hacen. De esta forma, la injusticia puede cometerse de forma activa de dos maneras, por fuerza y por fraude. Por fuerza, realizada a la manera del león, y por fraude, realizada a la manera del zorro. Pero resultando ambas totalmente repugnantes ante el deber ciudadano, la injusticia por fraude es incluso más detestable. La Masonería condena especialmente aquellas maldades en las que el infractor induce a otros a tomar parte. Él puede arrepentirse; puede, tras esfuerzos agónicos, retomar el sendero de la virtud; su alma puede purificarse a través de mucha angustia y mucha lucha interior; pero a la criatura débil que él descarrió y a quien hizo partícipe de su culpa no puede hacerla partícipe de su arrepentimiento y enmienda. Y él puede compungirse, pero no puede cambiar el camino torcido del otro a quién enseñó a dar el primer paso hacia la perdición, un camino del que él mismo es testigo inevitable. (…) Esforcémonos por ser justos al juzgar los motivos de los otros hombres. Apenas conocemos nada de los verdaderos méritos o deméritos de cualquier semejante. Rara vez conocemos con certeza si este hombre es más culpable que ese otro, o incluso si este hombre es muy bueno o muy perverso. Apenas habrá uno de entre nosotros que, a lo largo de su vida, no haya estado en algún momento a punto de cometer un crimen. Cada uno de nosotros puede mirar atrás y estremecerse al contemplar el momento en que nuestros pies se resbalaban al borde del precipicio que se despeña en el abismo de la culpa; y si la tentación hubiese sido algo más intensa, o algo más continuada, o si la penuria hubiese apretado un poco más, o un poco más de vino hubiese turbado nuestro intelecto, destronado nuestro juicio y despertado nuestras pasiones, nuestros pies habrían resbalado, y nosotros habríamos caído para no levantarnos jamás.

Entre todas las naciones antiguas había una fe y una idea de la Deidad para el ilustrado, inteligente y educado, y otra para el vulgo. Los hebreos no eran una excepción a esta regla. Jehová, para la masa del pueblo, era como los dioses de las naciones circundantes, salvo por el hecho de que era el Dios peculiar, primero de la familia de Abraham, de la de Isaac y de la de Jacob, y posteriormente el Dios Nacional; y, tal y como creían, más poderoso que los otros dioses de similar naturaleza adorados por sus vecinos. “¿Quién entre los dioses fenicios, caldeos, babilonios, sidonios y filisteos se te compara y te ensombrece?” – esto expresaba todo su credo. Pero esas no eran las ideas de la minoría ilustrada e iluminada entre los hebreos. Es cierto que ellos poseían un conocimiento de la verdadera naturaleza y atributos de Dios, como la misma clase de hombres lo tuvo entre las otras naciones: Zaratustra, Menu, Confucio, Sócrates y Platón. Pero sus doctrinas al respecto eran esotéricas, y no eran comunicadas al grueso del pueblo, sino únicamente a una minoría favorecida, y a la manera en que eran comunicadas en Egipto y la India, en Persia y en Fenicia, en Grecia y en Samotracia, a través de los grandes misterios, y a los iniciados. La comunicación de este conocimiento y otros secretos, algunos de los cuales posiblemente se hayan perdido, constituyeron, bajo otros nombres, lo que hoy en día llamamos Masonería, Masonería libre o Francmasonería.

La Masonería no es una religión. Aquel que hace de ella una creencia religiosa la falsifica y la desnaturaliza. El brahmán, el judío, el mahometano, el católico y el protestante, cada uno profesando su particular religión, sancionada por las leyes, por el tiempo y por el entorno, debe atenerse a ellas, pues las normas sociales y las leyes sagradas adaptadas a los usos, maneras y prejuicios de cada nación son creación de los hombres. Pero la Masonería enseña, y ha preservado en toda su pureza, los elementos cardinales de la vieja y primitiva fe que subyace y constituye el cimiento de todas las religiones. La Masonería es la moralidad universal válida para los habitantes de todas las tierras y para los hombres de todos los credos. No enseña doctrinas, excepto aquellas verdades que apuntan directamente al bienestar del hombre; y aquellos que han pretendido emplearla para venganzas inútiles, fines políticos y prácticas jesuíticas tan sólo la han pervertido para propósitos ajenos a su verdadero espíritu y auténtica naturaleza.

La Masonería enseña que todo poder se delega para el bien, y no para el perjuicio del Pueblo; y que, cuando esa delegación se aleja de su propósito original, el contrato se ha roto, y el derecho debe ser restituido; enseña que la resistencia al poder usurpador no es únicamente un deber que el hombre se debe a sí mismo y a sus semejantes, sino un deber que él debe a su Dios, pues es el deber de mantener y afirmar el rango que Él le otorgó en la creación. Este principio ni puede extinguirse por la tosquedad de la ignorancia ni expirar por la debilidad del refinamiento. Es perverso para el hombre sufrir cuando es el momento de actuar, y como él tiende a preservar el destino original de la Providencia para sí mismo, desprecia al tirano arrogante y proclama la naturaleza independiente de la raza a la cual pertenecemos. El masón sabio y cultivado nunca cesará de ser soldado de la Libertad y la Justicia. Estará dispuesto a tomar parte en la defensa de ambas, donde quiera que sea preciso. Nunca puede provocarle indiferencia el hecho de que su propia libertad y la de otros hombres, de cuyos méritos y capacidad él es consciente, se halle en peligro. Pero este compromiso será para con la causa, pues es la causa del Hombre, y no únicamente de la nación. Donde quiera que haya un pueblo que comprenda el valor de la justicia política y esté preparado para defenderla, esa es su nación; donde quiera que pueda contribuir más a la difusión de estos principios y a la verdadera felicidad de la Humanidad, allá estará su patria. El masón no desea para las naciones otro beneficio que la Justicia.

 Albert Pike; 29 de diciembre de 1809, Boston - 2 de abril de 1891, Washington;  Fue un abogado estadounidense, militar, escritor y destacado activista francmasón, en 1859 fue electo Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del grado 33 para la Southern Jurisdiction o "jurisdicción meridional", una de las dos divisiones orgánicas del Rito Escocés Antiguo y Aceptado en los EE.UU. que ejerció hasta su fallecimiento.

domingo, 15 de julio de 2012

La Gran Logia Mundial de Misraim anunció que François Thual fue reelecto para un segundo mandato consecutivo


La Gran Logia Mundial de Misraim anunció que François Thual fue reelecto para un segundo mandato consecutivo. 

 El Gran Maestro ha confiado: Mi trabajo no era, se sabe, puramente honorífico, y fue una gran experiencia de aprendizaje y muy valioso. Por lo tanto, hago un llamamiento, entre otras cosas de nuestros miembros para preservar su hermosa hermandad, para estar juntos y unidos y continuar el trabajo. Reflexiono sobre mi forma de ser y a a la forma en que puedo este año para servir mejor a la Orden. 

 En el Convento del 24 de junio de 2012, Francisco Thual fue reelegido por unanimidad, Nacional Gran Maestro de la Gran Logia del mundo de Mizraim.

... hablando del Sol...acá una buena reflexión desde el punto de vista masoníco y la observación desde su meridiano....


Entre los múltiples simbolismos y complejidades del Rit.: Mas.:, y especialmente durante el desarrollo de los TTrab.:, existe una serie de expresiones y frases a las que nos acostumbramos a escuchar durante las sucesivas TTen.:, pero ante las cuales no nos detenemos a analizar su significado. Sin embargo, cuando tenemos la oportunidad de hacerlo, nos sorprendemos con que la respuesta no aparece con facilidad. Es deseable que el M.:, no obstante la vigilancia y empeño que debe poner en la construcción de su personalidad, también se preocupe por estudiar la riqueza que oculta el Rit.: de la Ob.:, porque en él se hallan muchas pistas y claves para desentrañar los Misterios de esta Aventura de hacer Masonería, y especialmente deberíamos prestar atención a esas expresiones que en el Simbolismo aparecen fugazmente, casi desapercibidas en esa maraña compleja que resulta ser el ceremonial Mas.:, pero que poseen incalculable valor. Nunca no ha dejado de llamar la atención una de estas expresiones, cual es "Observar el Sol en su Meridiano", y que será objeto de nuestras reflexiones.
 
        La expresión "Observar el Sol en su Meridiano" aparece en el Rit.: del Ap.: y en ocasión de la Apert.: de los Ttrab.:. Preguntado el H.: Seg.: Vig.: por el Ven.: Maest.: para qué ocupa el lugar del Mediodía, este primero contesta "Para mejor observar el Sol en su Meridiano, mandar a los Obreros al Trabajo y llamarlos a la Recreación, a fin de que la Orden reciba Honra y Gloria". Esta respuesta está muy relacionada con el hecho de que los TTrab.: comienzan ritualmente "a Mediodía en punto". El Ven.: pregunta al H.: Pr.: Vig.: sobre a qué hora comienzan sus TTrab.: los AAp.: MMas.:, quien le informa que comienzan a Mediodía en punto. Como el H.: Seg.: Vig.: está siguiendo simbólicamente la marcha aparente del Sol hacia el Cenit, el Ven.: lo interroga sobre la hora y aquél da noticia a la Primera Luz de la Log.: que ha llegado el momento propicio para comenzar la labor del Tall.:, señalándole que se está en la hora exacta para iniciarlos: "Mediodía en punto, Ven.: M.:".
 
       Será necesario explicar la expresión "Observar el Sol en su Meridiano" haciendo referencia sumaria a algunas cuestiones sobre Astrología y Astronomía, la orientación de la Log.: y la alusión a que los TTrab.: comienzan a Mediodía en punto y terminan a Medianoche en punto.
 
        Hagamos un repaso sobre la orientación y las representaciones astrológicas y astronómicas de la Log.:. Como se sabe, el decorado del Tall.: es una representación simbólica del Universo (la palabra "Logia" proviene, entre otros orígenes, del sánscrito "Loka", que significa "Mundo" o "Universo"). El techo tachonado de estrellas representa a la Bóveda Celeste, los signos zodiacales simbolizan a los Doce Tutores astrales de nuestro Sistema Solar, la marcha ritual en sentido antihorario hace alusión al Movimiento Aparente del Sol por los doce Signos del Zodíaco a lo largo del "Año Solar" (unos 25.868 años terrestres). El Sol y la Luna, representados en el techo del lado del Or.: hacen referencia a los principales astros rectores de la Tierra, y la altura y tamaño simbólico de la Log.: es desde el Centro de la Tierra hasta el confín del Cosmos. Recordando simbólicamente a la orientación que poseían los antiguos Santuarios Iniciáticos, como la Gran Pirámide o las Catedrales góticas, el Temp.: posee cuatro lados que corresponden a los Puntos Cardinales y que en sentido Antihorario son: a) Occidente, hacia la entrada del Templo, luga donde toma asiento el H.: Pr.: Vig.:, con Bóveda Celeste oscura y cubierta de nubes y las CCol.: J.: y B.:; b) Sur, o Mediodía, donde toma asiento el Seg.: Vig.:; c) Oriente, hacia el fondo y en el terreno más alto del Temp.: luego de traspasados los tres escalones, donde toma asiento el Ven.: y con Bóveda Celeste iluminada y despojada de nubes; y d) Norte, donde toman asiento los AAp.:, lugar de oscuridad y llamado también "el Lado Profundo" u "Oscuro". Esta orientación, que hace referencia al Movimiento Aparente del Sol en el hemisferio nórdico y más propia para las LLog.: del Norte, no resulta congruente con el Movimiento Aparente del Sol en el Hemisferio Sur. En efecto, el Movimiento Aparente del Sol no es igual en el Norte como en el Sur, cuando lo hace alrededor de la Tierra. En el Hemisferio Septentrional el Sol sale por el Este, llega a su punto más alto por el Sur al Mediodía (en latín "Meridies", que significa "Sur" y de ahí la palabra "Meridiano"), se pone por Occidente y se oculta a medianoche en su punto más bajo del Norte (el lugar simbólico de los AAp.:). Por el contrario, en el Hemisferio Sur el Sol nace por el Este, llega a su punto más alto en el Norte, se esconde por el Oeste y a medianoche está en el Sur.
 
        De lo expuesto se deduce que la ubicación en nuestros TTemp.: del Ven.: (Oriente), Seg.: Vig.: (Sur o mediodía nórdico), Pr.: Vig.: (Occidente) y AAp.: (Norte), es una reminiscencia del origen septentrional o nórdico de la Mas.: actual, aunque incongruente con nuestro Hemisferio Sur, por lo menos si tomamos en cuenta el movimiento aparente del Sol alrededor de nuestro planeta. Sin embargo se corresponde con el Movimiento Aparente del Sol a través de los Signos del Zodiaco. En nuestras Latitudes la ubicación correcta sería a nuestro entender: Ven.: al Oriente (igual), Seg.: Vig.: al Norte (corrección, donde el Sol llega a su máxima altura diaria), Pr.: Vig.: al Occidente (igual), AAp.: al Sur (corrección, en el Hemisferio Sur "Lado Profundo"). : .  También la marcha en sentido Horario, adoptada a raíz de nuestro últimos Congresos MMas.:, es comprensible para el Hemisferio Norte pero inconsecuente con el Hemisferio Sur, por lo que debería restaurarse la Marcha Antihoraria (a partir de las CCol.:) Occidente-Sur-Oriente- Norte, que coincidiría además con el Movimiento del Sol por el Año Solar. Los Signos del Zodiaco en el Temp.: pueden dejarse como están, ya que la Eclíptica es Absoluta para los dos Hemisferios.
      
      Así en nuestras LLog.: sureñas el Seg.: Vig.:, ubicado en el ala Sur del Temp.:, que observa al Sol en su Meridiano ("Meridies" o "Sur") señala lo que sería para el Hemisferio Nódico el punto más alto y donde mayor esplendor alcanza el Sol, que marca el comienzo de los TTrab.: del Tall.:. Como en el Hemisferio Sur el punto más alto del Sol se encuentra en el Norte (coincidente con la Col.: de los AAp.:), en nuestras Latitudes el H.: Seg.: Vig.: contempla estratégicamente desde el Sur al Sol en su punto más alto (Norte). No obstante, a pesar de esta salvedad, la interpretación, significado y trascendencia filosófica del simbolismo Mas.: de la expresión "Observar el Sol en su Meridiano" no ha perdido vigencia.
 
      Cuando el H.: Seg.: Vig.: se ubica en su lugar "para mejor observar el Sol en su Meridiano" lo hace para estar atento al pasaje del Sol por su punto más alto o Mediodía, que señala la apertura ritual de los TTrab.:, que tienen duración simbólica desde el Mediodía en punto hasta la Medianoche en punto. Este período de la labor en Ten.: de Ap.: es meramente ritual, y se ha observado su origen en el Mazdeísmo iniciático, en la antigua Persia, donde Zoroastro y sus discípulos se reunían y comenzaban su actividad cuando el Sol se ponía exactamente en su punto más alto (Mediodía), prolongándose la jornada hasta la Medianoche, culminándose los TTrab.: con un Convite o Banquete de clausura. Algunos autores remontan esta práctica aún más atrás en la Historia, exponiéndola como ya practicada por antiguas Escuelas Iniciáticas del Antiguo Egipto. En la Mas.: medieval, el Mediodía marcaba el fin del trabajo operativo para discutir sobre el Arte, admitir miembros y reparar fuerzas.
 
       Hechas todas estas disquisiciones, nos resta estudiar el contenido filosófico de la expresión "Observar el Sol en su Meridiano" o "Mediodía". En el plano de la vida diaria, es común reconocer que el Mediodía es el momento del día en que el Hombre y todas las criaturas poseen la plenitud de sus potencias físicas y mentales. En este orden de ideas, el H.: Lumen sostiene que el pasaje del Sol en su Movimiento Aparente alrededor de la Tierra a través de sus cuatro puntos o "Puertas" es representativo del Ciclo de la Conciencia Humana. Así el Mediodía, momento en que el Sol se muestra con su mayor fuerza, coincidiría con la representación del momento en que nuestra Mente se encontraría en la cumbre de su capacidad. Debemos recordar que la Enseñanza Iniciática exige de nosotros la total Concentración para poder captar su rico bagaje de Sabiduría. Castaneda menciona cómo el Brujo Juan Matus lo hacía entrar en estados de Conciencia Acrecentada a fin de instruirle en el Conocimiento, ya que requería de él toda su atención para ello. También existen antiguos Rituales Masónicos que requieren previamente al inicio de los TTrab.: un instante de Silencio con el objeto de despejar de nuestro pensamiento toda cuestión profana que pudiera entorpecernos en nuestra concentración y para atender al desarrollo de la Ten.:. Trasladando lo sobredicho a nuestro tema, resulta claro que el H.: Seg.: Vig.: controla que exista el clima necesario de compenetración para que los HH.: puedan dedicarse a la labor del Tall.:, y especialmente a que los AAp.: se encuentren bien dispuestos para recibir su Instrucción. La facultad de dedicar todas las energías al Aprendizaje se encuentra apoyada en la Disciplina del Silencio, que permite al H.: de Pr.: Gr.: concentrar todos sus sentidos para captar y procesar la Inst.: que recibe reunión a reunión.
 
       Cada H.:, que es también un Universo o Logia como persona, debe estar atento y expectante al momento propicio en que todas sus facultades y energías estén reunidas para proyectarlas hacia la Acción y las Realizaciones. Observando el Sol de nuestro Espíritu preparado para toda Obra en el Meridiano de nuestra Voluntad y Posibilidades bien dispuestas a trabajar, se logra la conjunción necesaria para conseguir las Metas que nos propongamos. Es probable que la expresión "Observar el Sol en su Meridiano" también nos ponga al tanto de una Disciplina de la Atención y la Observación, con el fin de estudiar profundamente nuestro Interior y al Mundo Exterior para conocerlos y dar con los medios para perfeccionarlos. El Trab.: Mas.: es así exigente porque requiere lo mejor de nosotros mismos.
 
       En otro orden de asuntos, la expresión "Observar el Sol en su Meridiano" podría significar también nuestro deber de velar por que nuestros esfuerzos estén siempre inspirados y encaminados hacia los más altos y nobles ideales, con la intención de llegar en lo posible hacia lo Superior, como lo conceptualizara Griffin.
 
       QQ.: HH.:: Que el momento en que se nos llama al Trab.: de Log.: se encuentre el Sol de nuestro Espíritu bien alto y vigoroso en el Meridiano de sus Potencialidades, a fin que podamos aprovechar al máximo la Enseñanza de la Ord.: y de rendir lo más posible en la tarea de lograr una Inst.: más poderosa y un Mundo mejor. Tengamos siempre el Sol de estos Proyectos nuestros ubicados en el Meridiano de nuestros Ideales, cuya expresión más elevada está simbolizada para los MM.: en la figura del G.: A.: D.: U.:.

miércoles, 11 de julio de 2012

Los Capítulos del Rito Francés serán masculinos, femeninos y mixtos

Este 18 de junio pasado se cumplieron dos años del paso dado por el GODF.·. que revolucionó la Masonería Mundial.


Gran Capítulo General del Gran Oriente de Francia - Rito Francés
Decreto 1/2010 de 18 de Junio de 2010


- Visto el Protocolo de Administración y de Gestión entre el Grand Orient de France y el Gran Capítulo General del Grand Orient de France-Rito francés;
 - Visto el contenido de la Sección de Apelación de la cámara Suprema de Justicia Masónica en fecha de 10 junio de 2010 que recordó que las disposiciones actuales del Reglamento General y de la Constitución no prohibían la iniciación de mujeres en el seno del Grand Orient de France;
 - Vista la deliberación del Consejo de la Orden del 17 de junio de 2010 que tomó nota de las consecuencias jurídicas y administrativas de esta decisión;
 - Vista la deliberación de la cámara de Justicia del Gran Capítulo General del Grand Orient de France-Rito francés el 18 de junio de 2010;
- Teniendo en cuenta que el Gran Capítulo General del Grand Orient de France ha de actuar conforme a estas decisiones;
La cámara de Administración decreta:
El Gran Capítulo General del Grand Orient de France-Rito francés autoriza la constitución de Soberanos Capítulos mixtos y femeninos.
Consecuentemente el Gran Capítulo General se compondrá a partir de este día de Soberanos Capítulos masculinos, mixtos y femeninos.
Firman:
Muy Sabio y Perfecto Venerable Maestro Jacques-Georges PLUMET
El Segundo Gran Inspector Jean XECH
El Primero Gran Inspector Gérard MARSALY
El Gran Orador Jean-Claude PORSET
El Gran Secretario de Asuntos interiores Jean-Pierre CATALÀ