miércoles, 27 de junio de 2012

DECLARACION DE GINEBRA ....( tomado y adaptado de la pagina del Supremo Consejo y Gran Colegio del REAA.·. del Gran Oriente de Francia



PREAMBULO

         Las Jurisdicciones de los Altos Grados Escoceses, reunidos en Ginebra del 5 al 8 de mayo de 2005, en el marco de los XVIII Encuentros Internacionales, consideran que ha llegado el momento de comenzar una nueva etapa después de la declaración hecha en Lausana, hace ahora ciento treinta (130) años, en el marco de un contexto masónico internacional diferente. Las Jurisdicciones se refieren, sin embargo, a este texto fundacional, dado que permite afirmar nítidamente la perpetuidad y la universalidad de los principios masónicos.  
         En 1875, el mundo se encontraba dominado por Europa. El siglo XIX se encontraba, además, marcado por el triunfo de las nacionalidades y el apogeo de los Estados Nación encerrados dentro de fronteras celosamente protegidas. Al propio tiempo, las ideas de las luces del universalismo, del humanismo y del progreso se habían propagado por la faz del continente causando en ciertos países una oposición a la modernización social, política y religiosa.
          En este comienzo del siglo XXI, el mundo ha cambiado. Parece desprovisto de sentido, es decir, de significación intelectual y de orientación moral. Las barreras constituidas por las fronteras nacionales han cedido ampliamente su sitio a nuevas territorialidades regionales y a una mundialización económica, a menudo generadora de desigualdades y no de un universalismo respetuoso con el hombre.
 La duda, mejor la sospecha, han reemplazado la esperanza de un porvenir mejor, la tiranía de un inmediato omnipresente nos priva de la perspectiva necesaria para conocer el pasado y prever el futuro. El resurgimiento de los clericalismos, de los integrismos y de los fanatismos, es portador de incomprensión y de violencia.
  Francmasones: ¿Debemos, consecuentemente, renunciar a los logros y a los espacios conquistados por nuestros antepasados, a los combates de hoy y a las esperanzas del mañana? Esto sería un profundo error. Consecuentemente, las Jurisdicciones signatarias de esta declaración han considerado deseable elaborar un texto fundador, testigo de una época nueva y que tenga valor de referencia para una acción común y futura. 
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1.   Las Jurisdicciones de los Altos Grados Escoceses, reunidas este día 8 de mayo de 6005 (V\L\), en el Z\ de Ginebra, reafirman solemnemente y con fuerza, su plena y entera adhesión a los principios fundamentales de la Orden. Después de haber deliberado respecto de su vocación contemporánea, de su carácter específico y del contexto en el que éstas practican la progresión iniciática, dos siglos después de la creación del Rito en el seno de la Francmasonería universal, ponen el acento sobre el respeto a la dignidad humana, la acogida en su seno de todo Masón de reconocida probidad, sin discriminación, ni distinción de carácter étnico, político, filosófico y religioso.
 2.  Su tradición se encuentra fundada sobre el método masónico que discurre por un simbolismo enseñado   y vivido, no impuesto pero sugerido. Este simbolismo constituye el lenguaje común que permite una reflexión sobre el porvenir humano; sobrepasando los enclaustramientos, las barreras ideológicas, los postulados doctrinales, situándose en una perspectiva ilimitada de búsqueda.
 3.   El Rito Escocés Antiguo y Aceptado es el más ampliamente utilizado en el mundo. Es una corriente iniciática, tradicional y universal que comporta treinta altos grados. Está fundado en la fraternidad, la justicia y el espíritu de la caballería.
 4.  El Rito se encuentra gobernado por Jurisdicciones soberanas e independientes que ejercen su competencia sobre los Grados posteriores al iniciático simbólico de Maestro Masón. Por su práctica, el rito contribuye también a crear lazos entre las diferentes culturas y civilizaciones. 
5.  El Rito añade a su dimensión internacional, el universalismo de sus principios fundados sobre un   humanismo cuidadoso en colocar al ser humano en el centro de sus reflexiones y de sus acciones. 
6.   El Rito, rechazando todo dogma, toda ideología que lo constriña, afirma la necesidad de una libertad de conciencia, la única capaz de desarrollar una libre espiritualidad accesible por una constante búsqueda de la verdad. 
7.   El Rito ambiciona, por su principio de perfeccionamiento progresivo del Masón, un trabajo de búsqueda de si mismo por el método iniciático, al que se le añade la voluntad de trabajar sin tregua para la felicidad de la humanidad y de alcanzar su emancipación intelectual y moral.

¿Quién es Hermes Trismegisto?

La Transmutación Hermética

Los 7 principios herméticos


1 El principio de Mentalismo El todo es mente el universo es mental.
2 El principio de Correspondencia Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba.
3 El principio de vibración Nada esta inmóvil, todo se mueve, todo vibra.
4 El principio de Polaridad Todo es doble; todo tiene dos polos, todo su par de opuestos: Los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son semiverdades; todas las paradojas pueden reconciliarse.
5 El principio de Ritmo Todo fluye y refluye; todo tiene sus periodos de avance y retroceso: todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es su compensación.
6 El principio de Causa y efecto Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo con la Ley; la suerte no es más que el nombre que se le da a una Ley no reconocida; hay muchos planos pero ninguno escapa a la Ley.
7 El principio de Generación La generación existe por doquiere; todo tiene sus principios masculino y femenino; la generación se manifiesta en todos los planos.









































Hablando del numero 666....

Número 666

Este es el gran número del sol. Se lo llama Sorath o Surt y según el Apocalipsis es el número que lleva grabado el Anticristo en alguna parte de su cuerpo. San Juan Evangelista, su autor, era un espléndido aritmomántico pero, a pesar de que a través de los siglos han abundado las investigaciones al respecto, no ha sido posible esclarecer hasta el presente cuál es la razón por la que este número designa a la bestia, es decir al Anticristo. De acuerdo a la astrología, el sol consta de 6 divisiones. La suma de cada columna da 111; 111 x 6=666.


En el Apocalipsis se dice que el nombre del Anticristo se compone de letras que sumadas en su valor numérico dan el fatídico 666. Entre los numerosísimos estudios llevados a cabo a través del tiempo, acaso el más famoso sea el que identifica a Nerón cuyas letras en hebreo, sumadas, dan con la cifra indicada. Los protestantes, por su parte, identificaron la suma con el Papa y con los luteranos. También le fue adjudicado a Napoleón y a Mahoma, aunque se tiende a considerar que el quinto emperador romano Nerón era el que definía el número, sobre todo si se tiene en cuenta que por entonces los romanos perseguían a los cristianos.

Para los pitagóricos, el 666 simboliza el intento inútil de alcanzar la plenitud, que estaría dada por el 777, es decir el triple septenario. Como el nombre de Jesús es 888, se considera que supera la plenitud, que simboliza estar por encima de toda plenitud conocida.

Doy las gracias a la gentileza del QH.·. Carlos Manuel Verhelts B. al haber publicado esta plancha, la cual preparé ya hace algún tiempo atrás en " la cadena Fraternal"....Masoneria en Español desde Israel


LA LOGIA COMO CENTRO DE LA UNIÓN


Las Constituciones de James Anderson de 1723, mandadas recopilar de antiguos textos del Gremio de Constructores por George Payne, Gran Maestro y el por el duque de Montagú, también Gran Maestro, refieren interesantes asuntos de vital importancia para la formación masónica de los hermanos de ayer, hoy y siempre. Son temas que estandarizan el pensamiento y la actitud de los frateres respecto de contenidos esenciales en la formación del pensamiento masónico, tanto intelectual como espiritual.
 
Ciertamente, la libertad de pensamiento abona interpretaciones que cada miembro de nuestra Orden forma en su «yo interior», una vez que se enfrenta a los símbolos, rituales y otras enseñanzas de la Institución, pero algunos temas son tan básicos que requieren uniformidad y aceptación para poder ingresar y pertenecer a la Masonería universal. Algunas de las enseñanzas que podemos abrevar en los textos fundacionales de Anderson son el concepto de Dios y la religión, la conducta de los masones entre sí mismos dentro de la Logia, fuera de ella, con los amigos, el vecindario e incluso ante extraños (profanos o “cowans”) que pro su condición de tales no son masones. Por supuesto, las Constituciones nos presentan los fundamentos míticos de la Masonería y los reglamentos según los cuales deben operar las Logias y la naciente Gran Logia. El documento de Anderson, aprobado por el pleno de la Gran Logia en 1723, el 24 de junio, es fuente de derecho masónico y el referente internacional de la Masonería para organizarse, funcionar y reconocerse. Luego vinieron otras normas, adecuaciones y, finalmente, las reglas de 1929, emitidas por la Gran Logia para regir las normas de reconocimiento.
 
Sin embargo, uno de ellos define la naturaleza y la función del espacio masónico cuando afirma que la Logia es el Centro de la Unión. Uno se pregunta, ¿qué quiso decir Anderson con esta expresión? Para comprenderlo a cabalidad quizá debamos estar concientes de los tiempos que se vivían en Inglaterra y en Europa en los años anteriores a 1717 y 1723, años de fundación de la Gran Logia de Londres y de la Gran Logia de Inglaterra, propiamente dicha. Debemos saber también que los padres intelectuales del movimiento del renacimiento masónico fueron Jean T. Desaguliers y el propio James Anderson, y no estará por demás abundar que ambos fueron pastores presbiterianos, es decir, de teología calvinista, el primero francés —hugonote— y el segundo irlandés. No debemos tampoco desconocer que la Inglaterra de los años en que nació la Gran Logia era una nación cuyo rey depuesto, Carlos Eduardo Estuardo, era católico y que la casa gobernante que arribó al país era alemana, la casa de Orange, y por lo mismo, protestante. En Inglaterra se debatían los asuntos religiosos de modo tan intenso como en el resto de Europa.
 
Justamente, Desaguliers padre, habría llegado al sur de Inglaterra escapando de su país natal, Francia, donde recientemente había sido revocado el Edicto de Nantes, documento emitido por Enrique IV en 1598, y según el cual se autorizaba en Francia la libertad de cultos a los protestantes, luego de persecuciones y denostaciones constantes hacia ellos, tanto de parte de la iglesia romana como por parte de la propia feligresía. El mote de “hugonotes” era de hecho una forma peyorativa con que los clérigos y el populacho designaban a los protestantes franceses. Tiempos antes, las guerras de religión habían hecho verter mucha sangre, pues el fanatismo, la superstición y la ignorancia habían sido, desde entonces, las causas verdaderas de la intolerancia. Pero el documento de Nantes logró crear un “suspense” y con él se pudieron lograr las bases de una incipiente tolerancia religiosa que logró domar las animadversiones y las pugnas entre hermanos de la misma religión, el cristianismo. Enrique IV, también hugonote, finalmente se convirtió al catolicismo con el único fin de poder alcanzar el trono francés. La ambición de poder se había colocado, una vez más, por encima de la fe y de las convicciones. Así que sobrevino la revocación del Edicto conciliador y con ella la renovación de las pasiones, que parece habían estado contenidas, pues resurgieron con renovados bríos.
 
Cuando los Desaguliers llegaron a Inglaterra, el niño que después habría de ser uno de los padres intelectuales del revival masónico de 1717 y 1723 y auxiliar de Isaac Newton en sus trabajos experimentales y además director, nada más y nada menos que del Museo de Oxford, tuvo que ser introducido en una valija a riesgo de morir asfixiado; ya establecidos en Londres, Desaguliers padre, también ministro presbiteriano, logró bien colocar a la familia. Anderson, por su parte, habría llegado a Londres hacia 1709 o 1710, desde Aberdeen, Escocia, su país natal. Ambos, Desaguliers y Anderson fueron pastores presbiterianos y vieron con agudeza los climas sociales y los ambientes de rispidez y de enemistad violenta que provocaban las diferencias de fe religiosa. Observaron que no había sociedad alguna, ni en Inglaterra ni en el continente, que procurasen amalgamar los diferendos en un contexto de paz, armonía y concordia. El cristianismo, en sus esencias primigenias, parecía muy distante de las apreciaciones, tanto de los clérigos romanos como de los protestantes. Unos y otros parecían más ocupados en tomar y recuperar posiciones de poder que de inculcar las enseñanzas y los principios del cristianismo. La política se decidía pro filias religiosas y por convenios matrimoniales y había que entenderlo así. De modo que abajo, entre la plebe, quedaban los resabios de conflictos que las clases altas generaban. ¿Un Centro de la Unión?
 
¿Cómo sería posible crear un espacio social, fraterno y amalgamador que se constituyese en un Centro de la Unión?, ¿qué clase de individuos habría que elegir y bajo qué clase de ambientes simbólicos, morales e intelectuales había que congregarlos para que se gestara un círculo de amigos? Evidentemente se trataba de un proyecto genial, pero al mismo tiempo difícil por varias razones. Los entornos políticos no eran propicios, pues Inglaterra estrenaba realeza, ya que los Orange habían depuesto a los escoceses Estuardo y, además, reunir en un solo espacio a miembros heterogéneos de la sociedad londinenses era casi un sueño. Un Lord y un Duque al lado de un sastre o de un carpintero no era lo que un inglés típico de 1723 esperaría ver en un club o en una sociedad cualquiera. No al menos en Inglaterra. Pero además las condiciones políticas tampoco eran lo más halagüeñas, pues la sociedad inglesa se había partido en dos, y unos apoyaban con nostalgia a los antiguos reyes, los Estuardo, y otros se manifestaban proclives a los alemanes de la casa de Orange. ¿Qué representaban en la Inglaterra de principios del siglo XVIII, el de las Luces, el Libro de las Constituciones de Anderson?, ¿que significado podrían tener las Constituciones de Anderson para el resto del mundo?
Con los textos fundacionales de la Gran Logia de Inglaterra nacía, en primer término, la moderna Masonería, y ella se convertía en el lugar de encuentro de hombres de cierta cultura, con inquietudes intelectuales, interesados por el humanismo como fraternidad, por encima de las separaciones y de las oposiciones sectarias, que tantos sufrimientos habían acarreado a Europa las guerras motivadas por los conflictos religiosos desatados a consecuencia de la Reforma luterana y de la Contrarreforma, la reacción de la iglesia romana. Con la Masonería moderna, especulativa, filosófica y simbólica, nacía también el humanismo y la verdadera Ilustración europea. Veía la luz también el espíritu del pensamiento universalista y fraternal, tolerante y auténticamente ecuménico. Las Constituciones de Anderson —la Masonería misma— son la cuna del ecumenismo espiritual, religioso, fraternal e intelectual, incluso social, que permitió que en una Logia pudiesen convivir los hombres más allá de sus diferencias de clase social, de fe, inclinaciones políticas o de otra clase. La Logia reunía a hombres de todo tipo con tal que fueran libres y de buenas costumbres, que creyesen en Dios y estuviesen dispuestos a vivir una vida de honor. La Logia, como Centro de la Unión era eso, un verdadero espacio de convergencia, un espacio de reunión en el marco de un clima social marcado por la intolerancia y el fanatismo religioso. ¿No era esta una conquista fenomenal y grandiosa?
El artículo fundamental de las Constituciones que dieron origen a la Gran Logia de Inglaterra en 1723 lo subraya claramente al afirmar:
Aún cuando en los tiempos antiguos los masones estaban obligados a practicar la religión que se observaba en los países donde habitaban, hoy se ha creído más oportuno, no imponerle otra religión que aquella en que todos los hombres están de acuerdo, y dejarles completa libertad respecto a sus opiniones personales. Esta religión consiste en ser hombres buenos y leales, es decir, hombres de honor y de probidad, cualquiera que sea la diferencia de sus nombres o de sus convicciones.
  ¿Puede encontrarse más belleza y solaz clima de paz y armonía? Léase bien: Practicar la religión en la que todos los hombres están de acuerdo. ¿En qué consiste esta religión? En ser hombres buenos y leales, hombres de honor y de probidad, así de simple.
 
Luego se dijo: “El verdadero culto a Dios consiste en las buenas costumbres”. Más tarde, en el seno de nuestras Logias, se ha enseñado: “Haz el bien y deja hablar a los hombres”. Las Constituciones enseñan a los masones —y a los candidatos que aspiren a serlo— que el masón esta obligado por vocación a practicar la moral y, si comprende bien el Arte jamás será “estúpido ateo ni libertino irreligioso”. La Logia deja, a las particulares opiniones de sus miembros sus filias religiosas, cuidando que en el seno del Taller solo se proclame la existencia de Dios como Gran Arquitecto del Universo y que no se discuta ni sobre religión ni sobre política. ¿Pueden oírse, acaso, palabras más elocuentes en el seno de una sociedad marcada por las guerras de religión y por los odios del fanatismo? La iglesia romana no tardó en sospechar que en una Logia se reuniesen hombres juramentados por estos principios y que no fuesen esencialmente católicos, pero si cristianos de todas las denominaciones conocidas. Esto — en el seno y en la esencia misma de la intolerancia— no podía permitirlo la iglesia romana y de inmediato cayeron las primeras excomuniones y los primeros anatemas hacia la Masonería. Los papas romanos veían en las Logias centros de conspiración, cuando en realidad no eran sino espacios de comprensión humana, auténticamente cristiana y universal.
 
Pero precisamente por la calidad humanista, filosófica y espiritual de los principios masónicos, la Logia se constituye en el Centro de la Unión y en el medio más auténtico para cultivar la amistad entre personas que, de otro modo, habrían permanecido distanciadas entre sí para siempre.
 
Dice Anderson: “Y si comprende bien el Arte…” ¿Cuál Arte y cómo comprenderlo bien?
 
La Masonería es una edificación teórica sobre el arte de la construcción. Es una arquitectura simbólica que levanta edificios igualmente simbólicos y en la que cada masón es un operario, un auténtico obrero del trabajo interior que construye a cal y canto su propio ser. Usa herramientas, instrumentos y conocimientos que le permiten avanzar. Estos conocimientos nos vienen de “nuestros remotos antepasados” y constituyen la Ciencia Sagrada que es la fuente, la base y la esencia de todas las religiones y de todas las manifestaciones, antiguas y modernas. La conocieron los egipcios, los mesopotámicos, los hindúes, los mayas y los caldeos, los judíos en la cábala, y en general todos los Libros Sagrados de la Humanidad contienen los principios de esta Ciencia Sagrada. Esa doctrina contiene la esencia del Arte. Por ello, “comprender bien el Arte” es comprender el fundamento de la existencia, la enseñanza y la filosofía de los antiguos. Un hombre que comprende bien el Arte es un ser universal, un ser que está más allá de los credos particulares y excluyentes de las religiones positivas, es un hombre que comprende la esencia del Ser y que sabe en el Ser esta todo y en éste radica el Ser en la Unidad y en la más perfecta Armonía de las esferas celestes.
 
Y si esto queda claro en la mente de cada masón, entonces entenderá perfectamente que la Logia es un Centro de la Unión… que la Logia es el Universo y su expresión simbólica más acabada… Que la Logia es el espacio para que los hombres se entiendan, se comprendan y construyan las bases de una sociedad mejor, sin injusticias ni intolerancias, sin fanatismos ni supersticiones.
 
Por eso, debemos postular: ¡Juntos y en Armonía…!

El Líder Masónico y el Clima Organizacional

Me parece oportuno publicar y compartir con ustedes este excelente trabajo preparado por mi entrañable amigo Ivan Herrera Michel, Un masón incurable y audaz gerente

El Líder Masónico y el Clima Organizacional
Por: Iván Herrera Michel. 33º

El líder Masónico, ya sea que desempeñe sus funciones administrativas en el simbolismo o en el filosofismo, tiene sobre sus hombros el avance de la institución que dirige y la obtención de los objetivos planteados. En consecuencia, sus actos repercuten directamente en el clima organizacional de tal manera que el éxito del grupo será siempre su éxito, y el fracaso, también su fracaso.

Un buen líder cree con entusiasmo en el proyecto a su cargo, escruta el horizonte constantemente y tiene visiones de largo plazo. Los lideres eficaces están siempre buscando ideas nuevas. Hoy en día, además tienen que poseer una gran apertura mental para encarar el inevitable fin del aislamiento sacándole provecho sin perder la identidad local, alejándose de la engañosa comodidad que brinda el estar desconectados del resto del mundo.

La tendencia que se observa, es que los Masones, como cualquier otra persona educada de hoy, sienten muy profundas sus raíces locales, pero al mismo tiempo quieren ser Masones universales. Un líder Masónico no puede vivir de espaldas a esta realidad.

Recientemente el centro de estudios y medición del clima organizacional “Great Place to Work”, que es una empresa de investigación y consultoría gerencial, con oficinas centrales en Estados Unidos y afiliadas alrededor del mundo, publicó un documento mediante el cual propone cinco parámetros para evaluar el clima organizacional de una asociación, por los que resalta el papel de la participación del talento y las capacidades generales en la obtención de los fines y metas comunes, bajo un determinado liderazgo. Lo cual perfectamente se puede aplicar a la conducción Masónica.

Entre las primeras ventajas de generar ambientes de trabajo agradables en los Talleres se cuentan la disminución de la deserción y el ausentismo. Y en el caso de la Masonería, la generación de un atractivo en el entramado social en que está implantada que propicie mayores Iniciaciones y una asistencia de largo plazo.

Estos cinco valores a medir propuestos por Great Place to Work son:

Credibilidad: Hace relación con el liderazgo desarrollado a través de la comunicación, la capacidad gerencial y la consistencia.

Respeto: Se refiere a que el líder debe crear espacios de participación que faciliten a todos los Masones expresar libremente sus ideas e inquietudes, de tal manera que estas se conviertan en iniciativas de crecimiento y progreso.

Imparcialidad: El líder debe estar firmemente comprometido con la equidad y la ausencia de favoritismo.

Camaradería: Descansa en la inteligencia emocional de líder y del grupo y de como reaccionan frente a diversas situaciones sin perder el sentido de equipo.

Orgullo: Tiene que ver con los sentimientos hacia las diferentes facetas relacionadas con el trabajo que se adelanta, el equipo al que se pertenece, y los sentimientos de adherencia que genera la Gran Logia o el Supremo Consejo.

Algunas Masonerías se encuentran hoy trabajando para mejorar el reconocimiento interno a los Masones en general abriendo espacios de participación en los asuntos de interés común y fortaleciendo la comunicación y la transparencia de las relaciones internas. Otras están situadas en esquemas jerárquicos de inspiración absolutista.

Pero se corre un riesgo enorme al subestimar el impacto del entorno o al no entender bien que está pasando y que puede suceder en el futuro previsible cuando se están presentando cambios trascendentales.

De todas maneras, la actitud de un líder Masónico frente a la ética interna y la responsabilidad social de la institución determina el clima organizacional y la consecución de los objetivos generales en una sociedad, ya que la Masonería no posee un componente social. Es un componente social.


Visita a la RL.·. Arco del Triunfo Nº33


El dias lunes 25 de Junio de 2012  tuve el honor de visitar a la RL.·. Arco del Triunfo Nº33, al Or.·. de Valencia en Venezuela.... Donde se desarrollo una excelente tenida, ademas de poder apreciar la calidad de sus AA.·.MM.·. los cuales son unas grandes adquisiciones hechas por ese respetable Tall.·.
Mil gracias a su VM.·. QH.·. Pedro Hidalgo por su amable atención al igual que a todos los obreros de ese taller.

Algo de los Solsticios

Algo de los Solsticios....

De acuerdo con Wikipedia, el diccionario de moda y más consultado de la actualidad, “Solsticio es un término astronómico relacionado con la posición del sol en el Ecuador celeste. El nombre proviene del latín “solstitium”(sol sistere, o sol quieto)”. La idea central que evoca la etimología de la palabra es que el sol al terminar su aparente viaje en el firmamento hacia el norte y hacia el sur, y encaminarse en sentido contrario, parece estar quieto. Naturalmente, esto es solo un efecto óptico.
Para el área ecuatorial en donde está ubicada Venezuela, el fenómeno no reviste mayor importancia practica en el ciclo de lluvias y sequías que caracteriza al trópico. Pero al sur y al norte de la Tierra, dada la oscilación del planeta, como consecuencia del impacto de un meteorito hace muchos millones de años, la mayor o menor exposición al calor del sol determina las estaciones y todo lo que ellas conllevan. En esto es que radica la relevancia de los solsticios.
Cuando el sol llega a su solsticio de verano el 21 de junio en el hemisferio norte y el 21 de diciembre en el sur, los días comienzan a parecer más cortos, dado que el día paulatinamente va a tener cada vez menos luz solar. A la inversa, cuando el sol llega al solsticio de invierno el 21 de diciembre en el norte y el 21 de junio en el sur, el día parece contar cada vez con más luz.
Por esta razón, al presentarse el solsticio de verano algunos pueblos de la antigüedad acostumbraban a lamentar el triunfo de la oscuridad (la muerte y todo lo que sobre el cielo y la tierra puede ser considerado malo) sobre la luz (la vida y todo lo que pudiera ser considerado bueno), y a partir del de invierno celebrar el triunfo de la luz sobre las tinieblas. Un paso alegórico más adelante los llevaban a celebrar la victoria de lo bueno sobre lo malo.
Es en este sentido que la Masonería adopta los solsticios como símbolos. En lo personal, yo prefiero el solsticio de invierno por representar el camino que debe emprender un Masón en su esclarecimiento y perfeccionamiento personal, y en la cada vez más ampliada visión sobre los fenómenos que tiene ante sus sentidos y su reflexión personal. Es el viaje de la oscuridad a la luz lo que me atrae, el trabajo para disipar las tinieblas y el combate activo contra la ignorancia, la ambición y la hipocresía.
Sin embargo, reflexionar sobre el triunfo temporal del mal sobre el bien, que representa el solsticio de verano, y su final derrota a mediano plazo, no es poca cosa.
De allí, que reunirnos los Masones con ocasión del solsticio verano es un motivo más para la construcción personal y social en que estamos empeñados.
Por lo tanto, sea bienvenida la citación al Taller